22 de noviembre de 2000 |
Los
viajes del | ||
| Nuestro
amigo ingl�s rumbo a Machu Pichu M. Jes�s Herrero Smith
| ||
| La
estancia en Lima de Robert Johnson, nuestro amigo ingl�s de viaje por
Am�rica Latina, llegaba a su fin ya que, despu�s de pasar unos d�as
en casa de su prima Harriet, decidi� emprender un viaje a Machu Picchu,
uno de los centros m�s importantes de la cultura incaica y mundial. Asesorado
por una agencia de viajes, seleccion� una excursi�n colectiva y parti�
hacia la ciudad de Cusco con el objetivo de unirse al grupo de turistas
que ser�an sus compa�eros de aventuras durante la visita. Muy
temprano por la ma�ana, el ingl�s se despidi� de sus parientes (a
quienes prometi� volver a ver muy pronto) y abandon� la capital
peruana. Al
llegar al aeropuerto de Cusco, vio a un simp�tico joven que lo
esperaba con un cartel y lo condujo a un autob�s: -
Buenos d�as, se�or Johnson. Mi nombre es Luis y voy a ser el gu�a
durante este viaje. Cualquier cosa que necesite, me avisa,
dijo el joven. -
Gracias, Luis. Puedes llamarme Robert o Bob, �hacia d�nde vamos? - Ahora vamos hacia el hotel, donde descansar�n un ratito y despu�s pasearemos un poco por la ciudad. � Pero,... �No vamos a Machu Picchu ahora? | ||
- No, no es conveniente hacerlo tan r�pido, podr�a apunarse, porque el tren sube como a 4.000 metros. Johnson
tom� sus valijas y se dirigi� al autob�s que los llevar�a al hotel.
Se sent� junto a un se�or canoso, como de cuarenta a�os, que lo salud�
cordialmente: -
Muy
buenas, mi nombre es Nicasio. ��Qu� viajecito nos vamos a echar!! -
Robert Johnson, encantado... Reconozco ese acento, �usted es argentino? -
Claro, argentino, de la provincia de Tucum�n. �Y usted no es peruano,
justamente? -
No, soy ingl�s �Es su primer viaje a Per�? -
S�, la primera vez que vengo y tengo mucho inter�s en conocer todo, en
especial la ciudad inca. Nicasio
y el ingl�s conversaron como grandes amigos, intercambiaron ideas sobre
la regi�n, sus paisajes y, como no pod�a ser de otra manera, las
variedades del espa�ol de Am�rica. Sin darse cuenta, entre charla y
charla, hab�an llegado al hotel. | ||
- Tienen una hora para dejar todo y descansar. No se atrasen, grit� Luis al contingente, que descend�a r�pidamente del autob�s. -
Esto es peor que la cana. Ni
cuando est�s en la sombra te mandonean as�, susurr� Nicasio,
tomando sus valijas y dirigi�ndose a su habitaci�n. El
ingl�s, que ya hab�a estado en Buenos Aires, comprendi� el chiste.
Era mejor estar preso que ser parte de una excursi�n tur�stica, porque
los gu�as son m�s tiranos que los guardiac�rceles, quienes te mandan
de manera ruda, mandoneando. Hay que tener cuidado para no apunarse en el viaje Despu�s
de sesenta minutos exactos, Robert estaba preparado y, con su particular
diccionario espa�ol-ingl�s; ingl�s-espa�ol y su cuaderno rojo, se
dirigi� tranquilo al encuentro del resto de los pasajeros. Todav�a no
hab�a ninguno en el sal�n de entrada.. Luis,
el gu�a, comenz� a llamar a los dem�s y coment� a Johnson,
resignado: -
Siempre
igual, salimos tarde... Despu�s la gente se queja... | ||
Nicasio lleg� un poco m�s tarde y se sent� nuevamente al lado de nuestro amigo y comenz� a hablarle. -
�Le gusta la ciudad? Por lo poco
que vimos hasta ahora, a m� me encanta... Pero tenga cuidado con la
altura, no sea cosa que vaya a apunarse. Johnson
no entendi� muy bien de qu� hablaba el argentino y se limit� a decir: -S�,
me gusta mucho. -Bueno,
perfecto. Le recomiendo que coma unas hojitas de coca. Son buen�simas,
ac� tengo, agarre las que quiera. El ingl�s
mir� perplejo a su compa�ero de viaje. No pod�a creer que una persona
adulta, al parecer tan seria, le ofreciera productos ilegales y fue as�
que, muy cortante, rechaz� la oferta. Al rato se dar�a cuenta de su
error. Mientras
esperaban que se completara el grupo, y respondiendo a un pedido del
ansioso Johnson, Luis les anticip� unos datos sobre la zona que visitar�an
el d�a siguiente: | ||
- A pesar de su accesibilidad, ya que se ubica a 2.700 metros de altura, Machu Picchu permaneci� oculta durante los tres siglos de permanencia en el Per� de los espa�oles y durante casi cien a�os de independencia de este pa�s. Reci�n en 1911 fue descubierta y varios a�os m�s tarde comenzaron las visitas peri�dicas de los turistas de todo el mundo... La
espera se alargaba y el ingl�s, que estaba de pie todo el tiempo,
comenz� a sentir un mareo muy fuerte y una espantosa sensaci�n de
ahogo. Le dijo a Luis que se encontraba indispuesto y entonces Nicasio,
por tercera vez, le indic� que probara las hojas: -
Son el
mejor remedio para el malestar que provoca la altura, d�le, agarre, que
se le quita todo. Johnson
observ� que casi todos los dem�s hab�an seguido la receta de Nicasio
y se sent�an perfectamente, as� que comprendi� que no deb�a ser tan
malo masticar una hojita de coca. Alguien le explicar�a despu�s que
coca y coca�na no es lo mismo. Masticar
hojas de coca y beber una infusi�n preparada con ellas es una costumbre
ancestral de los ind�genas del altiplano andino, que la utilizan para
vigorizarse y neutralizar el mal de altura. La coca�na, por el
contrario, es un invento reciente y para su elaboraci�n son
indispensables los precursores qu�micos, producidos en los pa�ses
industrializados. | ||
La ciudad milenaria de los incas Despu�s
de probar el remedio casero que le dio el argentino, Johnson se sent�a
mucho mejor. Ya pod�a conversar nuevamente y escuchar las explicaciones
de Luis. - En las orillas del r�o Urubamba, al noreste de Cusco, se eleva la monta�a de Machu Picchu que ha dado nombre a uno de los restos arqueol�gicos m�s sorprendentes e importantes que se han descubierto en Am�rica Latina. El ingl�s miraba miraba hacia el ascensor para ver si llegaban los dos que faltaban para completar el grupo y salir y escuchaba: -
Varias teor�as intentan dar una explicaci�n a los interrogantes que
plantea esa ciudad. Algunos creen que su construcci�n se debi� a la
necesidad de los incas de contar con una fortaleza oculta que les
permitiera enfrentarse con los espa�oles. Otros consideran que se
trataba de una ciudad de vestales, dado que se han hallado numerosos
restos humanos pero casi exclusivamente de mujeres. Lo
cierto es que sus templos, nichos, viviendas, su observatorio solar y
todo el complejo de Machu Picchu, son una realidad palpable de la
maravillosa civilizaci�n que habit� estas tierras cientos de a�os atr�s... El grupo se complet� y Luis los inst� a salir antes de que se hiciera muy tarde, para caminar por las calles de la hermosa ciudad del Cusco. Al d�a siguiente subir�an en colectivo hacia las alturas de Machu Picchu. (Lima). | ||
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