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15 de diciembre de 2004 | |
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| Tribuna de opini�n | ||
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RA�L �VILA: Rosario, un Congreso lleno de Mujeres
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Un Tercer Congreso lleno de mujeres, sobre todo profesoras de la provincia de Santa Fe, que colmaron las sesiones. Su presencia contrastaba con lo que suced�a en las mesas redondas, donde ellas estaban pr�cticamente ausentes. Seg�n parece, las academias y los institutos Cervantes son a�n territorio masculino, por lo menos en lo que respecta a los altos directivos y a los conferencistas y ponentes invitados. Por eso una de ellas se quej� y solicit� un mayor equilibrio para los pr�ximos congresos. Frente a esas ausencias, tambi�n hab�a desequilibrio en el grupo de azafatas o edecanes, todas del sexo femenino. Algunas, por cierto, resultaban a veces demasiado especializadas. Por ejemplo, ante una pregunta a las que vest�an de azul marino, recib� la indicaci�n de que consultara a las vestidas de azul celeste. Cuando pregunt� a una de ellas, que llevaba blusa y pantal�n de ese color, me dijo que deber�a acercarme a las de pollera (falda, saya) del mismo color. Eso hice, y obtuve la respuesta que esperaba, adem�s de una sonrisa. Hubo otras quejas expresadas en murmullos de los asistentes que colmaban el teatro apenas reabierto. Surgieron al posponerse la ceremonia inaugural m�s de dos horas �seg�n parece, por problemas t�cnicos no precisados del avi�n de alguien que ten�a que llegar de Buenos Aires. La demora, sin embargo, result� muy positiva. Los reunidos empezaron a reconocer a los viejos amigos, hicieron nuevos contactos e iniciaron conversaciones para intercambio de art�culos, de proyectos y de personas. Poco a poco las voces subieron de volumen y se transformaron en ��Qu� bien te ves!�, ��Qu� alegr�a (con la variante qu� gusto) de encontrarte!�, ��Te acuerdas cuando...?� y otras frases parecidas que se escuchaban entre los destellos de las m�ltiples c�maras con las que los congresistas compet�an con los profesionales digitalizados y con telefotos para inmortalizar en sus �lbumes caras conocidas y desconocidas. | ||
de Rosario, con el Paran� de refrescante testigo, fue muy bien recibido por la ciudad, como lo constata la tenaz y extensa asistencia, sobre todo �insisto� de las rosarinas, que hac�an colas antes del inicio de las sesiones. Aunque no fue posible ver a reyes y reinas, presidentes y senadoras, intendentes y funcionarios municipales desfilando entre vallas de escolares, como en el del 97 en Zacatecas, se cont� con la presencia y la curiosidad de los habitantes de la ciudad. Siempre amables, sab�an de la condici�n de fuere�os de los que, adem�s de llevar gafete, no pronunci�bamos la ye tensa, y dec�amos ��Muy bien!�, ��Vale!� u ��Okey!� en lugar del ��B�rbaro!� con que nos daban su aprobaci�n los de esos rumbos. Con toda gentileza, despu�s de indicarnos que el teatro, el parque o el restaurante que busc�bamos estaban frente a nuestros ojos, preguntaban por nuestros pa�ses de origen sin jactarse de que hab�an reconocido nuestras nacionalidades por el acento. Tras confirmar que hab�amos comprendido sus instrucciones para llegar al lugar, cerraban la conversaci�n con un gratificante ��B�rbaro!�
Ya dentro del Congreso y de las mesas redondas y paneles, el de Rosario fue muy escuchable (neologismo incorporable), en comparaci�n con otros de literatura o de ling��stica donde las exposiciones resultan a veces duras y dif�ciles de comprender, incluso tras su lectura. Las ponencias, particularmente las del �rea literaria, resultaron creativas, imaginativas, propositivas. Las de ling��stica, para no desmerecer, fueron comprensibles y motivantes, sin demasiados datos estad�sticos o formales. Como era de esperarse, hubo tambi�n ponencias que buscaban enfrentar los hechos a partir de opiniones, las cuales fueron identificadas en la mayor�a de los casos. Por ejemplo, quienes condenaban las desviaciones ling��sticas no hac�an referencia a la o las normas con respecto a las cuales se podr�a hablar de incorrecciones. Como ha ocurrido en otras reuniones, lo m�s probable es que el modelo fuera la gram�tica mental del quejoso. | ||
Tambi�n se hizo referencia a los problemas que enfrentan los redactores de distintos pa�ses que conviven en varias ciudades de color hisp�nico de los EE.UU., en especial cuando se trata del l�xico. En las mesas de redacci�n parece que se discute cada d�a el futuro de los sin�nimos geogr�ficos ��choza, jacal, boh�o, chabola, caba�a o vivienda precaria?�, con la colaboraci�n de otras agencias de asesor�a gratuita e instant�nea por Internet. | ||
por cierto, mostraban que la this site y la this site del espa�ol han sido tema de discusi�n desde la �poca precongresos internacionales con la presencia de reyes y presidentes. Como dijo el ponente espa�ol G. Correas en 1626, �la lengua tiene algunas diferenzias [...] conforme a las edades, calidades i estados de sus naturales, de rrusticos, de vulgo, de ziudad [...] del anziano [...] i aun de la menor edad, de muxeres y varones�. Esa fue la idea central: flexibilizar la lengua que se escucha por los medios de acuerdo con estilos y espacios. Y dada la abundancia de esos medios en espa�ol �de la imprenta a la Internet� se previ� un futuro floreciente para la lengua. Se destac� adem�s la posibilidad de una reconquista demogr�fica de EE.UU., sobre todo por parte de los hispanoamericanos, m�s interesados en esos menesteres que los espa�oles. Los res�menes que se leyeron en la clausura resultaron m�s comprensibles que algunas de las ponencias (por ejemplo, que la m�a). El trabajo de los coordinadores, sin duda, merece reconocimiento y admiraci�n por su capacidad de s�ntesis. Dentro del p�blico tambi�n se lleg� a conclusiones. Se insisti� en la importancia de las lenguas ind�genas como visi�n del mundo e incluso como patrimonio cultural de la humanidad. Surgi� tambi�n la idea de crear un Instituto Sor Juana que uniera a los pa�ses hispanoamericanos como cuando no ten�an fronteras. El femenino Sor Juana buscar�a equilibrar al masculino Cervantes, donde predominan los ceseantes, pues se contratar�an m�s profesora/es seseantes y seseanteh. As� se reflejar�a m�s adecuadamente la realidad pol�tica, demogr�fica, econ�mica y cultural de los hispanohablantes. (M�xico). | ||
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Ra�l �vila es doctor en ling��stica y literatura hisp�nica, profesor del Centro de Estudios Literarios y Ling��sticos de El Colegio de M�xico, miembro de n�mero de la Academia Mexicana de las Ciencias y autor de 120 libros sobre el espa�ol. | ||
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