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2 de junio de 2004


Tribuna de opini�n

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TE�DULO L�PEZ MEL�NDEZ:
Cambio de lengua en la misma lengua

Los deslices son la esencia misma del idioma
Un hueco negro en la filosof�a del lenguaje

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Tal vez debamos ir hasta S�crates: "Yo me imagino que nuestra alma se parece entonces a un libro". O tal vez debamos situarnos en un momento de esplendor de la Raz�n, pues es Kant quien afirma que el objeto es aprehensible s�lo por medio de representaciones. Luego Heidegger proclama al lenguaje como la casa del hombre y agrega: "El que habla es el lenguaje, no el hombre...". En realidad el llamado proceso de deconstrucci�n comienza en la b�squeda heideggeriana. En cualquier caso, la filosof�a comenz� a moverse de sitio, hacia el lenguaje, y comenz� por el intento de trasladar a �l el objetivismo cientifista, como en Saussure. De all� en adelante Levi-Strauss, Foucault, Barthes y otros cuantos. En otras palabras, se inici� la traslaci�n del ansia de saber de lo epistemol�gico hacia la hermen�utica. Dig�moslo as�: se dejaron de lado los ojos que se fijaban en los principios del conocimiento humano para volcarse sobre la interpretaci�n de los textos. Lo ontol�gico comenz� a ceder espacio; la b�squeda de una esencia de la realidad total, incluidos universo y vida, fue cayendo hasta una imbricaci�n entre filosof�a y lenguaje, hacia una reunificaci�n que borraba el divorcio sembrado por Plat�n. As�, la reflexi�n filos�fica es hoy fundamentalmente est�tica.

Sin embargo, los polos no pueden fijarse entre epistemolog�a y hermen�utica. As� como la f�sica tradicional encontr� su rubic�n en la f�sica cu�ntica, esto es, en la suplantaci�n de la certeza por la probabilidad, as� mismo la mirada sobre el lenguaje dej� de lado el objetivismo cientifista para introducirse en una desenfrenada deconstrucci�n, ya no apenas entrevista como en Heidegger, sino con pretensiones de respuestas de tal magnitud que el hombre mismo, y su mundo, parecen disolverse en la nada, tal como la cu�ntica no encuentra los fundamentos elementales de la materia para concluir que todo se reduce a campos de energ�a que cambian ante la mirada del observador. Ha sido el franc�s Jacques Derrida el que ha llevado la deconstrucci�n hasta los l�mites, aunque pienso que su aporte fundamental es el concepto de diseminaci�n, por lo que de valioso tiene en hacer de lado los l�mites de lo que hemos conocido como polisemia.

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Los deslices son la esencia misma del idioma

En cualquier caso, cuando la cu�ntica acab� el esquema de las verdades objetivas, se volvi� a la vieja idea (idea en el sentido ordinario de la palabra) de que la Verdad era simplemente un consenso, una certeza provisoria, como ya se anunciaba en Nietszche. Lo mismo est� sucediendo con el lenguaje cuando se asegura la plurisignificaci�n de los t�rminos y la fuga de los sentidos. Derrida dice que "los deslices textuales son la esencia misma del lenguaje". O lo que es lo mismo, se niega la existencia de un significado trascendental. Otra cosa que parece originada en la cu�ntica, puesto que �sta niega una objetividad, es la afirmaci�n de que la pluralidad de significados no est�, no puede estar, relacionada con una supuesta objetividad del mundo. En consecuencia es l�cito interrogarse qu� sentidos tiene el mundo, puesto que carece de uno objetivo, y la respuesta es que todos lo que podamos injertarle. Injertar es una palabra importante en este planteamiento filos�fico del lenguaje, puesto que equivale a escribir. As� podemos decir que la cosa se escribe.

Como he tratado de mostrar en mis tres novelas la escritura es escenificaci�n. Derrida llega a plantear la incompatibilidad de lo escrito y de lo verdadero con mayor fuerza que sus antecesores. Basta concluir en la obviedad de que la escena lo que ilustra, entonces, es una idea y no una realidad objetiva. Lo que se instala es un medio de ficci�n. Lo que la escritura describe es a s� misma. As� la literatura ha vivido por siglos de la posibilidad de un sentido o de la promesa de un sentido. No dejo de sonre�r cuando alg�n columnista de la prensa cultural celebra la aparici�n de alguna obra que prioriza la an�cdota sobre el lenguaje, calificando, el proceso inverso, como algo marcado en Venezuela por Guillerno Meneses. En �l, y fundamentalmente en otro de nuestros grandes escritores, conocido como Oswaldo Trejo Trajo Trijo o Trujo, se da el libro como habla regresada. Oswaldo entendi� que el libro  es simplemente una descripci�n del silencio, o si se quiere, el libreto de los actores es posterior a la actuaci�n. El arte es un speculum que produce �efectos de realidad�. La consecuencia de significantes sin significados es la �dentritud� del lenguaje. Derrida recurre a una expresi�n formidable cuando habla del "materialismo de la idea" que no es otra cosa que la puesta en escena, puesta que nada ilustra, a no ser la nada. Ya Schopenhauer hab�a hablado del mundo como representaci�n. En este contexto verdad o falsedad es una oposici�n que carece. Richard, en lo que se denomina psicologismo cr�tico, llega a definir �acierto de expresi�n� a un estado en que las necesidades llegan a satisfacerse juntamente, inclusive unas por otras.

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Un hueco negro en la filosof�a del lenguaje

Pierde vigencia, igualmente, la vieja discusi�n entre tema y texto, deja de existir el n�cleo tem�tico, pues como bien lo dice Derrida �es la multiplicidad de las relaciones laterales lo que crea la esencia del sentido�. Cuando alguien asegura de una novela que no entiende, aseguro que la literatura es como el hombre, autoalimentada de una muerte continua. Cuando alguien dice que no entiende un poema ser�a justo recordarle que el verso es potencia inventiva, m�s a�n, es la literatura. Cuando alguien me asegura que mis textos son una catarata de met�foras, ser�a necesario recurrir a Richard para asegurar �no existe sentido verdadero de un texto. Volvi�ndose todo metaf�rico, no hay ya sentido propio y, por lo tanto, met�fora�. Los cuentos que se han publicando por all� son pre-Garmendia, prediluvianos con relaci�n a Salvador, el maestro de la narrativa urbana en este pa�s.

Pero dec�amos que el concepto de diseminaci�n me parec�a clave. Mientras polisemia era la pluralidad de significados de una palabra, la diseminaci�n habla de �la generaci�n siempre dividida ya del sentido�. Polisemia era hermen�utica, diseminaci�n es deconstrucci�n. Diseminaci�n tiene un "casi" sentido, el regreso imposible a la this site alcanzada, rejuntada de un sentido. Freud aseguraba que la ficci�n pod�a crear nuevas formas de sentimiento inexistentes en la vida real. La f�sica cu�ntica ampli� considerablemente el concepto que ten�amos de los �huecos negros�. As�, la actual filosof�a del lenguaje ha encontrado un �hueco negro� donde el espacio �ntimo es tan �ntimo que se anula, ya no hay separaci�n entre el yo y la imagen. Richard: �Un libro no empieza ni acaba: todo lo m�s lo finge�. Podr�amos definir polisemia como acumulaci�n de significaciones, mientras que la diseminaci�n nos llama a un equilibrio en la multiplicidad del sentido; lo que experimentamos no es el sentido, es el equilibrio.

Pero, cuidado, que el proceso reactivo contra lo ontol�gico nos puede llevar a un callej�n sin salida. Filosof�a y lenguaje se han encontrado y Plat�n, en este sentido,  ha recibido carta de despido, pero si identificamos humanismo y metaf�sica, la reacci�n contra la segunda alcanza al primero, a�n cuando hayan existido humanismos ateos. La deconstrucci�n del lenguaje puede llevarnos a hablar del fin del hombre. No soy, en modo alguno, un apocal�ptico contra la tecnolog�a, pero ya hay que citar la met�fora de la tecnolog�a o la t�cnica como met�fora, lo que agrega m�rgenes a la filosof�a del lenguaje. No olvidamos los intentos por neutralizar toda tesis metaf�sica del concepto de hombre, aunque la this site del mismo no haya sido cuestionada seriamente, ni siquiera por los ate�smos. El lenguaje es humano y al ocuparse de �l se est� incurriendo en una cara del humanismo, pues el lenguaje es considerado la esencia. De esta manera se incurre en lo metaf�sico pues lo es todo lo que se ocupe de la esencia intangible del hombre. Por este camino no se podr�a llegar a establecer la moderna filosof�a del lenguaje como antihumanista. Por los dem�s, toda la metaf�sica es una acci�n del lenguaje. El humanismo es reflexionar sobre el hombre, procur�ndolo humano y no inhumano; inhumano ser�a fuera de su esencia y su esencia es el lenguaje. En el fondo brota de la filosof�a del lenguaje una fuerte elevaci�n de la humanitas y es en la metaforizaci�n donde se consigue el sentido del Ser, lo cual, qui�ranlo o no algunos, inclusive aunque sea negado por los mismos fil�sofos de este presente, hace de las modernas teor�as del lenguaje un lenguaje metaf�sico.

La tecnolog�a puede plantearnos el fin de las tensiones. Creo que una de las cosas a superar es la literatura �light�, pues una de sus consecuencias m�s nefastas me parece un aislamiento de la palabra. No se trata s�lo de la vaciedad psicol�gica de los personajes que esa �literatura� encarna, se trata de la p�rdida de la mente humana como re-hacedora de la palabra total, es decir, aquella que nos aproxima a la lengua primordial llamada por algunos �el lenguaje de los p�jaros�. El peligro que se cierne sobre el hombre es el peligro que se cierne sobre el lenguaje. De esta manera puede decirse que la literatura est� sola, �sola, a excepci�n de todo�. Esa es la tarea que la literatura decidir� si puede o no cumplir, incluida la restituci�n de las tensiones. Si seguimos embarcados en algunas propuestas editoriales la literatura seguir� en el torrente que este nuevo milenio presenta como fuerza desatada que todo lo arrasa. Con Derrida podr�amos decir que el relato comienza cuando cambiamos de lengua en la misma lengua.


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Te�dulo L�pez Mel�ndez, venezolano, es jurista, escritor y poeta.

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