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31 de marzo de 2004


Tribuna de opini�n

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CARLOS CASTILLA DEL PINO:
Reflexi�n, reflexionar, reflexivo
(segunda parte de cinco)

Anticipaci�n, prospecci�n, prolepsis
Relaci�n sujeto/objeto y la reflexi�n retrospectiva
La reflexi�n actualizada

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Anticipaci�n, prospecci�n, prolepsis

Todos nosotros anticipamos las situaciones o contextos en los que tendremos que actuar. Yo mismo he anticipado esta situaci�n de ahora, como se pueden imaginar. No solemos ir a la realidad exterior top�ndonos y d�ndonos pescozones contra ella �eso ocurre raras veces y casi siempre cuando la realidad no ha podido ser anticipada�, sino que la prevemos, la prevenimos. Prever y prevenir: dos verbos que dan cuenta de una tarea de tal relevancia que, sin ella, no podr�amos literalmente sobrevivir. En la segunda edici�n del Diccionario de la Real Academia Espa�ola, de 1783, y en la �ltima, la vig�sima segunda, de 2001, prever se define como "ver con anticipaci�n". Esta definici�n es inexacta. �Qu� ser humano est� dotado de la posibilidad de ver �ver es usar del �rgano de la vista� antes de que el objeto sea visible? Pero recojo, no obstante, esta acepci�n, de la que no se advierte que es figurada, por su significativo valor para mi exposici�n ulterior.

En el n�mero CLXXVIII del Bolet�n de la RAE, se habla de previdente para el que es capaz de prever. Por otra parte, prevenir se describe en tales diccionarios como "conocer de antemano lo que va a ocurrir": eso, s�. Para decirlo con un t�rmino del l�xico cient�fico, las realidades, los contextos que hemos de vivir nos los representamos antes de que acontezcan; en t�rminos coloquiales, no menos precisos, decimos que nos los "figuramos", que es una forma de "dibujarlos" en la mente, de "imaginarlos", que literalmente es el acto de convertir en im�genes aquello que prevenimos. Pues bien, mediante la representaci�n de lo que prevenimos, ensayamos, todav�a in mente, nuestra probable actuaci�n y, ya ensayada, salimos a su encuentro, y podemos decir que cogemos a la realidad en marcha, como hac�amos en tiempos con el tranv�a (aunque la realidad, a diferencia del tranv�a, no se detiene jam�s). Esa anticipaci�n de la realidad exterior, de la situaci�n, del contexto �usar� estos tres vocablos de manera indistinta�, permite que al incorporarnos a la realidad externa actuemos adecuadamente, educadamente (dos palabras etimol�gicamente distintas, pero que pertenecen a la misma familia sem�ntica), "como es debido", ya que subimos entonces a ese escenario del mundo social sin tener otra cosa que hacer que ajustar sobre la marcha los comportamientos imaginados de antemano. El prever y el prevenir son, pues, ensayos mentales de actuaciones que pueden o no convertirse en emp�ricamente reales. Walter Benjamin escribi�: "La previsi�n es el uso humano del intelecto" 6 .

En esta anticipaci�n las im�genes se reflejan en la mente del sujeto, aparecen como independientes de �l, que las ha producido, y las cuales ahora puede contemplar. El sujeto se hace espectador de las actuaciones que imagina que puede llegar a hacer. Sobre estas im�genes reflejadas el sujeto reflexiona, exactamente como un director de escena que prepara los ensayos: "Yo lo que debo hacer ma�ana es...", "Y cuando �l diga buenos d�as debe a�adir...". Este tipo de reflexi�n anticipada o prospectiva fue llamada por Weizs�cker prolepsis 7 .

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Relaci�n sujeto/objeto y la reflexi�n retrospectiva

Prever y prevenir son ejercicios mentales que practicamos los humanos desde la primera infancia a partir de una experiencia inevitable: el encuentro precisamente desprevenido con un objeto. Con ese objeto inesperado el ni�o goza o sufre; si goza, se entrega a �l; si sufre, escarmentar�. El escarmiento es el resultado del encuentro desagradable con una realidad distinta de la que esper�bamos, bien porque no la supimos imaginar, bien porque no cont�bamos con ella y se nos vino encima. En uno u otro caso la realidad externa nos atropell�. Una de las acepciones de escarmentar es la de "aprender". Enfrentarse directamente a la realidad, bien porque no la anticipamos inteligentemente, bien porque no fue posible prevenirla, es la manera m�s segura e indefectible de equivocarnos; y de equivocarnos a veces hasta la cat�strofe, entendiendo por tal desde situaciones que culminan en el rid�culo y que nos sonrojar�n de por vida cada vez que las evoquemos, hasta las que concluyen en un drama o una tragedia. El escarmiento nos empuja a volver sobre nuestros pasos para analizarlos y evitar otro fracaso en el futuro.

No reflexionar�amos de esta otra manera, la que llamaremos retrospectiva, sin el escarmiento. El ni�o, de manera asombrosamente precoz, se acerca a un objeto �cualquier objeto, o sea, persona, animal o cosa� y una de dos: o le agrada o le desagrada. El gozo no le deparar� apenas reflexi�n, porque el placer absorbe; el placer no ense�a, o no ense�a demasiado. As� son las cosas, y no es posible cambiarlas. El displacer, sin embargo, porque provoca el escarmiento �la experiencia negativa de que hablan los psic�logos del aprendizaje�, s�. El ni�o escarmentar� repetidamente en su incesante exploraci�n del mundo. No recuerdo nada de la primera vez que escarment�. Pero es seguro que, sin la posesi�n a�n del lenguaje para literalmente formularlo, tras la primera frustraci�n deb� "hablarme" �este uso reflexivo del verbo hablar es ahora una met�fora, �til para lo que ha de venir�, algo que, desde la consideraci�n de un adulto, enunciar�a del modo siguiente: "Lo que he hecho puedo hacerlo; pero mejor es no hacerlo". Tras el escarmiento surge, pues, la actuaci�n evitativa, una forma de adversi�n. Este s�, pero expresa el aprendizaje de la evitaci�n para el futuro, la cual es resultado de una forma muy primaria, pero eficaz, de reflexi�n retrospectiva.

La reflexi�n en este estadio tan elemental no debe identificarse con raciocinios tan complejos como los que implica eso que llamamos sentido de la realidad, el "sentido com�n", al que se han referido Arist�teles, los escol�sticos, los escotistas; m�s tarde fil�sofos como John Locke, David Hume; m�s recientemente fil�sofos como Moore, Russell, Wittgenstein y, con otras armas y bagajes, fil�sofos del lenguaje como Austin, Searle, psic�logos cognitivistas como Wason y Johnson-Laird, pragm�ticos como Sperber y Wilson, y tantos otros. Estas redes de supuestos, evidencias, inferencias no demostrativas e interpretaciones m�s o menos veros�miles de la realidad vendr�n despu�s, aunque no mucho despu�s: hacia los dos a�os y medio o los tres. Cuando todav�a no son factibles, reflexionar es meramente evocar lo que se hizo y lo que ocurri� tras lo que se hizo; anticipar el no volverlo a hacer; o anticipar el hacerlo de una manera mejor si la primera se hizo mal; o anticiparlo mejorado para la pr�xima vez, si se hizo bien la primera. Estas parecen ser las formas originarias de reflexi�n y del reflexionar.

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La reflexi�n actualizada

Hay una tercera forma de reflexi�n, a la que denominar� actualizada. En efecto, la reflexi�n no se produce solo antes y despu�s de la actuaci�n con el fin de examinar, en el primer caso, c�mo se podr� hacer y, en el segundo, c�mo se hizo. La reflexi�n acaece tambi�n al mismo tiempo que la actuaci�n. Yo mismo �perdonen que me ponga como ejemplo, pero estoy haciendo algo distinto y m�s complicado que lo que hacen ustedes�, en este momento, act�o y controlo mi actuaci�n, juzgo y corrijo mis fallos de dicci�n, apruebo o desapruebo la manera como manejo esta situaci�n. De manera que la reflexi�n acompa�a todos los momentos de la actuaci�n, porque la actuaci�n es siempre una secuencia, un proceso, solo excepcionalmente algo as� como un disparo.

Todas nuestras actuaciones, las vertidas al exterior y las meramente imaginadas, parece como si se distanciaran del propio sujeto ejecutor y se mostraran ante �l como en un espejo. Esa es la acci�n de reflejar, la reflexi�n. Y esta reflexi�n es la condici�n necesaria para una actuaci�n ulterior, la de reflexionar. Reflexionamos sobre lo que con anterioridad ha sido reflejado. Luego tratar� esta cuesti�n con el pormenor suficiente.

Esta Real Academia propuso en el Diccionario de autoridades el vocablo reflectir para denominar ese acto que conocemos como "reflejarse algo en un espejo o en cualquier cuerpo opaco". En el ejemplar que poseo de la segunda edici�n, de 1783, a�n se mantiene; no as� en el que tambi�n poseo de la octava edici�n, de 1837, en donde reflectir aparece sustituido por reflectar, y este como sin�nimo de reflejar, que aparece m�s abajo 8 . Reflectir no tuvo fortuna. Joan Corominas y Jos� Antonio Pascual, en su Diccionario cr�tico etimol�gico, dicen que reflectir y reflectar no se usan, y a�aden, de manera incluso divertida, la raz�n siguiente: "El idioma prefiri� el derivado reflejar" 9 . Exist�a de antemano flexible, y su primera documentaci�n, seg�n Corominas y Pascual, se encuentra en fray Luis de Granada, en 1585, como derivado de flectere, 'doblar'. Reflejar deriva de �l y significaba doblar hacia atr�s, volver a pensar en algo. Una observaci�n interesante: desde la primera edici�n del Diccionario de esta Real Academia reflexi�n y reflexionar �en el sentido en que los estamos usando en este discurso� son considerados met�foras de la reflexi�n y del reflejarse una persona ante un espejo, y ya se se�ala incluso la primera de las tres formas de reflexi�n que he descrito, la prospectiva o anticipada, a prop�sito de prever, estas palabras: "Conocer por algunas se�ales, o indicios lo que ha de suceder", de las que se infiere que cada uno imagina la situaci�n en que se ha de encontrar. Pero en la misma edici�n tambi�n se habla de la segunda forma de reflexi�n, la retrospectiva, defini�ndola de esta manera: "Segundo reparo que se hace sobre el asunto o materia", definici�n que en la octava edici�n aparece sustituida por esta otra, m�s perfilada: "Nueva y detenida consideraci�n sobre alg�n objeto".

Pues bien, la actuaci�n, exteriorizada o imaginada, se refleja en la mente del actor, vuelve hacia �l en un efecto bumer�n, del mismo modo que un espejo nos devuelve nuestra propia imagen. Sin esta imagen especular, resultado de la reflexi�n, no habr�a posibilidad de reflexionar, esto es, indagar en lo que hice, en c�mo lo hice y por qu� lo hice, en qu� deriv�, etc�tera. Es decir, ese proceso que Baruch Spinoza defini�, con su sobriedad geom�trica, con cuatro palabras: "la perfecci�n del entendimiento" 10 .

Reflexi�n y reflexionar son procesos puramente mentales en los que ya no interviene la actuaci�n en la realidad, sino su reflejo. La reflexi�n no es la memoria en ninguna de sus formas, pero requiere de �sta, precisamente el tipo de memoria que Tulving, Donaldson y Thomson denominaron epis�dica (yo prefiero llamarla memoria evocativa por razones que ahora no son del caso), y a la que Jos� Mar�a Ruiz-Vargas ha hecho actualizada referencia en sus monograf�as sobre el tema 11 . Lo reflejado son im�genes mn�sticas, aunque sean inmediatas a la actuaci�n. Es que funcionamos con im�genes. Como ha sostenido Richard Rorty 12 , hasta "nuestras convicciones est�n determinadas m�s por im�genes que por proposiciones". Por eso John Locke 13  calificaba la reflexi�n de "sentido interno", a modo de una percepci�n, pero interna, lo que luego se llamar�a representaci�n; y David Hume 14  la consideraba una operaci�n secundaria, no porque fuera de segundo orden, sino por venir despu�s de los datos �de la informaci�n, que dir�amos hoy� de los �rganos de los sentidos y las representaciones. De entre los cl�sicos, Kant es el que m�s se aproxima al punto de vista actual cuando afirma que "la reflexi�n no se ocupa de los objetos mismos con el fin de derivar de ellos directamente conceptos, sino que es un estado mental en el cual nos disponemos a descubrir las condiciones subjetivas bajo las cuales podemos llegar a los conceptos". Y a�ade: "Solo as� puede determinarse correctamente la relaci�n que mantienen entre s� las fuentes del conocimiento" 15 .


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(Segunda parte del discurso pronunciado por el acad�mico Carlos Castilla del Pino al ingresar en la Real Academia Espa�ola, el siete de marzo de 2004).

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