20 de junio de 2001 |
| Tribuna de opini�n | ||
| ISABEL
SANTOS GALLARDO Hay que incorporar las nuevas tecnolog�as a los materiales did�cticos
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La oferta de libros para la ense�anza del espa�ol satisface la demanda en Espa�a, pero debe adaptarse e incorporar las nuevas tecnolog�as, dijo a Comunica la profesora Isabel Santos Gargallo, especialista en ling��stica aplicada a la ense�anza del espa�ol como lengua extranjera (E/LE). Santos
Gargallo dialog� con this site sobre el incremento de la oferta editorial de libros de
textos para el aprendizaje del castellano como segunda lengua y explic�
cu�les son los logros alcanzados y los desaf�os que debe enfrentar
este sector. La profesora, docente de la Facultad de Educaci�n de la Universidad Complutense de Madrid, ha realizado su tesis doctoral y otros trabajos de investigaci�n sobre E/LE y ha colaborado en numerosas publicaciones de apoyo a la ense�anza-aprendizaje de esta lengua. | ||
- �La oferta de libros de textos para aprender espa�ol satisface la demanda? -
Creo que s�. Bien es cierto que el n�mero de alumnos que aprenden espa�ol
en los cinco continentes se est� incrementando de forma vertiginosa.
Pero si tenemos en cuenta que hace tan solo dos d�cadas el material did�ctico
del que pod�a disponer el profesorado era muy limitado desde un punto
de vista cuantitativo y que ya entonces el n�mero de alumnos era alto,
podemos decir sin temor a equivocarnos que hoy en d�a contamos con una
producci�n editorial equiparable en calidad y variedad a la de las
grandes editoriales anglosajonas (en el �mbito del ingl�s como lengua
extranjera). -
Pero �esa oferta est� a la altura de lo que demanda la sociedad del
conocimiento? - Contamos con m�todos para aprender espa�ol que reflejan varias de las orientaciones metodol�gicas que hist�ricamente mayor incidencia han tenido en la ense�anza-aprendizaje del espa�ol como segunda lengua o lengua extranjera. Comenzamos a disponer tambi�n de materiales complementarios y de consulta, de gram�ticas aplicadas y diccionarios espec�ficos para el alumno extranjero. No obstante es preciso que incorporemos de forma m�s decisiva las posibilidades de las nuevas tecnolog�as a la creaci�n de materiales did�cticos. Tambi�n es importante que prestemos atenci�n a la ense�anza del espa�ol a ni�os por un lado, y a adolescentes, por otro, porque el profesorado necesita m�s posibilidades en estos dos �mbitos, que est�n empezando a despegar y que van a constituir el futuro de la ense�anza del espa�ol en pa�ses como EE.UU. y Brasil. | ||
La econom�a restringe la atenci�n de colectividades espec�ficas - �Usted
cree que se atiende correctamente la demanda seg�n la lengua madre de
los alumnos, sea ingl�s, portugu�s, franc�s u otras? -
Lo cierto es que desde la actividad editorial espa�ola no se publican m�todos,
pero s� otro tipo de materiales complementarios y de consulta
gramatical elaborados bajo el prisma de la ling��stica contrastiva. -
�Qu� se entiende hoy en d�a por ling��stica contrastiva? -
Por ling��stica
contrastiva entendemos la comparaci�n sistem�tica de dos lenguas, la
lengua materna y la lengua objeto de aprendizaje (independientemente de
si est�n emparentadas etimol�gicamente o no)- en todos los niveles de
la descripci�n ling��stica, con la idea de que todos aquellos
aspectos que resulten diferentes ofrecer�n mayores dificultades en el
aprendizaje y deber�n ser atendidos convenientemente en el proceso de
ense�anza-aprendizaje. Esta
idea prevaleci� en la ense�anza de lenguas modernas en los inicios de
la Ling��stica Aplicada a mediados de los a�os cuarenta y
posteriormente fue rechazada; hoy en d�a ha sido el inter�s de Brasil
por el espa�ol el que ha llevado a las editoriales a darse cuenta de la
utilidad de este tipo de materiales. Est� claro que los motivos por los cuales los m�todos generalmente no van orientados a colectivos cultural y ling��sticamente espec�ficos, son de tipo econ�mico; sin embargo, algunas editoriales publican ediciones especiales que reflejan la idiosincrasia del colectivo al que van dirigidas en las orientaciones de la gu�a did�ctica. | ||
Normalmente estas gu�as se hacen en estrecha colaboraci�n con el profesorado aut�ctono, que es el que realmente conoce las dificultades de aprendizaje y los aspectos en los que, tanto desde el punto sociocultural como ling��stico, resulta necesario y �til establecer el contraste. Es
necesaria una coordinaci�n de las instituciones y las ONG - La ola de inmigrantes que llega a Espa�a desde los pa�ses m�s diversos, �plantea nuevos problemas para el espa�ol?�Se lo est� enfrentando correctamente, desde el punto de vista de la ense�anza y aprendizaje de nuestra lengua? -
La presencia
de los inmigrantes en la sociedad espa�ola y en el medio escolar es
todav�a un fen�meno relativamente reciente si nos comparamos con otros
pa�ses europeos y, por ello, nos queda mucho camino por recorrer. En el �ltimo decenio, se han publicado algunos materiales dirigidos a inmigrantes. Pero estas iniciativas han partido normalmente de instituciones oficiales y de Organizaciones No Gubernamentales, que normalmente, han distribuido el material de forma gratuita, y no de las editoriales especializadas en espa�ol como segunda lengua o lengua extranjera. Estas �ltimas cuentan con los medios, pero no se involucran en proyectos de este tipo por motivos econ�micos, ya que el p�blico receptor no dispone, en general, de poder adquisitivo. | ||
A�n as�, la editorial SGEL ha publicado recientemente Rayuela, un m�todo de espa�ol para la ense�anza del castellano a ni�os, que fue realizado en el marco de un proyecto de investigaci�n para la ense�anza a ni�os saharauis, y las editoriales Edelsa y Difusi�n han incorporado el componente intercultural en algunas de sus m�s recientes publicaciones, lo cual quiere decir que la realidad y la necesidad derivada de �sta existen. Pero como bien sabemos los intereses econ�micos van por otra l�nea. A
mi modo de ver, las editoriales, que cuentan con excelentes equipos de
autores de material did�ctico, podr�an elaborar materiales en los que
estuviera garantizada la calidad y la distribuci�n, en colaboraci�n
con las instituciones oficiales y con el profesorado involucrado
actualmente en la ense�anza del espa�ol a inmigrantes. Este es un reto
que tenemos si realmente nos consideramos personas insertas en una
sociedad multicultural. - �Qu� es, a su juicio, lo que caracteriza a un buen libro de texto para aprender espa�ol? | ||
- Mi criterio es el de una persona que ha ense�ado espa�ol a lo largo de los �ltimos quince a�os en una gran this site de centros, tanto en Espa�a como en el extranjero, por lo que he podido enriquecer mi experiencia y ser consciente del abanico de contextos docentes que existen. Adem�s, he tenido la fortuna de impartir un gran n�mero de cursos de formaci�n de profesores lo que me ha permitido ver de cerca las problem�ticas espec�ficas. Por todo ello, y aun cuando soy consciente de encontrarme en la antesala del saber, considero que un buen libro de texto ha de ser moderado en cuanto a la orientaci�n metodol�gica y flexible para poder adaptarse a la this site de contextos docentes. -
�Y c�mo se produce esa flexibilidad y adaptaci�n? - Un buen libro de espa�ol ha de ofrecer un equilibrio entre la consideraci�n de la lengua como instrumento de comunicaci�n y la descripci�n pormenorizada como sistema, ha de atender al desarrollo equilibrado de las cuatro destrezas ling��sticas, ha de presentar un n�mero suficiente y variado de muestras de lengua, ha de mostrar la pluralidad ling��stica y cultural del mundo hispano, ha de ofrecer actividades centradas en la forma y de otras centradas en el contenido y, por �ltimo, ha de lograr que el alumno sea el verdadero protagonista del proceso de ense�anza-aprendizaje; sin olvidarnos de que un dise�o atractivo, un tama�o manejable y un precio asequible tambi�n son aspectos importantes. | ||
- �No cree usted que la b�squeda de un precio muy asequible puede influir negativamente en la calidad de los libros? - No. Porque no existen, en t�rminos generales, buenos ni malos libros de texto, ya que la contribuci�n de un manual al proceso de ense�anza-aprendizaje depende de la explotaci�n did�ctica que el profesor haga de ellos y del grado de participaci�n de los alumnos en las actividades que se propongan. (Madrid/S.E.Agosto). | ||
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