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10 de julio de 2002


Los viajes del 
se�or Johnson

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Los grandes poderes del coladito
M. Jes�s Herrero Smith

Casero no significa inofensivo
No es lo mismo un carro que un almendr�n

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Cuando el se�or Johnson, protagonista de nuestra historia, y su novia Luc�a decidieron conocer Cuba no pensaron que se iban a entusiasmar tanto con las costumbres, las tradiciones y la gente, tan c�lida, amable y abierta.

Su estad�a en Santiago se estaba prolongando m�s de la cuenta porque el ingl�s, fascinado con el mar, la playa y la isla, quer�a seguir coleccionando palabras cubanas para su particular diccionario espa�ol-ingl�s, ingl�s-espa�ol.

Despu�s de una jornada de turismo, paseo y ba�os de mar, Luc�a y Bob estaban realmente rendidos, pero pese al cansancio, el ingl�s quiso conocer un bar familiar que le hab�an recomendado, que se hab�a abierto en una casa cercana al hotel. La dama colombiana prefer�a quedarse, pero ante la insistencia de Robert, tambi�n se dirigi� al establecimiento.

- Buenas noches, �prueban un coladito? les pregunt� una joven muy simp�tica, mientras les pon�a dos copas.

- Con mucho gusto, dijo el ingl�s, ante la mirada sorprendida de Luc�a, que muy disimuladamente le susurr�: - Pero Bob, no sabes bien qu� te ofrecen�

- Esta muchacha tan guapa no nos va a dar nada malo� exclam� el ingl�s, y su novia sonri� un poco molesta.

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Casero no significa inofensivo

El famoso coladito era una bebida alcoh�lica muy fuerte, hecha con aguardiente de ca�a de az�car y elaborada caseramente. Para que no se subiera a la cabeza era preciso beberla con moderaci�n� Pero el ingl�s no hab�a tomado sus recaudos y pronto se dar�a cuenta de su error.

- Mira, Bob, no sigas tomando� �Sabes de qu� est� hecho esto?

- Pero Luc�a, la joven me ha dicho que es casero� Todas las bebidas caseras son m�s sanas, no tienen ingredientes qu�micos�

- ��Pero te dejan tan borracho como las otras!! Mira, creo que est� bien ya, muy bonito este bar pero es hora de marcharnos�

- Espera un poco, Lucy, ya nos vamos� Hay que bailar un rato, �no crees?

Para Luc�a ya era demasiado� Lo �nico que deseaba era irse del lugar y llevar a Bob, que ya estaba en un estado bastante lamentable, directamente al hotel.

Mientras el ingl�s trataba de imitar los pasos de baile de las parejas de la sala, otra joven se le acerc� y le pregunt�: - �Tiene fosforera?

Johnson, entre los efectos del coladito y su escaso dominio del acento cubano, le pidi� a la joven que le repitiera la pregunta.

- Si tiene fuego� le dijo, mostrando un cigarrillo.

El ingl�s le dijo que no, y se tropez� con la joven, un poco mareado por los efectos del aguardiente.

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No es lo mismo un carro que un almendr�n

Ante estos hechos, Luc�a decidi� poner punto final a la velada y le dijo a su novio que se iba a marchar en ese momento.

- Pero vamos, qu�date� Es muy divertido�

- Lo siento, pero no me divierte en absoluto� Voy a llamar a � comenz� a decir Luc�a, pero tuvo que reprimir la palabra �taxi� porque el ingl�s se cay� redondo al suelo.

Luc�a empez� a gritar y a pedir auxilio y un camarero reanim� al ingl�s arroj�ndole un vaso de agua. Al rato llam� a un amigo para que pidiese un coche y los llevase al hotel.

Cuando lleg� el �veh�culo� el joven, que llevaba a cuestas a Johnson, mir� a su amigo y le dijo:

-�Te ped� un carro, no un almendr�n!

- Pues es lo que hay, no hay m�s�

Luc�a, que no sab�a cu�l era el problema, le agradeci� al mozo el gesto, le dio una buena propina y parti� con su novio. Al llegar al hotel le pidi� al ch�fer que la ayudara a bajar al ingl�s; una vez que lo dejaron en la habitaci�n se sac� la duda y le pregunt� al se�or qu� era un almendr�n.

- Se trata de un auto antiguo, a diferencia de un carro, que es un coche normal, m�s moderno, le dijo.

El almendr�n es un poco inc�modo y no corre tanto como los coches nuevos, pero esa noche hab�a cumplido la misi�n que se esperaba de �l. (Comunica. 08-07-02).


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