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5 de abril de 2000


Tribuna de opini�n

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HERN�N RODR�GUEZ CASTELO
Las mujeres que aspiran y eso de la ortograf�a

�Jubilar la ortograf�a?
El uso de las tildes
Los monos�labos, casi nunca
�Y las may�sculas?
Llegaron las letras
Las batallas que gan� Nebrija

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Un vespertino quite�o organiz� una mesa redonda con el t�tulo y lema �El Ecuador que las mujeres aspiran�. Y todo puede haber estado bien, menos esa manera de aspirar. Algunos aspiran coca�na. Las aspiradoras aspiran polvo com�n. Aquellas damas distinguidas mal pod�an aspirar el Ecuador, como si fuera uno de esos polvos. Los humanos aspiran a algo. Ellas sin duda aspiraban a un Ecuador mejor o lo que fuese.

Este caso de error, repetido, con motivo de esta sui generis aspiraci�n, una y otra vez en la prensa quite�a muestra �por si hiciera falta- lo �til de nuestro art�culo anterior �El periodista y la a�. Aqu� todo el entuerto aspiratorio se origin� en el desconocimiento de una a.

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�Jubilar la ortograf�a?

Dar como soluci�n de los malestares que origina la ortograf�a espa�ola su �jubilaci�n� puede resultar pintoresco y fue para muchos escandaloso �y por eso la f�rmula expresada por Gabriel Garc�a M�rquez en Zacatecas hizo fortuna-. Pero detr�s de tan sumaria formulaci�n hay substancia, que prosaicamente puede decirse as�: �Es posible una reforma ortogr�fica radical? De serlo, �c�mo hacerla?

Los malestares ortogr�ficos �que son los que originaron la tempestad que desde Zacatecas se reg� por todo el �mbito de la lengua- caen dentro de tres campos: la tilde, las may�sculas y las letras.

Curiosamente en Zacatecas apenas se atendi� a los dos primeros, y los medios, a la hora del esc�ndalo, no les hicieron el menor caso. (Garc�a M�rquez toc� la cuesti�n tildes pero de modo simplista y superficial, y hasta contradictorio. Porque tras haber argumentado que nadie va a confundir rev�lver con revolver, reclam� por un cierto �c�ntemos� �en lugar de cantemos- o un �mu�ramos� �en vez de muramos-, reclamo imposible sin ayuda de las tildes). Y, sin embargo, en ellos se da la mayor cantidad de equivocaciones.

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Textos de su competencia, escritos por profesionales ecuatorianos de nivel medio, arrojaron en nuestra materia estos n�meros:

135 may�sculas mal usadas
5 monos�labos tildados (vi�, f�n, fue �dos veces-, d�)
1 adverbio en �mente sin tilde
1 palabra separada (�as� mismo� en lugar de �asimismo�)
tildes indispensables no puestas (en un ��sta� pronombre)
4 equivocaciones de letras.

(Caso presentado en mi art�culo de �Idioma y Estilo�, n� 1837, �Problemas idiom�ticos del ecuatoriano medio�, diario Expreso, Guayaquil, 30 abril 1981). Solo 4 problemas de letras frente a 13 de tildes y 135 de may�sculas.

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El uso de las tildes

El subsistema ortogr�fico de las tildes ha llegado en espa�ol a un grado de rigor en un marco de extrema simplicidad que ya se querr�a cualquier otra lengua �lo mismo la que carece de tildes, como el ingl�s, que el franc�s, que tiene que hab�rselas con tres acentos gr�ficos-. En virtud de �l cualquier hispano-hablante puede pronunciar cualquier palabra, sepa o no su significado o su origen. Si lleva tilde pronuncia �bi�xido�, aunque no tenga la m�s pu�etera idea de qu� sea eso. De no existir las tildes, tendr�a que andar preguntando: �Esdr�jula o grave? Y del pez, s� que es esdr�julo si lo hallo �r�balo�. (Y por ser esta la raz�n de la tilde, la necesidad de ponerla se extiende a las may�sculas).

Esto de las tildes fue por largos per�odos ca�tico en la lengua, y hasta cuando yo andaba por la escuela uno se topaba con soluciones o vacilantes o caprichosas. Como eso de no tildar oir por ser �se dec�a- infinitivo, cuando el hiato obligaba a marcar la i. Frente a esto, a fines de los cuarentas la Academia arremeti� con la tarea de reformar completa y satisfactoriamente esto de las tildes.

Para 1952 estaba terminado el informe que iba a servir de documento b�sico para la reforma. Era obra de uno de los m�s competentes lexic�grafos hispanos del siglo, D. Julio Casares �el autor del justamente celebrado Diccionario Ideol�gico-. Ese mismo a�o lo public� la Academia: Nuevas normas de prosodia y ortograf�a. 134 luminosas, penetrantes p�ginas, en las que lo �nico a que se atendi� a fondo fueron tildes. (A la tilde se dedican 99 p�ginas de las 112 de texto; a las letras apenas de la 99 a la 105; solo, como es natural, para dar largas al asunto).

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La Academia discuti� el informe, hizo las consultas que preceden a cualquier pronunciamiento trascendental, y en 1969 public� su Ortograf�a, declarando las nuevas normas �de aplicaci�n preceptiva� �es decir, obligatoria-. Y, por m�s que no falten gentes inescrupulosas que le hagan pronunciarse en materia ortogr�fica a la Academia cuando ellas lo requieren, nunca m�s volvi� la Academia a decir nada sobre ortograf�a (hasta la nueva edici�n, en 2000, en coordinaci�n con las dem�s Academias).

Tildar es ahora en espa�ol cosa simple, precisa, l�gica. En los polis�labos basta con saber �y ello es cosa de prosodia- si la palabra es esdr�jula, grave o aguda. Si esdr�jula, se la tilda sin m�s, si grave, se la tilda si termina en cualquier letra menos n, s o vocal; si aguda, al rev�s, se tilda si acaba en n, s o vocal.

Los monos�labos, casi nunca

Los monos�labos generalmente no necesitan llevar tilde. Pero hay unos contados casos de monos�labos de id�ntica forma y distinta funci�n y fuerza. Se requiere entonces la tilde para diferenciarlos �se llama a esta tilde, por ello, diacr�tica-. La forma t�nica (fuerte) lleva tilde; la otra, no: �Si quieres voy�; �S�, quiero�.

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En el caso de encuentro de vocales, si hay hiato (y no es diptongo) se lo se�ala con la tilde. (�Y c�mo, si no, se lo se�alar�a?). Si �ba�l� es bis�laba, por el hiato, lleva tilde. Y as� se distinguen a�n y aun: ��No lo has terminado a�n? (A�n = todav�a); �Aun los m�s insensibles se emocionaron� (Aun = hasta).

Restaba la cuesti�n de unos pocos bis�labos en los que tambi�n se da duplicidad de funci�n y tonicidad: este, ese (etc.), adjetivos, y �ste, �se (etc.), pronombres; solo, adjetivo, y s�lo adverbio.

Para ellos la Academia opt� por una soluci�n acorde con el esp�ritu de la reforma: tildar solo en el caso de que la claridad lo requiera. (Aqu� no lo requiere en absoluto y por ello yo no he tildado solo, aunque equivale a solamente).

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(Vale la pena advertir que en el caso de solo el informe de Casares recomend� lo contrario de lo que acab� por resolver la Academia. �Lo que sucede �escribi�- es que las ocasiones de anfibolog�a son tan notorias y frecuentes que consideramos aconsejable trocar lo consuetudinario en preceptivo� �p. 81-; es decir convertir la costumbre de tildar el solo-solamente en obligaci�n). Y se complet� la materia con las palabras compuestas.

As� que cabe terminar esto con algo que dije en el panel que sobre este asunto organiz� el Colegio de Periodistas de Pichincha (Ecuador): �Quien falla en tildes, una de tres: o tiene baj�simo cociente intelectual, o nadie se molest� nunca en ense�arle cosa tan elemental, o es de esos m�dicos que se olvidan la gasa en el intestino del operado o de esos mec�nicos que se descuidan de ajustar una tuerca��. En suma, que hay que arreglar esas anomal�as y dejar a las tildes en paz, porque, si necesitaban reforma, ya la tuvieron, y satisfactoria.

�Y las may�sculas?

Tampoco en may�sculas hay problema que reforma ortogr�fica alguna deba solucionar. Bien vistas las cosas, todas las reglas que preceptistas afectos a multiplicar normas dan �comenzando por la Real espa�ola- se reducen a una: lleva may�scula inicial el nombre propio; no la lleva el nombre com�n. Y punto. Dejarse de venias y genuflexiones, que no son para eso las may�sculas.

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Bien escribe El Comercio de Quito �El presidente interino Fabi�n Alarc�n�, y debe escribirse �el expresidente Abdal� Bucaram�. En ninguno de esos casos presidente es nombre propio y no tiene por qu� llevar may�scula.

Que hay ocasiones en que cabe dudar si estamos ante nombre propio o nombre com�n, es otra cosa, pero cosa en que la ortograf�a nada tiene que ver. Puede sentarse a esperar pacientemente que se la resuelva. Y es sabido que esa soluci�n quien tiene que darla a menudo es el periodista.

Con parecer �y ser- tan simple esto de las may�sculas, pienso que merece que se le preste alguna mayor atenci�n. Lo haremos en un pr�ximo art�culo.


Llegaron las letras

Y quedamos ante la ortograf�a de letras. Si eleg�a y lej�a �salvada la e inicial, que nada tiene que ver en este negocio- se pronuncian exactamente igual, �por qu� escribir eleg�a con g y lej�a con j?

Aqu� s� hay un problema bastante m�s que inc�modo.

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�Pero no lo es desde Zacatecas! El problema se plantea ya en toda su complejidad en un libro que hace poco cumpli� 500 a�os! Antonio de Nebrija dedic� cap�tulos de su Gram�tica Castellana �la primera de la lengua- a la ortograf�a de letras. (Este que resultaba libro solo de eruditos o bibli�filos est� al alcance del lector com�n en mi La Gram�tica Castellana de Antonio de Nebrija, publicado con motivo del centenario del libro, en 1992. All� se podr� ampliar lo que aqu� habr� de decirse tan someramente).

Dice Nebrija que el primer inventor de las letras �el que haya sido: a cosa tan obscura no se extiende- mir� �cuantas eran todas las diversidades delas boces en su lengua, i tantas figuras de letras hizo, por las cuales puestas en cierto orden represent� las palabras que quiso�. (Interesante ver c�mo escrib�a �voces� el gram�tico).

Aqu� el sabio humanista toc� el nervio mismo de la cuesti�n ortogr�fica. Dicho en terminolog�a contempor�nea aquello ser�a: para cada fonema una letra. (El fonema es la this site m�nima diferenciadora de significado: t�o es diferente de r�o porque t es diferente de r).

Pero entonces Nebrija halla que c, k y q tienen el mismo sonido (al menos en casos) y concluye �por consiguiente las dos dellas son ociosas�.

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El criterio ortogr�fico decisivo deb�a ser �pens� Nebrija- el del gran ret�rico latino Quintiliano: Sic scribendum quidque iudico, quomodo sonat (�As� se debe escribir todo, juzgo, como suena�).

Frente a esta posici�n, que Nebrija encabezaba, conocida como �fonetista�, se alzaba otra, llamada �etimologista�, que, a m�s del sonido, atend�a a consideraciones etimol�gicas.

Nebrija gan� batallas contra los etimologistas. Dijo, por ejemplo, que fantasma deb�a escribirse con f porque esa letra representa adecuadamente el sonido labiodental sordo. El etimologista Ch�scales propugna escribir phantasma �porque de aquella manera no se confunde la etymolog�a del vocablo�.


Las batallas que gan� Nebrija

Gan� batallas Nebrija, pero no se extendi� a la guerra en todo el frente, y ahora, a los quinientos a�os, otros humanistas �a la cabeza el autor de Cien a�os de soledad disparando salvas multicolores- proponen reiniciar las hostilidades. �Y qu� de nuestra be de burro y de nuestra ve de vaca, que los abuelos espa�oles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una?�.

Tal como ahora suena la letra inicial de �vaca� y �burro� esto lo suscribir�a sin empacho Nebrija.

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Pero resulta que de cierta rectora se dijo que ten�a una �basta� cultura, y ella, por supuesto, se resinti� a muerte, porque hab�a pensado que su cultura era �vasta�. Y a la librer�a �Cima� �de cumbre andina- maldita la gracia que le har�a que le escribiesen �Sima� �que es todo lo contrario: abismo-.

Es decir que hasta en casos en que dos sonidos se han hecho id�nticos, las dos letras tienen sentido diferenciador en la lengua escrita �y recu�rdese que la ortograf�a es cosa de la lengua escrita: nadie habla con faltas de ortograf�a-.

Lo planteado por Garc�a M�rquez �y otros- en Zacatecas no es como se ha dicho �a mi modo de ver, ligeramente- descabellado ni arbitrario. Volvi� a echar sobre el tapete de la actualidad un problema no resuelto desde hace 500 a�os. Un problema que siempre ha estado en carpeta: en el V Congreso de Academias �Quito, 1968- lo propuso, con meticulosa propuesta impresa, la Academia Filipina.

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Y hay que reconocer que es problema agudo (Preg�ntesele, si no, al sufrido diario Hoy de Quito). Dominar la ortograf�a de letras me parece cosa punto menos que imposible, y querer ense�ar ortograf�a de letras por reglas �como se hace ilusamente en algunos colegios- es una simple p�rdida de tiempo. Y, por supuesto, al ser cosa tan compleja la ortograf�a de letras, se ha convertido en implacable diferenciador social: b�jese de nivel en la pir�mide educativa y las faltas ortogr�ficas se multiplicar�n sensiblemente. En este sentido el profesor Ra�l �vila S�nchez, investigador del Colegio de M�xico, ha sostenido que no hay nada m�s antidemocr�tico que la ortograf�a, y la tach� de �forma de control social�.

Pero �vila y otros que piensan como �l se equivocan en dos cosas de bulto. La primera: que lo antidemocr�tico no es la ortograf�a sino la desigualdad econ�mica, que hace de muchos latinoamericanos mendigos y parias. Querer resolver la desigualdad �jubilando� la ortograf�a es coger la cosa por las �ltimas ramas. Y la segunda, que la ortograf�a de nuestra lengua no es cosa que haya prescrito nadie y as� nadie puede darse el lujo de retirar la prescripci�n. Todo ling�ista sabe que la lengua puede verse en dos dimensiones, diacr�nica �la evoluci�n, la historia- y sincr�nica �el presente, el estado actual-. La ortograf�a pertenece a la diacron�a de la lengua.

Y, como estamos al borde del plazo final, concluyamos que hay sin duda un gran problema en la ortograf�a de letras, y que el nuevo milenio bien har� en abordarlo.

Entretanto, para el periodista la cosa es clara y simple: �l debe dominar la ortograf�a. Y, como la de letras es imposible de dominar, la prudencia le recomienda tener a mano un diccionario. Sea buen amigo de las dudas �las dudas son invalorables auxiliares-, que con ello y la consulta al diccionario cuando las dudas se lo aconsejen, nunca se equivocar� y acabar� por tener excelente ortograf�a. (Chasqui/CIESPAL).


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Hern�n Rodr�guez Castelo.

Es ecuatoriano, escritor y periodista, es miembro de la Academia Ecuatoriana de la Lengua y colaborador habitual de la revista Chasqui.

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