25 de noviembre de 1999 |
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| DANIEL MOORE Presencia internacional y papel del idioma espa�ol
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Para los optimistas hist�ricos, el mundo actual, m�s que estar atravesando una profunda crisis, estar�a transitando, a saltos, hacia un cambio de civilizaci�n. Dentro del actual proceso de creciente internacionalizaci�n de las relaciones pol�ticas, econ�micas y culturales, tambi�n los "grandes idiomas" enfrentan nuevos retos y desaf�os, en especial la pugna entre ellos por la hegemon�a mundial. De las m�s de dos mil lenguas actuales, muy pocas, s�lo cinco o seis, son verdaderamente internacionales. Aunque no parece aventurado vaticinar que el omnipresente ingl�s, a�n bien entrando el siglo XXI, seguir� siendo la lingua franca, sobre todo en los campos de la ciencia, la tecnolog�a y los negocios, se observan, sin embargo, cambios significativos en la incidencia internacional de los dem�s idiomas. Ah�, el otrora poderoso y prestigiado franc�s, el gran idioma de la cultura y la diplomacia, irremediablemente va perdiendo terreno en la competencia mundial, pese a los denodados esfuerzos franceses por defenderlo. El alem�n, por su parte, que sufri� un fuerte descenso en la posguerra, ha ido recuperando terreno, sobre todo en Europa. En cuanto al ruso y al chino, lenguas maternas de muchos millones de personas, no han logrado crecer significativamente fuera de sus fronteras nacionales. | ||
| El castellano, el idioma que m�s crece El espa�ol, que ya es la tercera lengua despu�s del chino y del ingl�s, es el idioma que m�s crece a escala mundial. En unas pocas d�cadas m�s, casi un 10% de la poblaci�n mundial tendr� al espa�ol como lengua materna. Las razones de este auge hay que buscarlas en causas hist�ricas, demogr�ficas, comerciales y culturales. La haza�a de Col�n, pese al alto precio pagado por las "minor�as" �tnicas que poblaban el continente, traspas� a lo que ser�a la Am�rica Hispana lo mejor de Espa�a, la llamada "capacidad de incluir". El talento para asimilar esa policultura �rabe, cristiana y jud�a, que en su d�a fue menoscabada por la intolerancia de los Reyes Cat�licos y que, en cierto modo, se restaur� en la Am�rica Hispana, al crearse en ella un centro de inclusi�n y de cohabitaci�n de lo ind�gena.
Leamos a Neruda en sus memorias: Todo est� en la palabra... Pero a los b�rbaros se les ca�an de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aqu� resplandecientes... el idioma. Salimos perdiendo... Salimos ganando... Se llevaron el oro y nos
dejaron el oro... | ||
| Las m�ltiples vertientes del oro Que el espa�ol brote hoy de tantas vertientes como pa�ses hispanohablantes haya, explica, en parte, su riqueza y dinamismo, incorporando continuamente nuevas palabras, voces y acepciones al l�xico com�n, surgidas en las canteras y regiones de esta "multinacional cultural". La literatura latinoamericana, en especial la sensualidad po�tica y r�tmica, lo real maravilloso y el realismo m�gico de los Garc�a M�rquez, Vargas Llosa, Neruda, Mistral, Asturias, Guill�n, Carpentier, Fuentes, Paz, Borges, Cort�zar, Gallegos, Rulfo, Amado, Roa Bastos, Donoso, Onetti, Benedetti, Galeano, Isabel Allende, Laura Esquivel y tantos otros autores traducidos a cientos de idiomas, ha contribuido a familiarizar al mundo entero con el imaginario social y cultural latinoamericano. Lo mismo vale para la literatura propiamente espa�ola, de Cervantes a Cela. Agreguemos el papel difusor del arte, la m�sica, los bailes y la gastronom�a del mundo hispano. Tambi�n han contribuido a expandir el espa�ol las altas tasas hist�ricas de crecimiento demogr�fico en los pa�ses de cultura hispano-cat�lica, en especial en aquellos sectores sociales sumergidos en la pobreza y menos influidos por la secularizaci�n modernizaci�n de las costumbres, donde el n�mero de hijos parece m�s determinado por la voluntad divina que por la conveniencia humana. | ||
| M�s de 400 millones de hispanohablantes Aunque esas altas tasas hist�ricas de crecimiento demogr�fico han comenzado a disminuir, las proyecciones indican que los actuales 300 millones de hispanohablantes ser�n m�s de 400 millones en algunas d�cadas m�s. Si agregamos el mundo lusitano-portugu�s, la cifra de los �berohablantes subir� a m�s de 600 millones, ya que s�lo Brasil bordea hoy los 160 millones. El espa�ol es ya la segunda lengua de los Estados Unidos, donde la presencia multiplicada de los hispanos, en especial chicanos, mexicanos, cubanos, puertorique�os, dominicanos, centroamericanos, etc, los lleva a constituirse en el mayor grupo �tnico-cultural, sobrepasando a los afroamericanos. De constituir hoy casi el 10% de la poblaci�n, se prev� que los hispanos ser�n m�s de 55 millones, esto es, m�s del 15% de la poblaci�n norteamericana hacia el 2020. En el proceso de construcci�n europea, el espa�ol tambi�n tiene un lugar importante. Resulta interesante destacar, por ejemplo, c�mo los pa�ses n�rdicos, en proceso de ingreso a la Uni�n Europea, aunque m�s cercanos de la cultura germanoluterana, han ido descubriendo el mundo mediterr�neo, el universo latino-cat�lico, en especial a Espa�a. En el mundo escandinavo, en los techos de Europa, el espa�ol, goza tambi�n de popularidad, no s�lo debido al descubrimiento cultural n�rdico de Espa�a y Am�rica Latina, sino por la pol�tica de solidaria acogida de refugiados en las d�cadas de 1970 y 1980, cuando m�s de 60.000 latinoamericanos llegaron a Suecia, 10.000 a Noruega, y otros tantos a Dinamarca. | ||
La popularidad de la cultura hispanoamericana en el mundo n�rdico ha contribuido al auge del idioma espa�ol. Ello explica porqu� Suecia acaba de elevar el espa�ol, en la ense�anza, a la categor�a de idioma "B", al mismo tiempo que el alem�n y el franc�s. Es creciente la cantidad de j�venes n�rdicos que estudian espa�ol y muchos los que van a estudiar a Espa�a o a Latinoam�rica. En los pa�ses escandinavos se han iniciado tambi�n estudios universitarios sobre "idioma, cultura y econom�a de los pa�ses hispanos".
En suma, es hora de reconocer que la cultura hispanoamericana ha alcanzado un dinamismo y una presencia internacional nada despreciables y que este valioso patrimonio cultural ha contribuido al prestigio y vigencia mundial del idioma espa�ol. No es mera coincidencia que el Premio Nobel de Literatura recaiga cada vez con mayor frecuencia en creadores de habla hispana. En esa perspectiva, y para responder al inter�s mundial por lo hispanoamericano, es hora de trazar una pol�tica cultural concertada, de vocaci�n global, con iniciativas de nivel mundial, reconociendo que hoy en muchos pa�ses del orbe se estudia espa�ol o hay inter�s por la cultura hispanoamericana, sin mayor apoyo de los propios pa�ses hisp�nicos. Dado que el idioma constituye el factor de mayor cohesi�n e identidad, una de esas iniciativas podr�a ser la creaci�n de colegios e institutos iberoamericanos en las principales capitales y ciudades del mundo, algo similar a la vasta red mundial de colegios internacionales del tipo Alliance Fran�aise, Deutsche Schule, Goethe Institut, Scuola Italiana o los innumerables colegios e institutos ingleses y norteamericanos diseminados por el mundo. El Instituto Cervantes, creado en 1991 para la ense�anza y difusi�n del espa�ol en pa�ses de otras lenguas, fue un primer paso positivo. Tambi�n tiene sentido fomentar un mayor intercambio estudiantil entre j�venes de diferentes culturas. El intercambio juvenil y el universitario a escala mundial es hoy muy din�mico, en especial entre pa�ses de Europa y de Estados Unidos, pero exhibe un menor dinamismo con pa�ses de Am�rica Latina. El reci�n formulado Programa Andr�s Bello de intercambio acad�mico, una especie de ramificaci�n latinoamericana del Programa Erasmus, ahora llamado S�crates, apunta a esa direcci�n. | ||
| Red Mundial de Casas de Cultura Hispanoamericana �Por qu� no pensar tambi�n en la posibilidad de establecer una red mundial de Casas de Cultura Hispanoamericanas? La Casa de Am�rica de Madrid, creada en 1992, fue un paso precursor en ese sentido. Iniciativas conjuntas de este tipo permitir�an avanzar en la coordinaci�n de las relaciones exteriores de la Comunidad Iberoamericana, mejorando y abaratando la presencia internacional de esos pa�ses, presencia que hoy se asume en separadas estructuras diplom�ticas y que a menudo se expresa en d�biles y costosas iniciativas culturales nacionales. Los hispanoamericanos debemos asumir, con fuerza y alegr�a, la evidencia hist�rica de que, desde el Mediterr�neo hasta el Pac�fico y desde los Pirineos hasta la Cordillera de los Andes, en 50 a�os de encuentros y desencuentros, de b�squeda, pugna y creaci�n, hemos formado un inmenso, rico y variado espacio de humanidad, econom�a y cultura que no ha logrado hasta ahora tomar plena conciencia de su promisoria realidad y de sus grandes potencialidades y posibilidades. | ||
| Daniel
Moore Es profesor en el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Estocolomo. | ||
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