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30 de junio de 2004 | |
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| Tribuna de opini�n | ||
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MARCELO BIANCHI BUSTOS La ense�anza de la lengua en la educaci�n b�sica
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Mucho se ha hablado sobre la ense�anza de la lengua hoy. El prop�sito de esta comunicaci�n es reflexionar sobre el enfoque de la ense�anza de la lengua en el nivel de la Educaci�n General B�sica. Con la sanci�n de la Ley Federal de Educaci�n en el a�o 1994, surgieron distintos documentos que ten�an por objetivo delimitar cual era el fundamento de cada una de las distintas �reas curriculares. Seg�n se se�ala en los Contenidos B�sicos Comunes para la Educaci�n General B�sica, la escuela es el lugar en el cual el alumno puede lograr el dominio ling��stico y comunicativo que le permita acceder a la informaci�n, expresar y defender sus propios puntos de vista, construir visiones del mundo y participar en los procesos de circulaci�n y producci�n del conocimiento[1]. De esta forma se explicita cu�l es la funci�n de la escuela en lo que respecta a los objetivos que le permitir�n lograr a los alumnos, hecho que constituye un cambio important�simo en la ense�anza del �rea. Si hici�ramos un r�pido recorrido por la did�ctica de la disciplina y por los m�todos empleados en la Argentina para su ense�anza, podr�amos observar que hasta la d�cada de 1980, saber lengua era poder analizar sint�ctica, sem�ntica y morfol�gicamente oraciones, era conocer y clasificar distintas clases de palabras (sustantivos, adjetivos, adverbios, preposiciones, art�culos, pronombres, etc), era recitar en forma completa el paradigma de la conjugaci�n de los verbos regulares e irregulares en los tres modos (indicativo, subjuntivo e imperativo) y era leer algunos textos literarios representativos los cuales eran analizados a trav�s de una perspectiva estructural atendiendo exclusivamente al mundo literario y a todo o relacionado con la estructura interna de la obra literaria en cuesti�n. En cambio, hoy, el enfoque del �rea pretende ser completamente distinto a pesar de que se retomen muchos de los temas trabajados anteriormente, pues el enfoque no debe olvidar que la lengua es un sistema y que como tal tiene una serie de elementos que deben interrelacionarse para que el mismo funcione correctamente. | ||
El mundo globalizado, la sociedad del conocimiento y las nuevas demandas surgidas desde el mercado y encuadradas dentro de lo que se denomina saberes socialmente significativos, necesitan que la escuela forme no gram�ticos ni alumnos que puedan recitar las clasificaciones de palabras de memoria, sino ciudadanos que tengan la competencia de utilizar a la lengua como el instrumento de comunicaci�n por excelencia que le sirva para poder expresar su pensamiento y de esa forma ejercer una acci�n ling��stica coherente y eficaz. Sin lugar a dudas, el lenguaje es un instrumento de socializaci�n imprescindible para lograr el discernimiento a escala individual y para adaptarnos al mundo social[2]. A partir de esta reforma de los objetivos y del sentido de la Lengua en la ense�anza b�sica obligatoria, entraron a la escuela textos que nunca se hubiera pensado hace veinte a�os que pod�an servir para educar. Basta con hacer un recorrido por algunos de los manuales publicados para los alumnos del tercer ciclo de la Educaci�n General B�sica[3] para poder observar que hoy se trabaja, en primer lugar, con textos argumentativos y de opini�n. El arte de persuadir, si bien es sumamente antiguo, ya que podemos encontrarlo en las �pocas b�blicas o en los griegos cl�sicos- con Arist�teles hacia adelante �, era un tema que estaba totalmente ausente de la ense�anza escolar[4]. La inclusi�n de estas tipolog�as textuales � que cambiaron los esquemas de los docentes que s�lo se dedicaban a la literatura y que dejaban de lado la lengua de uso - persigue dos objetivos fundamentales: por un lado, leer en forma competente textos argumentativos y poder a partir de ellos comprender las ideas de los otros discerniendo sobre un determinado tema; por el otro lado, producir textos argumentativos que permitan expresar a trav�s de la palabra las opiniones y que se puedan deducir de antemano sus efectos. | ||
En segundo lugar, entraron al universo educativo los textos instructivos, como por ejemplo recetas de cocina, prospectos de medicamentos, manuales de electrodom�sticos y reglamentos de juegos que son sumamente �tiles a los efectos de lograr un conocimiento del lenguaje en uso, es decir de aquel lenguaje fundamental par poder hacer frente a distintas situaciones de la vida cotidiana que necesitan de un lector competente que pueda comprender sin ninguna dificultad distintos mensajes, analizarlos y obrar en consecuencia. Con el avance del �rea de lengua la cual se transform� en un universo muy amplio en el cual convergen distintas disciplinas cient�ficas, se sumaron temas provenientes de la semi�tica, la comunicaci�n, la socioling��stica, etc., como por ejemplo el tratamiento y an�lisis de la publicidad, tanto la gr�fica como la televisiva. Su estudio, ausente hasta la reformulaci�n del �rea, implica poner en juego distintos aspectos que tienen que ver con la argumentaci�n, la est�tica de la recepci�n, los estudios culturales, los efectos de un mensaje sobre el destinatario, etc. Tambi�n se incorporaron temas relacionados con la oralidad, aspecto fundamental para lograr buenos usuarios de la lengua. As� aparecieron en la escuela como temas curriculares, la conversaci�n y el debate, pero no s�lo de una manera espont�nea sino a trav�s de un estudio pormenorizado de los distintos mecanismos que nos permiten lograr una comunicaci�n oral eficaz. De esta forma se propone trabajar con la superestructura conversacional y la del debate sum�ndola a los conocimientos de los temas de argumentaci�n con el objetivo de que el usuario de la lengua pueda planificar en l�neas generales un debate o una conversaci�n sabiendo que efectos pueden causar el uso de determinadas palabras dichas en un determinado contexto. Por supuesto que los contenidos de oralidad no deben estar presentados separadamente de la escritura y de la lectura, ya que si bien implican procesos diferentes, la escritura sirve para reestructurar la conciencia � tal como lo ha analizado Walter Ong[5] en su c�lebre libro - y a partir de esto es posible modificar la oralidad. | ||
En esta reformulaci�n de los contenidos y del enfoque areal, tampoco pod�a estar ausente la televisi�n. Analizada desde distintas perspectivas, su inclusi�n tiene por objetivo cumplir con uno de los objetivos que persigue la Ley Federal de Educaci�n que es el de formar personas cr�ticas frente a los mensajes provenientes de los medios masivos de comunicaci�n. As�, por ejemplo, se estudia la funci�n del entretenimiento en nuestra vida (a trav�s de la observaci�n y del an�lisis de programas pertenecientes a ese g�nero) y como la TV trata de persuadirnos constantemente (aspecto analizado desde una perspectiva cr�tica). Otro de los medios cl�sicos de comunicaci�n que adquiere tambi�n especial vigencia es la radio. Esta tendr�a que ser trabajada �ulicamente por los docentes en tiempo real y podr�a llegar a desempe�ar algunas de las funciones se�aladas por Mar�a Victoria Reyz�bal: �Motivar, sensibilizar, Informar, Orientar, Ense�ar, Divertir, etc[6]�. Como se podr� ver, muchas son las incorporaciones que tienen por objetivo principal lograr una mayor alfabetizaci�n en el uso de la lengua para de esa forma poder construir una sociedad del conocimiento un poco m�s igualitaria. (Buenos Aires). | ||
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[1]
Ministerio de Cultura y Educaci�n de la Naci�n � Consejo Federal de Cultura y
Educaci�n, Contenidos B�sicos comunes para la Educaci�n General B�sica,
Argentina, 1994. 2� edici�n, P�g. 25. [2] Consejo General de Cultura y Educaci�n, Subsecretar�a de Educaci�n, �Documento Curricular B1�, en: Documentos Curriculares, Direcci�n General de Cultura y Educaci�n, Provincia de Buenos Aires, 1995. P�g. 79. [3] Algunos de los textos analizados son: Avenda�o, Fernando, Legua 9, Buenos Aires, Santillana, 1997; Lescano, Marta y Lombardo, silvina, Para comunicarnos. Lengua y Literatura 7��, 8� y 9� a�o, Buenos Aires, Ediciones del eclipse, 1997; Tavarone, Domingo, Lengua 9, Buenos Aires, Oxford University Press Argentina, 1996; Petruzzi, Herminia (et al), Tomo la palabra. Curso de Lengua 8� EGB, Buenos Aires, Colihue, 1999. [4] Marafioti, Roberto (comp.), Temas de argumentaci�n, Buenos aires, Biblos, 1995. [5] Ong, Walter (1997), Oralidad y escritura. T�cnicas de la palabra, Buenos Aires, Fondo de Cultura Econ�mica. [6] Reyz�bal, Mar�a Victoria (1997), La comunicaci�n oral y su did�ctica, Madrid, La Muralla, Pag. 255. | ||
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Marcelo Emilio Bianchi Bustos es Profesor de Castellano, Literatura e Historia, Licenciado en Ense�anza de la Lengua y la Comunicaci�n y Especialista en Educaci�n de Adolescentes y Adultos, en la Argentina.. | ||
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