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26 de mayo de 2004 | |
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| Tribuna de opini�n | ||
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LUIS CARLOS MANJARES ARIZA:
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S�, esa es la disyuntiva a la que nos enfrentamos algunos coste�os respetuosos del idioma espa�ol, al tropezarnos, muy frecuentemente, la palabra berraco en los diferentes medios de comunicaci�n del pa�s. En las �ltimas semanas, prestigiosos periodistas de El Tiempo como Roberto Posada Garc�a-Pe�a, Daniel Samper Pizano, Miguel Silva, Salud Mora y Soledad Moliner, entre otros, la han utilizado en sus rutinarias columnas. Todos, al un�sono, coinciden en escribirla con �B de burro� cuando lo correcto es hacerlo con �V de verraco, de cerdo padre�. Este t�rmino no ha sido aceptado por la Real Academia Espa�ola de la Lengua en ninguna de las acepciones en las que lo usamos los colombianos, como lo son los siguientes significados: 1) grande, excelente, valiente, obstinado, estupendo, fant�stico, muy fuerte, b�rbaro, fenomenal, extraordinario, talentoso, diestro, audaz, osado, etc., 2) Airado, enojado, guapo, bravo, furioso, col�rico, malhumorado, disgustado, encolerizado, etc., 3) Para calificar una situaci�n o tarea como dif�cil de realizar, complicada, enredada, confusa, problem�tica, etc. No creo que exista un solo periodista coste�o que se atreva a escribir en El Informador, en El Heraldo o en el Caribe, que el J�nior es la BERRAQUERA, que Gabo y el Pibe son unos BERRACOS o que Shakira es una BERRAQUITA. Si lo hacen, se exponen a que lo lapiden en cualquier calle samaria, barranquillera o cartagenera, por cipote injuriada a nuestros m�ximos orgullos. El enfrentamiento entre cachacos y coste�os para dirimir sus diferencias sobre la correcta forma de escribir este vocablo, ha tenido muchos cap�tulos en diferentes �pocas y escenarios. Los argumentos esgrimidos por las partes para hacer prevalecer sus posiciones, pueden resumirse como sigue: 1) Cachacos: se basan en la fon�tica, en la fuerza de dicci�n y pronunciaci�n que supuestamente acompa�a a la �B� frente a la �V�. �Sonoro latigazo fon�tico�, arguye Luis Lalinde Botero en su Diccionario jilos�fico del paisa. 2) Coste�os: Simple y llanamente porque en las diferentes acepciones en las que lo usamos los colombianos, buscamos rendirle un merecido homenaje a un animal �nico, noble y excepcional como lo es el cerdo padre. Perm�tanme recordarles que otro animal es mantenido como un pr�ncipe en un exclusivo recinto para servir a sus preciosas cong�neres, venidas de todas las comarcas vecinas y por cuyo salto el due�o reclama el macho m�s bonito de la futura camada de lechones. �Qu� otro animal es sometido a la brutal tortura de caparlo despu�s de los diez a�os de edad y con 250 � 300 kilos de peso? Si alguien alguna vez ha escuchado los espeluznantes chillidos de un verraco cuando le extraen las tamacas, ap�ndices que pesan unas cuatro libras, y despu�s le untan en la herida sal y lim�n para prevenir la infecci�n, dar� gracias a Dios porque Bush no cr�a marranos en su rancho de Texas; pues de lo contrario, dicho procedimiento de inteligencia y estrategia militar lo hubiera traslado a los pakistan�es detenidos en Guant�namo o a los iraqu�es en Abhu Grahib. | ||
- Autores y �ling�istas� que recomiendan el uso de VERRACO: 1. Tob�n Betancourt, Julio. Colombianismos. Medell�n: Imprenta Departamental 1993. 2. Di Filippo, Mario Alario. Lexic�n de colombianismos. Cartagena: Editora Bol�var, 1964. 3. Acu�a, Luis Alberto. Diccionario de bogotanismos. Bogot�: Instituto Colombiano de Cultura Hisp�nica, 1983. 4. Grosschmid, Pablo y Echegoyen, Cristina. Diccionario de regionalismos de la lengua espa�ola. Barcelona: Juventud, 1998. 5. Sierra Garc�a, Jaime. Diccionario folcl�rico antioque�o. Medell�n: Universidad de Antioquia, 1995. - Autores y �ling�istas� que recomiendan ambas acepciones como sin�nimas (VERRACO O BERRACO): 1. Renaud, Richard. Diccionario de hispanoamericanismos. Madrid: C�tedra, 1997 2. Instituto Caro y Cuervo. Nuevo diccionario de colombianismos. Bogot�: Imprenta Patri�tica, 1993. 3. Haensch y Werner. Nuevo diccionario de colombianismos (1993) | ||
1. Lalinde Botero, Luis. Diccionario jilos�fico del paisa. Medell�n: Tri�ngulo 1998. Nueve diferentes referentes a la verraca graf�a y como puede observarse, de lejos ganamos los coste�os. No entendemos por qu� en los medios de comunicaci�n, como es el caso de los columnistas de El Tiempo, se le da primac�a a la opci�n menos recomendada, como es la posici�n solitaria del profesor Lalinde. Como buen coste�o, jactancioso y orgulloso de sus ra�ces, sus ancestros y su idiosincrasia, seguir� escribiendo VERRACO, VERRAQUERA y VERRAQU�SIMO con la noble y menospreciada �V de vaca�, as� y al maestro Gabriel Escobar Gaviria (S�focles) y al benem�rito miembro de la Academia, Daniel Samper Pizano, se les pare el ombligo y ni �puel carajo� est�n de acuerdo con mi soberana, coste�a y sobre todo, colombian�sima decisi�n. | ||
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Luis Carlos Manjares Ariza, colombiano, es economista, consultor en desarrollo y planificaci�n regional y asesor del Fondo Financiero de Proyectos de Desarrollo (FONADE). | ||
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