18 de abril de 2001 |
| Tribuna de opini�n | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
La
lengua que era un tesoroEl
negocio digital del espa�ol y c�mo nos quedamos sin �l
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Desde
hace muchos siglos se habla de la riqueza que supone la lengua espa�ola,
"un habla", dec�a a finales del siglo XVI el poeta Francisco
de Medina, "tan propia en la significaci�n, tan copiosa en los
vocablos"... Y sin embargo, somos "tan descuidados o tan
ignorantes que dejamos perderse a este raro tesoro que poseemos".
Don Francisco hablaba de las calidades expresivas de la lengua, no de su
inter�s comercial, pero si (con voluntario anacronismo) leemos hoy sus
palabras en un sentido econ�mico, s�lo podremos darle la raz�n... En
estos �ltimos tiempos se reconoce crecientemente el peso econ�mico de
la ense�anza de espa�ol a los extranjeros, la importancia del
prestigio de nuestra lengua y cultura para atraer un turismo que es uno
de los pilares de nuestra econom�a, la existencia de un mercado de
cientos de millones de personas que hablan espa�ol (al que suministrar
productos editoriales o informaci�n), la pujanza de la minor�a
hispanohablante en EEUU... Pero al lado de estos procesos econ�micos que se resuelven en grandes movimientos de �tomos (libros espa�oles que saltan a Am�rica, estudiantes japoneses que viajan a Salamanca, etc.), est�n las corrientes digitales que caracterizan la econom�a actual. La mundializaci�n del mercado ha subrayado un hecho del que ya se ten�a conciencia, aunque con un alcance limitado: que las personas que comparten una lengua constituyen de hecho una comunidad. Comparten producciones y consumos culturales, pero tambi�n el acceso a bienes y servicios: a los hispanohablantes se nos podr� vender discos o viajes v�a Internet, pero mayoritariamente habr� de hacerse en espa�ol. A esto se une otro factor importante: que gran parte de la actividad basada en la lengua (informaci�n, consulta y referencia, edici�n, traducci�n, redacci�n...) se ha ido pasando tambi�n al medio digital. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
En este art�culo voy a centrarme precisamente en ese sector oculto: los valores a�adidos ling��sticos que impregnan productos y servicios digitales; es decir: la aportaci�n de lo que se conoce como industrias de la lengua a la econom�a digital. Mi
tesis es que estos servicios ling��sticos ocultos (pues normalmente no
afloran como productos independientes) tienen una gran importancia econ�mica,
que voy a intentar cuantificar. A continuaci�n voy a intentar discernir
en qu� manos acabar� ese negocio. Hacer
con la lengua, hacer en la lengua�Qu�
servicios ling��sticos o mediados por la lengua nos va a proporcionar
el medio digital? Como introducci�n (novelesca, pero no irreal),
podemos imaginarnos esta escena del pr�ximo futuro. La
acci�n transcurre en Sevilla o Buenos Aires, mediados de la d�cada del
2000. Es por la ma�ana; el Usuario entra en la habitaci�n. AGENTE
AUTOM�TICO: Buenos d�as. Le recuerdo, como me indic�, que dentro de
una semana es el cumplea�os de Marta.
AA:
Recordar� que hab�a pedido un aplazamiento en la entrega del proyecto
hasta el d�a 20. Contestan que est�n de acuerdo: ya lo he actualizado
en la agenda. Tambi�n hay un mensaje de X marcado como urgente. �Se lo
leo? U:
No, luego... | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
AA:
Y seis mensajes m�s que he catalogado provisionalmente como propaganda. U:
Hm... �El examen del curso de Fiscalidad? AA:
Lo han devuelto corregido... No ha alcanzado usted el nivel m�nimo. Lo
siento U:
Bueno... AA:
Sobre el tema que me indic� he localizado cuatro noticias y un art�culo:
lo tiene todo traducido y preparado. Una de ellas tiene un grado de
pertinencia absoluto. �Se la resumo? U:
S�, pero un momento: �no me han contestado de Z? AA:
No. �Les escribo de nuevo? U:
S�: m�teles m�s prisa. �Algo m�s? AA:
S�: el correo de su hijo peque�o. Uno de sus corresponsales est�
empleando expresiones obscenas. U:
�Vaya! D�jamelo ver... �Un momento: antes de que se me olvide!
Reserva una habitaci�n doble en la costa para el fin de semana: vistas
al mar, si es posible en un piso bajo. �Y en una zona que se coma bien! | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
No se trata en absoluto de ciencia ficci�n: todos los procedimientos que entran en juego en esta escena ya existen, en diversos grados de desarrollo, aunque sin integrar (y a�n no podemos crear sistemas de interacci�n tan sutiles como nuestro Agente Autom�tico, pero podremos). �Qu�
hemos presenciado? En resumen: sistemas autom�ticos de comprensi�n y
producci�n de la lengua natural (hablada y escrita), de traducci�n a y
desde ella, y de relaci�n con otros sistemas autom�ticos (por ejemplo,
de venta). Las
tecnolog�as ling��sticas implicadas son de dos tipos: por una parte
est�n las facilitadoras de comunicaci�n y transacciones generales (act�an
como interfaz con el ordenador personal del usuario, y a trav�s de �l
con bases de datos y sistemas de compra); por otra parte las que tienen
una funci�n directamente ling��stica: comprensi�n, escritura,
traducci�n, resumen... Inmediatamente voy a tratar de describir qu� sistemas de datos y programas ling��sticos deben existir para que sean posible unos procesos autom�ticos como los descritos. Veremos tambi�n c�mo se entrecruzan con otras tecnolog�as inform�ticas y a qu� tipos de productos dan lugar. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
Tecnolog�a ling��stica y productos finales Voy
a intentar explicar a un p�blico no necesariamente experto en tecnolog�as
ling��sticas los componentes fundamentales de este campo. Creo que el
alcance que se consiga bien vale la forzosa simplificaci�n de algunos
conceptos. Elementos
de base (investigaci�n precompetitiva) Todos
estos elementos deben existir antes de que un programa haga ninguna
funci�n de tipo ling��stico. Pero por s� mismos no tienen un uso, ni
son comercializables directamente: Diccionarios
morfol�gicos
(lematizaci�n/flexi�n). Relacionan conduje con conducir y ampliamente
con amplio. Tesauros
(redes sem�nticas). Dicen que tanto silla como taburete son muebles,
que desembocadura y lecho son partes del r�o, y que zumo y jugo a veces
significan lo mismo. Diccionarios
sint�cticos
/ reglas sint�cticas (para an�lisis y s�ntesis). Informan de que tras
las palomas el adjetivo blanco debe tener la forma blancas; el verbo
informar exige la preposici�n de: le informo de que ... Relacionan el
perro mordi� al ni�o con el ni�o fue mordido con el perro; en la
frase el polic�a vio al chico que las personas que estaban en la fiesta
acusaron del crimen deducen que el acusado del crimen fue el chico. Diccionarios
enciclop�dicos
(antrop�nimos, top�nimos, siglas, ...). Para saber que Francia es un
pa�s y una rep�blica, que Jorge suele ser un nombre de var�n, etc. Diccionarios
multiling�es.
Informan de que l�piz es pencil en ingl�s, y viceversa. Bancos
de datos terminol�gicos. Para conocimiento del vocabulario
especializado en una disciplina, actividad t�cnica, etc. Todav�a de bajo nivel, pero utilizando algunos de los constituyentes anteriores est�n los: | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
Desambiguadores. Analizan el contexto en el que aparece una palabra o expresi�n con m�s de un sentido, para saber cu�l es el aplicable. Por ejemplo las gafas: �se trata de un art�culo m�s un sustantivo o de un pronombre m�s el presente del verbo gafar? M�dulos orientados a tareasEstos
componentes ya suelen estar incorporados a productos comerciales, aunque
por lo general no funcionan aisladamente, sino en el seno de un programa
que hace otras cosas (�ste lo indicamos entre par�ntesis): Correctores
ortogr�ficos.
Informan de lo inaceptable de cirquense o inflacci�n (procesadores de
textos) Correctores
gramaticales.
Proponen en vez de el ni�o que su padre es bombero, el ni�o cuyo padre
es bombero (procesadores de textos) Correctores
estil�sticos. Recomiendan
no usar pienso de que, evitan frases demasiado largas o ramificadas, y
en general controlan la legibilidad de un texto (procesadores de textos) Subsanadores
de errores de entrada. Reconocen
celent�reo bajo la forma incorrecta cerent�leo (programas de b�squeda) Indizadores.
En la frase Cada uno de los tres componentes principales del motor de
ignici�n que hemos venido estudiando durante las �ltimas semanas
seleccionan motor, ignici�n y componentes, por ese orden, como sus
constituyentes clave (programas de b�squeda). Resumidores
de documentos.
Permiten extraer de un texto de varias p�ginas un p�rrafo que resume
su contenido (programas de b�squeda). | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
Conversores texto-habla/habla-texto. Permiten que un sistema autom�tico produzca oralmente una determinada frase, o bien dictar de viva voz y que el sistema autom�tico escriba (sistemas operativos, programas de dictado). Traductores.
A partir de un texto en una lengua producen otro en una lengua diferente
(programas traductores, de b�squeda) Productos.
Son los que llegan al usuario final (corporativo o individual). Marcamos
con * los que ponen en juego capacidades multiling�es: Sistemas
operativos.
Para dirigirse (oralmente o por escrito) a los sistemas autom�ticos, y
ser entendido por ellos. Para que ellos puedan contestar al usuario. Procesadores
de texto.
Para que corrijan y ayuden al usuario.
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Ense�anza
y formaci�n a distancia.
Para refinar el acceso autom�tico a bases de datos de contenidos, para
permitir respuestas abiertas y hacer juicios sobre progresi�n, para
automatizar ciertos niveles de tutor�a.
Gestores
/ analizadores de informaci�n.
Para recuperar informaci�n contenida en los registros de una empresa o
de un usuario. Para filtrar documentos o correo (en el hogar, en el
interior de empresas), para tareas de espionaje (industrial, pol�tico). Estimaci�n
econ�micaEn
los pantanosos terrenos de las estimaciones macroecon�micas cunde un
curioso lema, que har� provisionalmente m�o: "M�s vale una
estimaci�n errada que la falta de cualquier estimaci�n". No
es precisamente mi oficio hacer estas cosas, pero como nadie parece
lanzarse a ello, empu�o la hoja de c�lculo y pongo manos a la obra. No
intentar� tanto llegar a cifras definitivas (�qui�n podr�a?), como
marcar presencias, productos, tendencias que otros deber�n precisar con
mejores herramientas. He tratado siempre de hacer expl�citas mis
fuentes y mis supuestos. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
Metodolog�a Mi
estimaci�n tiene dos ejes: por una parte voy a intentar otorgar un peso
en tecnolog�a ling��stica (PTL) a cada uno de los productos o
servicios estudiados. Lo aclarar� con un ejemplo: un procesador de
textos no es s�lo un artefacto para colocar letras una tras otra. Tiene
tambi�n saberes ortotipogr�ficos (colocar guiones) y ling��sticos
(corrector ortogr�fico, estil�stico, diccionarios, etc.). que hoy por
hoy no constituyen productos independientes (aunque en ciertas �pocas
lo fueron, y en otras pueden volverlo a ser). �C�mo
medir su importancia econ�mica? Reflexionemos: en una hipot�tica
concurrencia con otros productos id�nticos en todo, pero que carecieran
de esas tecnolog�as ling��sticas a�adidas, �cu�l tendr�a mayor
valor en el mercado? Por supuesto el m�s completo. �C�mo
precisar este peso en tecnolog�a ling��stica? Mediante un �ndice,
que denomino PTL. A grandes rasgos, dicho peso depende del producto: un
programa traductor hace uso muy grande de tecnolog�as ling��sticas
(aunque nunca un 100%, porque tambi�n utiliza tecnolog�as puramente
inform�ticas). Un buscador avanzado para la red har� un uso mucho
menor (porque la mayor�a de su utilidad est� en los programas de
rastreo, en la base de datos de resultados, etc.), y as� sucesivamente. Mis hip�tesis sobre el peso de las tecnolog�as ling��sticas se resumen en la Tabla 1 (la explicaci�n de los distintos conceptos seguir� m�s adelante): | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
Por
otra parte nos interesar� llegar a una estimaci�n
sobre el total de consumo que se har� de estos productos finales en
un periodo de tiempo dado. Para ello seguiremos dos estrategias distintas,
seg�n estudiemos los programas o los restantes productos y servicios. Hay
que advertir que para las estimaciones nos situaremos en un punto del
futuro cercano, que podemos situar en torno al a�o 2004. Los datos de los apartados inmediatos remitir�n a la Tabla 3. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
Programas Intentaremos
llegar al total de usuarios de cada uno (columna C), que estimamos como
porcentaje del total de usuarios con ordenador. Para esta �ltima cifra
se ha tomado el dato de 61 millones de hispanohablantes con acceso a la
Internet en el 2003/2004. Sabemos que parte de esta base de usuarios
utilizar� tel�fonos m�viles, web-TVs, agendas y libros electr�nicos,
etc. En la medida en que estos dispositivos tendr�n capacidad de
procesamiento y requerir�n interfaces ling��sticas con el usuario,
las englobamos en la misma categor�a de "ordenador". El
porcentaje de usuarios de cada programa sobre el total de usuarios de
ordenador (B) ser� alto en productos de uso general (procesador de
textos) y va bajando en programas m�s espec�ficos. La principal
apuesta que hacemos es el uso extendido de gestores de informaci�n (que
estimamos en un 30% de los usuarios con ordenador). Para
los precios de venta (D) hemos hecho una estimaci�n basada en precios
actuales, m�s estimaci�n propia en los productos a�n no
comercializados (gestores de informaci�n) . Los totales de usuarios g�as ling��sticas por producto (F). Consideraremos un ciclo de
3 a�os, con una sola compra de todos estos productos, con lo que los
resultados pasan directamente al total en el ciclo (H). En
el caso de las empresas e instituciones, a efectos de compra de
programas las consideramos incluidas en los 61 millones de usuarios
generales (v�ase m�s arriba), pero estimamos aparte sus equipamientos
profesionales. Para ello partimos de un horizonte de casi 7 millones de
unidades en el mundo hispanohablante. Hemos asignado tambi�n un
porcentaje de instituciones usuarias a cada tipo de programa. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
Productos y servicios Dada
la muy diferente naturaleza de estos elementos, debemos ir analiz�ndolos
por separado. Como estamos plante�ndonos un periodo de 3 a�os, los
totales (F) se multiplicar�n por 3 (no consideramos incremento anual)
para ingresar en la columna Total del ciclo (H). Buscadores
en la Red. Los buscadores no cobran (ni es previsible que cobren)
sus servicios, pero obtienen ingresos indirectos por publicidad, o ceden
sus servicios a comunidades profesionales, etc. Aqu� he estimado una
cifra de negocios anual, de la que atribuyo el correspondiente
porcentaje a tecnolog�as ling��sticas. Agentes
inteligentes. De nuevo, s�lo se puede hacer una previsi�n de
implantaci�n y precio. Ense�anza
y formaci�n a distancia. Sector econ�mico de importancia
creciente, pero sobre el que no he encontrado cuantificaci�n. S�lo he
podido hacer una estimaci�n de cu�ntas personas podr�an hacer uso de
alg�n producto, y a qu� precio. Ense�anza
de espa�ol lengua extranjera.
Partimos de un n�mero estimado de 43.000.000 de estudiantes de espa�ol
en todo el mundo. Una opini�n autorizada que recog� hace ocho a�os
calculaba el gasto m�nimo en 40 d�lares por alumno y a�o s�lo en
materiales (es decir: sin contar matr�culas ni gastos de escolaridad).
Lo he actualizado a 50 d�lares, lo que nos da un total de 387.000
millones de pesetas. A ello habr�a que a�adir los cursos impartidos
directamente por l�nea, que cifro en otros 2.185 millones anuales. Informaci�n tur�stica. Para calibrarla hemos partido del n�mero de visitantes a los pa�ses hispanohablantes con m�s turismo (Espa�a, M�xico y Argentina). Si el 10% de los viajes obtienen sus datos de fuentes electr�nicas, y ciframos en 500 ptas. el costo de cada operaci�n, obtenemos el total de la columna E. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
Informaci�n profesional. Partimos de los datos de Tom�s Baiget, MSStudy II (Second Member States's Study of the markets for electronic information services in the European Economic Area). Spain: 1997/98, que cifraba el total del ingreso de las empresas por informaci�n electr�nica en ese periodo en 79.550 millones de pesetas. Lo que estima es el mercado de la informaci�n electr�nica (cient�fico-t�cnica y comercial, financiera, servicios de noticias...) principalmente para uso profesional, distribuida en l�nea, CD-ROM, etc. Supondremos que esa cifra crecer� un 100% desde 1997/8 hasta el 2004 (horizonte de nuestra estimaci�n), y que el mundo hispanohablante no espa�ol tendr� una actividad que iguale a la de Espa�a. Industria
del .
Seg�n datos de un estudio de la Fundaci�n Autor de la SGAE el peso
total de las "industrias del ctividad de cultura y ocio, a
diferencia de la informaci�n profesional, que hemos considerado en el
par�grafo anterior. Para el total de Latinoam�rica estimaremos un
total igual al espa�ol. Comercio
electr�nico.
Para su estimaci�n, deber�amos considerar la cifra total de
transacciones electr�nicas intrahisp�nicas, es decir, a, desde y en
los pa�ses hispanohablantes. Esta cifra ser� una parte del comercio
electr�nico mundial, dif�cil, pero interesante de determinar... Seg�n
Dataquest en el 2003 el comercio en la Red supondr� en EEUU casi 23
billones de pesetas, y cerca de 18 billones en Europa. De ese total de
41 billones de pesetas, y a falta de dato alguno del peso de las
operaciones intrahisp�nicas, s�lo podemos hacer una estimaci�n, que
ciframos en el 7%. Conclusi�nEste
esfuerzo cuantificador nos ha llevado (tabla 3) a una cifra para un
periodo de tres a�os: m�s de bill�n y medio de pesetas, es decir:
m�s de medio bill�n al a�o. Nuestras cifras (bien lo sabemos) son
tentativas en un terreno especialmente movedizo, pero casi tan
importante como la cuant�a total es haber podido abordar la tarea de
recapitulaci�n: reconocer d�nde se van a esconder las tecnolog�as
ling��sticas del futuro inmediato. �El monto total? Vendr�n
correcciones a estos datos, pero ya se disminuya (aunque las
estimaciones han sido conservadoras) o se aumente, la conclusi�n para
m� es clara: las tecnolog�as ling��sticas ocultas en el medio
digital son un sector de gran peso econ�mico. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
Un terreno estrat�gico Pero
adem�s hay otra consideraci�n que aumenta la importancia de estos
datos, y es la siguiente: si estuvi�ramos hablando de un sector de
menor importancia estrat�gica, la estimaci�n de su mercado s�lo
conducir�a a ver el negocio que podemos perder. Pero �ste no es el
caso: o Espa�a y los pa�ses hispanohablantes se integran en la econom�a
de las redes, o quedar�n en una situaci�n marginal. Y esa integraci�n
har� necesariamente uso de las tecnolog�as ling��sticas descritas.
Fallar en este sector no s�lo implica perder el negocio de las tecnolog�as
ling��sticas en las redes, sino vernos forzados a pagar por hacer uso
de ellas para comercializar muchos de nuestros productos por l�nea. Pondr�
un ejemplo muy claro: si no entramos en desarrollos de tecnolog�a ling��stica
podremos sin duda seguir desarrollando obras de referencia (como
enciclopedias), bases de datos tur�sticas, etc. Podremos tambi�n
seguir creando bienes y servicios que comercializar por las redes. Pero
cuando una empresa espa�ola o mexicana quiera hacer llegar estos
productos a sus p�blicos naturales tendr� que pagar regal�as por uso
de unas tecnolog�as ling��sticas que no poseer�. Por
eso, para el total de los pa�ses hispanohablantes, hay que considerar
los siguientes escenarios.
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| Tabla
2: Diferencia anual para los pa�ses hispanohablantes entre la posesi�n
o no de tecnolog�as ling��sticas del espa�ol Podemos
recapitular con un s�mil: las redes son las autopistas de los flujos de
bienes y servicios digitales, pero las tecnolog�as ligadas a las
lenguas de los usuarios ser�n los peajes obligatorios. Seguro que
tenemos que conducir por ellas, pero adem�s podemos estar recaudando en
la cabina, o no... �Para
qui�n? �A
qui�n pertenecer� este negocio? Una ojeada a la Tabla 3 permite
discernir dos grupos: los programas que ya tienen versiones dominantes
(sistemas operativos, procesadores de textos, programas de dictado, de
traducci�n), y los otros programas y servicios que no est�n a�n
plenamente desarrollados (gestores de informaci�n, ayudas para cursos
de espa�ol, para ense�anza y formaci�n...). Si bien no parece
probable que una empresa espa�ola (o de un pa�s hispanohablante)
implante un nuevo procesador de textos, las nuevas herramientas para
trabajo en la red s� que representan una oportunidad. Lo mismo podr�a
decirse de otros muchos sectores: parte de nuestra informaci�n tur�stica,
econ�mica o legal podr�a caer en manos ajenas... o a lo mejor no.
Nunca podremos dominar toda el �rea de ense�anza del espa�ol, pero �por
qu� no ser los primeros en crear las herramientas digitales de base que
otros deban seguir? Y un amplio etc�tera. No
pretendo estimar ahora la cuota de mercado que a�n podr�amos obtener
(y de la que depender�an los beneficios M de la Tabla 2), porque ello
exigir�a una indagaci�n al menos tan extensa y trabajosa como la que
llevamos realizada. Valga la cuantificaci�n precedente para dar una
muestra de la importancia global del sector. �Qu�
ocurre? �Qu� har�a falta para poder entrar con fuerza en estos nuevos productos? Recordemos el panorama trazado: primero, son necesarios los "elementos de base", la investigaci�n precompetitiva. �sta existe, aunque muy repartida entre universidades y empresas, y con calidades muy desiguales. Los �ltimos a�os han visto c�mo fondos comunitarios apoyaban importantes proyectos. Pero de hecho (y por razones muy complejas) estos desarrollos precompetitivos, pagados con dinero p�blico, tienen una rara salida a empresas, y creo no exagerar al decir que en el sector privado se est�n duplicando esfuerzos y reinventando la p�lvora, mientras hay desarrollos que est�n dormidos en proyectos o departamentos universitarios. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
Paralelamente, se est�n creando, tambi�n con dinero p�blico, nuevos e importantes recursos. Quiz�s el mejor de ellos sean los corpus de la Real Academia: los corpus son herramientas esenciales para el desarrollo de la investigaci�n de base. Pero he aqu� que la Academia ha pactado la "utilizaci�n del Banco de datos l�xicos de la R.A.E. por parte de Microsoft con fines de estudio e investigaci�n en el �rea del lenguaje natural". �Todo
esto a cambio de qu�? �Es la hipot�tica mejora del espa�ol futuro
motivo suficiente para esta cesi�n? �Cu�ntas empresas hispanas con
desarrollos en tecnolog�as de la lengua est�n trabajando tambi�n con
estos corpus? �No estaremos abriendo los bazos a Microsoft para que
luego nos venda los productos que ha desarrollado apoy�ndose en
nuestros recursos? La
acci�n de quienes deber�an fomentar el desarrollo de este sector clave
aparece confundido por se�uelos que no apuntan en la buena direcci�n.
El Ministerio de Industria, por ejemplo, ha presentado la iniciativa
estrat�gica "INFO XXI. La Sociedad de la Informaci�n para
todos", seg�n la que se est�n planeando invertir en los pr�ximos
tres a�os "fondos p�blicos superiores a 450.000 millones de
pesetas". INFO XXI prev� --entre otras medidas-- la
"potenciaci�n del castellano en la red con el objetivo de alcanzar
en tres a�os un 15 por 100 de los contenidos en nuestro idioma"
(ahora habr�a entre un 1,5 y un 5%, seg�n estimaciones). �Es esta "ocupaci�n" de la red por el espa�ol en s� un factor positivo? S�lo en cuanto que indica una cierta "alfabetizaci�n digital" de los usuarios, aunque, �qu� va a hacer el ministerio en ese sentido, cuando la iniciativa privada (espa�ola y extranjera) ya est� facilitando la creaci�n y alojamiento de p�ginas web de forma gratuita? Naturalmente, lo que habr�a que hacer es fomentar cualitativamente la presencia del espa�ol en la red, aunque, ello exigir�a el esfuerzo (a�n no realizado) de definir qu� es calidad en ese contexto. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
�Qu� se podr�a hacer? El
camino para tener una presencia en el sector de las tecnolog�as de la
lengua ser�a partir de una l�nea s�lida de investigaci�n, concentrar
esfuerzos y que nuestras empresas sacaran productos estrat�gicos que
cuanto antes se pudieran encontrar con las demandas del p�blico. Pero
no veo indicios de ello. Hay
varios caminos que se pueden tomar, pero se resumen en uno: la puesta
real a disposici�n p�blica de la investigaci�n precompetitiva. Es
decir: abrir al uso de quien justifique una intenci�n de desarrollo
seria los corpus y otros recursos existentes en distintas instituciones.
Abrir los bancos de datos terminol�gicos para que las empresas hisp�nicas
puedan beneficiarse de su explotaci�n. Fomentar y alentar espec�ficamente
las empresas y proyectos que apunten a la creaci�n de industrias de la
lengua espa�ola. Conclusi�nCreo
que nuestras instituciones est�n siguiendo se�uelos err�neos, que
nuestras empresas est�n --en el mejor de los casos-- empantanadas
repitiendo desarrollos que con toda probabilidad ya existen (generados a
veces con dinero p�blico), aportado escasos productos al mercado, y que
mientras tanto las empresas extranjeras no descansan en sus esfuerzos
por dotarse de tecnolog�as del espa�ol, a veces con el apoyo m�s
bienintencionado que razonable de instituciones clave... Hace
dos a�os plante� p�blicamente algunas de estas cuestiones. Meses
despu�s continuaba "seg�n analic� hace poco (y nadie, desde la
empresa o la investigaci�n, me lo ha desmentido) lo m�s probable es
que acabemos pagando a otros por hacer uso de nuestra lengua en las
redes ". Bien:
ha vuelto a pasar el tiempo, y no se ven indicios de mejora ni desde las
instituciones oficiales ni desde las empresas. Pero ahora, m�s o menos
preciso, aporto un dato: el medio bill�n de pesetas anuales que est�
en juego dependiendo de nuestra postura ante las industrias de la
lengua. Ser�a interesante que los responsables de pol�ticas de
investigaci�n y desarrollo explicaran p�blicamente si creen que habr�
algo para nosotros. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
Jos� Antonio Mill�n es consultor en Nuevas Tecnolog�as aplicadas a la Comunicaci�n. (El texto ampliado y con notas se puede encontrar en http://jamillan.com/tesoro.htm#nota) | ||||||||||||||||||||||||||||||||||
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