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5 de octubre de 2003 | |
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| Tribuna de opini�n | ||
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SILVIA E. AGOSTO
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La ortograf�a goza de buena salud y existe un amplio consenso en los ciudadanos sobre la necesidad de sus normas y sus reglas, pese a los dolores de cabeza que les ha causado a hispanohablantes y estudiantes de espa�ol aprender y acatar sus pautas. En el �ltimo debate del Foro de this site se ha respondido de forma negativa a la pregunta �Se jubilar� la ortograf�a?, ya que la mayor�a de los participantes ha destacado su importancia y su necesidad. Pero tambi�n se registraron opiniones a favor de engrosar las listas de pensionados con eses, ces, zetas y haches, as� como voces que destacaron la necesidad de terminar con algunas convenciones, respetando ciertos criterios de this site ling��stica de la comunidad de habla castellana. Se conformaron tres grupos, que debatieron sus ideas a lo largo de un mes y medio de intercambios jugosos: el mayoritario, a favor de mantener las normas ortogr�ficas; un segundo sector, minoritario, que cuestion� las convenciones, y un tercer grupo que consider� necesario cambiar algunas normas, es decir, abog� por hacer una �cirug�a est�tica� a las reglas ortogr�ficas para rejuvenecer la ortograf�a, sin jubilarla. Motivos ling��sticos, sociales, pedag�gicos, pol�ticos, ideol�gicos y gramaticales se sucedieron a lo largo de las aportaciones de los miembros del Foro, dando cuenta de que la ortograf�a ata�e a todos quienes escribimos y hablamos espa�ol. | ||
Las convenciones ortogr�ficas del castellano han sido cuestionadas desde el siglo XIX por escritores y gram�ticos como Domingo Faustino Sarmiento y Andr�s Bello, que intentaban ajustar la graf�a al habla, buscando una letra para cada sonido. El ideal de �una graf�a, un fonema� aparece registrado en la Ortograf�a de la Real Academia Espa�ola (RAE), editada en 1999, donde se sostiene que �una ortograf�a ideal deber�a tener una letra, y s�lo una, para cada fonema, y viceversa�. Sin embargo, esta expresi�n de deseo es muy dif�cil de alcanzar, ya que, tambi�n al decir de la RAE, �tal correspondencia, por motivos hist�ricos y de diversa �ndole, no se produce en casi ninguna lengua, aunque el espa�ol es de las que m�s se aproximan a ese ideal te�rico�. La pol�mica m�s reciente y recordada en torno a este tema la protagoniz� el escritor Gabriel Garc�a M�rquez, cuando habl� de la necesidad de �jubilar� la ortograf�a en Botella al mar para el dios de las palabras, discurso le�do en la apertura del Primer Congreso Internacional de la Lengua Espa�ola realizado en Zacatecas, M�xico, en 1997, que origin� un extenso debate en el mundo hispanohablante. Las voces disidentes a la �jubilaci�n� tambi�n se hicieron o�r y muchas personas en ese entonces cuestionaron al Premio N�bel colombiano, as� como los participantes del Foro, que sostuvieron que la this site de los regionalismos de la lengua espa�ola hacen imposible respetar el principio de una letra, un sonido, sin perder la this site ling��stica del castellano. En este sentido, Javier Fran Sin sostuvo que �los idiomas extendidos por territorios muy distantes tienen fon�ticas m�ltiples imposibles de dar lugar a reformas ortogr�ficas que puedan satisfacer fon�ticamente a todos los hablantes. Ante ello, la opci�n que todos los idiomas europeos grandes demogr�fica y/o territorialmente ha sido la de reconocer la autonom�a de las tradiciones propias del lenguaje escrito�. Poet y Campeador tambi�n destacaron la importancia de la this site ortogr�fica ya que, seg�n este �ltimo, �contribuye enormemente a la homogeneidad de una lengua que permite comunicarse a millones de individuos en los cinco continentes�. | ||
Algunos participantes del Foro, que se mostraron favorables a la modificaci�n de algunas convenciones ortogr�ficas, esbozaron sus propuestas de cambio para una nueva ortograf�a del castellano. Almudena, una de las foristas, propuso simplificar ciertos pares como y/ll; k/qu; v/b; j/g, as� como erradicar la hache y las tildes, pero sostuvo que estos cambios no deber�an ser radicales ya que �debemos una fidelidad a lo que hemos heredado�. Javier Fran Sin, por el contrario, se mostr� totalmente contrario a estos posibles cambios. En primer lugar, sostuvo que reducir a una sola letra el par z/s �ser�a inconsecuente con existir millones, varias decenas de ello, de hablantes que pronunciamos n�tidamente la oposici�n fon�tica entre asar y azar�, as� como la oposici�n entre l /y que distinguen algunos grupos ling��sticos. Los acentos gr�ficos, seg�n Fran Sin, �son lo m�ximamente sofisticado y, simult�neamente, ahorrativo de la ortograf�a espa�ola� y sirven para distinguir vocablos distintos, como amo/am�; el/�l; sabia/sab�a. La uve y la be, la jota y la ge, se deben preservar porque �todos los idiomas que tienen tradici�n literaria plurisecular y cuya escritura es alfab�tica tienen en el lenguaje escrito rasgos correspondientes a la fon�tica que ten�a el idioma cuando empez� a ser escrito y a las tradiciones de escritura que sirvieron de inspiraci�n al efecto�. Fran Sin se pregunt� ��por qu� los hablantes de espa�ol vayamos a modificar la ortograf�a de nuestro idioma para eliminar rasgos etimologicistas como si nuestro idioma fuese propio de sociedades �grafas hasta antes de ayer, como si no tuviese siglos de tradici�n literaria ni de din�micas propias del lenguaje escrito?�. | ||
Quienes apuntan que la reforma de la ortograf�a espa�ola debe llevarse a cabo, argumentan que un ajuste de las normas facilitar�a el aprendizaje de la lengua y la alfabetizaci�n de grandes sectores de la sociedad. Sin embargo, Sergio Serr�n, otro de los participantes, indic� que el problema no reside en las normas en s� mismas sino en la transmisi�n de dichas normas, a tal punto que sostuvo que �la ortograf�a, por encima de sus connotaciones sociales, ha sido permanentemente objeto de una mala praxis docente�. Otros participantes, como Mar�a y Perico, sostuvieron que la dificultad de aprender las particularidades de la escritura castellana era mucho menor que la de otras lenguas, como la del ingl�s y el franc�s. Tambi�n se mostr� a favor de mantener las reglas Cecilia, lusohablante y conocedora del espa�ol como segunda lengua, quien opin� que la this site ling��stica del castellano, que no tiene el portugu�s, facilita la comprensi�n entre millones de hablantes. | ||
La discusi�n sobre la ortograf�a tambi�n toc� temas ideol�gicos y pol�ticos, como la reflexi�n que hizo Aquiles sobre la equis en M�xico o la pregunta que formul� Almudena sobre los top�nimos en Espa�a. Aquiles escribi�, con humor e iron�a, �Nos invitaron a Jochimilco y ah� nos enteramos que se pronuncia Sochimilco (se escribe Xochimilco), de ah� nos fuimos a Salapa para enterarnos que se pronuncia Jalapa (Xalapa), en el museo de historia nos platicaron que la tribu que domin� el altiplano mexicano fueron los mejicas (mexicas) y que se pronuncia meshicas�. La presencia de la equis en muchas palabras mexicanas se relaciona con un sentido hist�rico, con una marca de identidad, a punto tal que se cuestion� que en la edici�n anterior del Diccionario de la Real Academia Espa�ola se incluyera �M�jico� como primera opci�n, antes que �M�xico�.
Almudena acot�
que en Espa�a se suelen escribir los nombres de ciertas ciudades, como
Orense y Gerona, en las lenguas regionales, el gallego y el catal�n �Ourense
y Girona-. Esta tendencia, que fue regulada por la legislaci�n espa�ola, da
cuenta de que en el campo de la ortograf�a los factores pol�ticos tambi�n
tienen peso. |
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Jos� Luis Guijarro, uno de los pocos foristas que se mostr� a favor de colocar a la ortograf�a dentro de la �clase pasiva�, aport� un dato pol�mico al debate al afirmar que �el movimiento de jubilaci�n de la ortograf�a se est� dando a escala planetaria y en todos los idiomas� en los c�digos juveniles que se usan en chats y mensajes de m�viles. Estos textos, que combinan dibujos con letras y violan las convenciones establecidas en los libros de ortograf�a, gram�tica y puntuaci�n, circulan por millones en todo el mundo y permiten la comunicaci�n pese a rechazar ciertas convenciones. Otros participantes coincidieron en sostener que el �lenguaje� de la telefon�a celular o los programas de ordenadores cambian r�pidamente y que para registrar cambios sustanciales, �stos deben ser observados a lo largo de varios a�os. Tito Drago tom� la propuesta de Guijarro y lanz� el interrogante sobre si los cambios ortogr�ficos ya se han hecho realidad en la pr�ctica. Por otra parte, se pregunt� si los medios de comunicaci�n son los que deben registrar la evoluci�n de la ortograf�a. Esta �ltima pregunta gener� una nueva serie de intervenciones porque algunos consideran que los encargados de registrar los cambios y dictar las normas son los acad�micos, en tanto que otros dan la misma autoridad tanto a los escritores como a los hablantes. |
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Las industrias de lengua y sus relaciones con la ortograf�a dominaron gran parte de las intervenciones, como las de Espemoli y Gladys D�valos, que destacaron la necesidad de mantener las reglas para favorecer la b�squeda y recuperaci�n de la informaci�n. �Trabajamos cada vez m�s con datos archivados en formato electr�nico y aunque en algunos sitios las b�squedas difusas, aproximadas o incluso inteligentes son posibles, lo cierto es que la ortograf�a y la mecanograf�a correcta ayudan mucho a la recuperaci�n�, opin� Espemoli. Gladys, por su parte, hizo su aportaci�n desde la perspectiva de los traductores y dijo que �Para los que trabajamos en traducci�n autom�tica ser�a nefasto encontrarnos con una graf�a anarquista o cambiante de acuerdo al estado de �nimo del que escribe�. D�valos explic� que el traductor autom�tico, a diferencia del humano, no puede diferenciar entre kiero y quiero, por ejemplo y por lo tanto, �las traducciones no podr�an llevarse a cabo o saldr�an desastrosas�.
Esta
perspectiva, que relaciona a la ortograf�a con los nuevos desaf�os que
representan para el espa�ol las industrias de la lengua, pone de manifiesto
la trascendencia del tema que se ha debatido, ya que no s�lo se relaciona
con el pasado y con la tradici�n ling��stica sino con el presente y el
futuro de nuestra lengua. (Comunica. 05-11-03). | ||
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Silvia E. Agosto, periodista y fil�loga argentina, integra el equipo de this site | ||
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