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19 de enero de 2005


Tribuna de opini�n

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ALEXIS M�RQUEZ RODR�GUEZ
Barbas en remojo

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Hay quienes dicen que el refr�n o frase proverbial �Cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo� no es correcta, pues debe decirse �Cuando veas las bardas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo�. Argumentan que es il�gico y absurdo hablar en este caso de barbas, en vez de bardas, pues estas son una especie de cercas o de setos muy comunes en fincas r�sticas en Espa�a, y que es m�s factible que se incendien y ardan, caso en el cual el vecino debe tomar precauciones para que el fuego no llegue a las suyas.

Est�n equivocados. La frase proverbial �Cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo� no aparece en el DRAE, ni en ning�n otro de los muchos diccionarios que yo haya consultado. Sin embargo, en el monumental Diccionario de uso del espa�ol, de do�a Mar�a Moliner, hallamos una frase equivalente: �Cuando la (s) barba (s) de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar�, y dice al respecto: �Refr�n que se emplea como aviso o que aconseja escarmentar con lo que se ve que les pasa a otros�.

Esta misma frase, con el verbo pelar en vez de arder, la encontramos tambi�n en muchos otros diccionarios o enciclopedias, exactamente o con ligeras variantes que no modifican su significado. As� vemos, por ejemplo, en la famos�sima Enciclopedia Universal Ilustrada Europea-Americana, m�s conocida como Enciclopedia Espasa: �Cuando la barba de tu vecino vieres pelar, echa la tuya a remojar o en remojo�, frase que leemos tambi�n en el Diccionario Enciclop�dico Espasa y en el Diccionario enciclop�dico Salvat. En la Enclopedia Espasa se da tambi�n la frase apocopada: �Echar la barba a remojar: Escarmentar en cabeza ajena�, derivaci�n, sin duda, de la primera.

Lo m�s interesante, quiz�s, es que la frase en cuesti�n es mucho m�s vieja de lo que pudiera creerse. Figura ya en el primer diccionario de la lengua castellana, el venerable Tesoro de la lengua castellana o espa�ola, de don Sebasti�n de Cobarruvias (1611), donde leemos: �Quando vieres la barba de tu vezino pelar, echa la tuya en remojo; si vemos seguirse alg�n da�o a los que son de nuestra condici�n y trato, devemos temer que otro d�a avr� de acontecer por nosotros, y prevenirnos para que el golpe no sea tan recio�.

M�s tarde aparece tambi�n en el Diccionario de Autoridades, nombre con  que se conoce la primera edici�n del DRAE, publicado en tres tomos entre 1726 y 1737: �Quando la  barba de tu vecino vieres pelar, echa la tuya a remojar. Y este diccionario da a entender, adem�s, que el refr�n es m�s viejo que nuestro idioma, pues cita la versi�n latina: �Barbam propinqui radere, heus, cum videris, / Praebe lavandos barbulae prudens pilos�: �Hola, cuando veas pelar la barba de tu vecino, es prudente que t� presentes la tuya para que sea remojada�. (Agradezco la traducci�n libre a mi amigo, consumado latinista, Blas Bruni Celli).

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El refr�n apareci� en el DRAE por lo menos hasta la d�cimos�ptima edici�n, de 1947: �Cuando la barba de tu vecino vieres pelar, echa la tuya a remojar, o en remojo�. De ah� en adelante ya no figura, pese a que s� se conservan muchos otros refranes referentes a la barba. La raz�n por la que se le sacase del diccionario no la conozco.

En muchos de los refraneros y diccionarios de refranes publicados en Espa�a no figura esta frase. Pero en el estupendo Diccionario de refranes de Juana G. Campos y Ana Barella (Espasa Calpe. Madrid; 1993. p. 41) hallamos: �Cuando la barba de tu vecino vieres pelar, echa la tuya a remojar (Ac.). Cuando la barba de tu vecino vieres pelar, echa la tuya en remojo (Ac.). Cuando la barba de tu vecino vieres pelar, pon la tuya en remojo (Corbacho, 59). Cuando la barba de tu vecino veas pelar, echa la tuya en remojo (Critic�n, III, 207). Cuando la barba de tu vecino vieres arder� (Gald�s: De O�ate, 125). (�).

Como se ve, son varias y muy importantes las fuentes que se�ala este diccionario para el refr�n que nos ocupa. Seg�n esto, al parecer fue en una obra de Benito P�rez Gald�s donde por primera vez apareci� escrito el refr�n con el verbo arder, en vez de pelar, aunque no se se�ala la raz�n de ese cambio. Pero el uso en el refr�n del verbo pelar se explica porque �ste, entre otras cosas, significa �Cortar, arrancar, quitar o raer el pelo� (DRAE). O, como dice Cobarruvias en su �Tesoro�: �Pelar: Arrancar el pelo. Pelar, comerle a uno su hazienda, como hazen las rameras que pelan a los mancebos. Pelado, el que no tiene pelo. Pelarse, el que pierde el pelo por enfermedad, que llaman la pelona�.

Por otra parte, es costumbre muy antigua que, para pelar los animales de cerda destinados a la cocina y la mesa, lo mismo que para desplumar las aves, se les ba�a profusamente con agua muy caliente, a fin de hacer la operaci�n m�s f�cil. Del mismo modo, los barberos acostumbran desde antiguo mojar la barba del cliente con agua caliente para facilitar el afeitado. Desde luego, no se trata de agua demasiado caliente, pero de ah�, posiblemente, viene la idea, mediante una met�fora, de poner las barbas a remojar cuando vemos pelar (afeitar) las del vecino, para cuando nos toque el turno, y tambi�n la sustituci�n metaf�rica del verbo pelar por arder.

En cambio de todo lo dicho, no hemos hallado la frase �Cuando veas las bardas de tu vecino arde� escrita en ninguna parte, ni en diccionarios, ni en refraneros, ni en obra escrita alguna.

No tiene sentido rechazar la frase con barba y arder porque supuestamente carezca de l�gica. En Castellano abundan las frases proverbiales, las llamadas frases hechas, que rompen los moldes de la l�gica. �Qu� l�gica podemos hallar, por ejemplo, en frases como a pie juntillas; me cay� como pedrada en ojo de boticario; dijo a llorar; dijo a correr; a grito pelado; a buen tun-t�n; a la chita callando; no hay tu t�a; dar la cola; echar  o tirar la casa por la ventana; echarse la casa encima; no tener pelos en la lengua; sub�rsele a alguien los humos a la cabeza; loco de bola; loco de perinola; sin ton ni son; a troche y moche; mondo y lirondo; corriente y moliente.

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La lengua, claro est�, se basa en un esquema l�gico, pero este no es tan r�gido como la gente cree, y a menudo es derrotado por la din�mica de la lengua, que es la din�mica de la vida. Y como dice don Andr�s Bello en el pr�logo de su gram�tica, �En el lenguaje lo convencional y lo arbitrario abraza mucho m�s de lo que com�nmente se piensa�.

En fin, no hay duda de que la forma primigenia y aut�ntica del refr�n es con barbas, y no con bardas, sin que importe para nada que el verbo pelar haya sido cambiado por arder, ni que esta forma, no obstante lo absurdo que pueda ser, es la que haya prevalecido. (Caracas).


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Alexis M�rquez Rodr�guez es ling�ista y vicedirector de la Academia Venezolana de las Letras

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