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16 de abril de 2002 | |
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| Tribuna de opini�n | ||
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Leonor Acu�a El espa�ol como recurso econ�mico, de Col�n al Mercosur
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Entre el 16 y el 19 de octubre de 2001 se celebr� en Valladolid el Segundo Congreso Internacional de la Lengua Espa�ola. El congreso fue coorganizado por la Real Academia Espa�ola y el Instituto Cervantes. Ambas instituciones invitaron a casi trescientos especialistas, funcionarios y empresarios en condiciones de lujo y deferencia completamente desconocidos para los �mbitos acad�micos argentinos. Aunque el nombre hace pensar lo contrario, el encuentro no era de ling��stica sino de negocios. Ten�a por objeto �servir a la toma de conciencia por parte de los hispanohablantes del valor de la lengua espa�ola como activo econ�mico, y asumir los retos que la Sociedad de la Informaci�n y las nuevas tecnolog�as imponen al espa�ol en la era de la globalizaci�n�.[1] Dado que la Argentina ser� en 2004 la sede del pr�ximo congreso, parece interesante hacer algunas consideraciones. |
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La ense�anza de la propia lengua como lengua extranjera es desde hace mucho tiempo un recurso econ�mico importante para pa�ses como Francia, Gran Breta�a y EEUU. Anualmente, m�s de un mill�n doscientas mil personas en todo el mundo rinden el First Certificate de la Universidad de Cambrigde y 500.000 personas viajan a Gran Breta�a para estudiar ingl�s. La ense�anza de idiomas, muy especialmente del ingl�s, es negocio en todo el mundo. No se trata solamente de los institutos dedicados a ello ni de los puestos de trabajo para los profesores, sino tambi�n de las industrias asociadas: producci�n y edici�n de material did�ctico (libros, casetes y videocasetes, diccionarios y gram�ticas), venta de literatura, m�sica, cine, programas de televisi�n, traducciones de libros, doblajes de pel�culas, procesadores de texto para computadoras, etc. Para que quede a�n m�s claro el valor econ�mico de las lenguas, pi�nsese en las visitas, asesoramientos, donaciones y capacitaci�n que las editoriales dedicadas a la venta de libros de ense�anza de lenguas hacen regularmente a los ministerios de educaci�n, escuelas y docentes y c�mo esas intervenciones se acrecientan cuando se producen discusiones sobre qu� lenguas extranjeras ser�n obligatorias y en qu� nivel escolar se impondr�n. Pero, la lengua espa�ola se ve a s� misma desde el punto de vista econ�mico desde hace tan s�lo dos d�cadas. La apertura de Espa�a al turismo y los consumos culturales en espa�ol de los migrantes hispanoamericanos en Estados Unidos fueron abriendo una nueva perspectiva que cristaliza en una pol�tica de difusi�n de la lengua con la creaci�n en 1991 del Instituto Cervantes cuyo prop�sito es: �promover universalmente la ense�anza y el estudio del espa�ol y fomentar cuantas medidas y acciones contribuyan a la difusi�n y la mejora de la calidad de estas actividades.� |
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A pesar de la masiva entrada de extranjeros entre los siglos XIX y XX, la pol�tica inmigratoria argentina no incluy� la ense�anza de la lengua como propuesta de integraci�n. Pero a partir de 1980 se produjo un cambio. Comenzaron a llegar extranjeros de nuevos perfiles que requer�an aprender espa�ol de manera escolarizada: familias coreanas y taiwanesas que ven�an a instalarse en nuestro pa�s, estudiantes europeos y norteamericanos que quer�an estudiar literatura, historia y pol�tica de Hispanoam�rica y funcionarios y empleados de las empresas privatizadas. A partir de esta demanda nace en nuestro pa�s una nueva especialidad: la ense�anza de espa�ol a extranjeros. Instituciones p�blicas universitarias y terciarias, universidades privadas e institutos particulares se dedican a la ense�anza del espa�ol en la Argentina. M�s de 180 profesores (sin contar a los que dictan clases en forma particular) se dedican en las distintas instituciones a esta actividad que constituye una salida laboral bien remunerada para los profesores de Letras. Casi el 90% de los alumnos que toman clases de espa�ol lo hacen en la ciudad de Buenos Aires. El resto de los estudiantes se distribuyen en las provincias de Entre R�os, C�rdoba, Mendoza y R�o Negro. En la actualidad, a lo largo de todo el a�o casi 900 alumnos toman clases grupales abiertas de espa�ol en cursos regulares e intensivos, mientras que otros 100 son alumnos individuales de cursos particulares. Un promedio de 150 alumnos mensuales toma clases de espa�ol en grupos cerrados contratados especialmente desde sus pa�ses de origen. |
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Estimamos que el dictado de los cursos representa un ingreso anual para la Argentina de alrededor de U$S 2.500.000. No se consideran en esta cifra los ingresos por alojamiento, comida, pasajes tur�sticos por el interior del pa�s, compras de artesan�as, etc. Adem�s de la ense�anza, en nuestro pa�s existen programas de capacitaci�n de docentes, se prepara material did�ctico y se elaboran ex�menes bajo est�ndares de calidad internacional. Todas estas actividades representan tambi�n ingresos para nuestro pa�s y puestos de trabajo.[2] A diferencia de la situaci�n en Espa�a, la ense�anza de espa�ol a extranjeros no recibe apoyo oficial ni cuenta con ninguna forma de subsidios. No existen en la Argentina proyectos en marcha de difusi�n de la lengua ni presupuesto alguno para ese prop�sito. Cabe hacer una excepci�n a esta falta de pol�tica (y de inversi�n) en la industria del espa�ol. Se trata de las misiones que desde 1995, dentro del marco del Fondo Argentino de Cooperaci�n Horizontal (Canciller�a Argentina), el Laboratorio de Idiomas de la Facultad de Filosof�a y Letras de la UBA realiza a los pa�ses angl�fonos del Caribe con el objeto de prestar asistencia t�cnica en la ense�anza escolar y superior del espa�ol. Aunque no hay una pol�tica oficial para desarrollar esta �rea, las instituciones educativas universitarias y terciarias reciben ingresos por esta actividad lo que les permite aumentar as� sus exiguos presupuestos. El nacimiento y crecimiento de la ense�anza del espa�ol en la Argentina dependi� hasta ahora exclusivamente de la iniciativa individual (tanto en el �mbito privado como oficial). �ste es el l�mite de lo que se puede hacer sin una pol�tica del Estado. [3] |
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Qu� pasa en el Mercosur Es muy poca la presencia argentina en Brasil en el campo de la difusi�n de la lengua, a pesar de la demanda constante. Brasil tiene un examen de conocimiento del portugu�s que no est� reconocido oficialmente por nuestro pa�s. No hay una pol�tica de intercambio de profesores de las respectivas lenguas y los contactos entre ambos pa�ses por temas de alfabetizaci�n y ling��sticos, aunque oficiales, no se enmarcan en una pol�tica regional.[4] Mientras tanto la ofensiva espa�ola es enorme: el examen de conocimiento de espa�ol del Instituto Cervantes est� reconocido por el Ministerio de Educaci�n brasile�o; en 1998 se cre� una sede en San Pablo para formar profesores de espa�ol en respuesta al proyecto brasile�o de hacer obligatoria la ense�anza del espa�ol en toda la educaci�n secundaria y las editoriales espa�olas est�n publicando versiones brasile�as de los textos de ense�anza.[5] En el discurso de apertura del congreso de Valladolid el presidente de M�xico anunci� que a partir de 2002 su pa�s empezar� a formar docentes y a dictar cursos de espa�ol en Brasil. En nuestro
caso, es grave hacer poco pero m�s grave todav�a es no trabajar en proyectos
rec�procos con un pa�s con el que tenemos acuerdos comerciales de la
envergadura del Mercosur y problemas similares en la esfera de la educaci�n.[6] |
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El congreso de Valladolid: cuando funcionarios y empresarios desconf�an de los acad�micos El congreso de Valladolid estuvo organizado de manera tal que, con excepci�n de la mesa de cierre, la mayor�a de las presentaciones acad�micas se hicieron las dos �ltimas tardes en once paneles que sesionaban simult�neamente. Las mesas redondas discut�an casi exclusivamente sobre negocios y empresas y estaban integradas por empresarios, economistas y funcionarios. La desconfianza de los funcionarios y empresarios respecto de los intelectuales es legendaria: en estos asuntos est�n convencidos de que la cabeza de un acad�mico no puede pensar en una empresa y los consideran b�sicamente ineficientes en gesti�n. Un ejemplo de esto fue la mesa redonda �El potencial econ�mico del espa�ol�[7] integrada por tres economistas, dos funcionarios, un empresario y un abogado, quienes, en lo que hace a nacionalidades, se distribu�an en cuatro espa�oles, dos mexicanos y un argentino. Si bien las observaciones que hicieron todos sobre la lengua fueron desopilantes desde el punto de vista ling��stico, los aportes mexicanos y espa�oles a la visi�n de la lengua en tanto industria fueron muy interesantes. Aprendimos en esa mesa que el Instituto Espa�ol de Comercio Exterior (ICEX) invierte anualmente el 6% de su presupuesto en promocionar las industrias de la lengua, que m�s de U$S 1.500.000 est�n destinados puntualmente a promover la ense�anza del espa�ol. Tambi�n aprendimos en esa mesa que la Direcci�n de Turismo del gobierno espa�ol sabe que 130.000 personas viajaron en el a�o 2000 a tomar cursos de espa�ol, que las ventajas del "turismo educativo" son b�sicamente que se distribuye a lo largo de todo el a�o y a lo largo de toda Espa�a, que los estudiantes hacen estad�as cuatro veces m�s prolongadas que los turistas comunes y que esos estudiantes gastaron aproximadamente 361 millones de d�lares. |
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Otro de los aprendizajes del congreso de Valladolid fue que los economistas espa�oles presentes consideraban que las econom�as hispanoamericanas eran en su conjunto malas, que la Argentina era un muy buen ejemplo de ello y que un pa�s en esas condiciones no pod�a exportar lengua y cultura. Paralelamente a estas afirmaciones, escuchamos c�mo el presidente mexicano hac�a anuncios respecto de medidas concretas dentro del Mercosur mientras que el presidente argentino no hizo referencias ni siquiera a lo que ya existe. Pero el problema no es en realidad lo que otros hacen, sino lo que nosotros no hacemos. Los funcionarios, empresarios y asesores argentinos que intervinieron en las mesas no se informaron antes de exponer sobre lo que en nuestro pa�s estaba sucediendo en materia de ense�anza del espa�ol. Sus exposiciones transitaron los mismos dislates ling��sticos de sus colegas espa�oles y mexicanos, pero no aportaron un solo n�mero, una propuesta ni una m�nima informaci�n sobre lo que se estaba haciendo ni sobre lo que se pensaba hacer al respecto. Para quienes est�bamos en las butacas del Teatro Calder�n y conoc�amos la labor sostenida que est�n haciendo ling�istas y profesores de espa�ol desde hace casi 20 a�os, que en ese lapso hab�amos recorrido oficinas de funcionarios explicando y narrando lo que el congreso estaba mostrando y que hab�amos logrado respuestas en algunos casos, era inaudito ver y escuchar c�mo la Argentina estaba perdiendo el espacio internacional m�s importante al que hubi�ramos tenido acceso. |
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Parece que
la industria de la ense�anza del espa�ol en la Argentina y de la Argentina
(con las industrias asociadas) tendr� que esperar otra oportunidad. (Novedades
Antropol�gicas 42 / enero-abril
2002) |
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[2]
Adem�s de los cursos arancelados, se dictan clases gratuitas a refugiados y
a migrantes de Europa del Este en el Laboratorio de Idiomas de la Facultad
de Filosof�a y Letras de la UBA. Tambi�n en forma gratuita, en escuelas de
la Ciudad de Buenos Aires se dictan cursos para migrantes de distintos
pa�ses y muchos institutos privados se hacen cargo del dictado de clases
para extranjeros que no pueden pagarlas.
[3]
Se han hecho algunos gestos: la firma en el mes de
octubre pasado de una resoluci�n del Ministerio de Educaci�n fijando los
lineamientos de evaluaci�n, conocimiento y uso del espa�ol como lengua
extranjera; y en el mes de noviembre el mismo ministerio cre� un consorcio
con las universidades nacionales de Buenos Aires, C�rdoba y del Litoral para
la administraci�n del examen de conocimiento de espa�ol que viene
desarrollando y tomando desde 1996 el Laboratorio de Idiomas de la Facultad
de Filosof�a y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
[4]
Se estima que el potencial de facturaci�n de libros en espa�ol dentro de
Brasil es de 1.500 millones de d�lares y que ya hay 750 escuelas en las que
50 millones de alumnos estudian espa�ol (N�stor Restivo "El idioma, un
pasaporte para ganar m�s plata", Clar�n, 28/8/2000).
[5]
La decisi�n brasile�a de hacer obligatoria le ense�anza del espa�ol fue en
gran medida el resultado del asesoramiento espa�ol.
[6]
En "El Mercosur ling��stico: acerca del portu�ol y otras cuestiones" (Leonor
Acu�a en el Bolet�n informativo del Instituto Nacional de Antropolog�a y
Pensamiento Latinoamericano, n� 23, 1997: 1-2) se hicieron algunas
observaciones sobre las necesidades ling��sticas del Mercosur.
[7]
www.congresodelalengua.cervantes.es
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Leonor
Acu�a es profesora de la Facultad de
Filosof�a y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires e Investigadora
del Instituto Nacional de Antropolog�a y Pensamiento Latinoamericano. | ||
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