Los
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Los macaneos son peligrosos en Honduras M. Jes�s Herrero Smith | ||
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Tegucigalpa, la capital de Honduras, era un antiguo pueblo minero que se transform� en el centro pol�tico y comercial de este pa�s centroamericano, nuevo destino del se�or Johnson y su novia Luc�a. Situada en un valle, rodeada de monta�as y pinares, �Tegus�, como la llaman sus habitantes, presenta un curioso contraste entre antiguas construcciones coloniales y edificios modernos. El ingl�s y su novia recorrieron el centro hist�rico, donde se encuentran los edificios viejos y la mayor�a de los museos, y posteriormente decidieron visitar la zona nueva, donde se ubican la mayor parte de los restaurantes, bares y oficinas. Para ello, tomaron un taxi y le pidieron al conductor que los llevara a un lugar t�picamente hondure�o. - Con gusto, se�or, �le gusta la ciudad? - S�, claro, muy bonita. - �Ha visto los parques �La Leona� y �Naciones Unidas�? Ah� tiene vistas panor�micas de la ciudad� - No, no hemos ido a�n. Es que llegamos ayer y creo que por hoy es suficiente con la excursi�n que hicimos, dijo Luc�a, que estaba un poco cansada. - S�lo queremos disfrutar de una comida t�pica y descansar, agreg� el ingl�s. - ��Claro!! Perdone, me hice bolas y los estoy llevando por una calle equivocada. El restaurante queda cerca de aqu�. El
ingl�s mir� a Luc�a con una sonrisa. Hab�a escuchado la primera expresi�n
hondure�a para su cuaderno rojo. | ||
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Los ladrones, al bote El conductor coment� al ingl�s que �hacerse bolas� es confundirse y que con la charla se hab�a equivocado de camino, pero de todas formas pronto llegar�an al restaurante y podr�an comer un plato sabroso. Luc�a le pregunt� si alguna zona de la ciudad era un poco peligrosa para pasear de noche y el taxista le dijo que s�, que en todas las ciudades hay lugares poco recomendados. Lo mejor ser�a consultar en el hotel para las salidas nocturnas. - Mire, justamente, por all� macanearon a un vigilante la semana pasada� Eran tres ladrones� Espero que est�n en el bote� Johnson mir� a Luc�a totalmente perplejo, tratando de adivinar qu� era lo que les estaba diciendo. - Perdone, �c�mo dice? - Claro, que se penquearon al polic�a� Le dieron una paliza� Pobrecito� Pero parece que est�n presos, en la c�rcel. El
ingl�s comprendi� perfectamente el sentido de las frases pero decidi�
cambiar de tema y hablar de cuestiones m�s alegres. | ||
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Ah� nos vidrios, hasta siempre Cuando estaban por llegar al restaurante, el chofer le dio una tarjeta con su tel�fono a Bob. - Si quiere hacer alguna excursi�n, no dude en llamarme. Mi nombre es Jorge. - Perfecto, soy Robert Johnson, mi novia Luc�a. Si decidimos hacer una excursi�n lo llamamos. - Ma�ana hay un concierto de la orquesta sinf�nica de Honduras, si le interesa los voy a buscar por el hotel. - Muchas gracias, muy amable. Lo llamo para confirmar, respondi� Johnson, que por el momento s�lo quer�a comer algo. Al llegar, el chofer le record� su nombre y le insisti� con el ofrecimiento para llevarlos en viaje tur�stico. - Ya sabe, don Roberto� Me llama y paso por su hotel esta noche� Ah� nos vidrios, exclam�, gui�ando el ojo. - �C�mo dice? - ��Que ah� nos vemos!! Que disfruten la comida.
Johnson y Luc�a bajaron del taxi con mucho apetito pero el hambre no impidi�
que nuestro protagonista anotara en su diccionario ingl�s-espa�ol;
espa�ol-ingl�s todas las palabras que hab�a descubierto en el viaje en taxi.
(Comunica. 26-02-03). | ||
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