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9 de abril de 2003


Tribuna de opini�n

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PATRICIA KOLESNICOV
Expresiones que se dejaron de usar y nadie sabe por qu�

La historia conserva palabras
Palabras del museo de la infancia
Entre chantapufis y teleaudiciones
Cuando diferenciar a una mujer no interesa

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Cada �poca tiene su forma de hablar. Por eso, hay palabras y frases que resultan viejas. A veces, los objetos que nombran desaparecieron. Pero el cambio de palabras obedece a muchas causas.

Ya nadie dice "un kilo y dos pancitos". No se dice "de rechupete" ni se siente "un cuiqui b�rbaro". No se dice "Ni�o bien", "petitero", "fif�", "pituco", "cajetilla". No se usa rap�, no se viaja en tranv�a, no se va al centro a ver las cintas de ning�n famoso cinematografista. Una �poca se dice con unas palabras que quedan marcadas. No s�lo la nombran, son parte de ella. Y con ella se van.

En su libro Buenos Aires, vida cotidiana en la d�cada del 50, Ernesto Goldar registra las expresiones que se dijeron por esos a�os. "Estar en la pomada", "Ver el noticiario", "emperifollarse" y ser "paquet�n". Eran los a�os de Per�n, se pasaban los inviernos munidos de tricota y echarpe, una oficina en Corrientes y Esmeralda era un "escritorio central" y llegaban a la Capital los cabecitas.

Con indignaci�n se gritaba "tar�pido"; pero ning�n enojo justificaba pegarle a un quatrochi, por m�s que fuera escorch�n, aunque se le podr�a enrostrar un "muerto de fr�o", si era cobarde. Otra acusaci�n seria: la de tener "un corso a contramano" en la cabeza.

Se escuchaba m�sica en el combinado, la radio se encend�a o se cortaba. La mercader�a de los negocios era flor de ceibo (nacional) o tra�da (importada). Con los amigos, si era verano, lo bueno era ir a un bar y pedir un c�vico. La palabra ser� otra, pero la idea persiste: un c�vico es un vaso de cerveza algo m�s chico que un chopp.

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La historia conserva palabras

"Las palabras nacen y mueren por distintas razones", dice Susana Anaine, la subdirectora del departamento de investigaciones filol�gicas de la Academia Argentina de Letras. "A veces, desaparece el referente, la cosa que las palabras nombran y entonces la palabra cae en desuso". Como ejemplo, miri�aque, un armaz�n de metal que llevaban algunas locomotoras para apartar los objetos que impiden su libre marcha. Tambi�n se llamaba as� el armaz�n de metal que llevaban los tranv�as para proteger al peat�n. Desde la invenci�n de las lapiceras a cartucho, casi nadie volvi� a decir "pluma cucharita", pero si se tuviera que hablar de ese objeto se apelar�a a esas palabras.

"La excepci�n �dice Anaine� son las palabras que designan algo que no existe pero que entr� en la historia de la cultura. No hay m�s troyanos, pero se usa la palabra ''troyano''". Otras veces �tambi�n explica Anaine� la cosa cambia pero permanece su funci�n y la palabra resiste: "Se sigue diciendo ''tirar la cadena'' aunque no haya m�s cadena. Son nuevas acepciones, una extensi�n del sentido".

Palabras del museo de la infancia

�Qu� se dice cuando se dice "en mi �poca"? Se habla de algunas canciones, de algunos objetos, de algunas comidas, de algunas causas, de algunas palabras. En el museo de cada infancia, de cada adolescencia, habr� algunas maneras de hablar. �Qui�n era usted cuando se escuchaba la m�sica de un long-play en el tocadiscos o cuando hab�a que tener un pantal�n pata de elefante?

"Pocas veces �dice el escritor Leopoldo Brizuela� tuve la sensaci�n tan clara de volver a la infancia como cuando visit�, en el 93, a un exiliado argentino en Montreal y me recibi� hablando la misma lengua que habl�bamos al irse, un rioplatense lleno de la jerga de la �poca, que defend�a como un modo de resistir. Una lengua que era la de sus compa�eros muertos, y en la que ya no pod�a hablar con nadie. Por eso, cuando volvi� no toler� la nueva Argentina y se volvi� a Montreal".

"Me bocharon", dice alguien en una revista de los a�os ''60. "Me trabajaron de lo lindo", declara Pepe Biondi en 1965, para explicar que lo enga�aron. Hay entrevistas a los nuevaoleros. El Diccionario de argentinismos que prepara la Academia de Letras da m�s ejemplos: "El s�bado y el domingo �dice el escritor desaparecido Haroldo Conti en Alrededor de la jaula, de 1966� trabaj� como un negro, sobre todo el s�bado por la tarde con un par de ba�aderas que llegaron cargadas de chicos". �Cu�ndo se dijo por �ltima vez "ba�adera", para hablar de un "veh�culo descapotable, que por lo com�n se destina a excursiones o paseos urbanos"?

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Entre chantapufis y teleaudiciones

"Es dif�cil decir exactamente cu�ndo aparece y cu�ndo desaparece una palabra", dice Anaine. "Siempre puede haber un ejemplo anterior o posterior".

Promedian los 60, las revistas del espect�culo rese�an teleaudiciones. Se denuncia �y un poco se quiere� a los chantapufis, se fanfarronea cuando el coche de uno es un balazo. Una nota muestra a Bonavena llev�ndole un triunfo a su madre. Quiere subrayar que todo lo que reluce es oro: "Ac� no hay grupos".

�Por qu� cambian las palabras? �Por qu� es vieja "bi�grafo" y usamos "cine"; por qu� vemos una pel�cula y no una cinta? "No hay una causa �nica ni se pueden prever o generalizar cambios", dice Alejandro Raiter, a cargo de la c�tedra de Psicoling��stica en la Universidad de Buenos Aires. "En el caso del cine, es obvia la influencia norteamericana, desde el ingl�s, que impuso ''cine'' pero no pudo imponer ''film'', aunque le alcanz� para desplazar a ''cinta'' y ''bi�grafo''. Nuestros videos �no v�deos como en Espa�a y en otros pa�ses de Latinoam�rica� y nuestras computadoras �y no ordenadores� tendr�an en principio esa explicaci�n, como los CD, y no discos compactos o DC".

Cuando diferenciar a una mujer no interesa

A veces las palabras cambian porque desaparecen las costumbres. "Ir al rinc�n, tener orejas de burro", dice Anaine. Raiter aporta: "La distinci�n entre se�ora o se�orita, casada o soltera, desaparece porque no interesa. Los dialectos son din�micos, tienen la sensibilidad de recrear, representar o constituir cambios sociales".

1974: un aviso que busca a Miss Bikini Argentina llama a la aspirantes a un autoexamen: "�Te consider�s mona?" Se critican las chambonadas de los chambones, las patas largas de las modelos se acomodan con dificultad en la estatura mezquina de un puff y todo beb� necesita su chirip�. Una actriz, con el pelo flou, declara que lo que m�s le gusta es "escuchar m�sica en su esterof�nico". Por la calle Florida aparecen remeras que se adornan con prints (estampados), por ahora los dise�os vienen de Estados Unidos, pero se espera que pronto se produzcan ac�. El consejo: "Decir chau a la mufa".

"Las palabras �dice Anaine� cambian tambi�n por modificaciones de las concepciones ideol�gicas: se hablaba de ''divos'' y ''capoc�micos''. Ning�n actor de teatro in dependiente aceptar�a que lo llamaran as�, aunque lo sea".

"Los cambios sociales �dice Raiter� incorporan palabras, lo que muestra el car�cter ideol�gico de las palabras. Piquetero, por ejemplo, ya no es un grupo de obreros en huelga que impide la entrada de los carneros a la f�brica; piqueteros son ahora quienes cortan la ruta".

En los ochenta hay peinados afro aunque algunas mujeres todav�a se planchan el pelo; el sustantivo "disco" se convierte en adjetivo, "m�sica disco", y un chico llama a otro "loco" o "man". Si no te aguanto, no te banco; despu�s de algunas sustancias, el que consume est� colocado; si la noche es larga puede quedar fisurado y el que finge ser un chico bueno y sano, es un careta. Charly Garc�a escribe Peperina y en esa canci�n todos reconocen a las groupies, esas chicas que andan detr�s de los m�sicos de rock. Es tiempo de raros peinados nuevos y los raros �el ingl�s manda� son freaks. Es d�cada de yupies, unos muchachos ambiciosos, de trajes de buen corte, pelo corto mojado y cierta debilidad por la coca�na.

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Hay palabras que llenan un vac�o sem�ntico, que dicen algo que ninguna otra expresaba y esas parecen estar aqu� para quedarse: no hay nada como "trucho" para decir trucho.

En los 90 se hicieron fanzines y, todos frente a las pantallas, se inventaron los verbos "dobleclickear" (por hacer dos veces click con el mouse) y "deletear" �de delete, en ingl�s�, por "borrar". Las m�quinas se imponen: darse �nimo se dice "ponerse las pilas" y llenarle la cabeza a alguien es "ponerle fichas".

"Los cambios �dice Anaine� no se dan en forma simult�nea ni en todos los grupos. Las jergas que se usan para que otros no entiendan, como la de la droga, deben ser remplazadas permanentemente".

Macanudo; Pochita Morfoni; tilingo, manducar. Dichas en voz alta, son el abretes�samo del t�nel del tiempo.


 

Patricia Kolesnicov es columnista del diario Clar�n, de Buenos Aires.

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