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14 de agosto de 2002 | |
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| Tribuna de opini�n | ||
| Fernando
Olszanski El castellano en Jap�n | ||
El desarrollo del castellano como segunda lengua en muchos pa�ses avanza de manera m�s que sorprendente. El caso de Estados Unidos es tal vez el m�s llamativo. El hecho de que durante la �ltima campa�a presidencial ambos contendientes, Al Gore y George Bush, hayan dado sendos discursos en la lengua de Cervantes, lo demuestra con creces. La profec�a del presidente saliente, Bill Clinton, de que �l ser�a el �ltimo presidente monoling�e, parece estar siendo confirmada. Algunas palabras de origen espa�ol ya empiezan a florecer como normales dentro del l�xico de los norteamericanos, incluso en aquellos que no tienen estrecha relaci�n con la lengua. Vocablos como fiesta, amigo, empiezan a ser de uso cotidiano. Esta es una tendencia sana y provechosa para los hispanohablantes del pa�s del norte de Am�rica, es una revalorizaci�n retrasada del pasado hist�rico y geogr�fico del espa�ol. Tambi�n
el avance del castellano en Europa es considerable. Algo que no
sorprender�a en los pa�ses comprometidos con la Uni�n Europea, pero s�
en aquellos de Europa oriental. Los hoteles y empresas tur�sticas
empiezan a dar servicios en castellano, como pude comprobarlo
personalmente en un reciente viaje. Pero lo que me lleva a hablar sobre esto es que residiendo en Jap�n desde hace un a�o, he podido comprobar que la tendencia lleg� a estas tierras asi�ticas. Realmente est� lejos de alcanzar al ingl�s, que por ser lengua de negocios corre con ventaja; pero como tercera lengua mantiene posibilidades intactas. | ||
El boom latino El
mayor impacto publicitario est� dentro de la propia industria
automotriz japonesa. Todos los fabricantes buscan denominaciones latinas
para sus modelos. Se pueden leer nombres como Amigo,
Presea, Moderno, Alto, Rosa, Familia, y la lista contin�a de manera
interminable. La tendencia llega igualmente a la comida: una de las
principales cadenas de restaurantes en las islas japonesas lleva como
nombre Gusto. Asevero que s�
es una moda, pero ha superado lo pasajero. Ya ha dejado las megaciudades
para trasladase al interior del pa�s; ahora es f�cil leer t�tulos en
negocios como Mi casa, Taberna,
Fiesta Latina, a la par de nombres japoneses. �Pero
en qu� se basa este fen�meno hisp�nico en el lejano archipi�lago
japon�s? La respuesta es un tanto compleja, pero en general, este
movimiento se apoya en el retorno de los Nikkeis a Jap�n. �Qui�nes son los Nikkeis? Son descendientes de japoneses en segunda o tercera generaci�n que debido a las constantes crisis en los pa�ses latinoamericanos han decidido volver a las fuentes tratando de mejorar su situaci�n. (El caso de Alberto Fujimori, ex presidente del Per�, es el m�s resonante. Hoy es un desocupado de lujo caminando por las calles de Tokio). Este desplazamiento genera inconvenientes idiom�ticos y culturales. La forma de mantener fuertes los lazos afectivos con el pasado reciente es abriendo negocios de orientaci�n latina. Han aflorado bares y restaurantes que ofrecen toda la gama de comida hispana; en el rubro bebidas, el ejemplo del Pisco Sauer es m�s que llamativo, imponi�ndose en la preferencia de muchos. Estos latinos han tra�do ritmos caribe�os y sudamericanos, como salsa, mambo, tango, cumbia o merengue. Los j�venes japoneses pagan fortunas a profesores de origen cubano, colombiano o puertorrique�o por una sesi�n de aprendizaje de estos bailes. | ||
Goles y lengua Otro
punto de apoyo para los Nikkeis fue la organizaci�n del Mundial de F�tbol,
un deporte a�n no completamente desarrollado en Jap�n. En la primera
liga nipona juegan muchos brasile�os, peruanos, argentinos y otros
provenientes de pa�ses hispanos. La falta de conocimiento de la cultura
latina en Jap�n les abri� las puertas a los Nikkei para otra profesi�n,
la ense�anza del castellano. De los equipos clasificados para Corea-Jap�n,
siete eran hispanohablantes; el espa�ol era el idioma de mayor
porcentaje de asistencia. Se necesitaron asesores, traductores, gu�as
que acompa�asen y asistiesen a las diferentes delegaciones. Muchos j�venes
se acercaron a aprender el idioma, tanto en las universidades como de
manera particular. �ste ha sido uno de los �xitos secundarios y no tan
resonantes, pero para nada menos efectivo de la Copa Mundial de F�tbol. Desde
hace unos diez a�os, existe un peri�dico en espa�ol, el International Press, que antiguamente sal�a s�lo en portugu�s.
Actualmente tiene dos ediciones diferentes en ambas lenguas. Todav�a es
semanario, pero el nivel de suscripciones aumenta cada mes. Las lenguas japonesa y espa�ola son m�s cercanas de lo que muchos suponen. No tocar� el tema de la escritura, por supuesto, porque no es mi especialidad, sino el de la pronunciaci�n. Es m�s f�cil para un japon�s hablar castellano que ingl�s. La cantidad de similitudes fon�ticas entre ambos idiomas es sorprendente. La palabra dame en japon�s significa no hagas eso; ajo y vaca tienen parentesco con lo que los espa�oles llaman gilipollas, los argentinos boludo o los mejicanos huev�n. El �nico sonido de la lengua japonesa que no figura en el castellano es la s�laba tsu, algo no tan complicado de asimilar. A ellos les cuestan las r, que pronuncian como l, pero con la pr�ctica eso se supera. Otras palabras en com�n, con diferente significado, son: tango, kampo, tambo, sake, noto, etc. | ||
Del placer a los negocios Esta
suma de aportes en la m�sica, el baile, la cultura y el f�tbol, a lo
que se agrega una fuerte presencia inmigratoria, hace del idioma espa�ol
una opci�n que pasa por encima de una simple moda. Empieza a ser una
realidad cotidiana. Ahora el idioma es buscado, es el objetivo de muchos
japoneses. El mercado latino, a pesar de la crisis, todav�a es
importante. El idioma espa�ol es hablado por muchos millones de
personas en el mundo. Es la lengua oficial de una veintena de pa�ses, y
la segunda lengua de muchos otros, como los EE.UU. Los
destinos para las vacaciones est�n cambiando de manera abrupta. Sigue
en la preferencia de los nipones visitar Europa, y l�gicamente Espa�a
est� en esa lista. Pero las playas y pa�ses caribe�os empiezan a
desplazar a las playas asi�ticas. Hoy por hoy, suena m�s ex�tico
bailar merengue en arenas de Dominicana que comer comida tailandesa en
Phuket o bucear en Bali. Llama
la atenci�n que en un pa�s tan opuesto a la cultura latina en general
como es Jap�n, exista una marcada tendencia hacia lo espa�ol. Esa
tendencia podr�a desaparecer, y con l�gica, ma�ana. Que se mantenga o
no depende de muchos factores, como el caudal de inmigraci�n, la
aparici�n de una nueva moda, el cambio de los gustos de los j�venes.
Pero entre ellos, el volumen de negocios entre Iberoam�rica y Jap�n
puede hacer la diferencia. Los continuos vaivenes econ�micos de los pa�ses
latinoamericanos, en los que abundan las materias primas que Jap�n
tanto necesita, abren y cierran posibilidades de inversi�n de manera
constante. Hasta
ahora la relaci�n con el castellano ha sido de placer, de alegr�a; el
d�a que se transforme adem�s de eso en relaci�n de negocios, ser� m�s
duradera y efectiva. Los japoneses parecen prepararse para ese momento:
en general ellos no dejan cosas al azar. Es hora de que aquellos pa�ses
que despertaron esa pasi�n escuchen con atenci�n este juego. | ||
| Fernando
Olszanski es un periodista argentino radicado en Jap�n. | ||
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