25 de noviembre de 1999 |
| Tribuna de opini�n | Tribunas anteriores �ndice de autores | |
| ALBERTO G�MEZ FONT Un nuevo lenguaje t�cnico
| ||
| Si algo caracteriza al lenguaje cient�fico y al lenguaje t�cnico es su l�xico. El l�xico general, el propio de todos los hablantes, puede ser utilizado para transmitir mensajes, y el grado de comprensi�n de esos mensajes depender� del nivel de informaci�n que posea el receptor. Pero el l�xico de un lenguaje especializado no puede ser dirigido a toda la gente y no admite grados de comprensi�n. El lenguaje especializado exige un significante propio para cada significado. Los tecnicismos han de ser monos�micos. Un texto cient�fico en el que cada noci�n especializada no tuviera una palabra (un significante) propia ser�a necesariamente un texto confuso. S�lo los especialistas pueden distinguir con precisi�n los t�rminos propios de su ciencia, ya que frecuentemente �stos tienen la forma de una palabra del l�xico general, pero en el texto cient�fico o t�cnico tienen un significado un�voco para su empleo especializado. El l�xico cient�fico y t�cnico no puede ser tratado como parte del vocabulario general de la lengua. Lo �nico que el l�xico cient�fico y t�cnico puede tener en com�n con el l�xico general es su forma gramatical. Y eso es f�cil de comprobar hojeando dos diccionarios: el de la Real Academia Espa�ola y el de la Real Academia de Ciencias. No son diccionarios redundantes: las voces que est�n en uno no se encuentran en el otro, y las que parecen repetidas en los dos s�lo lo son en la forma, pues sus significados difieren en uno y otro diccionario. El de la Real Academia Espa�ola s�lo recoge el l�xico general y el de la Real Academia de Ciencia s�lo recoge el l�xico cient�fico y t�cnico. | ||
| De todas formas, y aunque en principio sean cosas tan separadas, los intercambios entre el vocabulario com�n y el vocabulario t�cnico o cient�fico son constantes. Palabras comunes y de todos conocidas como la red pasan a ser utilizadas en terrenos tan especializados como el que aqu� nos ocupa: la Internet. Y m�s frecuente a�n es que las voces t�cnicas penetren en el habla com�n. Par�monos un momento para explicar el nuevo significado de una palabra bien antigua: la red. Para el lenguaje general "red" es el "aparejo hecho con hilos, cuerdas o alambres trabados en forma de mallas, y dispuesto para pescar, cazar, cercar, sujetar, etc."; la "labor o tejido de mallas"; la "redecilla para el pelo"; un "ardid o enga�o de que uno se vale para atraer a otro"; el "conjunto de calles afluentes a un mismo punto"; el "conjunto sistem�tico de hilos conductores o de v�as de comunicaci�n o de agencias y servicios para determinado fin (RED del abastecimiento de aguas; RED telegr�fica o telef�nica; RED ferroviaria o de carreteras; RED de cabotaje)"; el "conjunto y trabaz�n de cosas que obran en favor o en contra de un fin o de un intento"; la "cadena, conjunto de establecimientos, instalaciones, o construcciones distribuidos por varios lugares y pertenecientes a una sola empresa o sometidos a una sola direcci�n"; el "conjunto de personas relacionadas para un fin com�n, por lo general de car�cter secreto, ilegal o delictivo (Red de contrabandistas; Red de espionaje...)". Y una "red de ara�a" es una "telara�a", t�rmino este �ltimo que tambi�n se emplea en la lengua de la Internet como traducci�n del ingl�s "web". Y para los conocedores del mundo cibern�tico, una red es la interconexi�n f�sica entre varios ordenadores con el objetivo de intercambiar informaci�n a gran velocidad. Un ejemplo t�pico lo constituyen los cajeros autom�ticos, y tambi�n la Internet es una red, una red a lo grande. | ||
| Cuando de lo que se trata es de darles nombre a nuevos descubrimientos y a nuevas t�cnicas, hay que inventar nuevos vocablos, hay que usar neologismos. El lenguaje cient�fico es especialmente dif�cil precisamente porque se nutre de neologismos y el neologismo, como reci�n llegado que es, resulta extra�o a la lengua. Hay que ser realistas y tener presente que la documentaci�n cient�fica producida en espa�ol es muy escasa, y que, por lo tanto, nuestros t�cnicos y nuestros investigadores deben leer casi todo en una lengua extranjera, que casi siempre es el ingl�s. La termin�loga venezolana Mar�a Eugenia Franceschi explica muy bien esta situaci�n al decirnos que el hecho de dotar de nombre a las nuevas nociones que van apareciendo no es igual en todos los idiomas, pues depende de la posici�n que ocupe cada idioma en particular. En efecto, existen desarrollos tecnol�gicos que se originan en el interior de una sociedad con una lengua determinada y cuya creaci�n tecnol�gica se realiza en esa misma lengua. Asimismo existen otras lenguas que, para hacer uso de esa tecnolog�a, deben entrar en contacto con la lengua creadora de dicha tecnolog�a y adaptar las nuevas nociones a la suya propia, lo cual significa encontrar equivalencias entre ambos idiomas para determinar el t�rmino correspondiente. A�ade la profesora Franceschi algo de todos sabido pero que conviene recordar: "el espa�ol, al entrar en contacto con los desarrollos que se originan en otras lenguas, y muy especialmente en ingl�s, debe adaptar esos conocimientos y los t�rminos utilizados para expresarlos. En muchos casos es posible que en espa�ol exista la expresi�n o el t�rmino correspondiente con la nueva noci�n, pero en otros se ha de crear el t�rmino que llene el vac�o, para lo cual debemos recurrir a los neologismos". | ||
| Para quien genera o difunde una innovaci�n es f�cil inventar el t�rmino o tomarlo de la jerga propia de su campo, no necesita poner de acuerdo a nadie pues quienes adopten la innovaci�n adoptar�n tambi�n el nombre, mientras que para traducirlo al espa�ol, una vez ya difundido en ingl�s, hay que conseguir el acuerdo entre un gran n�mero de usuarios en todo el mundo hispanohablante. En 1996 hubo un esc�ndalo con el diccionario de sin�nimos del procesador de textos Microsoft Word. La empresa pidi� p�blicamente perd�n por sus sin�nimos, que resultaban ofensivos para las mujeres, los indios, los homosexuales, los andaluces y otros, pues pod�an encontrarse cosas como que los sin�nimos de andaluz eran "ca��, agitanado, gitano, flamenco y cal�", y los de ind�gena eran "salvaje, nativo, aborigen, b�rbaro, antrop�fago, can�bal, cafre, indio y beduino".
Una tarea de todos los hispanos Pero tambi�n hay que recordar que Microsoft, en la introducci�n de la versi�n espa�ola de los manuales para el usuario, dice: "Hagamos entre todos del espa�ol una lengua universal, tratando de aunar esfuerzos con el objetivo de evitar, en la medida de lo posible, por una parte los vac�os existentes en el lenguaje t�cnico y por otra el surgimiento y adopci�n de nuevos t�rminos en ingl�s sin su correspondiente adaptaci�n al espa�ol. Somos 300 millones de hablantes que compartimos la misma lengua y todos tenemos que sentirnos orgullosos y responsables de ella". Y si con la llegada de las computadoras se introdujeron en nuestra lengua m�ltiples t�rminos inform�ticos anglosajones de dif�cil traducci�n, con la actual expansi�n de la Internet y del correo electr�nico el espa�ol pierde a�n m�s terreno ante un spanglish imparable. Internet ha elegido de manera casi natural el ingl�s como idioma oficial y la mayor parte de la informaci�n circula en esa lengua. Su uso est� produciendo un lenguaje propio, el de los cibernautas, donde, ya de entrada, nos encontramos con una serie de voces formadas por composici�n de la ra�z "ciber" y otras palabras: ciberespacio, que es como conocemos a ese mundo et�reo; cibernauta, que es el que "navega" por el ciberespacio; ciberteca, para referirnos a las bibliotecas electr�nicas; cibersexo, para los contactos sexuales a trav�s de la Internet; ciberdelincuente, para quien usa la red con fines delictivos; etc., etc. Y ese nuevo lenguaje que va surgiendo es, en un principio, en ingl�s, y es ya tan extenso su l�xico que es necesario el uso de glosarios y vocabularios especializados. | ||
| El primer problema que se plantea es quiz�s el m�s importante: las traducciones al espa�ol de los manuales de los programas inform�ticos, incluyendo los de las redes de comunicaci�n. Esas traducciones, en muchas ocasiones, est�n redactadas m�s en spanglish que en espa�ol. La tarea de poner de acuerdo a todos los usuarios hispanohablantes sobre la terminolog�a de las redes de comunicaci�n es ardua y ello hace que se usen traducciones literales, calcos, o que se opte por los t�rminos ingleses. En la jerga de los hispanohablantes iniciados en la Internet, ya es conocido el t�rmino ciberspanglish, creado y difundido por la "cibernauta" peruana Yolanda Rivas, profesora de la Universidad de Texas, en Austin, que ha distribuido con ese t�tulo, a trav�s de la red, un glosario de t�rminos ingleses y su correspondiente traducci�n en espa�ol que, como veremos en algunos ejemplos, dista mucho de lo que hasta ahora se entend�a por espa�ol. Dice Yolanda Rivas que hay una falta de reflejos por parte de los hispanohablantes, a quienes acusa de exceso de celo al pretender no usar t�rminos o construcciones ajenos al espa�ol, mientras que los anglohablantes no tienen ese tipo de reparos al crear, por ejemplo, el verbo "to email", derivado de "e-mail". Y as� se atreve a defender algunos usos que a ning�n hispanohablante, con un m�nimo de sensibilidad idiom�tica, pueden parecerle aceptables, como el traducir "exit" por "hacer un exit" cuando en espa�ol eso es "salir", o el horrible "printear" en lugar de "imprimir" como equivalente al ingl�s "print", o "deletear", de "delete", por "borrar"... | ||
| Actos il�gicos contra la this site del idioma Pretender que verbos tan espa�oles como salir, borrar o imprimir dejen de usarse s�lo por estar relacionados con una computadora es, esa es mi opini�n, actuar contra la this site y la correcci�n del idioma. Y el parecer de la doctora Rivas es compartido por muchos usuarios hispanohablantes de la Internet, especialmente, como es l�gico, los que viven y trabajan en los Estados Unidos, y tambi�n, desgraciadamente, algunos de otros pa�ses entre los que debo decir que se encuentra Espa�a. Y ello hace que ya sean aceptados como v�lidos en espa�ol mensajes como el siguiente: "Querido Jes�s: ya que hemos decidido emailearnos, te env�o un archivo para que lo downloadees a tu ordenador. Lo he encontrado surfeando en el Web, cliqueando de site en site. Lo puedes pasar a un floppy o printearlo, y si no te interesa salvarlo lo deleteas...". Tambi�n Jos� Angel Martos, director de una prestigiosa revista especializada en las redes de comunicaci�n, defiende esa jerga llamada ciberspanglish en un art�culo publicado en su revista, en el que no duda en afirmar que "linkar" es la �nica forma de decir en espa�ol lo que en ingl�s es "to link", y rechaza de plano el uso del verbo "enlazar", que ser�a la traducci�n correcta para cualquier hispanohablante. Dice el se�or Martos que �l defiende la "amplitud de miras y de vocabulario y la subversi�n de los valores establecidos, sacudi�ndose sin m�s las dictaduras econ�micas, culturales y dem�s historias". Vemos con este ejemplo qu� tipo de personas est�n influyendo en la forma de usar el espa�ol en la Internet, aunque por suerte no todo es as�. | ||
| Pero hay quien reacciona ante esos desprop�sitos y defiende la necesidad del buen uso del espa�ol. Leticia Molinero, directora de la revista Apuntes, dedicada a cuestiones de traducci�n, dice lo siguiente en relaci�n con la p�gina de Internet de Yolanda Rivas-: "Esa postura de defensa del spanglish se basa no s�lo en una crasa ignorancia de las posibilidades del espa�ol, sino en una actitud f�ctil y servil ante el idioma ingl�s. Adem�s, la propuesta de espa�olizar los sustantivos y verbos del l�xico inform�tico del ingl�s con ejemplos como "uplodear los files", en vez de "enviar los archivos", s�lo ser� v�lida para aquellas personas que no s�lo conocen los dos idiomas, sino tambi�n la tecnolog�a. Es decir, por un lado es una actitud servil ante el ingl�s y, por el otro, arrogante ante el resto de los hispanohablantes monoling�es". Y entre los usuarios de Internet tambi�n hay que mencionar la reacci�n del traductor espa�ol Xos� Castro Roig, quien, en una carta abierta titulada "ci-beridioteces", contestaba as� al se�or Martos: "La inform�tica, Internet y otra serie de tecnolog�as pasan ahora por un proceso por el que han pasado ya todas anteriormente, y es la fase en la que se mezclan t�rminos en ingl�s y en castellano hasta que se encuentra un t�rmino que pueda comprender la mayor�a de los destinatarios. Por esa misma fase pas� la televisi�n, las batidoras y los secadores de pelo...". "Perdone, pero es que "linking" en ingl�s significa "enlazar" o "vincular" y los angloparlantes no se sorprenden de que signifique eso". Tambi�n hay otros que se toman en serio la labor de traducci�n y divulgaci�n de la terminolog�a de la Internet, y ese es el caso del Glosario B�sico Ingl�s-Espa�ol para usuarios de Internet, de Rafael Fern�ndez Calvo, que, seg�n el autor, es "un modesto folleto de consulta, elemental y sin pretensiones", y est� pensado para "ser �til en las navegaciones de ocio y negocio por Internet", pero, en verdad, se trata de un trabajo serio, concienzudo y muy respetuoso con el espa�ol, y el autor no duda en traducir el "link" y el "to link" ingl�s como "enlace" y "enlazar". | ||
Manuel Gamella Bacete, miembro de un foro de debate sobre la terminolog�a computacional en espa�ol, dec�a en uno de sus mensajes electr�nicos que "hay que coger el toro por los cuernos y promover acuerdos entre los miles de usuarios a ambos lados del Atl�ntico, pues de lo contrario s�lo nos quedar� la soluci�n de rendirnos al t�rmino ingl�s o acudir a traducciones demasiado largas y poco pr�cticas".
Hacia una responsabilidad compartida De todo lo antedicho debemos sacar una conclusi�n y una actitud: debemos ser conscientes, y actuar en consecuencia, de que somos una gran comunidad de hablantes de una misma lengua, y de que en cada pa�s hay diversas actitudes ante la creciente presencia del ingl�s. Debemos ser conscientes de nuestra gran responsabilidad ante el idioma, y aunque los periodistas, los ling�istas, los traductores y los termin�logos seamos una minor�a, nuestra forma de usar el espa�ol repercute directamente en toda la sociedad, en todos los hablantes de nuestra lengua. Debemos recordar tambi�n la responsabilidad de los periodistas en la defensa del buen uso de la lengua. Es ya casi un lugar com�n afirmar que los periodistas utilizan mal el espa�ol; no es cierto, la verdad es que la mayor�a lo utilizan bien o incluso muy bien; pero basta conque unos pocos lo descuiden para que sus errores y sus desv�os de la norma lleguen a much�simas personas. Ese es el poder de la prensa: lo que escribe o dice un periodista llega a cientos de miles, a millones de personas, muchas de las cuales tienden a tomar como modelo el lenguaje de la prensa, y si ese modelo no es bueno, si esconde errores o malos usos, los resultados pueden ser muy negativos. | ||
Un panorama menos sombr�o de lo que parece Quiero terminar aclarando un poco el panorama, que no es tan sombr�o como puede parecer en un principio, pues gracias al gran desarrollo de los medios de comunicaci�n podemos lograr algo que hace poco tiempo era imposible: podemos estar en contacto r�pido y permanente con nuestros colegas de todo el mundo hispanohablante, recabar informaci�n, compartir opiniones, y tomar las decisiones entre todos, evitando as� que en cada pa�s se den distintas soluciones a los mismos problemas de lenguaje. Y en la Internet ya est�n presentes algunos de los organismos cuyo fin es el cuidado del buen uso del espa�ol, como la Real Academia Espa�ola, la Academia Norteamericana de la Lengua Espa�ola, el Instituto Cervantes, y la Agencia EFE, con su Departamento de Espa�ol Urgente y su foro de debate llamado "Apuntes". Tambi�n hay particulares que se preocupan por el buen uso del espa�ol en la Internet y crean p�ginas que ponen a disposici�n de los "navegantes" en las que se informa sobre todo lo que hay en la red relacionado con la lengua espa�ola. Un buen ejemplo es "La p�gina del idioma espa�ol", editada por Ricardo Soca, que env�a informaci�n actualizada sobre los recursos disponibles en la red relacionados con nuestra lengua: diccionarios electr�nicos, correctores ortogr�ficos, reglas de espa�ol actual, consultas gramaticales, peri�dicos con edici�n electr�nica, seminarios, congresos, traducciones, y ha comenzado la redacci�n de un "manual de estilo period�stico" cuyas primeras p�ginas tambi�n est�n en la red a la disposici�n de los "navegantes" y esperando sus cr�ticas y comentarios. En otras p�ginas, creadas por otros cibernautas amantes del espa�ol, podemos encontrar hasta el texto �ntegro de la gram�tica de la Real Academia. | ||
| Adem�s de esas labores emprendidas por particulares, en muchos casos de forma aislada, el estudio, an�lisis y posible defensa del espa�ol en el mundo de las nuevas tecnolog�as tambi�n se trata en congresos, simposios, seminarios, reuniones... En abril de 1997, se celebr� en Zacatecas, M�xico, el Primer Congreso Internacional "La Lengua Espa�ola y los Medios de Comunicaci�n", y una de las secciones que m�s inter�s despert� y que cont� con m�s p�blico fue la que se titulaba as�: "El espa�ol y las nuevas tecnolog�as". Y el mismo mes, s�lo unos d�as despu�s de Zacatecas, se celebr� en el monasterio de San Mill�n de la Cogolla, cuna del espa�ol, en La Rioja (Espa�a), un seminario organizado por la Agencia EFE y la Comunidad Aut�noma de La Rioja titulado tambi�n "El espa�ol y las nuevas tecnolog�as", en el que expertos en computaci�n, traductores, profesores de ling��stica computacional, periodistas, t�cnicos de inform�tica, ingenieros de telecomunicaciones, y fil�logos nos reunimos para analizar el estado de nuestra lengua en el terreno de la cibern�tica. Termino ya con un ejemplo de la dispersi�n de la que antes hablaba, un ejemplo de c�mo, por pereza, se crea un neologismo producto de la adaptaci�n de una voz inglesa al espa�ol, una espa�olizaci�n sin m�s, la del verbo ingl�s "to chat", que significa "charlar". Pues bien, entre los usuarios hispanohablantes de la Internet, especialmente los americanos, es habitual utilizar el verbo "chatear" para referirse al hecho de "to chat", es decir, de charlar a trav�s de la red. Pero resulta que en Espa�a "chatear" es algo muy distinto, y el usuario espa�ol reci�n llegado a Internet que oiga que los cibernautas dedican mucho tiempo a "chatear", pensar� que son todos unos borrachines, pues para �l, y para el Diccionario de la Real Academia, en las tabernas y entre sus parroquianos, un "chato" es un vaso bajo y ancho de vino, y "chatear" es nada m�s ni nada menos que ejercitar el "chateo", que no es la "charla", sino ir de taberna en taberna bebiendo "chatos", cosa, de todas formas, que facilita las ganas de "charlar". (CHASQUI/Ciespal). | ||
| Alberto G�mez Font | ||
-
Portada de this site - |
� Comunica Press 1999 - 2001. Reservados todos los derechos |