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26 de junio de 2002 | |
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| Tribuna de opini�n | ||
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GLADYS
D�VALOS ARZE
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La elaboraci�n de un diccionario biling�e en forma de libro, ha sido y es un trabajo arduo y de larga duraci�n. El esfuerzo, la energ�a y el tiempo dedicado a la elaboraci�n de un diccionario electr�nico multiling�e, lo es m�s a�n. En ambos casos, sin embargo, se trata de presentar y preservar la riqueza de uno o varios idiomas. Los diccionarios de �papel� suelen tener una vida m�s larga. De edici�n en edici�n pueden pasar a�os y en ese tiempo, muchas de las palabras pierden su actualidad o ya nadie las usa, lo que equivale a su desaparici�n. Es probable que los lexic�logos ya no las incluyan en la �ltima edici�n, para poder as� adaptarse a los cambios del mundo moderno. Estos cambios son tan din�micos y ocurren con tal velocidad, que a menudo tenemos entre las manos diccionarios obsoletos. Esto no ocurre con un diccionario electr�nico: �ste permite la actualizaci�n a cada momento, dependiendo de las necesidades del usuario y del contexto lexicol�gico en el que se desenvuelve. En este sentido, est� hecho a su medida y est� siempre al d�a. A pesar de ello y precisamente por esta raz�n, el idioma se ve amenazado por una serie de �peligros� en la as� llamada era de la sociedad de informaci�n. Hablar� entonces de �stos y de mi experiencia en el trabajo de elaboraci�n del diccionario electr�nico multiling�e ARUNQERA, coraz�n del traductor autom�tico boliviano ATAMIRI. | ||
Veinticinco a�os despu�s conoc� a una persona embalada, casi obsesionada, en la creaci�n de un software para traducci�n autom�tica. Mientras tanto, yo hab�a escrito dos tesis que, obviamente, ten�an mucho que ver con gram�tica, en mi caso, con la filolog�a de dos lenguas indogerm�nicas: el alem�n y el ingl�s. Aparte de la ling��stica tradicional, las teor�as de Chomsky y su conocida gram�tica transformacional eran mis herramientas de trabajo diarias y esta persona, un ingeniero, me habla de repente de un traductor autom�tico basado pr�cticamente en la idea de que, seg�n �l, �las matem�ticas se parecen a la gram�tica� y, por ins�lito que parezca, cuando �l me aclara y me dice que �transforma un lenguaje natural en f�rmulas que usa a un nivel matricial para que la computadora las entienda mejor�, me parece que est� hablando de un tema conocido y no necesariamente de algo estramb�tico. Mientras m�s habla, m�s me fascina la idea, me enamoro del concepto ling��stico ... y del ingeniero. | ||
Una base de datos lexicol�gica
Voy a hablar entonces de la experiencia y la vivencia con ARUNQERA, la base de datos lexicol�gica del traductor autom�tico boliviano y combinar� mi trabajo con el mundo de la comunicaci�n en la red de redes o m�s conocida por internet, para mostrarles lo que est� ocurriendo en el �mbito de la sociedad de informaci�n, mientras uno est� encerrado desarrollando un diccionario, tratando a toda costa de preservar la pureza y exactitud del idioma:
En cuanto al m�dulo lexicogr�fico ARUNQERA (que en aymara quiere decir algo as� como �petaca llena de palabras�) y a su elaboraci�n, las condiciones de trabajo no dejan de ser precarias y solitarias. Mientras que en otros proyectos de traducci�n autom�tica se emplea y paga bien a un ej�rcito de termin�logos, lexic�grafos, en ARUNQERA el trabajo fue mayormente de una persona, con la colaboraci�n de otras cuyo idioma materno era ya sea el ruso, el sueco, el rumano o el h�ngaro, idiomas que la que habla ignora. Pero tambi�n en esos casos, esas personas estaban realizando el trabajo solas y la falta de ayuda en n�mero se hace significativa a la hora de ver que faltan palabras para traducir o que hab�a que tenerlas grabadas en la base de datos lexicol�gica con m�s rapidez, cosa que, por cierto, se puede hacer obviamente con m�s eficiencia con la ayuda de otros cinco o m�s lexic�grafos que con uno solo. | ||
Este programa permite el acceso al diccionario multiling�e y administra su inventario. Adem�s del diccionario, el programa abre otras tablas, como por ejemplo una para almacenar la codificaci�n de par�metros sint�cticos, que el usuario est� libre de definirlos a su propio criterio; y otro, para contabilizar las tareas de introducci�n de t�rminos, llevando una cuenta por cada uno de los termin�logos. El programa act�a como un sistema de control de inventarios, en el que los items son los conceptos; mientras que los t�rminos (palabras o agrupaciones de palabras) que los describen en un determinado idioma, as� como sus atributos, son datos asociados al concepto. El diccionario tiene la estructura de una base de datos con varias claves alternas. En efecto, se lo puede extender a nuevos idiomas y a nuevos par�metros de clasificaci�n gramatical (sint�cticos y sem�nticos), sin necesidad de modificar el programa para ampliar formatos; la integridad de datos tambi�n est� asegurada.
Los atributos lexicol�gicos que acepta el programa son definibles por medio de par�metros que a su vez son determinados por tablas que est�n bajo el control del usuario. Hay campos adecuadamente reservados para dos tipos de atributos: los que son de car�cter universal (pertenecen al concepto en cualquier idioma), como ser categor�a sint�ctica, clase y grupo sem�ntico y nivel de frecuencia; por otro lado, los que son de car�cter espec�fico y peculiar en cada idioma, como ser g�nero, caso, terminaci�n (verbal) y otros. |
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El m�dulo lexicogr�fico cuenta adem�s con las subrutinas necesarias para un adecuado despliegue de pantallas para cada concepto, tanto para los casos de consulta como de introducci�n, modificaci�n y cancelaci�n de entradas. Las b�squedas pueden efectuarse ya sea por orden alfab�tico dentro de cada idioma, o tambi�n por clase, grupo y subgrupo sem�ntico. La codificaci�n sem�ntica, al igual que la sint�ctica, fuera de las restricciones de formato, se sujeta enteramente a las normas que implante el usuario; el investigador ling�ista puede definir su propia gram�tica, por ejemplo, crear un lenguaje artificial; el termin�logo puede organizar las clases y grupos sem�nticos para conformar su propio tesauro de t�rminos especializados. La flexibilidad del m�dulo lexicogr�fico es grande, inclusive permite el desarrollo de terminolog�a por �reas de manera independiente (en diferentes ordenadores electr�nicos), luego integrables. |
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El programa ARUNQERA ofrece subrutinas eficaces para el desarrollo lexicol�gico evitando el uso de listados de control; justamente las claves alternas del diccionario permiten efectuar una serie de verificaciones previas a cualquier introducci�n de nuevos vocablos para evitar duplicaci�n de conceptos, posibilitando, sin embargo, la entrada de diferentes acepciones de un cierto t�rmino en un idioma dado. Asimismo la �ense�anza� de vocabulario se facilita enormemente, ya que el programa cuenta con subrutinas para detectar palabras faltantes (en el idioma que ARUNQERA est� �aprendiendo�) correspondientes a conceptos ya almacenados en otros idiomas.
El m�dulo lexicogr�fico dispone de programas auxiliares que facilitan los procesos de conversi�n de caracteres cuando sean necesarios (cambios de microc�digo). Tambi�n se cuenta con programas auxiliares para crear los subdiccionarios que requiere el programa traductor para cargar en memoria al iniciar una corrida: estos subdiccionarios deben ser creados toda vez que se expanda el sistema a un nuevo idioma y cuando se aumentan t�rminos en el nivel de frecuencia �A� (es decir, los altamente frecuentes, que toda versi�n aprendiz debe conocer), la creaci�n de subdiccionarios es r�pida. Toma aproximadamente diez minutos y ya no es necesaria cuando la versi�n (para el par de idiomas que se ejecuta) se encuentra en el nivel operacional.
La base de datos lexicol�gica ha crecido gradualmente, de modo diferente para los diversos idiomas que contiene, conforme se van implantando; al 1 de enero de 2002 los niveles lexicol�gicos eran aproximadamente los siguientes: |
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Sobre las condiciones de producci�n de un diccionario electr�nico tuve la oportunidad de hablar el a�o 1997, cuando fui invitada por el C�rculo de Periodismo Cient�fico a dar una conferencia sobre la �Historia de Atamiri�, dentro del marco �La historia de las ciencias en La Paz�. En ese momento pens�, algo incr�dula: ��No puede ser que ATAMIRI ya forme parte de la historia!�, pero supongo que as� es. De lo que no estoy muy segura es a cu�l de las historias pertenece: a la ling��stica computacional, a la ingenier�a del lenguaje, a las matem�ticas, a la traducci�n autom�tica, a la ling��stica inform�tica, a la inform�tica a secas, al aymara, a la gram�tica... . Ya de ah� puede concluirse de que se trata de un asunto multidisciplinario. |
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Es la traducci�n t�cnico-cient�fica la que por s� sola ya da muchos dolores de cabeza. Y en lugar de romp�rsela tratando de aliviarlos mediante una ingenier�a del lenguaje adecuada y apropiada, los fabricantes de software se facilitan las cosas �mutilando� al lenguaje. Independientemente del manejo alegre del idioma que efect�an algunos t�cnicos, no s�lo creando neologismos imposibles de traducir, sino tambi�n creando problemas adicionales e innecesarios debido a su escaso conocimiento, dominio de su idioma materno y a una insensibilidad ling��stica muy propia de tecn�cratas, existen otras dificultades intr�nsecas del lenguaje en s�. De manera que, para facilitarle las cosas al ordenador electr�nico, se vio por conveniente efectuar la insensible y dura mutilaci�n de partes de la oraci�n no consideradas �vitales�. Desde luego, este penoso proceso no afecta al sentido de lo que se quiere traducir; se supone que facilitar� el proceso de traducci�n y la traducci�n, a su vez, saldr� �perfecta�. Esto en desmedro total de la elegancia y la riqueza del idioma. En otras palabras, el t�cnico o la persona encargada de elaborar los manuales o instructivos debe redactar en lo posible ajust�ndose a lo que despu�s va a traducir el computador. Este hecho no deja de causar cierta aprensi�n, puesto que los esfuerzos que se realizan, tanto en el hogar como en las escuelas para que un ni�o enriquezca su vocabulario, son enormes y no siempre f�ciles. Se hace todo para que el espectro lexicol�gico, idiom�tico y ling��stico-gramatical de un ser humano sea lo m�s amplio, escogido y elegante posible. Considerando este hecho y tomando en cuenta que el ordenador electr�nico vino para quedarse, no hay m�s opci�n que alertar a padres de familia y profesores al respecto. Ya basta con el p�nico que tienen los profesores de estar ense�ando en vano a sus alumnos a leer y escribir, pues los futuros ejecutivos dictar�n a sus ordenadores por medio de la digitalizaci�n de la voz, lo cual convertir� a la ortograf�a en algo superfluo, es m�s, ya no existir� el problema. En lo que hace a la lectura, �sta tampoco habr�, es decir, ya hoy mucha gente no lee: en los largos viajes a la oficina oye un casete de una novela o de cualquier obra literaria importante. |
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Se pueden observar entonces cambios profundos, aunque sutiles e imperceptibles para muchos, en el lenguaje oral y escrito de los �ltimos a�os, no siempre favorables para la riqueza y pureza de �ste. Por fortuna, en nuestro trabajo no realizamos manipulaciones de ninguna clase en relaci�n al idioma, lo cual no es f�cil a la hora de traducir mensajes de chat (o di�logo entre dos o conversaci�n entre m�s personas en la red), por ejemplo, que usan un lenguaje por dem�s coloquial y �oral�. El trabajo ling��stico boliviano ha tomado como un desaf�o el manejo del lenguaje tal como es y el esfuerzo y la investigaci�n que conlleva esto es parte trascendente del trabajo de diccionario.
En ARUNQERA no solamente est�n almacenadas palabras sueltas, sino tambi�n los as� llamados clusters o grupos de palabras. Los clusters son frases idiom�ticas o segmentos de frases frecuentes intraducibles por reglas gramaticales, por ejemplo, �Sincerely yours�. No es f�cil introducir clusters en un diccionario electr�nico porque hay que decidir qu� palabras y cu�ntas palabras lo conformar�an y por qu�, lo cual tambi�n var�a de acuerdo al tema que se est� tratando en ese momento.
Las palabras. Es algo dif�cil de creer que en estos tiempos de globalizaci�n, de graves crisis econ�micas, de guerra y de luchas por los derechos humanos, a�n nos ocupemos de las palabras. �Qu� importancia pueden tener ellas frente a todo lo dem�s que parece m�s importante, m�s relevante, m�s �de vida o muerte�? Y sin embargo, a pesar de todo, las palabras cuentan y no s�lo en n�mero, sino tambi�n en calidad. Se dice que las palabras bellas usadas sabiamente, pueden mejorar el ambiente, hacer la vida m�s positiva. Pero, �cu�les son las palabras bellas? �Acaso no estamos haciendo una odiosa discriminaci�n? Las palabras son palabras y est�n all� para ser utilizadas como herramienta por el ser humano, en algo m�s complicado y complejo y, hasta ahora misterioso, llamado lengua. Empero, como dec�a l�neas arriba, las palabras no van o no funcionan casi nunca solas. Su eficiencia est� dentro del contexto, dentro de la lengua misma y �sta se est� complicando cada vez m�s, porque desafortunadamente no hay muchas personas con gran sensibilidad ling��stica. La mayor parte de la poblaci�n usa las palabras con enorme descuido. Rara es la persona que las pronuncia bien, que evita los solecismos y, peor a�n, que les da el significado que corresponde.
Este descuido, esta negligencia para con las palabras, con la lengua materna, est� cada vez tomando m�s fuerza negativa y, a mi modo de ver, destructiva. Esto es f�cil de comprobar actualmente con el advenimiento de modernas v�as de comunicaci�n como el chat y el e-mail por internet. De ah� que, a mi modesto juicio, lo que se almacena en las bases de datos lexicol�gicas de la red requiere de una observaci�n diligente y cuidadosa de parte de las Academias de la Lengua, de lo contrario, se convertir� en �lo correcto�. |
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REFERENCIAS
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| Gladis
D�valos Arze, es escritora y ling�ista
boliviana | ||
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