16 de enero de 2002 |
| Tribuna de opini�n | ||
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TITO
DRAGO: Crece el lenguaje de las cacerolas argentinas
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La crisis econ�mica, pol�tica y social de la Argentina ha provocado que hablen las cacerolas y no s�lo con un sonido met�lico sino, adem�s, con nuevas palabras en el habla de cada d�a. Es posible que no todos los nuevos vocablos persistan en el tiempo y sean incorporados formalmente a los diccionarios oficiales, pero es seguro que algunos lo conseguir�n. Los t�rminos cacerolear y cacerolazo no son nuevos, est�n registrados en el Diccionario de la Real Academia (DRAE) y reconocen su origen en los preparativos del golpe de estado contra Salvador Allende (1973), pero ahora en Argentina, el pa�s vecino, han adquirido nuevos significados. En Chile las cacerolas, salvo excepci�n, sonaban dentro de los hogares, en especial en los barrios m�s ricos y expresaban el sentir de la derecha contra un gobierno que defend�a la democracia, la libertad y la equidad social. En la Argentina el caceroleo se manifiesta en las calles con el batir de tapas de cacerolas, bombos y panderetas, impulsando a manifestantes en los cuatro puntos cardinales del pa�s que claman por distintas reivindicaciones. La mayor de estas manifestaciones se produjo el 19 de diciembre por la noche, con epicentro en la Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno, pero tambi�n en otros puntos de la Capital Federal y en otras ciudades y pueblos del interior del pa�s. Ese fue el cacerolazo que demand� un cambio de modelo, no s�lo de gobierno. As�, caceroleo es ahora el sonar de tapas de cacerolas, bombos y panderetas; cacerolear es marchar o concentrarse en una manifestaci�n y ejecutar el caceroleo para protestar o reclamar algo; cacerolada es el calificativo del acto en s�, en tanto que cacerolazo es la cacerolada mayor, la m�s grande, la m�s impactante. Esos contenidos difieren de los incorporados al DRAE: �Cacerolada: protesta mediante una cencerrada de cacerolas�, �Caceroleo: Chil. y Ur. cacerolada� y �Cacerolazo: Arg. cacerolada�. | ||
Tambi�n adquieren nuevos significados las palabras corralito y corral�n. En su acepci�n tradicional la primera se refiere a un corral peque�o, el lugar donde se guardan animales y al que se denomina corral�n cuando es muy grande. Corral�n es tambi�n un dep�sito de materiales de construcci�n. Una tradicional segunda acepci�n de corralito est� incluso recogida en el DRAE: �peque�o recinto donde puedan jugar los ni�os que todav�a no andan�. Ahora, en la crisis argentina, surgi� una tercera que define a la situaci�n creada con la inmovilizaci�n de los dep�sitos bancarios, decretada por Fernando de la R�a poco antes de que un cacerolazo lo obligase a renunciar a la presidencia. Los dineros depositados en los bancos est�n encerrados en un corralito, como los bebes, para que no caminen. El corral�n lo cre� un nuevo decreto que ampli� esa inmovilizaci�n al disponer que no se podr�n retirar los dep�sitos en cuentas corrientes y cartillas de ahorro hasta 2003, girar ni emitir cheques sobre ellos. Sin embargo, en torno a esos dep�sitos surgi� otra palabra, la pesificaci�n, que designa a un sistema por el cual los dep�sitos realizados en d�lares ser�n transformados en pesos, cambiando un d�lar por un peso, aunque la cotizaci�n oficial y la de la calle indiquen una disparidad entre ambos. Todo esto ha creado un estado an�mico en la poblaci�n. La gente no se la banca, es decir que no aguanta ni tolera lo que est� sucediendo, de donde se deriva un �corralito a la cacerola�, que implica poner en cuesti�n, rebelarse contra el corralito recurriendo a la cacerolada. | ||
La crisis que oblig� a renunciar a dos presidentes en menos de quince d�as tuvo su epicentro en el sector financiero. Eso hizo que all� aparecieran nuevas expresiones, unas muy claras, como las aludidas m�s arriba, y otras orientadas a desviar la atenci�n o a hacer menos transparentes los hechos. As� como pesificar tiene un significado r�pidamente comprensible, aparecen definiciones como �distorsi�n de precios relativos�, recogida en el diario P�gina12, que requieren un conocimiento a fondo del tema para entenderlas. O saber que se est� refiriendo a los efectos sobre los precios de la devaluaci�n de la moneda nacional, que hace que aumenten los bienes transables (los que se exportan y/o importan) que eran baratos y que se encarezcan los no transables (b�sicamente los servicios, que no enfrentan la competencia importada) que ya eran caros. As� aparece una nueva acepci�n para el verbo transar. Durante meses De la R�a y su entonces superministro Domingo Cavallo hablaban de la amenaza de un �default�, palabra que acogieron y repitieron hasta el cansancio los medios de comunicaci�n, cuando mucho m�s efectivo hubiera sido emplear la espa�ol�sima frase �falta de pago� o, m�s simple todav�a, �quiebra�. O un regionalismo argentino claro y contundente, empleado por el presidente Eduardo Duhalde cuando asever� que �el pa�s est� fundido�. Fundido, sin�nimo de quebrado. Aunque, desde otra �ptica tambi�n se podr�a asumir la definici�n del DRAE: cansado. O sea un pa�s cansado, un pa�s que no aguanta m�s lo que est� sufriendo y por eso cacerolea a lo grande, produciendo cacerolazos. M�s f�cil que la �distorsi�n de precios relativos� resulta entender �arbolito�, palabra usada para referirse a las personas paradas en las veredas de las calles en los alrededores de la Bolsa y los grandes bancos ofreciendo comprar y vender d�lares al margen de la cotizaci�n oficial. Pesificar y repesificar, o sea cambiar los alcances de la pesificaci�n, son hechos que se producen mientras el Fondo Monetario Internacional (FMI) exige un nuevo ajuste, que sus t�cnicos interpretan como una operaci�n fiscal destinada a que haya un d�ficit cero en el presupuesto estatal y la mayor�a de la gente lo entiende como un �ajuste del cintur�n�, o sea una reducci�n del consumo. | ||
Y as�, mientras aparecen t�rminos o se les adjudica un significado distinto a otros, se producen cerrojazos a los dep�sitos, redondeos ajustados a los precios y un clamor popular contra la �coima� o �cometa�, como se denomina a las comisiones ilegales y suculentas de las que se benefician pol�ticos y no pol�ticos. De esta manera el �efecto tango� de la crisis argentina no s�lo se proyecta sobre los mercados burs�tiles y financieros, sino que adem�s afecta creativamente a esta lengua espa�ola que comparten cuatrocientos millones de personas en el mundo. (Buenos Aires). | ||
| Tito
Drago Es escritor y periodista hispanoargentino. | ||
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