19 de abril de 2000 |
| Tribuna de opini�n | ||
| ALICIA
FRAERMAN EN la RAE, la noticia fue la mujer
| ||
| El
lid o encabezamiento m�s generalizado de las noticias sobre la elecci�n
para cubrir un sill�n vacante en la Real Academia Espa�ola, realizada el
12 de abril en Madrid, consisti� en que fue designada una mujer, Carmen
Iglesias. Si el elegido hubiese sido un hombre su g�nero sexual no habr�a
llamado la atenci�n, por lo habitual que es el car�cter masculino de los
integrantes de esa alta casa. Sin
embargo el hecho de que una mujer haya obtenido la mayor�a de votos para
ocupar ese lugar es el que pusieron en primera l�nea la mayor�a de los
medios de comunicaci�n social, aun siendo conscientes de que ello es
totalmente ajeno al desempe�o de su tarea. Por el contrario, su
indiscutible capacidad
profesional, su brillante trayectoria acad�mica y su compromiso
social, fueron mencionados en segundo lugar. Con
la incorporaci�n de Iglesias, que se producir� despu�s de que en mayo
pronuncie su solemne conferencia de ingreso, ser�n dos, solo dos, las
mujeres que compartir�n con cuarenta hombres la direcci�n de esa
tradicional casa que, desde hace poco tiempo, se encuentra envuelta en un
profundo proceso de cambios. Sin embargo, que la importancia de este acontecimiento se subraye tambi�n tiene sus motivos. Basta recordar que en los trescientos a�os de historia de la RAE �nicamente otras dos mujeres ocuparon antes que ellas un sill�n. Una historia y una situaci�n que contrastan con la de otras academias de la lengua, como la de Argentina, cuya presidencia la ocupa una mujer, la doctora Ofelia Kovaci, y que invitan a reflexionar sobre la influencia que el aplastante predominio masculino ha tenido, y todav�a tiene, en las definiciones terminol�gicas y gramaticales que durante tantos a�os ha ido puliendo la RAE. | ||
La
propia Iglesias se�al� que la Academia ha dado un salto enorme hacia
delante al emprender una revoluci�n tecnol�gica, que se traduce en la
informatizaci�n de sus archivos y sus m�todos de trabajo y que ahora
parece comenzar con la revoluci�n de la mujer. Ella considera que la
tecnol�gica y la femenina son las dos grandes revoluciones del siglo
veinte y que, por lo tanto, muy pronto llegar� el momento en que se
considerar� natural la actividad de las mujeres en cualquier sector,
incluido el ling��stico. La
flamante acad�mica tiene antecedentes que permiten esperar con confianza
resultados positivos en el trabajo que realizar�, tanto en la relaci�n
del castellano con las Ciencias Sociales como en la superaci�n de los
contenidos machistas del idioma. A
su reconocida capacidad profesional y acad�mica se unen un pasado
antifranquista como activista del Felipe (una organizaci�n de la
izquierda democr�tica de gran actuaci�n en los �ltimos a�os de la
dictadura de Francisco Franco), su labor como preceptora del pr�ncipe
Felipe de Borb�n, el heredero de la Corona espa�ola y, en los �ltimos a�os,
la direcci�n del Centro de Estudios Constitucionales, que ejerce desde
1996. | ||
El
predominio masculino en la Academia prueba que los acad�micos no fueron
una excepci�n en una sociedad que mantuvo a las mujeres marginadas, como
regla general, e incluso es posible que su machismo sea de los m�s
pronunciados. Esa situaci�n se refleja todav�a en su �ltimo Diccionario
(publicado en 1992) y cuya actualizaci�n deber� formar parte de esa
revoluci�n a la que se refiere Carmen Iglesias. Porque,
como dice el ling�ista Alfonso Oroz, �es en el lenguaje donde con mayor
claridad se perciben algunas de las pautas sociales que han contribuido a
la infravaloraci�n hist�rica de la condici�n femenina�. Esa
percepci�n anquilosada se puede comprobar en el actual Diccionario de la
RAE, cuya primera definici�n de �Hombre� es: �Ser animado
racional. Bajo esta acepci�n se comprende todo el g�nero humano� y
la segunda: �Var�n, criatura racional del sexo masculino�. | ||
Basta
comparar ambas definiciones para comprobar hasta que punto se adjudica una
supuesta diferencia �racional� y de �pensamiento� entre el hombre
y la mujer. Y eso a las puertas del siglo XXI, cuando en todo el mundo y
con los pa�ses hispanohablantes en los primeros lugares, emerge una nueva
conciencia de g�nero, igualitaria y democr�tica. Pero
hay m�s. En las 118 entradas que destina ese Diccionario a
detallar las distintas acepciones de la palabra hombre, solamente cinco
tienen connotaciones negativas. A la palabra mujer, en cambio, le dedica
apenas 14 entradas, siendo tres de ellas de car�cter negativo e
insistiendo las tres en torno a la calificaci�n de rameras. | ||
Mujeres
de su casa, hombres valientes y talentosos En
las mujeres, la cualidad m�s notoria que define el diccionario es la de �Mujer
de su casa�, que �tiene gobierno y
disposici�n para mandar y ejecutar los quehaceres dom�sticos, y cuida de su
hacienda y familia con exactitud y diligencia�. Por
el contrario, entre las muchas positivas de los hombres
se puede destacar la expl�cita de �hombre�, que dice: �Individuo
que tiene las cualidades consideradas varoniles por excelencia, como el valor y
la firmeza. �Ese s� que es un HOMBRE!�. (Las may�sculas pertenecen al
Diccionario). O
una de las �ltimas, en las que el Diccionario indica que �Ser uno mucho
hombre� significa �Ser persona de gran talento e instrucci�n o de gran
habilidad�, en tanto que �Ser mujer� es solo �Haber
llegado una moza a estado de menstruar�. Estas
definiciones demuestran que la revoluci�n de la mujer en la Academia tendr�
que recoger muchos cambios profundos ya producidos en la sociedad y acompa�ar
los que se est�n produciendo, y que son mucho m�s importantes que los que
predican algunas organizaciones feministas que se quedan en feminizar algunas
palabras o en utilizar la arroba (@) para intentar que determinados t�rminos
reflejen un contenido ambisexual o bisexual. El
nuevo rumbo impreso a la RAE y los recientes nombramientos de dos mujeres, Luisa
Fernanda Rudi y Esperanza Aguirre en las m�s altas responsabilidades del
Parlamento espa�ol permiten alentar esperanzas de que una verdadera visi�n de
g�nero, democr�tica y equitativa, que ya se percibe, se consolidar� en la
sociedad espa�ola. (Madrid) | ||
| ||
Es periodista y escritora, es autora entre otros libros de �Las mujeres que mueven el mundo�. (Ed. Cruz Roja, 1991). | ||
- Volver al �ndice - Tribunas anteriores - �ndice de autores - | ||
-
Portada
de this site - |
� Comunica Press (www.comunica.es) 1999 - 2007 Reservados todos los derechos - www.comunicaonline.net |