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19 de junio de 2002


Tribuna de opini�n

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Maximiliano Fern�ndez
Acad�micos modernismos
 

Espa�olizar es imprescindible
Manga ancha aunque existen palabras castellanas
Hay p�ginas con tantas entradas espa�olas como extranjeras
Lendakari, s�, pero no president
Guerrilla, siesta, torero� y r�quiem
Una conclusi�n pol�glota

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La pol�mica surgida en torno al t�tulo y estribillo de la canci�n que represent� a Espa�a en el festival de Eurovisi�n, vuelve a poner sobre el tapete la raqu�tica defensa que se hace de nuestro idioma.

Los propios miembros de la Real Academia Espa�ola, guardianes de la lengua, han estado m�s que atrevidos en la esperada edici�n 2001 del Diccionario de la Lengua, la vig�simo segunda, someti�ndolo a un modernismo o esnobismo �t�rmino admitido�y a un extra�amiento, especialmente a una angl�fona �si se permite la derivaci�n�sin precedentes.

Cierto es que existen muchas palabras inglesas, sobre todo t�cnicas, extendidas por el �mundo mundial� en virtud de la globalizaci�n macluhiana, de dif�cil traducci�n en otros idiomas y que son adoptadas por �stos, inmersos en su colonizaci�n ling��stica.

Pero resulta sin duda un exceso que de los 83.104 art�culos registrados en la anterior edici�n, 6.008 hayan sido suprimidos, junto con 17.337 acepciones y 2.131 formas complejas, para dejar paso a una invasi�n de neologismos, que parecen ponernos ante un diccionario biling�e o pluriling��stico.

Antes de adentrarnos en la pol�glota edici�n, anotamos, para el buen entendimiento del lector, que registraremos en letra cursiva las palabras que figuran con esta tipograf�a en el Diccionario de la Lengua Espa�ola 2001,  denotando su extranjerismo o, como se explica en las �Advertencias APRA el uso�, �cuando su representaci�n gr�fica o su pronunciaci�n son ajenas a las convenciones de nuestra lengua�. Y dejaremos en letra redonda o normal las que el tesauro incluye de ese modo, como m�s ajustadas en la escritura o en el habla al uso del espa�ol. Asimismo, insertaremos la indicaci�n 1992 cuando los t�rminos referidos estuvieran incorporados ya, como m�nimo, a la edici�n vig�simo primera.

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Una condici�n ser�a espa�olizarlos

Contrariamente a lo que se asegura en el �Pre�mbulo�, no creemos que exista un �purismo trasnochado�, que impida admitir vocablos de dif�cil traducci�n o adaptaci�n o muy generalizados ya, como los ingleses airbag, blue, bulldozer, caddie, champ� (shampoo), chequeo (chekup, 1992), dandi (1992), esc�ner (scanner, 1992), estr�s (stress, 1992), green, hardware, jersey (1992), ketchup (zumo de tomate y especias), lady, l�ser (1992), lobby, motel (de motor car, 1992), puzle (en el 92 entr� con dos �z�), paddle (existe la Federaci�n Espa�ola de P�del, no de paddle), quiosco (1992), rally, r�cord, r�flex, rock (y sus derivados), s�ndwich (1992), sexy, sheriff, software, sprint, surf, t�lex, tique (1992), trust, whisky (admite g�isqui), windsurf�

Evidentemente, para incorporar estos t�rminos a la lexicograf�a espa�ola, habr�a que espa�olizarlos, porque, aunque algunos se resalten o enmascaren con la cursiva, nadie se cree que correspondan al idioma de Cervantes. El hecho, adem�s, de que unos se escriban en cursiva y otros no resulta bastante cuestionable en algunos de los casos citados, como, por ejmplo, surf y windusurf (sic).

Lo mismo sucede con los reconocidos neologismos procedentes del franc�s, si bien algunos entran m�s castellanizados: besamel, carn� (ya incluido en edici�n de 1992), casete (1992), champi��n, ch�ndal (1992), convoy (1992), Taif o na�f, souffl��

Aunque tengan buena traducci�n, se han abierto ya paso y se han incorporado asimismo affaire (asunto, expediente o informe), buf� y bufet (aperitivo y comida fr�a), bufete (despacho de abogados), cap� (cubierta de coche), chal� o chalet (incluidas ya en 1970, como casa de campo), champ�n (cava, espumoso o espiritoso), consom� (caldo), dossier (expediente o informe; en 1992 se inclu�a en redonda), maillot (prenda deportiva), tis� (1992), etc.

Est�n muy generalizadas asimismo las palabras italianas espagueti (spaghetti, 1992) y pizza (aunque registrada en cursiva, a continuaci�n se a�ade pizzer�a, en redonda, por tratarse de derivaci�n espa�ola), que pretenden, por la misma regla, carta de naturaleza en el Diccionario de la Real Academia y de la Asociaci�n de Academias de la Lengua Espa�ola, el DRAE o RAE U.  

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Manga ancha aunque existen palabras castellanas

Cabe cuestionar la inclusi�n con manga ancha en esta edici�n �en las anteriores el criterio era casi siempre m�s restrictivo�de palabras con buena traducci�n castellana, como las inglesas bistec (filete), brandy (co�ac), camping (campamento), casting (selecci�n), catering (suministro), chutar (de shoot, centrar, 1992), c�rner (esquina, 1992), eslogan (lema, 1992), esnob (imitador; en 1992 se incorpor� snob, que ahora ha desaparecido), est�ndar (de standard, modelo, 1992), film (pel�cula, 92), h�ndicap (desventaja), hall (vest�bulo o recibidor), hobby ( afici�n), input (entrada), footing y jogging (fondo), jacuzzi (hidromasaje), leasing (arrendamiento comprable), look (imagen), marketing (mercadotecnia; en 1992 se incorpor� en redonda), output (salida), pedigr� (genealog�a), pin (insignia o adorno), pudin o pud�n (bizcocho; en el 92 aparec�a �nicamente como aguda), ranking (clasificaci�n), self-service (autoservicio), short (pantal�n corto), show (espect�culo), slip (calzoncillo), speach (discurso), sport (deportivo), spot (anuncio), spray (pulverizador), stand (instalaci�n), standing (posici�n o calidad), stock (mercanc�a en dep�sito), striptease (desnudo, top (prenda superior y parada; en 1992 se inclu�a s�lo la 2� acepci�n), topless o top-less (sin sost�n), top-model (modelo), western (pel�cula del oeste), web (red), yanqui (heroin�mano), yoquey o yuqui (jinete)�

Y otras tantas introducidas en esta edici�n, que no se sabe qu� pintan en la lexicograf�a espa�ola, especialmente si se pretende preservarla.

Tampoco parecen muy hispanos los galicismos cach� (cotizaci�n), ch�fer o chofer (conductor, 92), kerm�s o querm�s (fiesta al aire libre, 92), souvenir (recuerdo), tour (vuelta), tourn�e (gira art�stica), troupe (grupo de teatrp), voyeur (mir�n)� infiltrados en el diccionario con el se�uelo de la cursiva.  

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Hay p�ginas con tantas entradas espa�olas como extranjeras

Lo inaudito e indignante, por sumisi�n o sucursalismo, es que en algunas p�ginas existan casi tantas entradas extranjeras como espa�olas. En la columna de salida de la 2.058 (edici�n econ�mica) pueden contabilizarse seis entradas castellanas (sexual, sexualidad, sexualmente, seychellense, si y s�), y ocho extranjeras (sexy, shaurire, sheriff, serpa, short, show, shuar y shunte), aunque shaurire, shuar y shunte �en cursiva�son voces suramericanas y, por lo tanto, hisp�nicas.

M�s universal incluso es la columna de entrada de la p�gina 2.097, que engloba dos palabras suramericanas (sotorrey y sotreta), siete palabras espa�olas, incluyendo las derivadas de una rusa (sotrozo, soturno, sovi�tico, sovietizaci�n, sovietizar, soyoz y soya), tres francesas (sotuer, souffl� y souvenir) dos expresiones latinas (st�bat y st�bat m�ter), una rusa (soviet) y --�o debe decirse and)--  ocho inglesas (speech, sponsor, sport, spot, spray, sprint, stand y standing).

Lo curioso del caso es que, puestos a extranjerizar y a traducir nuestro tesauro al spanenglish �artilugio morfol�gico pendiente de incorporaci�n�no se ha incluido en esta edici�n entradas tan universales y extendidas como shock, stop, parking, yuppi, match, lead, party, picnic, speaker, water, mail y otras� pero todo se andar�, me temo.  

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Lendakari, s�, pero no, president

Tampoco parece que haya existido un criterio muy uniforme o mayor coordinaci�n a la hora de incorporar entradas procedentes de lenguas auton�micas, que tambi�n se hablan en el Estado espa�ol.

De esta forma, han pasado al Diccionario de la Lengua, en unos casos en redonda y en otros en cursiva, t�rminos como hertzaina, Ertzaintza, ikasola, ikurri��a y lendakari; pero no Parlament ni Generalitat. Tampoco aparece senyera (s� que se incluye se�era, como bandera que constituyeron las comunidades de la Corona de Arag�n), ni President, con lo que desconozco si Pujol plantear� alg�n conflicto a la ministra. M�s incluso cuando se d� cuenta de que no viene cul� y s� �merengue� en su acepci�n futbolera (�perteneciente o relativo al Real Madrid Club de F�tbol. Jugador o seguidor de este club espa�ol�). Protesta habebimus.

El diccionario queda libre igualmente, por el momento, de zulo, kale y borroka.  

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Guerrilla, siesta, torero� y r�quiem

Para �compensar� tanto enriquecimiento ingl�s y galo, Espa�a no ha aportado gran cosa a la globalizaci�n idiom�tica y no parece que sus diccionarios hayan a�adido muchos espa�olismos a los ya consabidos de �guerrilla�, que John Lennon era casi incapaz de pronunciar en su �Mind Games�; �torero�, que en la famosa �pera �Carmen�, de Bizet, con letra de M�rim�e, es cantado como �toreador�, y �siesta�, que nos disputar�n los mexicanos �escrito con �x�, para leer �j�, seg�n el DRAE 2001--, ahora que los estadounidenses y los japoneses se han dado cuenta de sus saludables y terap�uticos efectos.

Como �consuelo� al d�ficit idiom�tico o al negativo balance comercial, la Real Academia explica en el �Pre�mbulo� que los miles de entradas espa�olas, acepciones y formas complejas retiradas para dejar paso a los extranjerismos no desaparezcan: �todo ese material queda, naturalmente, accesible para su consulta en el Nuevo tesoro lexicogr�fico editado por la Corporaci�n�.

Alguien deber� entonar un r�quiem por estos �difuntos� recientes que habitar�n desde ahora en las tinieblas del cementerio ling��stico. �Sit transit gloria mundi�, incluida la gloria de las palabras que alcanzaron cotas de expresi�n y grandeza sublimes en los m�s insignes autores espa�oles.

Pero que no pretendan convencernos, como se ha tentado, en el II Congreso Internacional de la Lengua Espa�ola, celebrado en Valladolid, el pasado mes de octubre, de que este espa�ol que hablamos 400 millones de hispanos es un instrumento de expansi�n, culturizaci�n e influencia mundial. Y si lo fuera, no habr�a que agradec�rselo al actual diccionario de la universal academia.

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Una conclusi�n pol�glota

A la vista de lo indicado, resulta insoslayable a partir de ahora que los profesores de espa�ol y de filolog�a hisp�nica sean consumados pol�glotas y expertos en filolog�a inglesa y francesa, como m�nimo.

Es asimismo imprescindible estar al d�a de los vaivenes de la Academia y del Diccionario para escribir con correcci�n y no conformarse con las ediciones de los a�os 1984 y 1992, que pueden dejarle a uno como un perfecto indocumentado.

Y una �ltima cuesti�n que desmiente el pretendido car�cter divulgador del lexic�n y el prop�sito de que sea conocido y usado por los hispanoparlantes de a pie. No es muy popular el precio de 6.950 pesetas (32 d�lares USA) que cuesta la edici�n econ�mica, realizada, por cierto, en un cuerpo siete ilegible y aprovechando al m�ximo los m�rgenes, y menos a�n la de lujo (22.000 pesetas, 115 d�lares USA), que puede ser un buen regalo de empresa por Navidad, pero un poco caro --�expensive?--, para algunas n�minas. (FAPE, 19-06-2002).


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Maximiliano Fern�ndez es profesor de la Universidad Cat�lica de �vila, Espa�a  

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