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se�or Johnson
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17 de octubre de 2001


Los viajes del 
se�or Johnson

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Un almuerzo con Juan Babastibias
M. Jes�s Herrero Smith

Miles de an�cdotas con los clientes
La calentura colombiana es diferente a la cubana

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Robert Johnson, un simp�tico ingl�s muy conocido por los lectores de this site, estaba en un restaurante de Quito disfrutando de un sabroso almuerzo junto con Luc�a, la elegante dama colombiana con quien compart�a su viaje tur�stico-ling��stico por Am�rica Latina.

Desde su llegada a Ecuador, juntos hab�an recorrido los sitios quite�os m�s caracter�sticos y hab�an realizado un lindo paseo por el barrio de Santa Ana, poblado de leyendas e historias antiqu�simas.

Como quer�an conocer las particularidades de la cocina de este pa�s, decidieron ir a un lugar donde garantizaran comida t�pica de buena calidad.

Fue as� como eligieron un coqueto lugar cercano al Mercado y pidieron un guiso muy representativo del arte culinario de la zona.

Al finalizar la comida, ambos quer�an probar otro plato del lugar y fue as� como llamaron al camarero:

.- �Puede ser alguna fruta de postre? Pregunt� Robert.

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- Mire, sinceramente, yo elegir�a otra cosa... La fruta se ha empedernido...

- �C�mo dice?

- Que se ha endurecido sin madurar, no se la recomiendo.

- �Ni siquiera unos pl�tanos? Quiso saber Luc�a.

- �Qu� esperanza!

- �Entonces pl�tanos s�, verdad?  Exclam�, feliz, el se�or Johnson.

- No, Robert, �qu� esperanza! es una expresi�n fatalista que indica justamente lo contrario de lo que quiere decir, ser�a como �de ninguna manera�, le aclar� la dama.

- Les recomiendo un buen caf�.

- Perfecto, y traiga la cuenta, dijo el ingl�s, mientras Lucy asent�a.

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Miles de an�cdotas con los clientes

Cuando el joven se acerc� con la cuenta, le pregunt� a la pareja qu� les parec�an los paisajes quite�os y sus gentes.

- Pues lo que hemos visto hasta ahora nos ha gustado much�simo, coment� el ingl�s.

- Es que mi pa�s es muy lindo... Y eso lo dice mucha gente que ha viajado mucho, no lo digo yo, que soy un Juan Babastibias...

- Mucho gusto, Juan. Robert Johnson... Respondi� el ingl�s, pensando que el camarero se estaba presentando.

- No, se�or, mi nombre es Rafael Castillo Pinz�n... �qu� gracioso! Es que decir �Juan Babastibias� es como decir �un don nadie�, un �Juan Lanas�, un hombre sencillo...

- �Claro, Bob! �Qu� chistoso! Ya tienes otra an�cdota sobre las confusiones del idioma...Coment� Lucy, lanzando una sonora carcajada.

- �Sabe que estas cosas pasan siempre? A este restaurante viene gente de casi todo el mundo que habla espa�ol y algunas veces nos confundimos con las palabras, dijo el mozo.

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- �Por ejemplo? Me interesan estos temas... Quiso saber el ingl�s.

- Recuerdo unos ni�os espa�oles que llegaron a la tarde y me pidieron caf� con leche y bollos... Yo no entend�a nada... �es que bollo es mi pa�s es un pedazo de plata!

- �Pero qu� deseaban comer los ni�os? Pregunt� intrigada Luc�a

- Bollos, son unos panecillos dulces, pueden estar rellenos de chocolate, crema... Lo m�s gracioso es que en Argentina, por ejemplo, un bollo es un golpe... �Y yo, como me hab�a aprendido la palabra, la us� con un grupo de viajantes de Buenos Aires!

- �Y qu� le dijeron?

- �Al principio me dijeron que entre todos me daban bollos a m�! Pero despu�s aclaramos todo, eran muy simp�ticos.

- �No tiene otra an�cdota?

- S�, tengo much�simas...

- �Pues cu�ntenos! Le pidi� Johnson, sacando su cuaderno rojo, para anotar cada nueva voz.

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La calentura colombiana es diferente a la cubana

- Con perd�n de la se�ora, les voy a contar lo que me pas� hace un par de a�os con unos se�ores portorrique�os... Resulta que llegaron de noche, muy tarde, y pr�cticamente est�bamos por cerrar, pero los dejamos pasar. Por la hora, no hab�amos terminado de recoger las mesas y la se�ora me llam� y me dijo si pod�a retirar los ceniceros de las mesas porque ella percib�a calentura en el ambiente...

- �C�mo dice? No entiendo qu� tienen que ver los ceniceros con la c�lera, la rabieta... Porque eso es calentura para los colombianos... Coment� Luc�a.

- No, se�ora... Le explico... Los portorrique�os llaman calentura a la descomposici�n que produce el tabaco amontonado... Pero la an�cdota no termina ah�...

- �Qu� pas�?

- Es que hab�a otra pareja en el sal�n... Se trataba de un matrimonio de Paraguay pero pens� que tambi�n eran de Puerto Rico... Cuando les llev� la carta, les dije si quer�an que les retira los ceniceros por la calentura... �No saben la cara que me pusieron! Es que calentura, en ese pa�s, es excitaci�n de tipo sexual.

- �Madre Santa! �C�mo meti� la pata! Exclam� la se�ora, mientras el ingl�s soltaba una risotada.

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- S�, se�ora, hasta el fondo... Esto de ser camarero es un camello...

- �Qu� es?

- �Un trabajo dif�cil!

- Ya lo creo, bueno, gracias por todo... Se despidi� el ingl�s.

- Vuelvan pronto.

El ingl�s y Luc�a salieron muy felices del restaurante. Hab�an disfrutado de una agradable comida y nuestro protagonista, sin propon�rselo, hab�a logrado engrosar su particular diccionario ingl�s-espa�ol; espa�ol-ingl�s. (Quito).


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