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La Real Academia Espa�ola
vive un proceso de modernizaci�n. Desde hace algunos a�os viene tratando de
remover su imagen de instituci�n acartonada y conservadora, originada no s�lo en
la perfidia y la maledicencia de ciertas gentes, sino tambi�n en el propio
comportamiento de la instituci�n, y en algunos criterios reaccionarios que ha
sostenido a lo largo de su historia.
En primer lugar, la Real Academia ha venido adoptando nuevos criterios, acordes
con los logros de la ling��stica, como se ve en la orientaci�n de las
investigaciones que en su seno se realizan y en la terminolog�a que se ha
adoptado progresivamente, sin frivolidades ni excesos. La revisi�n permanente
del Diccionario y la publicaci�n peri�dica de sus nuevas ediciones as� lo
prueban.
La RAE ha acogido tambi�n las m�s avanzadas t�cnicas de computaci�n. Esto ha
dado gran agilidad a la preparaci�n del diccionario, cuyas ediciones sucesivas
han ido incorporando los nuevos vocablos en uso, en especial los provenientes de
las hablas hispanoamericanas, y las aportadas por la evoluci�n de las ciencias,
la tecnolog�a, la pol�tica, la econom�a, las actividades sociales, las
comunicaciones, los deportes, etc. El uso de estas t�cnicas ha permitido,
adem�s, que la RAE tenga la base de datos m�s grande del mundo sobre un idioma
determinado, que para 2001 superaba los 270 millones de registros.
Muy importante ha sido asimismo el cambio de actitud de la Real Academia
respecto a Hispanoam�rica. Durante muchos a�os la relaci�n entre ella y las
academias nacionales fue tensa y basada en una especie de avasallamiento, o al
menos en un criterio de dependencia, de estirpe imperial o colonialista. Hoy los
acad�micos espa�oles nos miran con otros ojos, partiendo de la premisa, a menudo
expresada, de que el futuro de la lengua castellana est� en Am�rica, donde
habitan la mayor�a de sus hablantes. Se ha establecido as� un eficaz plan de
colaboraci�n mutua entre la RAE, las academias hispanoamericanas, la filipina y
la Academia Norteamericana de la Lengua Espa�ola. Fruto de esa colaboraci�n,
entre otros, es la m�s reciente edici�n del DRAE, la 22�, publicada en 2001, y
en la cual la cifra de americanismos se ha duplicado, hasta alcanzar a m�s de
28.000, entre nuevos vocablos y nuevas acepciones, correcci�n de otros antes
incorporados, etc. Igualmente ha sido posible elaborar el Diccionario
panhisp�nico de dudas, en proceso de edici�n, conjuntamente por todas las
academias, y que ser� de enorme importancia para el mejor uso de nuestra lengua
y, en especial, para la conservaci�n y fortalecimiento de la this site ling��stica
entre los pa�ses de lengua castellana.
Factor muy importante en la nueva relaci�n de la Real Academia y las academias
nacionales ha sido la Asociaci�n de Academias de la Lengua Espa�ola, fundada en
1951, pero revitalizada en los �ltimos a�os, en la cual la RAE y las 21
academias nacionales est�n en pie de igualdad. Es sintom�tico que cuando la RAE,
en la voz de sus directivos, se refiere oficialmente a estas �ltimas, las llama
�las academias hermanas�. |
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Ni
est�tica ni petrificada
Actualmente la Real Academia
y las academias nacionales se ocupan en la elaboraci�n de una nueva gram�tica de
la lengua espa�ola. Esto es muy importante, porque la gram�tica, antes que un
est�ril cuerpo de reglas sobre c�mo debe usarse la lengua, es mas bien como un
espejo donde se reflejan los diversos modos como ella se habla y se escribe, por
supuesto que se�alando aquellos usos y expresiones impropios, extra�os a la
�ndole y a la estructura ling��stica del idioma. Todo ello sin impedir ni
entorpecer la evoluci�n natural de la lengua, que por ser el medio m�s id�neo y
constante de expresi�n de la gente y de la sociedad, en permanente movimiento y
cambio, no puede permanecer est�tica ni petrificada.
En lo tocante a la gram�tica la Real Academia no ha sido tan diligente como con
el diccionario. Desde la publicaci�n del primero, el llamado Diccionario de
autoridades, editado en tres tomos entre 1726 y 1737, el diccionario se ha
venido revisando y reeditando peri�dicamente, hasta completar 22 ediciones, con
la m�s reciente, de 2001. Puede decirse que en materia de l�xico la RAE ha
estado siempre al d�a, aunque a veces haya habido retrasos en la incorporaci�n
de nuevas voces en uso. En cambio, la primera gram�tica elaborada por la RAE se
public� en 1771, y aunque se reedit� varias veces, con algunos cambios en todo
caso insuficientes, han sido recientes los esfuerzos de la RAE para dotarnos de
una nueva gram�tica que sea expresi�n oficial de la Academia en esa materia.
Algunas reformas m�s o menos importantes se introdujeron en las ediciones de la
Gram�tica de 1920 y 1931, �ltima versi�n de la gram�tica oficial de la
RAE. Sin embargo, siempre los acad�micos espa�oles tuvieron conciencia de la
necesidad de una nueva gram�tica, moderna y actualizada, no s�lo en relaci�n con
las nuevas corrientes de la ling��stica, sino tambi�n en consideraci�n de los
importantes cambios producidos en la lengua a trav�s de las hablas colectivas e
individuales de los pueblos hispanohablantes.
La tarea, no obstante, se mostraba ardua y compleja, por lo que no se lograba
poner manos a la obra.
En 1973 la RAE public� el Esbozo de una nueva gram�tica de la lengua espa�ola,
cuya redacci�n se hab�a encomendado a los acad�micos Samuel Gili Gaya y Salvador
Fern�ndez Ram�rez. Sus alcances y definici�n se sintetizan en la �Advertencia�
que precede al texto:
�La Real Academia Espa�ola saca a la luz este Esbozo. Su mismo nombre lo
anuncia� como un mero anticipo provisional de la que ser� nueva edici�n de su
Gram�tica de la lengua espa�ola. La finalidad primordial de esta publicaci�n
es la de reunir los materiales que la Comisi�n de Gram�tica de esta Academia ha
preparado como base de la futura Gram�tica, con objeto de someterla al Pleno de
la propia Corporaci�n, sin cuyo refrendo no podr� tener car�cter oficial, y
conocer la opini�n de las Academias de la Lengua asociadas a la Espa�ola. Una
vez estudiadas las enmiendas y adiciones que se propongan a la Comisi�n, esta
reelaborar� el presente trabajo para establecer, en su d�a, el texto definitivo
de la Gram�tica�.
Por diversas razones no se cumplieron los prop�sitos se�alados. Por ello, en
1985 el acad�mico Emilio Alarcos Llorach, a pedido de la propia Academia,
comenz� a trabajar en �el encargo de transformar el Esbozo en texto
definitivo�, como lo dice �l mismo. Tampoco esta vez el objetivo pudo cumplirse,
pero el trabajo de Alarcos Llorach, lamentablemente fallecido, se plasm� en su
Gram�tica de la lengua espa�ola, publicada por la RAE y la editorial
Espasa Calpe en 1994.
Posteriormente la Real Academia decidi� emprender, al parecer de manera
concluyente, la ardua tarea, a trav�s de su Comisi�n de Gram�tica, pero esta vez
trabajando desde el principio conjuntamente con las academias nacionales.
A�n es prematuro para saber lo que en definitiva resultar� de este magn�fico
esfuerzo colectivo. Pero es digno de se�alarse que no se trata de elaborar un
conjunto de normas gramaticales preestablecidas, sino de examinar el habla real
de los pueblos hispanohablantes, tomada tanto del empleo pr�ctico del idioma por
sus usuarios, como del lenguaje de sus escritores, periodistas y dem�s
profesionales de la comunicaci�n. Ese examen dar� finalmente la pauta para la
fijaci�n de las normas de uso de la lengua castellana o espa�ola, sin la
tradicional rigidez de las reglas gramaticales.
Alexis M�rquez
Rodr�guez es vicepresidente de la Academia
Venezolana de la Lengua.
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