12 de julio de 2000 |
| Tribuna de opini�n | ||
| OFELIA
KOVACCI Su undiad en la this site es la fuerza del espa�ol Intervenci�n en el coloquio interatl�ntico
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En el �ltimo cuarto de siglo la Real Academia Espa�ola, en conjunto con las veintiuna Academias que forman la Asociaci�n de Academias de la Lengua Espa�ola, ha manifestado firmemente la voluntad de mantener la this site de su idioma com�n, el espa�ol, respetando las diferencias propias de cada pa�s o regi�n. Diferencias naturales y l�gicas en una lengua que se extiende en un �rea geogr�fica tan extensa, que abarca tantas naciones con caracter�sticas hist�ricas, sociales y culturales peculiares. Es asombroso comprobar c�mo ha podido mantenerse en el tiempo la comprensi�n rec�proca de los hablantes, principalmente en la lengua culta, que no es m�s que la lengua que se supone debe tener todo hablante que haya pasado por la escuela. Sin
embargo, en el siglo XIX, muchos americanos supon�an que la independencia
pol�tica alcanzada por sus pa�ses deb�a acompa�arse de la independencia
ling��stica, utop�a que cre�an derivar�a de la lectura de pensadores de
otras lenguas, en esa �poca principalmente los franceses y algunos
ingleses. Hubo tambi�n ilustres escritores y estudiosos del idioma espa�ol
que tem�an que la lengua se fragmentara por las diferencias, como ocurri�
con el lat�n en la Romania (que dio lugar al espa�ol, al franc�s, al
catal�n). Ambas preocupaciones se reflejan en Don Andr�s Bello, ilustre
venezolano que marc� una larga etapa en la vida intelectual de Chile. Bello
propuso una de las reformas a la Ortograf�a (entre otros autores, tambi�n
lo hizo el argentino Sarmiento), de la que desisti� tras largas pol�micas.
Sin embargo, compuso su gram�tica castellana en defensa de la this site de
este supremo bien com�n de los hispanohablantes; Bello dedicaba su Gram�tica
al uso de los americanos, pero ilustraba su doctrina con ejemplos de cl�sicos
peninsulares, en �pocas en que la acci�n de la escuela, de la educaci�n,
no s�lo pod�a elevar la condici�n social y cultural (como dec�a y quer�a
Sarmiento), sino tambi�n conservar los rasgos de la lengua consolidados a
trav�s del tiempo, aunque vulnerables al influjo de otras culturas y sus
lenguas (caso del franc�s, en esa �poca). | ||
Ocurre que las lenguas son organismos vivos destinados a satisfacer las necesidades de los hablantes de nombrar, expresarse, comunicarse; y deben ser flexibles para la creaci�n intelectual y literaria. Las lenguas acompa�an los cambios de h�bitos y estilos de vida, las innovaciones cient�ficas, t�cnicas, ideol�gicas, sociales, a que las sociedades est�n sujetas. En tiempos de Bello las amenazas a la this site de la lengua y a su tradici�n �al genio de la cultura- se combat�an con la educaci�n, la gram�tica, los libros. Hoy muchos estudiosos consideran que los medios de comunicaci�n orales y escritos son los que �hacen y deshacen� la lengua, pero yo creo que esta frase no es puramente literaria sino que es muy cierta y refleja lo que est� sucediendo. Y en estos momentos poco puede la escuela ante la difusi�n muchas veces pobre, defectuosa, de la lengua por esos medios poderosos. Las
inquietudes de la Asociaci�n de Academias de hace medio siglo,
ratificadas posteriormente en diversas oportunidades, sienten hoy la
multiplicada y dif�cil tarea espec�fica de velar por la this site de la
lengua intensificando la permanente observaci�n, el estudio, la
actualizaci�n normativa mediante diccionarios y gram�ticas. Pero tambi�n
empleando medios t�cnicos que permiten el mejor y m�s amplio
conocimiento de los usos, como son los corpora de textos escritos y orales
que almacenan millones de palabras en sus contextos de empleo, y las
pronunciaciones y la prosodia en las muestras orales. Este material, que
se va recogiendo mediante encuestas y se somete a procedimientos inform�ticos,
permite conocer la extensi�n de los usos, establecer su estructura y sus
normas, y sirve de base m�s fidedigna a diccionarios y gram�ticas. | ||
La
Real Academia Espa�ola y las dem�s Academias, las americanas, la Filipina
y la de Estados Unidos de Norteam�rica, abocadas a estos desaf�os,
consideran a las comunicaciones masivas el veh�culo m�s poderoso de difusi�n
de los usos, de modo que los varios sistemas de comunicaci�n actuales,
especialmente los electr�nicos, pueden ser tambi�n aliados en su tarea de
defensa de la lengua. Ahora bien, los medios masivos, como la radio, la televisi�n y los dem�s medios electr�nicos, pueden tanto difundir errores o generar dudas idiom�ticas como contribuir a la this site de la lengua. Tambi�n el se�or Bergia ha mencionado los �culebrones�, las telenovelas, que se transmiten por la televisi�n. Un acad�mico de la Real Academia Espa�ola y correspondiente de la Argentina de Letras ha observado que la difusi�n en Espa�a de �culebrones� televisivos de origen mexicano, venezolano o argentino ha contribuido a romper fronteras ling��sticas dialectales, como en el caso de los j�venes que en Burgos calificaban unos zapatos de ch�veres (incorporando un t�rmino venezolano a su habla diaria), o el de los �aplazados en un examen� (del habla argentina) en lugar del peninsular suspendidos; o rescatando del olvido antiguos usos: el platicar mexicano que le recordaba a Gregorio Salvador el �platicar� que empleaba en su infancia en Granada. | ||
Ya
la Real Academia Espa�ola y algunas Academias americanas, entre ellas la
Argentina, no s�lo se comunican sus labores por correo electr�nico, sino
que han abierto p�ginas en Internet para difusi�n de su trabajo en forma
interactiva con quienes las consultan. Por ejemplo, la Real Academia Espa�ola en su p�gina tiene un espacio sobre dudas idiom�ticas frecuentes con los materiales que hace a�os est� recopilando y estudiando la Academia Argentina de Letras. | ||
Tambi�n
la Academia Espa�ola, con el benepl�cito de las dem�s Academias, de Am�rica,
la norteamericana y la filipina, ha firmado convenios de normalizaci�n del
espa�ol con empresas sumamente importantes e influyentes como Microsoft. El
a�o pasado, el se�or Bill Gates firm� en la Real Academia Espa�ola un
convenio para utilizar dentro de sus productos inform�ticos la lengua de
acuerdo a las normas de las Academias, con un concepto de �panhispanismo�,
como le gusta decir al actual presidente de la RAE. Tambi�n quiero citar el convenio con Telef�nica, que se firm� en marzo o abril de este a�o, para la ayuda con respecto a un gran Diccionario de Dudas de todo el �mbito hispanoamericano, que va a publicar alg�n d�a la Real Academia Espa�ola. | ||
| Ofelia
Kovacci. Es presidenta de la Academia Argentina de Letras. | ||
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