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18 de abril de 2001


Tribuna de opini�n

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JOS� ANTONIO MILL�N

La lengua que era un tesoro

El negocio digital del espa�ol y c�mo nos quedamos sin �l

 

Hacer con la lengua, hacer en la lengua
Tecnolog�a ling��stica y productos finales
Estimaci�n econ�mica
Un terreno estrat�gico
Conclusi�n

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Desde hace muchos siglos se habla de la riqueza que supone la lengua espa�ola, "un habla", dec�a a finales del siglo XVI el poeta Francisco de Medina, "tan propia en la significaci�n, tan copiosa en los vocablos"... Y sin embargo, somos "tan descuidados o tan ignorantes que dejamos perderse a este raro tesoro que poseemos". Don Francisco hablaba de las calidades expresivas de la lengua, no de su inter�s comercial, pero si (con voluntario anacronismo) leemos hoy sus palabras en un sentido econ�mico, s�lo podremos darle la raz�n...

En estos �ltimos tiempos se reconoce crecientemente el peso econ�mico de la ense�anza de espa�ol a los extranjeros, la importancia del prestigio de nuestra lengua y cultura para atraer un turismo que es uno de los pilares de nuestra econom�a, la existencia de un mercado de cientos de millones de personas que hablan espa�ol (al que suministrar productos editoriales o informaci�n), la pujanza de la minor�a hispanohablante en EEUU...

Pero al lado de estos procesos econ�micos que se resuelven en grandes movimientos de �tomos (libros espa�oles que saltan a Am�rica, estudiantes japoneses que viajan a Salamanca, etc.), est�n las corrientes digitales que caracterizan la econom�a actual. La mundializaci�n del mercado ha subrayado un hecho del que ya se ten�a conciencia, aunque con un alcance limitado: que las personas que comparten una lengua constituyen de hecho una comunidad. Comparten producciones y consumos culturales, pero tambi�n el acceso a bienes y servicios: a los hispanohablantes se nos podr� vender discos o viajes v�a Internet, pero mayoritariamente habr� de hacerse en espa�ol. A esto se une otro factor importante: que gran parte de la actividad basada en la lengua (informaci�n, consulta y referencia, edici�n, traducci�n, redacci�n...) se ha ido pasando tambi�n al medio digital.

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En este art�culo voy a centrarme precisamente en ese sector oculto: los valores a�adidos ling��sticos que impregnan productos y servicios digitales; es decir: la aportaci�n de lo que se conoce como industrias de la lengua a la econom�a digital.

Mi tesis es que estos servicios ling��sticos ocultos (pues normalmente no afloran como productos independientes) tienen una gran importancia econ�mica, que voy a intentar cuantificar. A continuaci�n voy a intentar discernir en qu� manos acabar� ese negocio.

Hacer con la lengua, hacer en la lengua

�Qu� servicios ling��sticos o mediados por la lengua nos va a proporcionar el medio digital? Como introducci�n (novelesca, pero no irreal), podemos imaginarnos esta escena del pr�ximo futuro.

La acci�n transcurre en Sevilla o Buenos Aires, mediados de la d�cada del 2000. Es por la ma�ana; el Usuario entra en la habitaci�n.

AGENTE AUTOM�TICO: Buenos d�as. Le recuerdo, como me indic�, que dentro de una semana es el cumplea�os de Marta.

USUARIO (mientras se pasea con una taza de caf� en la mano). Muy bien: c�mprale algo para leer: sobre jardiner�a, o sobre c�mo preparar conservas. Consulta con su agente para cerciorarte de que no lo tiene. Y prepara una carta de felicitaci�n... �Qu� hay en el correo?

AA: Recordar� que hab�a pedido un aplazamiento en la entrega del proyecto hasta el d�a 20. Contestan que est�n de acuerdo: ya lo he actualizado en la agenda. Tambi�n hay un mensaje de X marcado como urgente. �Se lo leo?

U: No, luego...

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AA: Y seis mensajes m�s que he catalogado provisionalmente como propaganda.

U: Hm... �El examen del curso de Fiscalidad?

AA: Lo han devuelto corregido... No ha alcanzado usted el nivel m�nimo. Lo siento

U: Bueno...

AA: Sobre el tema que me indic� he localizado cuatro noticias y un art�culo: lo tiene todo traducido y preparado. Una de ellas tiene un grado de pertinencia absoluto. �Se la resumo?

U: S�, pero un momento: �no me han contestado de Z?

AA: No. �Les escribo de nuevo?

U: S�: m�teles m�s prisa. �Algo m�s?

AA: S�: el correo de su hijo peque�o. Uno de sus corresponsales est� empleando expresiones obscenas.

U: �Vaya! D�jamelo ver... �Un momento: antes de que se me olvide! Reserva una habitaci�n doble en la costa para el fin de semana: vistas al mar, si es posible en un piso bajo. �Y en una zona que se coma bien!

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No se trata en absoluto de ciencia ficci�n: todos los procedimientos que entran en juego en esta escena ya existen, en diversos grados de desarrollo, aunque sin integrar (y a�n no podemos crear sistemas de interacci�n tan sutiles como nuestro Agente Autom�tico, pero podremos).

�Qu� hemos presenciado? En resumen: sistemas autom�ticos de comprensi�n y producci�n de la lengua natural (hablada y escrita), de traducci�n a y desde ella, y de relaci�n con otros sistemas autom�ticos (por ejemplo, de venta).

Las tecnolog�as ling��sticas implicadas son de dos tipos: por una parte est�n las facilitadoras de comunicaci�n y transacciones generales (act�an como interfaz con el ordenador personal del usuario, y a trav�s de �l con bases de datos y sistemas de compra); por otra parte las que tienen una funci�n directamente ling��stica: comprensi�n, escritura, traducci�n, resumen...

Inmediatamente voy a tratar de describir qu� sistemas de datos y programas ling��sticos deben existir para que sean posible unos procesos autom�ticos como los descritos. Veremos tambi�n c�mo se entrecruzan con otras tecnolog�as inform�ticas y a qu� tipos de productos dan lugar.

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Tecnolog�a ling��stica y productos finales

Voy a intentar explicar a un p�blico no necesariamente experto en tecnolog�as ling��sticas los componentes fundamentales de este campo. Creo que el alcance que se consiga bien vale la forzosa simplificaci�n de algunos conceptos.

Elementos de base (investigaci�n precompetitiva)

Todos estos elementos deben existir antes de que un programa haga ninguna funci�n de tipo ling��stico. Pero por s� mismos no tienen un uso, ni son comercializables directamente:

Diccionarios morfol�gicos (lematizaci�n/flexi�n). Relacionan conduje con conducir y ampliamente con amplio.

Tesauros (redes sem�nticas). Dicen que tanto silla como taburete son muebles, que desembocadura y lecho son partes del r�o, y que zumo y jugo a veces significan lo mismo.

Diccionarios sint�cticos / reglas sint�cticas (para an�lisis y s�ntesis). Informan de que tras las palomas el adjetivo blanco debe tener la forma blancas; el verbo informar exige la preposici�n de: le informo de que ... Relacionan el perro mordi� al ni�o con el ni�o fue mordido con el perro; en la frase el polic�a vio al chico que las personas que estaban en la fiesta acusaron del crimen deducen que el acusado del crimen fue el chico.

Diccionarios enciclop�dicos (antrop�nimos, top�nimos, siglas, ...). Para saber que Francia es un pa�s y una rep�blica, que Jorge suele ser un nombre de var�n, etc.

Diccionarios multiling�es. Informan de que l�piz es pencil en ingl�s, y viceversa.

Bancos de datos terminol�gicos. Para conocimiento del vocabulario especializado en una disciplina, actividad t�cnica, etc.

Todav�a de bajo nivel, pero utilizando algunos de los constituyentes anteriores est�n los:

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Desambiguadores. Analizan el contexto en el que aparece una palabra o expresi�n con m�s de un sentido, para saber cu�l es el aplicable. Por ejemplo las gafas: �se trata de un art�culo m�s un sustantivo o de un pronombre m�s el presente del verbo gafar?

M�dulos orientados a tareas

Estos componentes ya suelen estar incorporados a productos comerciales, aunque por lo general no funcionan aisladamente, sino en el seno de un programa que hace otras cosas (�ste lo indicamos entre par�ntesis):

Correctores ortogr�ficos. Informan de lo inaceptable de cirquense o inflacci�n (procesadores de textos)

Correctores gramaticales. Proponen en vez de el ni�o que su padre es bombero, el ni�o cuyo padre es bombero (procesadores de textos)

Correctores estil�sticos. Recomiendan no usar pienso de que, evitan frases demasiado largas o ramificadas, y en general controlan la legibilidad de un texto (procesadores de textos)

Subsanadores de errores de entrada. Reconocen celent�reo bajo la forma incorrecta cerent�leo (programas de b�squeda)

Indizadores. En la frase Cada uno de los tres componentes principales del motor de ignici�n que hemos venido estudiando durante las �ltimas semanas seleccionan motor, ignici�n y componentes, por ese orden, como sus constituyentes clave (programas de b�squeda).

Resumidores de documentos. Permiten extraer de un texto de varias p�ginas un p�rrafo que resume su contenido (programas de b�squeda).

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Conversores texto-habla/habla-texto. Permiten que un sistema autom�tico produzca oralmente una determinada frase, o bien dictar de viva voz y que el sistema autom�tico escriba (sistemas operativos, programas de dictado).

Traductores. A partir de un texto en una lengua producen otro en una lengua diferente (programas traductores, de b�squeda)

Productos. Son los que llegan al usuario final (corporativo o individual). Marcamos con * los que ponen en juego capacidades multiling�es:

Sistemas operativos. Para dirigirse (oralmente o por escrito) a los sistemas autom�ticos, y ser entendido por ellos. Para que ellos puedan contestar al usuario.

Procesadores de texto. Para que corrijan y ayuden al usuario.

  • Programas de ayuda a la traducci�n. Para acceder al significado de textos en lenguas desconocidas.

  • Buscadores (en la Red). Como ayuda para formular peticiones. Como filtro para discernir entre numerosas informaciones concurrentes. Para adaptar contenidos brutos de bases de datos de conocimiento a los niveles del usuario.

  • Comercio electr�nico (entrada/salida de datos ling��sticos). Como ayuda para formular b�squedas y comunicar par�metros y requisitos. Para transmitir los hallazgos al usuario.

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Ense�anza y formaci�n a distancia. Para refinar el acceso autom�tico a bases de datos de contenidos, para permitir respuestas abiertas y hacer juicios sobre progresi�n, para automatizar ciertos niveles de tutor�a.

  • Ense�anza de espa�ol como lengua extranjera. Todo lo incluido en el punto anterior m�s herramientas lexicogr�ficas, de correcci�n de la expresi�n, de exploraci�n sem�ntica, ...

  • Agentes inteligentes. Para comprender las peticiones (incluso fuzzy) de los usuarios, recorrer la red, buscar de acuerdo con los par�metros recibidos, comparar seg�n los objetivos, y crear informes para el usuario. Para aprender del uso que el usuario hace de la informaci�n.

  • Plataformas de edici�n. Para crear materiales escritos y auditivos con destino a determinados perfiles de usuario. No las usar�n s�lo las empresas editoriales y period�sticas, sino tambi�n las de ense�anza y todas las que requieran sistemas de comunicaci�n en el interior de sus organizaciones.

  • Asistentes terminol�gicos. Para entender, traducir o crear documentos cient�ficos o t�cnicos.

Gestores / analizadores de informaci�n. Para recuperar informaci�n contenida en los registros de una empresa o de un usuario. Para filtrar documentos o correo (en el hogar, en el interior de empresas), para tareas de espionaje (industrial, pol�tico).

Estimaci�n econ�mica

En los pantanosos terrenos de las estimaciones macroecon�micas cunde un curioso lema, que har� provisionalmente m�o: "M�s vale una estimaci�n errada que la falta de cualquier estimaci�n".

No es precisamente mi oficio hacer estas cosas, pero como nadie parece lanzarse a ello, empu�o la hoja de c�lculo y pongo manos a la obra. No intentar� tanto llegar a cifras definitivas (�qui�n podr�a?), como marcar presencias, productos, tendencias que otros deber�n precisar con mejores herramientas. He tratado siempre de hacer expl�citas mis fuentes y mis supuestos.

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Metodolog�a

Mi estimaci�n tiene dos ejes: por una parte voy a intentar otorgar un peso en tecnolog�a ling��stica (PTL) a cada uno de los productos o servicios estudiados. Lo aclarar� con un ejemplo: un procesador de textos no es s�lo un artefacto para colocar letras una tras otra. Tiene tambi�n saberes ortotipogr�ficos (colocar guiones) y ling��sticos (corrector ortogr�fico, estil�stico, diccionarios, etc.). que hoy por hoy no constituyen productos independientes (aunque en ciertas �pocas lo fueron, y en otras pueden volverlo a ser).

�C�mo medir su importancia econ�mica? Reflexionemos: en una hipot�tica concurrencia con otros productos id�nticos en todo, pero que carecieran de esas tecnolog�as ling��sticas a�adidas, �cu�l tendr�a mayor valor en el mercado? Por supuesto el m�s completo.

�C�mo precisar este peso en tecnolog�a ling��stica? Mediante un �ndice, que denomino PTL. A grandes rasgos, dicho peso depende del producto: un programa traductor hace uso muy grande de tecnolog�as ling��sticas (aunque nunca un 100%, porque tambi�n utiliza tecnolog�as puramente inform�ticas). Un buscador avanzado para la red har� un uso mucho menor (porque la mayor�a de su utilidad est� en los programas de rastreo, en la base de datos de resultados, etc.), y as� sucesivamente.

Mis hip�tesis sobre el peso de las tecnolog�as ling��sticas se resumen en la Tabla 1 (la explicaci�n de los distintos conceptos seguir� m�s adelante):

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Producto/servicio

PTL

Comercio electr�nico

0,01

Industria del

0,01

Informaci�n tur�stica

0,03

Sistemas operativos

0,05

Ense�anza y formaci�n a distancia

0,07

Procesadores de texto

0,10

Materiales de espa�ol lengua extranjera

0,10

Informaci�n (no tur�stica)

0,10

Plataformas de edici�n

0,20

Buscadores en la Red

0,30

Gestores de informaci�n

0,50

Agentes inteligentes

0,80

Programas de dictado

0,80 a 0,90

Programas de ayuda a la traducci�n

0,90

Asistentes terminol�gicos

0,90

Tabla 1. Peso de tecnolog�as ling��sticas por producto o servicio, ordenado por importancia creciente

Por otra parte nos interesar� llegar a una estimaci�n sobre el total de consumo que se har� de estos productos finales en un periodo de tiempo dado. Para ello seguiremos dos estrategias distintas, seg�n estudiemos los programas o los restantes productos y servicios. Hay que advertir que para las estimaciones nos situaremos en un punto del futuro cercano, que podemos situar en torno al a�o 2004.

Los datos de los apartados inmediatos remitir�n a la Tabla 3.

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Programas

Intentaremos llegar al total de usuarios de cada uno (columna C), que estimamos como porcentaje del total de usuarios con ordenador. Para esta �ltima cifra se ha tomado el dato de 61 millones de hispanohablantes con acceso a la Internet en el 2003/2004. Sabemos que parte de esta base de usuarios utilizar� tel�fonos m�viles, web-TVs, agendas y libros electr�nicos, etc. En la medida en que estos dispositivos tendr�n capacidad de procesamiento y requerir�n interfaces ling��sticas con el usuario, las englobamos en la misma categor�a de "ordenador".

El porcentaje de usuarios de cada programa sobre el total de usuarios de ordenador (B) ser� alto en productos de uso general (procesador de textos) y va bajando en programas m�s espec�ficos. La principal apuesta que hacemos es el uso extendido de gestores de informaci�n (que estimamos en un 30% de los usuarios con ordenador).

Para los precios de venta (D) hemos hecho una estimaci�n basada en precios actuales, m�s estimaci�n propia en los productos a�n no comercializados (gestores de informaci�n) . Los totales de usuarios g�as ling��sticas por producto (F). Consideraremos un ciclo de 3 a�os, con una sola compra de todos estos productos, con lo que los resultados pasan directamente al total en el ciclo (H).

En el caso de las empresas e instituciones, a efectos de compra de programas las consideramos incluidas en los 61 millones de usuarios generales (v�ase m�s arriba), pero estimamos aparte sus equipamientos profesionales. Para ello partimos de un horizonte de casi 7 millones de unidades en el mundo hispanohablante. Hemos asignado tambi�n un porcentaje de instituciones usuarias a cada tipo de programa.

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Productos y servicios

Dada la muy diferente naturaleza de estos elementos, debemos ir analiz�ndolos por separado. Como estamos plante�ndonos un periodo de 3 a�os, los totales (F) se multiplicar�n por 3 (no consideramos incremento anual) para ingresar en la columna Total del ciclo (H).

Buscadores en la Red. Los buscadores no cobran (ni es previsible que cobren) sus servicios, pero obtienen ingresos indirectos por publicidad, o ceden sus servicios a comunidades profesionales, etc. Aqu� he estimado una cifra de negocios anual, de la que atribuyo el correspondiente porcentaje a tecnolog�as ling��sticas.

Agentes inteligentes. De nuevo, s�lo se puede hacer una previsi�n de implantaci�n y precio.

Ense�anza y formaci�n a distancia. Sector econ�mico de importancia creciente, pero sobre el que no he encontrado cuantificaci�n. S�lo he podido hacer una estimaci�n de cu�ntas personas podr�an hacer uso de alg�n producto, y a qu� precio.

Ense�anza de espa�ol lengua extranjera. Partimos de un n�mero estimado de 43.000.000 de estudiantes de espa�ol en todo el mundo. Una opini�n autorizada que recog� hace ocho a�os calculaba el gasto m�nimo en 40 d�lares por alumno y a�o s�lo en materiales (es decir: sin contar matr�culas ni gastos de escolaridad). Lo he actualizado a 50 d�lares, lo que nos da un total de 387.000 millones de pesetas. A ello habr�a que a�adir los cursos impartidos directamente por l�nea, que cifro en otros 2.185 millones anuales.

Informaci�n tur�stica. Para calibrarla hemos partido del n�mero de visitantes a los pa�ses hispanohablantes con m�s turismo (Espa�a, M�xico y Argentina). Si el 10% de los viajes obtienen sus datos de fuentes electr�nicas, y ciframos en 500 ptas. el costo de cada operaci�n, obtenemos el total de la columna E.

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Informaci�n profesional. Partimos de los datos de Tom�s Baiget, MSStudy II (Second Member States's Study of the markets for electronic information services in the European Economic Area). Spain: 1997/98, que cifraba el total del ingreso de las empresas por informaci�n electr�nica en ese periodo en 79.550 millones de pesetas. Lo que estima es el mercado de la informaci�n electr�nica (cient�fico-t�cnica y comercial, financiera, servicios de noticias...) principalmente para uso profesional, distribuida en l�nea, CD-ROM, etc. Supondremos que esa cifra crecer� un 100% desde 1997/8 hasta el 2004 (horizonte de nuestra estimaci�n), y que el mundo hispanohablante no espa�ol tendr� una actividad que iguale a la de Espa�a.

Industria del . Seg�n datos de un estudio de la Fundaci�n Autor de la SGAE el peso total de las "industrias del ctividad de cultura y ocio, a diferencia de la informaci�n profesional, que hemos considerado en el par�grafo anterior. Para el total de Latinoam�rica estimaremos un total igual al espa�ol.

Comercio electr�nico. Para su estimaci�n, deber�amos considerar la cifra total de transacciones electr�nicas intrahisp�nicas, es decir, a, desde y en los pa�ses hispanohablantes. Esta cifra ser� una parte del comercio electr�nico mundial, dif�cil, pero interesante de determinar... Seg�n Dataquest en el 2003 el comercio en la Red supondr� en EEUU casi 23 billones de pesetas, y cerca de 18 billones en Europa. De ese total de 41 billones de pesetas, y a falta de dato alguno del peso de las operaciones intrahisp�nicas, s�lo podemos hacer una estimaci�n, que ciframos en el 7%.

Tabla 3

Conclusi�n

Este esfuerzo cuantificador nos ha llevado (tabla 3) a una cifra para un periodo de tres a�os: m�s de bill�n y medio de pesetas, es decir: m�s de medio bill�n al a�o. Nuestras cifras (bien lo sabemos) son tentativas en un terreno especialmente movedizo, pero casi tan importante como la cuant�a total es haber podido abordar la tarea de recapitulaci�n: reconocer d�nde se van a esconder las tecnolog�as ling��sticas del futuro inmediato. �El monto total? Vendr�n correcciones a estos datos, pero ya se disminuya (aunque las estimaciones han sido conservadoras) o se aumente, la conclusi�n para m� es clara: las tecnolog�as ling��sticas ocultas en el medio digital son un sector de gran peso econ�mico.

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Un terreno estrat�gico

Pero adem�s hay otra consideraci�n que aumenta la importancia de estos datos, y es la siguiente: si estuvi�ramos hablando de un sector de menor importancia estrat�gica, la estimaci�n de su mercado s�lo conducir�a a ver el negocio que podemos perder. Pero �ste no es el caso: o Espa�a y los pa�ses hispanohablantes se integran en la econom�a de las redes, o quedar�n en una situaci�n marginal. Y esa integraci�n har� necesariamente uso de las tecnolog�as ling��sticas descritas. Fallar en este sector no s�lo implica perder el negocio de las tecnolog�as ling��sticas en las redes, sino vernos forzados a pagar por hacer uso de ellas para comercializar muchos de nuestros productos por l�nea.

Pondr� un ejemplo muy claro: si no entramos en desarrollos de tecnolog�a ling��stica podremos sin duda seguir desarrollando obras de referencia (como enciclopedias), bases de datos tur�sticas, etc. Podremos tambi�n seguir creando bienes y servicios que comercializar por las redes. Pero cuando una empresa espa�ola o mexicana quiera hacer llegar estos productos a sus p�blicos naturales tendr� que pagar regal�as por uso de unas tecnolog�as ling��sticas que no poseer�.

Por eso, para el total de los pa�ses hispanohablantes, hay que considerar los siguientes escenarios.

Escenario 1: Todas las tecnolog�as ling��sticas en manos ajenas

Beneficios por las tecnolog�as de la lengua del espa�ol


0

Costo de las tecnolog�as ling��sticas para comercializar nuestros productos y servicios


N millones pta

Total anual

- N millones pta

 

Escenario 2: Todas las tecnolog�as ling��sticas en manos propias

Beneficios por las tecnolog�as de la lengua del espa�ol


M millones pta

Costo de las tecnolog�as ling��sticas para comercializar nuestros productos y servicios


0

Total anual

M millones pta

Diferencia entre Escenario 1 y Escenario 2

N + M millones pta

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Tabla 2: Diferencia anual para los pa�ses hispanohablantes entre la posesi�n o no de tecnolog�as ling��sticas del espa�ol

Podemos recapitular con un s�mil: las redes son las autopistas de los flujos de bienes y servicios digitales, pero las tecnolog�as ligadas a las lenguas de los usuarios ser�n los peajes obligatorios. Seguro que tenemos que conducir por ellas, pero adem�s podemos estar recaudando en la cabina, o no...

�Para qui�n?

�A qui�n pertenecer� este negocio? Una ojeada a la Tabla 3 permite discernir dos grupos: los programas que ya tienen versiones dominantes (sistemas operativos, procesadores de textos, programas de dictado, de traducci�n), y los otros programas y servicios que no est�n a�n plenamente desarrollados (gestores de informaci�n, ayudas para cursos de espa�ol, para ense�anza y formaci�n...). Si bien no parece probable que una empresa espa�ola (o de un pa�s hispanohablante) implante un nuevo procesador de textos, las nuevas herramientas para trabajo en la red s� que representan una oportunidad. Lo mismo podr�a decirse de otros muchos sectores: parte de nuestra informaci�n tur�stica, econ�mica o legal podr�a caer en manos ajenas... o a lo mejor no. Nunca podremos dominar toda el �rea de ense�anza del espa�ol, pero �por qu� no ser los primeros en crear las herramientas digitales de base que otros deban seguir? Y un amplio etc�tera.

No pretendo estimar ahora la cuota de mercado que a�n podr�amos obtener (y de la que depender�an los beneficios M de la Tabla 2), porque ello exigir�a una indagaci�n al menos tan extensa y trabajosa como la que llevamos realizada. Valga la cuantificaci�n precedente para dar una muestra de la importancia global del sector.

�Qu� ocurre?

�Qu� har�a falta para poder entrar con fuerza en estos nuevos productos? Recordemos el panorama trazado: primero, son necesarios los "elementos de base", la investigaci�n precompetitiva. �sta existe, aunque muy repartida entre universidades y empresas, y con calidades muy desiguales. Los �ltimos a�os han visto c�mo fondos comunitarios apoyaban importantes proyectos. Pero de hecho (y por razones muy complejas) estos desarrollos precompetitivos, pagados con dinero p�blico, tienen una rara salida a empresas, y creo no exagerar al decir que en el sector privado se est�n duplicando esfuerzos y reinventando la p�lvora, mientras hay desarrollos que est�n dormidos en proyectos o departamentos universitarios.

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Paralelamente, se est�n creando, tambi�n con dinero p�blico, nuevos e importantes recursos. Quiz�s el mejor de ellos sean los corpus de la Real Academia: los corpus son herramientas esenciales para el desarrollo de la investigaci�n de base. Pero he aqu� que la Academia ha pactado la "utilizaci�n del Banco de datos l�xicos de la R.A.E. por parte de Microsoft con fines de estudio e investigaci�n en el �rea del lenguaje natural".

�Todo esto a cambio de qu�? �Es la hipot�tica mejora del espa�ol futuro motivo suficiente para esta cesi�n? �Cu�ntas empresas hispanas con desarrollos en tecnolog�as de la lengua est�n trabajando tambi�n con estos corpus? �No estaremos abriendo los bazos a Microsoft para que luego nos venda los productos que ha desarrollado apoy�ndose en nuestros recursos?

La acci�n de quienes deber�an fomentar el desarrollo de este sector clave aparece confundido por se�uelos que no apuntan en la buena direcci�n. El Ministerio de Industria, por ejemplo, ha presentado la iniciativa estrat�gica "INFO XXI. La Sociedad de la Informaci�n para todos", seg�n la que se est�n planeando invertir en los pr�ximos tres a�os "fondos p�blicos superiores a 450.000 millones de pesetas". INFO XXI prev� --entre otras medidas-- la "potenciaci�n del castellano en la red con el objetivo de alcanzar en tres a�os un 15 por 100 de los contenidos en nuestro idioma" (ahora habr�a entre un 1,5 y un 5%, seg�n estimaciones).

�Es esta "ocupaci�n" de la red por el espa�ol en s� un factor positivo? S�lo en cuanto que indica una cierta "alfabetizaci�n digital" de los usuarios, aunque, �qu� va a hacer el ministerio en ese sentido, cuando la iniciativa privada (espa�ola y extranjera) ya est� facilitando la creaci�n y alojamiento de p�ginas web de forma gratuita? Naturalmente, lo que habr�a que hacer es fomentar cualitativamente la presencia del espa�ol en la red, aunque, ello exigir�a el esfuerzo (a�n no realizado) de definir qu� es calidad en ese contexto.

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�Qu� se podr�a hacer?

El camino para tener una presencia en el sector de las tecnolog�as de la lengua ser�a partir de una l�nea s�lida de investigaci�n, concentrar esfuerzos y que nuestras empresas sacaran productos estrat�gicos que cuanto antes se pudieran encontrar con las demandas del p�blico. Pero no veo indicios de ello.

Hay varios caminos que se pueden tomar, pero se resumen en uno: la puesta real a disposici�n p�blica de la investigaci�n precompetitiva. Es decir: abrir al uso de quien justifique una intenci�n de desarrollo seria los corpus y otros recursos existentes en distintas instituciones. Abrir los bancos de datos terminol�gicos para que las empresas hisp�nicas puedan beneficiarse de su explotaci�n. Fomentar y alentar espec�ficamente las empresas y proyectos que apunten a la creaci�n de industrias de la lengua espa�ola.

Conclusi�n

Creo que nuestras instituciones est�n siguiendo se�uelos err�neos, que nuestras empresas est�n --en el mejor de los casos-- empantanadas repitiendo desarrollos que con toda probabilidad ya existen (generados a veces con dinero p�blico), aportado escasos productos al mercado, y que mientras tanto las empresas extranjeras no descansan en sus esfuerzos por dotarse de tecnolog�as del espa�ol, a veces con el apoyo m�s bienintencionado que razonable de instituciones clave...

Hace dos a�os plante� p�blicamente algunas de estas cuestiones. Meses despu�s continuaba "seg�n analic� hace poco (y nadie, desde la empresa o la investigaci�n, me lo ha desmentido) lo m�s probable es que acabemos pagando a otros por hacer uso de nuestra lengua en las redes ".

Bien: ha vuelto a pasar el tiempo, y no se ven indicios de mejora ni desde las instituciones oficiales ni desde las empresas. Pero ahora, m�s o menos preciso, aporto un dato: el medio bill�n de pesetas anuales que est� en juego dependiendo de nuestra postura ante las industrias de la lengua. Ser�a interesante que los responsables de pol�ticas de investigaci�n y desarrollo explicaran p�blicamente si creen que habr� algo para nosotros.

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Jos� Antonio Mill�n es consultor en Nuevas Tecnolog�as aplicadas a la Comunicaci�n.

(El texto ampliado y con notas se puede encontrar en http://jamillan.com/tesoro.htm#nota)  


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