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10 de diciembre de 2003 | |
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| Tribuna de opini�n | ||
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ELVIRA C�MARA
AGUILERA El poder de la traducci�n: responsabilidad y etnocentricidad del mundo occidental
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La traducci�n podr�a describirse como una pieza integrante de la sofisticada maquinaria del entramado social que, sin ser de las m�s notorias, puede considerarse como clave desde varias perspectivas. Desde un punto de vista positivo, la traducci�n supone una puerta abierta a la comunicaci�n entre pueblos y culturas, con todo lo que ello implica. Es la principal v�a para recibir informaci�n actualizada de todo lo que ocurre m�s all� de nuestras fronteras, informaci�n que nos permitir� contrastar, modificar o enriquecer lo que ya producimos desde dentro, a nivel econ�mico, pol�tico o social. Desde un punto de vista negativo, podr�a decirse que tiene un papel subversivo. No es un agente que ejerza una acci�n a corto plazo, visible ante los ojos de una mayor�a. Por el contrario, su actuaci�n es lenta y al mismo tiempo profunda, actuando desde la base y llegando a tener importantes efectos en el devenir de una sociedad. No quisi�ramos en este trabajo centrar nuestro esfuerzo en alabar todo lo que de positivo y beneficioso tiene esta profesi�n para la sociedad que, sin duda, es much�simo. Por el contrario, queremos centrarnos en lo que de negativo ha tenido, tiene y puede tener, con el fin de despertar la consciencia del lector que, por desconocimiento o por el car�cter secundario del agente, no se haya apercibido de ello. Es para nosotros, como conocedores y estudiosos de la materia, tambi�n sorprendente bucear en los entresijos de la traducci�n y encontrar hallazgos que han marcado y siguen marcando la historia, algunos de los cuales mostraremos a continuaci�n. | ||
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Si buscamos una primera gran influencia de la traducci�n donde se aprecie el poder que esta ha podido ejercer en el devenir de los acontecimientos hist�ricos, lo hallamos en el af�n colonizador de las naciones del continente europeo. En palabras de Venuti (1998: 158): translation is a cultural practice that is deeply implicated in relations of domination and dependence, equally capable of maintaining or disrupting them. The colonization of the Americas, Asia, and Africa could not have occurred without interpreters, both native and colonial, nor without the translation of effective texts, religious, legal, educational... El hombre europeo ha descubierto el poder de la traducci�n como medio para ampliar sus horizontes, entendiendo por ello descubrir y apoderarse de nuevos territorios, borrar identidades, imponer valores e ignorar culturas. La mejor forma de colonizaci�n es la imposici�n de una nueva lengua. Lengua y cultura forman un todo indisociable, sin que sea posible entender la una sin la otra. �Language mirrors other parts of culture, supports them, spreads them and helps to develop others (Hongwei 1999: 134). Este autor quiere ser mucho m�s gr�fico y describe a la lengua como la sangre que da vida a la cultura y a esta �ltima como el camino a lo largo del cual la lengua se forma y se desarrolla: �... language is the life-blood of culture and ... culture is the track along which language forms and develops� (1999: 133). As�, mediante la anulaci�n t�cita o abierta de su lengua, los nuevos pueblos ven literalmente desaparecer su cultura, que queda alienada ante el hombre europeo. El concepto de cultura (que tiene su origen en la lengua, como acabamos de ver) es el que imprime identidad a los pueblos, naciones o estados, hasta el punto que es casi imposible separarlos, convirti�ndose, de esta forma, en fuente de identidad (Bandia 1995: 490). Es tal su poder en la formaci�n de las identidades nacionales que �potentially figures in ethnic discrimination, geographical confrontations, colonialism, [and] war� (Venuti en Lane-Mercier 1997: 45). | ||
El reconocimiento y b�squeda de la igualdad entre los pueblos exige que el prisma a trav�s del cual se contemple el mundo deje de ser la etnocentricidad de occidente en general y del mundo anglosaj�n en particular. Desde la Segunda Guerra Mundial, el ingl�s es la lengua m�s traducida a nivel mundial pero, al mismo tiempo, hacia la que menos se traduce, hecho que est� teniendo un doble efecto: por un lado est� incidiendo directamente en las sociedades americana y brit�nica, priv�ndolas de la riqueza que conlleva el intercambio cultural. Por otro, esto implica una hegemon�a del mundo anglosaj�n desde el punto de vista pol�tico, econ�mico pero tambi�n cultural (Venunti 1998: 88) suponiendo una nueva colonizaci�n, lo que est� provocando distintas reacciones. Internet es un claro ejemplo de lo anterior: Seg�n Eced S�nchez (2001), Presidente de la Asociaci�n de Usuarios de Telecomunicaciones espa�ola (AUTEL), en la actualidad el 44�7% de los contenidos de la red se encuentran en ingl�s frente, por ejemplo, a un 5�6% que se encuentran en espa�ol. Desde occidente, otra actuaci�n bastante destacada viene de la mano de las editoriales con impacto internacional que publican y traducen best-sellers, reproduciendo no solo g�neros literarios, sino transmitiendo y afianzando valores e ideolog�as (Venuti 1998: 167). Desde los pa�ses en v�as de desarrollo, las consecuencias negativas afectan al �mbito cultural pero tambi�n al econ�mico. Las editoriales de estos pa�ses prefieren invertir en best-sellers americanos y brit�nicos por resultar m�s rentables (ibid. 162), en detrimento de la literatura propia, contribuyendo a minar el desarrollo cultural propio en favor del asentamiento del canon literario y los valores de la cultura colonizadora. Pero tambi�n se alzan voces en contra de las nuevas formas de colonizaci�n. Desde los llamados pa�ses del tercer mundo, los intelectuales comienzan a mostrar un fuerte rechazo hacia todo lo que se percibe como �attempt at the re-colonizing their literatures and cultures� (Bandia 1995: 491), lo que incluye a la traducci�n. | ||
Todo lo dicho en los apartados anteriores pone de manifiesto que la traducci�n no es una actividad objetiva, totalmente neutra, en la que el traductor es un mero intermediario o vaso comunicante entre dos culturas. Es un complejo proceso en el que el traductor, antes de iniciar su trabajo, �... has to study the original text in the context it was produced, paying attention to the historical moment, society, author�s life, style, as well as socioeconomic factors which could have affected his/her work� (Valero Garc�s 1995: 560). A continuaci�n deber� decidir entre llevar a cabo, en t�rminos de Nida (1964: 165-6), una traducci�n de equivalencia formal o una traducci�n de equivalencia din�mica. Es decir, optar por un proceso cuyo resultado se acerque m�s al texto origen (equivalencia formal) o, por el contrario, buscar una mayor comprensi�n y acercamiento al lector y cultura meta (equivalencia din�mica). Como enfoque te�rico de traducci�n, ambos polos son v�lidos y deber�n ser empleados dependiendo de cu�l sea la funci�n principal del texto (Lane-Mercier 1997: 56-7) pero, este enfoque conceptual aparentemente simple y sin m�s aspiraciones que las de servir de apoyo te�rico al ejercicio de la traducci�n, encierra mucho m�s: la concepci�n del otro, su consideraci�n y el respeto a y desde una cultura concreta. Sea cual sea la decisi�n que adopte el traductor como mediador y art�fice del transvase cultural esta tendr� grandes implicaciones en la construcci�n de la identidad de los pueblos. La profesi�n de traductor conlleva una toma de decisiones que, inevitablemente, est� cargada de responsabilidad. Esa indisociabilidad de traducci�n y responsabilidad viene dada por la existencia de unos valores y principios que rigen la conducta de todo ser humano, conduci�ndole a actuar de una determinada manera. El traductor, por tanto, debe ser el primero en adquirir conciencia de que su labor como mediador entre culturas tiene implicaciones que van m�s all� del simple ejercicio traductol�gico, valorando la importancia de sus estrategias y toma de decisiones en el proceso de traducci�n. | ||
ABDULLA, A. K. (1996): �Aspects of Ideology in Translating Literature�, Babel. 45: 1 (1-16). BANDIA, P. (1995): �Is Ethnocentrism an Obstacle to Finding a Comprehensive Translation Theory?� Meta. XL: 3 (489-496). ECED S�NCHEZ, M. A. (2001): Ponencia sobre �Evoluci�n y Desarrollo de las Nuevas Tecnolog�as de la Informaci�n y la Comunicaci�n: Consecuencias Socioculturales y Analfabetismo Tecnol�gico�. En Congreso Internacional sobre �tica en los Contenidos de los Medios de Comunicaci�n e Internet. Granada. (En prensa). HONGWEI, C. (1999): �Cultural Differences and Translation�, Meta. XLIV: 1 (133-144). LANE-MERCIER, G. (1997): �Translating the Untranslatable: The Translator�s Aesthetic, Ideological and Political Responsibility�, Target. 9: 1 (43-68). NIDA, E. A. (1964): Toward a Science of Translating. Leiden: E. J. Brill. VALERO GARC�S, C. (1995): �Modes of Translating Culture: Ethnography and Translation�, Meta. XL: 4 (556-563). VENUTI, L. (1998): The Scandals of Translation. Towards an Ethics of Difference. London and New York: Routledge. | ||
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Elvira C�mara Aguilera integra el Departamento de Traducci�n e Interpretaci�n - Grupo de Investigaci�n AVANTI, de la Universidad de Granada, Espa�a. | ||
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