31 de enero de 2001 |
Los
viajes del | ||
| El
ingl�s recibe un mensaje de paz en la Feria de las Flores M. Jes�s Herrero Smith
| ||
| Robert
Johnson,
el caballero ingl�s de viaje por Am�rica Latina, lleg� a Medell�n
con su amigo Taylor una soleada tarde de agosto. Estaba muy entusiasmado
por conocer esa ciudad colombiana y por participar en la Feria de las
Flores, de la que tanto le hab�an hablado. Apenas
estacionaron el coche, un ni�o peque�o se acerc� corriendo hacia
ellos. Era Ignacio, el nieto de su compa�ero de aventuras. -
Abuelo, �c�mo tardaste! Tenemos que ir r�pido para ver las flores� -
Hola, Ignacio, te presento a Bob, un viejo amigo que vino de Londres. -
�Qu� hubo, Ignacio? Salud�
Johnson, que conoc�a perfectamente la forma coloquial usada en
Colombia. Aqu� te traigo un
regalo, espero que te
guste. -
�Qu� querido! Muchas gracias, respondi�
el ni�o al ver el juguete y tom� a Robert de la mano para llevarlo
dentro de la casa: -
Vamos a ver a mi abuela, dijo
muy decidido. | ||
Mar�a Luisa, la esposa de Taylor, estaba preparando caf� en la cocina. Se alegr� mucho de ver, despu�s de tantos a�os, al protagonista de nuestra historia. - �Cu�nto tiempo ha pasado, Bob! �Qu� bueno que se te ocurriera viajar a vernos! Ahora tomen algo pronto, que tenemos que ir a ver el desfile. -
S�, quiero ver a los silleteros,
dijo el ni�o, ante la mirada extra�ada del ingl�s. -
Llegaste en un buen momento, Robert. Hoy empieza la Feria de las Flores,
es un hermoso espect�culo, tienes que verlo, coment�
Taylor. - �Justamente traigo un ramo para Mar�a Luisa!� Parece extra�o regalar flores justo el d�a que empieza una Feria� -
Muchas gracias, Bob, no ten�as que traer nada, �pensabas que no te iba
a dejar entrar con las manos vac�as? - Bueno, basta de charla, que vamos a llegar tarde� dijo Taylor. | ||
- �Hay que vestirse de forma elegante? S�lo tengo un traje negro y un sombrero� - No, Bob, no es necesario. Es mejor vestirse sencillo que parecer un pitre. El
ingl�s no entendi� que dec�a su amigo pero decidi� permanecer con la
ropa que llevaba puesta. Sac� su cuaderno rojo y anot� pitre y silletero, ya
tratar�a de descubrir su significado. Mar�a
Luisa le pregunt� a su hu�sped si deseaba descansar un poco en
su habitaci�n, pero Johnson dijo que prefer�a pasear un poco y
dormir temprano por la noche. Dej� su equipaje y sus libros y se dirigi�
al comedor, para tomar algo antes de salir a recorrer la ciudad. -
�Quieres un revuelto o un caf�? Mira que es casero,
ofreci� Mar�a Luisa. -
Prefiero algo para beber, gracias, no tengo apetito. -
Querr�s decir algo caliente, porque el mosto se bebe tambi�n� - �Ah! ��Revuelto� es sin�nimo de mosto?� Es que en Uruguay y Argentina el revuelto es un plato con huevos y verduras� | ||
- �Pero aqu� no! El castellano tiene estas cosas, �no, Taylor? Al llegar a Colombia, tuvo que aprender muchas palabras nuevas� -
Es cierto, cada pa�s tiene su particularidad, pero lo curioso es que
todos se entienden, de Espa�a a Argentina, de Uruguay a M�xico� La
conversaci�n era muy interesante, Johnson coment� algunas experiencias
ling��stico-culturales de su viaje y todos rieron con las confusiones
y dificultades que le hab�a deparado el espa�ol de Am�rica. Pero el
tiempo pasaba y el desfile estaba a punto de comenzar. -
�Ya va a ser la hora! Tenemos que salir pronto,
sugiri� Mar�a Luisa. -
Vas a ver qu� bonito espect�culo, Bob. Llegan a Medell�n
campesinos cultivadores de flores procedentes de zonas rurales y
desfilan por las principales v�as de la ciudad al son de la m�sica,
interpretada por distintos grupos y bandas,
explic� Taylor. -
Entonces bebamos el caf� y v�monos pronto. No me quiero perder el
espect�culo� -�Claro, Bob, es muy divertido! Exclam� el ni�o, mientras le acercaba el sombrero para agilizar la partida. | ||
El espect�culo de los silleteros Johnson,
Taylor, Mar�a Luisa e Ignacio se dirigieron al centro de la ciudad para
ver pasar a los silleteros, los campesinos del corregimiento de Santa
Elena que llegaban con sus silletas, los ornamentos florales t�picos de
la Feria de Medell�n. Por
el camino, los tres amigos se encontraron con una vecina, do�a Juana,
que se sum� al grupo. -
�As� que usted es ingl�s? Por su aspecto y su lengua, seguramente ya
le preguntaron si es un �gringo�, �no?
Pregunt� Juana. - S�, me pas� en varios pa�ses latinoamericanos, pensando que soy de Estados Unidos. -
Y la verdad es que estos dos son un poco gringos,
coment� risue�a Mar�a Luisa sobre su esposo y su amigo. -
�Ah� vienen, abuela! Grit�
Ignacio, muy feliz porque comenzaba el desfile. | ||
- �Es la primera vez que ve este espect�culo? Pregunt� Juana a Robert. -
S�, es mi primer viaje a Colombia. - Si quiere le explico todo sobre el desfile. - Se lo agradecer�a mucho. Mientras
los bellos arreglos florales pasaban por la avenida, do�a Juana le
explic� a nuestro amigo los detalles de cada tipo de silleta. la tradicional, que lleva cuatro variedades de flores colocadas en
ramilletes enteros y pesa entre 40 y 70 kilos; la monumental, que lleva flores adem�s de gladiolos o espigas y
pueden llegar hasta 120 kilos y la emblem�tica,
elaborada con flores pegadas o clavadas en cart�n u otro material que
debe estar cubierto totalmente con flores o follaje, de manera
que no se vea. Estas �ltimas silletas llevan un mensaje c�vico o
educativo. Un pueblo alegre que busca el di�logo Johnson ve�a pasar las silletas y sacaba fotos. El espect�culo era verdaderamente hermoso: colores, sonidos, formas, todo invitaba a la fiesta. | ||
- Perdone, le querr�a hacer una pregunta, �usted cree que soy pitre?, dijo Johnson, aprovechando que su nueva amiga era muy conversadora y quer�a ense�arle muchos detalles de la cultura colombiana. Do�a
Juana se ri� a carcajadas y le pregunt�: -
�Por qu� lo dice? �Por el sombrero? Digamos que no es muy com�n pero
no por eso usted est� vestido con afectaci�n, no se preocupe. Nuestro
amigo se qued� tranquilo. Ya hab�a descubierto el significado de esa
nueva palabra y pod�a disfrutar del desfile. Los
silleteros pasaban con su m�sica y sus adornos multicolores cuyos
mensajes hablaban de paz, justicia y no violencia. Johnson comprob� el
esp�ritu de di�logo y de b�squeda de entendimiento que se mostraba en
esa fiesta popular de las flores y le coment� a Juana su opini�n. - As� es Colombia, don Roberto. Hay problemas, hay conflictos, pero tambi�n hay un pueblo alegre que busca vivir en paz. (Bogot�). | ||
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