Los
viajes del | ||
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El ingl�s se casa y
lo celebra con un muertito
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Tal como hab�an acordado, Luc�a y Bob organizaron su boda con la sola presencia de dos testigos: el hermano del ingl�s y una hermana de su novia colombiana. Vestidos de blanco, sonrientes y felices, se prepararon para dar el s�. - �Est�s nerviosa? Le pregunt� Juana, la hermana de Luc�a, a la radiante novia. - Much�simo� A veces creo que es una locura hacer esta boda� - �Locura? Es lo mejor del mundo� T� vas a vivir una experiencia genial, super rom�ntica� Ya tendr�s tiempo de organizar un �guateque� con toda la familia� Bueno, un jolgorio, una fiesta� - S�, pero no es por eso. Ya no soy una ni�a� - Para el amor no hay edad� Vamos, que est�s preciosa...�nimo, adem�s, la gente del hotel te tiene una sorpresa para cuando regreses de la ceremonia. Luc�a
sali� del hotel hacia el Registro Civil, donde iban a inscribir el
matrimonio. Cuando lleg� a la oficina, vio a Robert, muy elegante, con su
bast�n y su sombrero� Sonrieron, y procedieron a la ceremonia. En los ojos
de ambos se reflejaba la alegr�a y la emoci�n del momento. | ||
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Johnson casado� Y tambi�n cazado El ingl�s, que hab�a sido un soltero empedernido y llevaba su solter�a como una religi�n, estaba dispuesto a dar ese paso tan importante con la ilusi�n de un adolescente. Su hermano, que conoc�a perfectamente al protagonista de nuestra historia, no daba cr�dito a lo que estaba viviendo. El funcionario del Estado, muy ceremonioso, ley� a los novios el acta de matrimonio y les record� que, por �la Constituci�n pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos� se compromet�an a una serie de deberes como la cohabitaci�n, ayuda mutua y fidelidad. Al escuchar estas palabras tan solemnes, Luc�a empez� a llorar y Bob se desesperaba porque no pod�a detener el llanto de su novia, pese a que le cog�a fuertemente la mano. Entre l�grimas, lleg� el momento decisivo: - Se�or Robert Johnson, �acepta por esposa a Luc�a Gonz�lez? - S�, acepto. - Se�orita Luc�a Gonz�lez, �acepta usted por esposo al se�or Robert Johnson? Con un hilo de voz, casi imperceptible, Luc�a dijo: - S�, acepto. El
hermano de Robert, que estaba emocionado y fatigado por el calor mexicano,
palme� a Johnson y gui��ndole un ojo, pens� que finalmente alguien lo hab�a
casado � o por qu� no, cazado- a sus a�os. | ||
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El muertito y el lazo, infaltables en las bodas mexicanas Una vez finalizada la ceremonia, la flamante pareja de c�nyuges y los testigos se fueron a comer al hotel donde estaban alojados. Almorzaron una t�pica comida mexicana, con enchiladas, tacos y el infaltable tequila, y brindaron por la felicidad del matrimonio. Los empleados del hotel, que conoc�an a Bob y a Luc�a de su reciente estancia en el sitio, les dijeron que ten�an un regalo para ellos, pero que no se lo dar�an en ese momento. Les sugirieron que fueran descansar y estar preparados, a las 8 de noche, para recibir la sorpresa en el sal�n del hotel. Los novios cumplieron con el pedido, al igual que los testigos, y a la tarde, cuando se estaba poniendo el sol, aparecieron en la recepci�n del hotel y fueron conducidos por la recepcionista y el camarero a un sal�n peque�o, donde los esperaba ��un grupo de mariachis!! - �Felicidades, se�ores! Es nuestro regalo de bodas. Los m�sicos entonaron varios boleros y mientras bailaban, se acercaron dos empleados del hotel al grito de �el lazo, el lazo�. Bob no entend�a nada, pero enseguida observ� c�mo los envolv�an con un list�n blanco, colocado alrededor del cuello. Posteriormente le contaron que era una costumbre mexicana para simbolizar la uni�n de la pareja, que se estila en las bodas religiosas mexicanas. Al finalizar el espect�culo de los mariachis, los empleados del hotel colocaron un equipo de m�sica en la sala y uno de los camareros repart�a champ�n para todos. En ese momento, el portero exclam�: ��El muertito, el muertito!� y, ante la mirada at�nita de Bob, todos los hombres lo cargaron sobre sus hombros y lo aventaron varias veces en el aire. Luc�a,
un poco preocupada, miraba a Robert saltar hasta casi tocar el techo y su
hermano, que no paraba de sacar fotos, acompa�aba con sus gritos la
costumbre del muertito. Sin duda, para la pareja de Bob y Luc�a, la
boda hab�a sido muy rom�ntica y muy mexicana. (Comunica. 15-12-04). | ||
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