1 de enero de 2000 |
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| HERN�N RODR�GUEZ CASTELO El periodismo y las siglas
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| En 1962, D�maso Alonso abri� un
libro titulado Del siglo de oro a este siglo de siglas con un divertido poema, que
comenzaba as�: USA, URSS, | ||
"Vivimos en un siglo de siglas", hab�a alertado a finales de la d�cada de los a�os cuarenta el poeta Salinas, cuando estas singulares criaturas hab�an comenzado a preocupar: amenazaban con convertirse en bab�lica inundaci�n. Y la cosa causaba malestar a uno y otro lado del Atl�ntico. El Tiempo de Bogot� por los mismos a�os; acaso algo m�s tarde- publicaba un art�culo titulado "La maldici�n de las siglas". "Cuando se lee un peri�dico dec�ase all�- hay p�ginas en que aparece un idioma nuevo, un tercer idioma, el de las palabras para uso exclusivo de alquimistas. Hasta los franceses, tan cartesianos siempre a pesar de haber inventado el surrealismo, hicieron hace poco un diccionario de siglas que arroj� la bonita cifra de 12.000".
Con todo esto, a nadie sorprendi� que el asunto llegase a un Congreso de Academias, el foro de m�s alto nivel en lo que a normativa del espa�ol se refiere. En el IV celebrado en Buenos Aires en 1966- el acad�mico argentino, profesor Ferm�n Estrella Guti�rrez, present� una ponencia que se titulaba nada menos que Acerca de la supresi�n de siglas. | ||
Esgrim�a el estudioso buenos argumentos como el abuso o lo indescifrable de muchas siglas-, pero su propuesta resultaba extremosa: "Por el decoro y correcci�n de nuestro idioma, y para que se nombren las cosas con su verdadero nombre y no por medio de letras que no constituyen palabras, creemos que es necesario reaccionar contra esta costumbre hoy tan en boga, y aconsejar que se destierren por completo las referidas siglas y se las reemplace por denominaciones completas, tal como se hac�a antes". Cualidad reconocida de los acad�micos es la prudencia y esto sin duda pareci� poco prudente. No se lleg� a resoluci�n alguna en cuanto a siglas. Hubo, en cambio, una sobre "nombres abreviados", en la que estaba ya el esp�ritu con que se tratar�a el tema orillado en Buenos Aires. La Resoluci�n XXX era as�: "Que se aconseje y propugne que, en los nombres abreviados, se eviten grupos inusitados de fonemas, consonantes con valor sil�bico y otros rasgos que contravengan las normas fonol�gicas del idioma". El ilustre don Ferm�n volvi� a la carga en el VI Congreso de Academias Caracas, 1972- y esta vez con ponencia m�s conciliadora. Y el Congreso atendi� a su ponencia Sobre el abuso de las siglas con una recomendaci�n en dos partes, una sobre el uso mismo de las siglas y otra sobre su formaci�n: | ||
1. Aconsejar a los �rganos period�sticos, estaciones de radio y televisi�n y agencias de publicidad, mediante comunicaci�n escrita de las respectivas Academias, el uso moderado de las siglas, la supresi�n de estas cuando no sean indispensables y, en todo caso, acompa�arlas con el nombre completo de la instituci�n que representan. 2. Propugnar que en la formaci�n de siglas se respete la estructura fonol�gica del idioma. Hicieron bien las Academias en ocuparse de las siglas en su gran asamblea bienal porque las siglas reclaman el estatuto de palabras significantes con sentido- y, como algunas palabras nuevas y raras-, pueden llegar a dificultar la comunicaci�n. Y hacemos bien en dedicar este art�culo a las siglas porque a nadie dan que hacer tanto como al periodista. (Los tecn�cratas son grandes devoradores de siglas y apenas si se comunican entre cofrades). | ||
Y para comenzar por el principio, sigla, seg�n el Diccionario oficial (cuya sigla es DRAE: Diccionario de la Real Academia Espa�ola), es "letra inicial que se emplea como abreviatura de una palabra". Seg�n lo cual, en ONU tendr�amos tres siglas. Pero el uso hab�a impuesto otra cosa, y el DRAE la acogi� como una segunda acepci�n: sigla es tambi�n "r�tulo de denominaci�n que se forma con varias siglas". Cuando una de estas palabras sint�ticas no se forma con siglas, sino con s�labas, tenemos los llamados acr�nimos. Y en este punto, mucho m�s preciso que el DRAE es el Manual de Redacci�n de El Tiempo de Bogot�: "Sigla es el t�rmino compuesto por las iniciales Acr�nimo es una palabra que se logra combinando s�labas (iniciales o no)". Dos ejemplos de acr�nimos: CELAM, Consejo Episcopal Latinoamericano; la sigla ser�a CEL. Gestapo se form� as�: GE (heime) Sta (at) Po (lizei). El acr�nimo viene para solucionar algunos de los problemas morfol�gicos y fon�ticos de las siglas: generalmente se dan en el caso de siglas impronunciables. Frente a las siglas se impone adoptar una pol�tica sensata en la l�nea roturada por el VI Congreso de Academias-. Una pol�tica tal, derivada de elemental�simas consideraciones sobre la naturaleza misma de la lengua y su funci�n comunicativa, podr�a fijarse en estos grandes aspectos: | ||
Usar las siglas con moderaci�n. Porque un uso inmoderado y m�s si esa inmoderaci�n es fruto de simple despiste- desnaturaliza la funci�n comunicativa de la lengua, que es todo lo contrario que un criptograma. Si la sigla no es ampliamente conocida por los p�blicos a que se destina el escrito (y el periodista destina sus textos a un p�blico potencialmente universal), no debe acudirse a ella sin m�s. La primera vez que ocurre aquello que la sigla nombra, debe ponerse el nombre completo. Con la sigla entre par�ntesis. Sin este cuidado, a muchos lectores les ser� imposible descodificar la sigla. Formar las siglas respetando la estructura fonol�gica del idioma, es decir, evitar hacerlas impronunciables. Esta exigencia es tan connatural a la lengua que, cuando no se la cumple, el hablante busca el modo de realizarla: al darse contra un bloque impronunciable de may�sculas, convierta alguna o algunas de esas may�sculas en s�labas las que nombran la letra aquella-. Un ejemplo es la sigla MRTA del Movimiento Revolucionario T�pac Amaru . MRTA, as� puras may�sculas, resulta impronunciable. Se acude a decir as� la sigla: el "emerretea". A la consideraci�n morfol�gica ha de a�adirse la ortogr�fica. Si las siglas reclaman estatuto de palabras de la lengua, deben cumplir con las elementales exigencias ortogr�ficas. | ||
| Esas grandes l�neas de pol�tica dejan, sin embargo, pendientes ciertas dudas que asaltan en la pr�ctica al usuario de esas palabritas tan socorridas en periodismo. He aqu� las que parecen ser las principales: �Qu� g�nero tienen las siglas? Pues el g�nero de la cosa que representan, ONU:
g�nero femenino, porque es la Organizaci�n; BBC, g�nero femenino, porque se trata de
una corporaci�n de radiodifusi�n. �Pueden tener plural las siglas? Normalmente no: cada letra de la sigla representa una palabra lo cual se grafica poniendo cada letra en may�scula-. No hay all� lugar para la formaci�n de un plural con el morfema s. Los signos de plural quedan fuera de la sigla. As�, el plural de FARC Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- no puede ser FARCs ni, peor FARCS. Debe ser "las FARC". El signo de plural es el art�culo. Hemos dicho "normalmente", porque hay casos que han salido de esa "normalidad". Son siglas que han dejado de ser siglas el usuario medio de la lengua ya no las siente como tales- y se han convertido en palabras comunes_ OVNI, aunque muchas personas ya no lo piensen, es sigla: de Objeto Volador No Identificado; SONAR fue originariamente sigla -ejor: acr�nimo- de Sound Navigation and Ranging; RADAR lo fue de Radio Detection and Ranging. Se escriben ya "ovni", "sonar" y "radar". Este proceso se ha dado en muy pocos a�os con sida. | ||
| �May�sculas o solo may�scula inicial? En principio, todas las letras de una sigla deben ser may�sculas: cada una representa y reemplaza a una may�scula. Resultar�a arbitrario escribir Onu para Organizaci�n de Naciones Unidas- o Drae para Diccionario de la Real Academia Espa�ola. Pero, para evitar largas tiradas de may�sculas, algunos medios han establecido
para su uso- la convenci�n de cumplir la exigencia de las may�sculas solo dentro
de ciertos l�mites de extensi�n. As� El Tiempo de Bogot�: "Todas las letras de
una sigla van siempre en may�scula cuando no tienen m�s de cuatro letras. Si excede este
n�mero, solo ir� en may�scula la letra inicial, a menos que carezca de vocales que la
hagan impronunciable" (Manual de Redacci�n). No es necesario poner punto despu�s de cada may�scula de la sigla. Tal punto resulta, adem�s, estorboso, y por ello el uso lo ha desterrado. Nadie escribe "la O.N.U." o "la F.A.O.", ni en la pr�ctica acad�mica se escribe nunca "el D.R.A.E.". Y hay a�n otra raz�n para haber desterrado este punto: la sigla adquiere estatuto de palabra, y �qu� har�a dentro de una palabra uno de esos puntos? Tiene toda la raz�n El Tiempo cuando razona as�: "Por ser consideradas palabras nuevas, las siglas y acr�nimos se escriben, todos, sin puntos despu�s de cada letra". Excepci�n a lo dicho en este numeral son ciertos tratamientos arcaicos: S.M. (sigla de Su Majestad) o H.B.M. (sigla de His Britannic Majesty). | ||
| Las siglas aceptadas en espa�ol deben pronunciarse como espa�ol. Con raz�n protest�
Alfaro en su Diccionario de Anglicismos- contra la pedanter�a de quienes leen la
sigla BBC a lo gringo: "bibis�". En espa�ol es "la bebec� de
Londres". Alfaro dijo en el mismo Diccionario- que no cuando han adquirido "celebridad cosmopolita". Usamos en espa�ol UNESCO, a pesar de que es sigla en ingl�s: United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization. Traducida, la sigla ser�a ONUECC: "Organizaci�n de las Naciones Unidas para la Educaci�n, la Ciencia y la Cultura. La raz�n parece clara: caso de darse esa traducci�n antes de llegar a la sigla, el nombre de aquella organizaci�n que es la sigla- ser�a diferente en cada lengua, lo cual crear�a conflictos de comunicaci�n. | ||
| Y los acr�nimos, �igual en todo con las siglas? En todo, salvo que, al rev�s de las siglas, solo tienen may�scula inicial. Y la raz�n es sencilla: poner otras may�sculas implicar�a una de estas dos
anomal�as: o una palabra hecha de may�sculas y min�sculas alternadas, o dar may�scula
a letras que en la palabra original no la ten�an. Mercosur es acr�nimo formado as�
Mer(cado) Co(m�n) del sur. MERCOSUR dar�a may�sculas a "e" y "r", a
"o" y a "sur", que no tienen por qu� tenerlas. Y MerCosur resultar�a
aberrante. Con estas grandes pol�ticas y estas pol�ticas menudas podemos, parece, convivir con las siglas, aprovech�ndonos de su utilidad y convirti�ndolas en valiosos instrumentos de comunicaci�n. Como en todo, la norma preciosa suma de pol�ticas- debe ser "las siglas para el hombre; no el hombre para las siglas". (Chasqui-Ciespal).
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| Hern�n Rodr�guez Castelo Es ecuatoriano, escritor y periodista, miembro de la Academia Ecuatoriana de la Lengua. | ||
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