Los
viajes del | ||
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Conviene tener pata para no ir en once M. Jes�s Herrero Smith
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Hab�an visitado Granada, una hermosa ciudad situada en la orilla del Lago de Nicaragua y al pie del volc�n Bombacho. Les hab�a atra�do el aspecto colonial del lugar, ya que sus calles conservan la arquitectura que le dieron los espa�oles al fundarla, haciendo de ella el primer asentamiento europeo en Nicaragua. Durante el segundo d�a de su estancia en Granada, nuestro protagonista quiso descansar y ordenar un poco su ropa y sus papeles. Mientras estaba guardando unos folletos tur�sticos, le record� a su novia una an�cdota que le hizo mucha gracia. La noche anterior, cuando volv�an de dar un paseo, el ingl�s le pregunt� a un joven c�mo pod�a regresar al hotel donde se alojaban. - Su hotel est� muy cerca, puede volver �en el once�, le dijo al ingl�s el muchacho, con una sonrisa. - �D�nde se encuentra la parada del autob�s?, quiso saber Luc�a. - No, se�ora, �ir en el once� es ir a pie. El n�mero se refiere a las dos piernas, �sabe? Es que el hotel est� a 300 metros de aqu�. El
jovencito se alej� riendo y el ingl�s, ni lerdo ni perezoso, tom� su cuaderno
rojo y anot� esta expresi�n tan divertida. | ||
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Las relaciones del ingl�s con la recepcionista Luc�a tambi�n ri� con la ocurrencia del joven y le dijo al ingl�s que ella ten�a una palabra para engrosar su vocabulario americano. - Ayer me dijeron que t� ten�as pata con la recepcionista� La verdad, no me gust� mucho la expresi�n porque no entend�a a qu� se refer�a y la se�ora es muy bonita, acot� Luc�a, un poco celosa� - Ni siquiera s� qui�n es, respondi� el ingl�s, haci�ndose el desentendido. - Bueno, ya te la mostrar�. Lo cierto es que �tener pata� es tener influencia, y seg�n nuestra vecina, t� tienes influencia con esa se�ora para que nos consiga taxis r�pido� - Realmente no comprendo de d�nde sacan esas cosas� - Es que ella le pidi� un coche y le dijo que esperara quince minutos, y a ti te consigue los taxis al momento� - Pues dile a la vecina que con una buena propina tambi�n llegan pronto los taxis� M�s que pata, te dir�a, es cuesti�n de generosidad�
Luc�a le sonri� a su novio y como era hora de la cena, se dirigieron al
sal�n comedor a probar alguna delicia de la casa. | ||
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Un indio menos, un bocado m�s La pareja se acerc� al restaurante del hotel y prob� el plato del d�a, el �gallo pinto�, un exquisito guiso que mezcla arroz con frijoles negros y se sirve acompa�ado con huevos fritos. Mientras disfrutaban del sabroso plato, escucharon la conversaci�n que manten�a la familia de al lado, que por el tono, cada vez m�s alto, estaba a punto de transformarse en pelea. - �Qui�n dijo que no viene Jenny?, pregunt� un hombre gordo y alto, sentado a la cabecera de la mesa. - Baja la voz, por favor, pap�. Jenny tiene que estudiar. - �Y no puede dejar unos minutos y venir al cumplea�os de su abuelo? - Ma�ana es el examen, debes entender� - Pues bien, entonces, empecemos la fiesta sin �l� Un indio menos, un bocado m�s� Johnson y Luc�a se miraron y al terminar de comer se acercaron al sal�n contiguo a tomar un caf�. El ingl�s, como no pod�a con su genio, pregunt� al mozo si la gente de al lado era descendiente de indios o algo as�. - Que yo sepa, no. �Por qu� lo pregunta? - Porque el padre dijo que como hab�a un indio menos� - �Un indio menos, un bocado m�s? - ��Exacto!! - Pero no, se�or, no tiene nada que ver con los ind�genas� Es una expresi�n para indicar que si hace falta alguien a la hora de comer, es mejor porque a los dem�s les toca m�s comida. El
ingl�s y Luc�a se rieron con la frase. El protagonista de nuestra historia
la iba a aplicar muy pronto, por eso la anot� r�pidamente en su cuaderno
rojo. (Comunica. 22-01-03). | ||
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