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Abril de 2007 | |
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| Tribuna de opini�n | ||
| PASCUAL
GAVIRIA URIBE Pavura gramatical
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El visitante ej�rcito de gram�ticos ha desatado en las �ltimas semanas balbuceos temblorosos en el dicho de los reporteros, las ni�as de la tele, los profesores de espa�ol y los comentaristas de esquina. Hasta la elocuencia del palabrero mayor ha sufrido de tartamudeos frente a la hoguera de cenizas impecables de los inquisidores de la lengua. Pobres gram�ticos. Intentan una sonrisa de profesor comprensivo y aparece la mueca sombr�a del juez sever�simo. Hasta el estandarte de los reyes se vio p�lido frente a la amenaza de sus cuadernos reglados. Hicieron que recordara al caminante de La virgen de los sicarios, al gram�tico nebuloso que regala un tiro a cambio de un deque�smo y logra que Rufino Jos� Cuervo sea el autor intelectual de una masacre en Medell�n. Un gram�tico con buen pulso y buena letra. Los catedr�ticos lograron que sus asuntos hicieran parte de las discusiones criminales. La reciente disputa entre Fernando Londo�o y Andr�s Pe�ate, director del DAS, no se limit� al derecho probatorio y a las conjuras de pasillo; luci� tambi�n un divertido asalto ling��stico donde se acusa de ineptitudes al detective mayor: "Si con su carta, escrita sin el menor miramiento por las reglas de concordancia y r�gimen de la castellana lengua, el Director del DAS esperaba mi retractaci�n, declaro que no la hago". No ser�a raro que ante los ataques engolados del ex Ministro el jefe del DAS hallara su defensa en el discurso de las armas y las letras de Don Quijote: "�a esto se puede responder que es m�s f�cil premiar a dos mil letrados que a treinta mil soldados?". Cuando la academia mira con atenci�n es f�cil que todas las conversaciones se conviertan en una escena de actores nerviosos. Les digo que por estos d�as he visto a mec�nicos vocalizando con el cuidado de las monjas y a vendedores de tinto discutiendo la redacci�n de sus promociones. | ||
El
propio Garc�a M�rquez aprovech� el furor para tapar algunos agujeros en su
novela mayor. As� que all� donde dec�a que Fernanda "era de las que
confund�an el recto con la t�mporas", apareci� la mano prodigiosa y puso
un "culo" rotundo en el lugar de ese "recto" vergonzante. El
refranero espa�ol lo ped�a a gritos. | ||
| Autor. () | ||
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