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xx de xxxxx de 2003


Tribuna de opini�n

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MIREYA B�EZ
C�mo distinguir el que�smo y el deque�smo  

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Introducci�n

�Cu�ndo emplear que? �Cu�ndo emplear de que? He aqu� uno de los problemas m�s candentes de la construcci�n espa�ola.

Dice H. Kito: "...es el 'que' la piedra angular donde se rompen los puntos de las plumas mejor templadas."

Tanto que como de que se emplean en nuestra lengua, pero la this site de funciones de la part�cula que hace que unas veces exija la anteposici�n de la preposici�n, y otras no, de ah� la inseguridad de algunos hablantes en la selecci�n de una u otra forma. Por tal motivo, se hace necesario el conocimiento de ciertas estructuras gramaticales que nos permitan emplear acertadamente la combinaci�n sint�ctica.

En este trabajo resumimos todas estas posibilidades combinatorias, haciendo �nfasis especial en aquellas en las que  pueden presentarse dudas. Lo hemos hecho explicando las relaciones sint�cticas en cada uno de los casos, pero tambi�n ofreciendo f�rmulas m�s sencillas, de modo que el lector no especializado pueda encontrar algunos recursos que le permitan emplear con correcci�n estas formas.

Hemos incluido un resumen muy sencillo, y ejercicios con sus respectivas soluciones, para que el estudioso de la lengua  cuente con un material de ejercitaci�n, que le permita fijar los conocimientos y comprobar por s� mismo si son correctas sus respuestas.

Esperamos que este modesto trabajo contribuya a aclarar las imprecisiones en el uso de estas formas, y por consiguiente, a promover su empleo acertado, seg�n las normas de construcci�n de nuestra lengua.

1. Funciones de "que"

La part�cula "que" puede present�rsenos con diversas funciones, as� la encontramos como pronombre -en oraciones interrogativas, exclamativas o de relativo- o como conjunci�n coordinante o subordinante.

1.1 Como pronombre interrogativo y exclamativo

El pronombre "qu�" -con valor interrogativo o exclamativo- se distingue no solo morfol�gica y sem�nticamente, sino por su funci�n sustantiva o adjetiva y por las relaciones sint�cticas con otras partes de la oraci�n. Se pronuncian con  una entonaci�n especial que los convierte en palabras t�nicas; son, por tanto, portadoras del acento diacr�tico, que los diferencia de las otras en su morfolog�a.

�Qu� libro prefieres? Interrogativo, funci�n adjetiva referida al sustantivo

"libro".

�Qu� d�a tan atareado! Exclamativo, funci�n adjetiva referida al sustantivo

"d�a".  

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1.2 Como pronombre relativo

El pronombre relativo "que", �tono, se caracteriza por enlazar un antecedente sustantivo con la oraci�n subordinada adjetiva que lo modifica. En este caso, "que" reproduce sem�nticamente a su antecedente y establece una relaci�n sint�ctica con el verbo de la adjetiva, desempe�ando en la subordinada las funciones propias de este.

En el ejemplo "Hombres necios que acus�is a la mujer...", el pronombre relativo "que" reproduce a su antecedente "hombres" y funciona dentro de la subordinada como sujeto.

1.3 Como conjunci�n

A diferencia de las formas anteriores, la conjunci�n "que", coordinante o subordinante, realiza una funci�n primordialmente nexual. Su carga sem�ntica es m�nima, m�s a�n que la de las preposiciones.

La conjunci�n coordinante "que", usada con poca frecuencia, se nos presenta en frases m�s o menos soldadas como "dale que dale", "corre que corre", "habla que habla", y en este contexto, su significado se inclina a expresar reiteraci�n. Su car�cter coordinante obedece al hecho de enlazar elementos sint�cticamente equivalentes.

1.3.1 La conjunci�n subordinante "que"

La conjunci�n subordinante "que" es una part�cula �tona, gramaticalizada, invariable, cuya escasa carga sem�ntica se limita a indicar la presencia de una subordinada sustantiva, de ah� la denominaci�n de "que anunciativo" con que la designan algunos gram�ticos. Su funci�n sint�ctica es la de establecer o hacer expl�cita una relaci�n subordinante con un elemento regente (sustantivo, adjetivo, verbo o adverbio).

Portier la llama "que nominalizador", puesto que convierte la subordinada en un sintagma nominal y le permite realizar las funciones sint�cticas de este �ltimo.

En efecto, al igual que el sustantivo, la oraci�n subordinada sustantiva puede desempe�ar funciones sint�cticas diversas. As� la encontramos como sujeto, como complemento directo y circunstancial, y como t�rmino de preposici�n, modificando a sustantivos, adjetivos o adverbios. Casi todas ellas aceptan la estructura con "que", y con excepci�n de las de acusativo y sujeto, aceptan tambi�n la preposici�n "de" u otras.

Como complemento indirecto, los gram�ticos coinciden en afirmar que se convierten en oraciones de finalidad: "Vino a que lo conocieran".

1.3.1.1 Ante oraciones subordinadas sustantivas:

Veamos algunos ejemplos de oraciones subordinadas sustantivas encabezadas con la conjunci�n que:

Te dije que vendr�a a las seis. Subordinada sustantiva, complemento directo de la forma verbal "dije".

Tengo la impresi�n de que llegar� muy pronto. Subordinada sustantiva, t�rmino de la preposici�n "de" y modificadora del sustantivo "impresi�n".

Est� cansado de que lo injurien. Subordinada sustantiva, t�rmino de la preposici�n "de" y modificadora del adjetivo "cansado".

Viv�a sin que nadie se preocupara por �l. Subordinada sustantiva, complemento circunstancial del verbo "viv�a".

Cuando "que" encabeza una subordinada sustantiva que funciona como sujeto, no puede atribu�rsele una funci�n subordinante, sino m�s bien nominalizadora. Como el sujeto, por su car�cter independiente, no se subordina a ning�n otro elemento, el car�cter subordinado de esta oraci�n est� dado por la oposici�n "principal/subordinada", en relaci�n con la oraci�n en que aparece. Tampoco podemos comparar estas construcciones con los sujetos comunes, representados por sustantivos, pronombres, o cualquier otra palabra en funci�n sustantiva, puesto que son estructuras especiales que constituyen sujetos formales:  

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Es importante que estudies.

Obs�rvese que no llegan a establecer concordancia con el verbo: Es importante (que estudies) y (que apruebes los ex�menes).

Como sucede en:

Son operaciones importantes (el an�lisis) y (la s�ntesis.)

La oraci�n subordinada sustantiva como sujeto aparece generalmente pospuesta al verbo, sobre todo si est� encabezada por la conjunci�n subordinante "que".

Como complemento directo, al igual que el sustantivo, se caracteriza por la ausencia de preposici�n:

Creo que no ha llegado a�n.

Pudimos comprobar que los datos eran ciertos.

En algunas construcciones de este tipo puede a veces omitirse la conjunci�n:

Espero te sientas bien.

Aqu� la subordinaci�n, impl�cita en el contexto, se logra mediante la yuxtaposici�n.

La interrogativa indirecta no necesita de la conjunci�n "que":

Me pregunt� qu� quer�a.

Indagaban cu�l era su profesi�n.

Las estructuras anteriores yuxtaponen la subordinada a la principal y evitan la cacofon�a que surge por la concurrencia de los dos "que". Esto, sin embargo, no excluye que aparezcan en el habla expresiones como:

Me pregunt� que qu� quer�a.

Le preguntaron que cu�l era su profesi�n.

Gili y Gaya considera redundante este uso delante de palabras interrogativas

y lo explica como una tendencia asimilatoria a las dem�s oraciones subordinadas.

En oraciones circunstanciales pueden aparecer con cualquier preposici�n, a semejanza de los complementos circunstanciales formados por la preposici�n y su t�rmino:

Me conformo con que me atiendas.

Llegaron sin que los vieran.

Se alegraba de que todo marchara bien.

Se dispuso a que lo mataran.

En oraciones subordinadas sustantivas regidas por un sustantivo, la preposici�n que aparece con mayor frecuencia es "de". Gili y Gaya considera que es la �nica que acepta esta construcci�n.

Tengo la idea de que triunfar�s.

Le invad�a la sospecha de que algo andaba mal.

En efecto, si se emplea otra preposici�n, a veces la oraci�n subordinada se convierte en adjetiva:

Tengo la idea con que triunfar�s.

Lo atormenta la duda con que vive.

No imaginas los suplicios por que pas�.

Sin embargo, no consideramos absoluto este planteamiento. Hemos encontrado en la prensa ejemplos como:

Hay confianza en que el arte de hablar as� se generalice.

La preocupaci�n por que se cumplan estos preceptos...

Cuando la preposici�n "de" encabeza subordinadas adjetivas, hay que observar la funci�n del pronombre relativo "que" para evitar confusiones con la sustantiva:

Me gust� la idea (de que me hablaste). (adjetiva)

Tengo la idea de (que volver� alg�n d�a). (sustantiva)

En la subordinada adjetiva, el elemento inicial, regente de la preposici�n es el verbo de la oraci�n subordinada "hablaste", y su t�rmino, el pronombre relativo "que", el cual representa dentro de la subordinada a su antecedente "idea". Por ello se incluye la preposici�n dentro de la subordinada.  

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Obs�rvese que el pronombre relativo puede ser sustituido por "la cual".

En la segunda oraci�n encontramos una subordinada sustantiva encabezada por

la conjunci�n subordinante "que". La preposici�n tiene como elemento inicial el sustantivo "idea", y su t�rmino lo constituye la subordinada. La preposici�n no forma parte de esta �ltima y por eso se excluye de ella.

Aqu�, la conjunci�n "que" no admite la sustituci�n por "la cual".

A diferencia del sustantivo, el adjetivo modificado por estas cl�usulas acepta con m�s libertad diversas preposiciones:

Est� contento con que lo hayan invitado.

Se encontraba resignado a que lo mataran.

Estaba harto de que lo ofendieran tanto.

1.3.1.2 Otros usos de la conjunci�n "que"

La conjunci�n "que" aparece tambi�n en per�frasis verbales:

Tengo que estudiar.

Hay que encontrar una soluci�n.

Aqu� su funci�n se limita a enlazar el verbo auxiliar con un infinitivo, con el que forma una this site sem�ntica y  funcional en la que el verbo auxiliar pierde u obscurece su significado.

Este uso no ofrece dudas al hablante, ya que no permite la alternativa "que"/"de que".

No ocurre as� en frases m�s o menos soldadas:

es decir/es decir que

vale decir/vale decir que

o sea/o sea que

La lengua permite construcciones de ambos tipos:

Es decir, (que) su valent�a era notoria para todos.

O sea, (que) todos los factores contribuyeron a la victoria.

Vemos tambi�n con cierta frecuencia la expresi�n "es que". En muchas ocasiones, puede omitirse esta sin que se afecte la comunicaci�n, por lo que su uso resulta superfluo; pero a veces se emplea con cierto matiz causal:

�Por qu� no me contestas?

Es que (porque) no entiendo lo que me dices.

En construcciones adverbiales y modos conjuntivos, a veces se observa la ausencia o presencia de la conjunci�n en expresiones como:

despu�s que/despu�s de que

antes que/antes de que

puesto que/puesto de que

A veces la part�cula "que" aparece ante oraciones que tienen cierta independencia:

�Que c�mo fue?

�Que no entiendas algo tan evidente!

�Que yo no soy honrado?

�Que me digan esto a m�!  

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Aqu� la part�cula pierde su valor subordinante y conserva solo el nominalizador. Pero, a diferencia de las subordinadas sustantivas como sujeto, que poseen car�cter independiente, estas oraciones est�n estrechamente relacionadas con alguna frase ya expresada o sobrentendida en el contexto. Por tal motivo, pudi�ramos hablar de una subordinaci�n  ps�quica, aunque no gramatical.

(Me preguntas) que c�mo fue?

(�Me asombra) que no entiendas algo tan evidente!

(�C�mo dices) que yo no soy honrado?

Estas oraciones siempre van cargadas de un fuerte matiz expresivo.

Otro empleo del "que" muy similar al anterior lo encontramos en las desiderativas.

�Que te vaya bien!

�Que te mejores!

A veces con una acentuada carga imperativa:

�Que se vayan!

�Que no me toquen!

En estas oraciones, al igual que en las anteriores, existe una subordinaci�n ps�quica impl�cita:

(Deseo) que te vaya bien.

(Quiero) que no me toquen.

La part�cula "que" puede aparecer tambi�n en expresiones comparativas: "Es m�s inteligente que su hermano"; en oraciones consecutivas: "Corr�a tanto, que no se le ve�an los pies", y en algunas otras. Pero no es objeto de nuestro trabajo profundizar en estas funciones que no ofrecen dudas al hablante, sino m�s bien presentarlas de modo general con la finalidad de demostrar el car�cter polifac�tico de la part�cula y la this site de funciones que puede realizar.

2. Usos de "que" y de "de que"

Ya hemos visto cu�n diversas estructuras con "que" y con "de que" permite la construcci�n espa�ola. Entre las muchas funciones de "que", solo nos referiremos a aquellas que puedan ofrecer dudas al hablante en cuanto al uso de la preposici�n, bien por adici�n superflua o por omisi�n. Precisemos cu�ndo debe emplearse una u otra forma.

2.1 Cu�ndo emplear "que"

2.1.1 En oraciones subordinadas sustantivas que funcionen como complemento directo.

Recordemos que en estas oraciones el verbo de la oraci�n principal es transitivo, es decir, acepta y a veces exige la presencia del complemento directo.

Tengo calor.

Ya hice el trabajo.

Los verbos "tener" y "hacer", exigen que se diga "lo que se tiene" y "lo que se hace", o sea, necesitan un complemento directo. En la lengua tenemos otros verbos que unas veces pueden emplearse como transitivos y otras no. Por ejemplo,

"estudiar":

Laura estudi� el texto cuidadosamente.

"El texto" es "lo estudiado", el complemento directo del verbo estudiar. En este ejemplo el verbo "estudiar" ha sido empleado como transitivo.

Laura estudi� mucho el curso pasado.

En el ejemplo anterior, el hablante no se refiere a "lo estudiado", sino a la intensidad del estudio "cu�nto ha estudiado". "Mucho" no es complemento directo, sino un adverbio de cantidad que funciona como complemento  circunstancial. Aqu� el verbo "estudiar" est� empleado como intransitivo.

Es conveniente aclarar que el complemento directo no necesita de ninguna preposici�n para relacionarse con el verbo.

Solo en algunos casos especiales, como cuando se refiere a personas o a cosas personificadas, debe encabezarlo la preposici�n "a", que es la �nica que admite el acusativo:  

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Salud� a mis amigos.

Temen a la muerte.

Si analizamos las oraciones anteriores, vemos que la palabra principal del complemento directo es siempre un sustantivo, u otra que desempe�e ocasionalmente esta funci�n.

He visto varias casas, y al fin alquil� "la m�s ventilada".

A veces, en su lugar, podemos encontrar tambi�n una oraci�n subordinada:

Te dije "que vinieras temprano".

Cuando esto ocurre, la oraci�n subordinada equivale a un sustantivo, porque realiza una funci�n sint�ctica que es propia de esta parte de la oraci�n, y por tanto, se clasifica como "oraci�n subordinada sustantiva".

Un recurso muy eficaz para saber r�pidamente si la oraci�n subordinada es sustantiva es sustituirla por un pronombre indefinido (algo) o demostrativo (esto, eso) en su forma neutra:

Prefiero "que vengas ma�ana temprano".

Prefiero (esto) o (algo).

O tambi�n por el pronombre personal "lo", si queremos comprobar que realiza funci�n de complemento directo:

Lo prefiero.

La lengua no permite decir:

Prefiero de algo o prefiero de esto.

Aqu� la preposici�n "de" es superflua, innecesaria, y la forma correcta, que todo hispanohablante emplea sin vacilaci�n es:

Prefiero algo. Prefiero esto.

Sin embargo, muchos hablantes que no emplear�an nunca la preposici�n en los casos anteriores, lo hacen ante la oraci�n subordinada sustantiva, en oraciones como:

Prefiero (de) que me digas la verdad.

En el ejemplo anterior, se ha a�adido una preposici�n innecesaria, puesto que ya hemos dicho que el verbo, para relacionarse con cualquier construcci�n sustantiva en funci�n de complemento directo no necesita de ninguna preposici�n.

La part�cula "que", que encabeza estas oraciones subordinadas, es una conjunci�n subordinante. Ya nos hemos referido a su valor nominalizador, por introducir construcciones de car�cter nominal.

Entre los verbos que aceptan con frecuencia una oraci�n subordinada sustantiva en el complemento directo encontramos: creer, considerar, pensar, decir, afirmar, confirmar, recordar y muchos otros:

No creo que te hayas equivocado.

Consideramos que tus ideas son acertadas.

Pienso que hoy no va a llover.

Te dije que no vendr� la semana pr�xima.

Ahora recuerdo que a�n no he hecho los ejercicios.

Es oportuno aclarar que algunos hablantes confunden los usos de los verbos "recordar" y "acordarse". "Recordar" es un verbo transitivo que no se conjuga empleando el pronombre personal en su forma reflexiva. Por tanto, no debe decirse: "Ahora me recuerdo de eso", sino:

Ahora recuerdo eso.

Ahora recuerdo que no he hecho el trabajo.  

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"Acordarse", sin embargo, es un verbo pronominal que se conjuga empleando el pronombre de la misma persona que el sujeto: "Me acuerdo, te acuerdas, se acuerda, nos acordamos...". Y como no es un verbo transitivo, al entrar en relaci�n sint�ctica con una oraci�n subordinada, exige la preposici�n "de":

Me acuerdo de algo.

Me acuerdo de que no he hecho el trabajo.

Es conveniente aclarar que el pronombre, en los ejemplos anteriores, no desempe�a ninguna funci�n sint�ctica en la oraci�n, puesto que es un componente del verbo.

Estas estructuras las veremos m�s detenidamente al estudiar los usos de "de que".

No podemos pasar por alto el hecho de que algunos verbos de nuestra lengua aceptan los dos reg�menes. Entre ellos se encuentran "avisar", "advertir", informar" "necesitar" y otros. Ellos pueden aparecer en construcciones con complementos directos o con los llamados "complementos regidos".

Avisar "algo" a alguien, o avisar "de algo" a alguien.

Informar "algo" a alguien, o informar "de algo" a alguien.

Necesitar "algo", o necesitar "de algo".

Por tal motivo, son correctas en la lengua ambas construcciones:

Necesito tu ayuda. Necesito de tu ayuda.

El profesor inform� a los alumnos que el examen es el lunes.

El profesor inform� a los alumnos de que el examen es el lunes.

De todo lo anterior podemos inferir que:

Debe emplearse la conjunci�n "que" sin la preposici�n "de" ante oraciones subordinadas sustantivas que funcionen como complemento directo del verbo de la oraci�n principal.

2.1.2 En oraciones subordinadas sustantivas que funcionen como sujetos formales de la oraci�n principal.

Leamos detenidamente la oraci�n que sigue:

Los �rboles ofrec�an su sombra al caminante.

En la oraci�n anterior, "los �rboles", sujeto de la oraci�n, concuerda con el verbo en tercera persona del plural. Esta concordancia que se establece entre el sustantivo sujeto y el verbo nos permite identificar con rapidez y seguridad el sujeto de una oraci�n.

Sabemos que el sustantivo, por su car�cter independiente, no necesita estar encabezado por ninguna preposici�n para realizar la funci�n sint�ctica de sujeto. Y as� lo usamos todos los hispanohablantes, aunque no seamos muy expertos en gram�tica:

Los alumnos prepararon una excursi�n.

Solo en casos muy poco frecuentes puede encontrarse una preposici�n al principio del sujeto, a la que Gili y Gaya prefiere llamar, m�s que preposici�n, conjunci�n; pero esto no es lo usual en nuestra lengua:

Entre Juan y Pedro hicieron el trabajo.

Salvo estas rar�simas excepciones, que algunos no consideran sujeto sino complementos circunstanciales, la palabra que desempe�a la funci�n de sujeto no acepta ninguna preposici�n, aunque s� puedan llevarla sus modificadores:

Los alumnos de segunda ense�anza prepararon una excursi�n.

Con mucha frecuencia encontramos construcciones como estas:

Es importante "que atiendas a tus hijos".  

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En la oraci�n anterior, encontramos un sujeto formado por una construcci�n sustantiva que difiere del que se forma a  partir de un sustantivo. Estamos en presencia de una oraci�n subordinada que funciona como tal, y que las gram�ticas analizan como un sujeto formal.

En enunciados de este tipo, el verbo siempre aparece en singular, aunque el sujeto est� integrado por dos oraciones subordinadas. Obs�rvese la diferencia entre:

(Juan) y (Luis) salieron a pasear.

Es importante (que vengas) y (que me escuches).

Como el sujeto no debe estar encabezado por ninguna preposici�n, es incorrecto decir:

Ser�a muy conveniente (de) que vinieras.

Para darnos cuenta de que estas construcciones subordinadas funcionan como sujeto de la oraci�n y diferenciarlas de las de acusativo, podemos emplear tambi�n el recurso de sustituirlas por un pronombre indefinido o demostrativo:

Esto ser�a muy conveniente.

Es decir, "que vinieras", (esto), ser�a muy conveniente; sin embargo, la lengua rechaza "ser�a muy conveniente (de) esto".

Adem�s del verbo "ser", existen otros que aceptan con mucha frecuencia este tipo de construcci�n en el sujeto:

Me complace que hayas venido.

Me complace (esto).

Si hacemos el an�lisis sint�ctico de la oraci�n anterior y de otras del mismo tipo tendremos que:

Que hayas venido (esto): sujeto

complace: verbo

me: complemento directo.

Me da pena que est�s afligido.

Me da pena (eso).

Que est�s afligido (eso): sujeto

da: verbo

pena: complemento directo

me: complemento indirecto

Te gusta que te elogien.

Te gusta (eso).

Que te elogien (eso): sujeto

gusta: verbo

te: complemento indirecto

En oraciones como estas, muchas personas tienden a confundir la funci�n del pronombre personal con la de sujeto.

Recordemos que las formas complementarias de estos pronombres solo pueden funcionar como complementos, - de ah� su nombre -. En el sujeto deben emplearse las formas "yo", "t�", "�l", etc., �nicas predispuestas para realizar esta funci�n.

No obstante, con el verbo "gustar" tambi�n pueden construirse oraciones del tipo:  

Yo gusto de pasear descalza por la arena.  

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Obs�rvese que aqu� se ha empleado el pronombre personal como sujeto, y que la construcci�n de infinitivo, encabezada por la preposici�n "de", realiza la funci�n de complemento circunstancial.

Debemos aclarar que en ambas estructuras con "gustar" el verbo se emplea como intransitivo, por lo que no acepta complemento directo en ninguno de los dos casos.

Si la oraci�n subordinada aparece encabezada por la conjunci�n "que", tambi�n debe anteponerse la preposici�n:

Los ni�os gustan de que les regalen juguetes.

2.1.3 En oraciones subordinadas adjetivas, cuando los pronombres relativos no necesitan de la preposici�n para  relacionarse con el verbo de la subordinada.

Los alumnos "que no vinieron ayer" deben asistir ma�ana.

Te traje el regalo "que te promet�".

La oraci�n subordinada adjetiva, al igual que el adjetivo, no necesita de ninguna preposici�n para establecer relaci�n sint�ctica con el sustantivo al que modifica y con el cual forma un sintagma nominal:

La novela "que le�"

La novela "le�da"

Pero a veces, el verbo de la subordinada exige, para entrar en relaci�n sint�ctica con el pronombre relativo, el empleo de alguna preposici�n, que con cierta frecuencia puede ser "de":

Me indigno ante la injusticia de que fue objeto.

Estos casos los abordaremos con m�s profundidad cuando tratemos los usos de

"de que".

2.1.4 En algunas locuciones adverbiales, modos conjuntivos y frases m�s o menos soldadas, tales como

con tal que, de suerte que, sin duda que, puesto que, por supuesto que, desde luego que, luego que, as� que, de manera que, de modo que, despu�s que, antes que, claro que, seguro que, siempre que, ya que, por m�s que, no haber m�s que.

Las frases anteriores se han lexicalizado en nuestra lengua y se emplean siempre as�, puesto que constituyen "frases hechas". Algunas son modos conjuntivos; otras, modos adverbiales. Tambi�n aparecen ciertas expresiones que forman frases m�s o menos soldadas. Podemos encontrarlas en construcciones como:

Luego que termine de llover, saldremos a dar un paseo.

Por supuesto que estoy de acuerdo contigo.

No he entendido lo que dijiste, as� que vu�lvemelo a decir.

Debemos partir antes que amanezca.

Claro que ir�.

Seguro que viene ma�ana.

Siempre que me lo pidas, ir�.

Por m�s que llores, no lo conseguir�s.  

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2.2 Cu�ndo emplear "de que"

2.2.1 Ante oraciones subordinadas sustantivas que funcionen como complemento de un sustantivo.

Ya hemos dicho con anterioridad que un sustantivo puede ser modificador de otro para completar o precisar su significado.

Hombre sin honor, peluquer�a para se�oras, una casa en el campo.

Pero como ambas palabras del sintagma tienen el mismo valor gramatical, para que un sustantivo se subordine a otro necesita de la preposici�n, elemento transpositor, subordinante, que le permite realizar esa funci�n.

Cuando el modificador no es un sustantivo, sino una oraci�n subordinada sustantiva, tambi�n requiere de la preposici�n para entrar en relaci�n sintagm�tica con el sustantivo modificado. La preposici�n que aparece en la casi totalidad de estos casos es "de".

Ten�a la certeza de (que hab�a actuado correctamente).

No tengas miedo de (que te critiquen).

Vive con la esperanza de (que alg�n d�a volver�).

Si tenemos duda al emplear la preposici�n en estas estructuras, podemos recurrir tambi�n a la sustituci�n de la subordinada por un demostrativo o indefinido, como lo hicimos cuando esta aparec�a en el sujeto o en el complemento directo.

Ten�a la certeza de (que hab�a actuado bien).

Ten�a la certeza de (eso).

No tengas miedo de (que te critiquen).

No tengas miedo de (esto).

Vive con la esperanza de (que alg�n d�a volver�).

Vive con la esperanza de (algo).

Recapitulando lo anterior, podemos afirmar que se emplea la preposici�n "de" ante una subordinada sustantiva que funcione como complemento de un sustantivo.

2.2.2 Ante oraciones subordinadas sustantivas que funcionen como complemento de un adjetivo.

Una de las funciones sint�cticas que puede desempe�ar el sustantivo es la de modificar a un adjetivo en un sintagma nominal:

El jard�n estaba lleno de flores.

De pronto, apareci� la noche cuajada de estrellas.

Al igual que el sustantivo, la oraci�n subordinada sustantiva puede aparecer tambi�n complementando a un adjetivo:

Ya estamos aburridos de (que nos repitas lo mismo).

Estoy seguro de (que te encontrar� en tu casa).

No est�s tan convencido de (que tienes raz�n).

Nuevamente podremos comprobar si es necesaria la preposici�n al sustituir la subordinada por un pronombre neutro (demostrativo o indefinido):

Ya estamos aburridos de (eso).

Estoy seguro de (algo).

No est�s tan convencido de (esto).

Sin embargo, nos parecer�an defectuosas construcciones como:

Ya estamos aburridos eso.

Estoy seguro algo.

No est�s tan convencido esto.

Ellas son contrarias a las normas de construcci�n espa�olas y ning�n hispanohablante las emplear�a jam�s.

Resumiendo este �ltimo uso podemos aseverar que se emplea la preposici�n

"de" ante oraciones subordinadas sustantivas que complementen a un adjetivo.  

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2.2.3 Ante oraciones subordinadas sustantivas que funcionen como complementos verbales, con verbos que exijan esta preposici�n para entrar en relaci�n con ellas.

Ya hemos visto que las oraciones subordinadas sustantivas que funcionan como complemento directo del verbo no necesitan de la preposici�n para entrar en relaci�n sint�ctica con �l:

Te dije (que vinieras).

Creo (que debes apurarte).

Te aseguro (que no ha mentido).

Sin embargo, existen otros verbos en la lengua cuyo r�gimen exige la preposici�n para entrar en relaci�n sint�ctica con la subordinada:

Todav�a no me he convencido de (que eso sea cierto).

Debo cerciorarme de (que todo est� en orden).

Ya me hab�an hablado de (que algo raro ocurr�a).

Estas oraciones subordinadas no desempe�an la funci�n sint�ctica de complemento directo, puesto que est�n regidas por verbos intransitivos o que se comportan como tales. En estos casos, las subordinadas funcionan como complementos circunstanciales. A estas construcciones tambi�n suele llam�rseles

"complementos regidos".

Aqu� es tambi�n v�lido el recurso de la sustituci�n de la subordinada por el pronombre indefinido o demostrativo, si se nos presentan dudas sobre el uso de la preposici�n.

Todav�a no me he convencido de (eso).

Debo cerciorarme de (algo).

Ya me hab�an hablado de (esto).

Veamos otros verbos cuyo r�gimen exige la preposici�n ante la subordinada:

Re�rse de que, vanagloriarse de que, jactarse de que, asegurarse de que, percatarse de que, desenga�arse de que, aburrirse de que, acordarse de que enterarse de que.  

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2.2.4 La preposici�n "de" puede emplearse encabezando oraciones subordinadas adjetivas, cuando el pronombre relativo "que" requiere de ella para entrar en relaci�n sint�ctica con el verbo de la subordinada.

Ya hemos dicho que la oraci�n subordinada adjetiva funciona en el sintagma nominal como modificadora de un sustantivo, tal y como lo har�a un adjetivo:

El libro (que te regal�).

El libro (regalado).

Al igual que este, no necesita de ninguna preposici�n para entrar en relaci�n sintagm�tica con el sustantivo al que modifica. Sin embargo, el pronombre relativo (que, cual, quien, cuyo) que la encabeza, a veces s� la necesita para entrar en relaci�n sint�ctica con el verbo de la subordinada.

La joven (a quien salud�) es mi amiga.

Ya hemos visto que el pronombre relativo reproduce a su antecedente dentro de la subordinada adjetiva, a la vez que funciona como un sustantivo dentro de ella.

Si sustituimos el pronombre relativo por su antecedente, observaremos que

"quien" reproduce a "la joven". Analizando sint�cticamente la oraci�n subordinada veremos que:

A (quien = la joven) salud�.

Salud� a la joven.

Obs�rvese que el pronombre relativo "quien" realiza en la subordinada la funci�n de complemento directo, y este, cuando se refiere a persona, debe ir encabezado por la preposici�n "a". Y como el elemento regente (el verbo) y el regido pronombre relativo) se encuentran ambos dentro de la subordinada, la preposici�n que sirve de nexo debe considerarse tambi�n parte de ella.

Seg�n la funci�n del pronombre relativo dentro de la subordinada, puede hacerse necesario o no el uso de otras preposiciones.

El libro (al cual me refiero) es una obra excelente.

(Me refiero al libro).

El joven, (de cuyo nombre no puedo acordarme), acaba de llegar.

(No puedo acordarme del nombre del joven).

No quer�a recordar las vicisitudes (por que hab�a pasado).

(Hab�a pasado por vicisitudes).

Con el pronombre relativo "que" a veces es imprescindible el empleo de la preposici�n "de".

El asunto (de que te habl�) es importante.

Si sustituimos el pronombre relativo por su antecedente, veremos que el verbo "hablar" exige la preposici�n "de":

Te habl� de [que = el asunto].

Otros ejemplos ser�an:

La madera (de que est� hecha la mesa) es valios�sima.

No puedes imaginar las ofensas (de que fue v�ctima).

Es decir, la preposici�n "de" debe anteceder al pronombre relativo "que" cuando la funci�n sint�ctica de este dentro de la subordinada lo requiera.  

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2.2.5 Puede a veces aparecer la preposici�n "de" ante el pronombre "qu�" en oraciones interrogativas o exclamativas, cuando el verbo de la oraci�n lo exige.

As� lo encontramos en interrogativas directas e indirectas y en oraciones exclamativas:

�De qu� te asombras?

No s� de qu� me hablas.

�De qu� dolor tan terrible ha padecido!

Sin embargo, a diferencia de la conjunci�n subordinante (�tona), este "qu�" es una palabra t�nica y debe escribirse con tilde (acento diacr�tico) para diferenciarla de otras de distinta funci�n gramatical.

2.2.6 En algunas construcciones lexicalizadas como:

A pesar de que, a fin de que, a causa de que, en vista de que, por raz�n de que, a cambio de que. a expensas de que, a prop�sito de que, en virtud de que.

Obs�rvese que estas frases se han formado a partir de sustantivos, (virtud, prop�sito, causa, etc.) pero en la actualidad constituyen expresiones fijas en nuestra lengua (lexicalizadas) que funcionan con otro valor.

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RECAPITULACION

Debe emplearse "que" sin la preposici�n:

1. Cuando las oraciones subordinadas sustantivas que encabecen funcionen como complemento directo. Ej.: Quiero que vengas.

2. Cuando las oraciones subordinadas sustantivas en las aparecen funcionen como sujeto de una oraci�n. Ej.: No me preocupa que act�es as�.

3. Cuando encabeza una oraci�n subordinada adjetiva cuyo verbo no exija la preposici�n para entrar en relaci�n sint�ctica con �l. Ej.: Conozco muy bien el camino que conduce al pueblo.

4. En algunas locuciones adverbiales, modos conjuntivos y frases m�s o menos soldadas. Ej.: Desde luego que vendr�.

Debe emplearse la preposici�n "de" ante "que":

1. En oraciones subordinadas sustantivas que funcionen como complemento de un sustantivo. Ej.: Nos invadi� el temor de que comenzara a llover.

2. En oraciones subordinadas sustantivas que funcionen como complemento de un adjetivo. Ej.: Estamos hartos de que te comportes mal.

3. En oraciones subordinadas sustantivas que funcionen como complementos circunstanciales, cuando el verbo exija esta preposici�n. Ej.: Ya me convenc� de que todo eso es cierto.

4. En algunas subordinadas adjetivas, cuando la funci�n del pronombre relativo lo requiera para entrar en relaci�n sint�ctica con el verbo de la subordinada. Ej.: Hoy exhiben en el cine la pel�cula de que te habl�.

5. En oraciones interrogativas o exclamativas, cuando el verbo la exija para entrar en relaci�n sint�ctica con el pronombre. Ej.: �De qu� te sorprendes?

6. En frases lexicalizadas: Ej.: Vino, a pesar de que estaba lloviendo.  


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Mireya B�ez es licenciada en espa�ol de la Universidad de La Habana

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