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19 de octubre de 2005


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NICOL�S GUILL�N:
Cuando el cubano camin� Argentina
 

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La obra de Nicol�s Guill�n reparti� su influencia mucho m�s all� de las fronteras de Cuba. El gran poeta cubano, fallecido en 1989, tuvo m�s de un paso por la Argentina en la que sembr� su impronta en la m�sica popular. El periodista argentino Humberto Echechurre recoge aquellas visitas en la obra El �ltimo caminante: los viajes de Nicolas Guill�n a la Argentina, que ser� publicada por Cat�logo, para la que entrevist� a personalidades como Hugo Acevedo, el paraguayo Elvio Romero, Abelardo Castillo, C�sar Isella, H�ctor Yanover, Pedro Orgambide y Antonio Carrizo.

Comunica: �C�mo se dio la relaci�n de Nicol�s Guill�n con Argentina?

Humberto Echechurre: En 1947 llega por primera vez a la Argentina, situaci�n que repetir� en 1958 y luego en 1985, cuatro a�os antes de morir. La aventura en 1947 arranca dentro de una gira por Latinoam�rica. Se demora un tiempo en Per�, luego en Chile, donde a ra�z de un problema debe ser intervenido quir�rgicamente y llega a nuestro pa�s en un marco de creciente expectativa. Aunque la visita m�s importante se registra en 1958, cuando luego de su exilio en Francia es recibido por segunda vez en la Argentina, a ra�z de una intervenci�n del poeta Rafael Alberti, quien intercede por Guill�n ante el presidente Arturo Frondizi, cuando ning�n pa�s de Am�rica lo quer�a recibir. En esas circunstancias permanece durante seis meses y regresa a Cuba en enero de 1959 cuando se produce la revoluci�n contra Fulgencio Batista.

C.: �Qu� caracter�sticas tiene el Guill�n que llega a Argentina, ya con una posici�n pol�tica determinada y un rumbo definido?

H.E.: Guill�n empieza a descubrir un nuevo mundo a trav�s de los poetas y escritores que le brindan sensaciones de una Am�rica desconocida. Aunque esas impresiones no le aportan nada nuevo, porque �l proviene de un pa�s donde la injusticia y la inequidad son el com�n denominador. La primera etapa de su producci�n refleja ese sentimiento. En la medida que avanza sobre el terreno, su poes�a se vuelve cada vez m�s comprometida.

C.: �Fue bien recibido por el mundo literario argentino?

H.E.: M�s bien fue ignorado por su condici�n pol�tica. De esta manera, el poeta empieza a recorrer distintas provincias. Llega a Rosario, visita Tucum�n, C�rdoba y Corrientes. Inclusive en 1958 viaja a Azul, provincia de Buenos Aires, donde sus conferencias concentran a la elite de la literatura. El poeta de los "sones" empieza a ser descubierto por los cr�ticos argentinos. A partir de all� la obra de Guill�n deja de ser desconocida, especialmente cuando es editada y comienza a circular de manera frecuente. En la medida que Guill�n descubr�a a la poes�a argentina, �l empieza a dejar de ser un desconocido.

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La huella en la m�sica popular

C.: �Se puede hablar de influencia en Guill�n de autores argentinos?

H.E.: Lleg� en un momento dif�cil y a pesar de haber mantenido contacto con muchos escritores, no se podr�a definir su influencia. Sin embargo, su poes�a, de alto contenido r�tmico y social fue incorporada por muchos cantores populares. El conjunto "Los Fronterizos", en su �poca de esplendor, Mercedes Sosa, C�sar Isella, V�ctor Heredia y muchos otros, agregaron los ritmos lejanos de cadencias caribe�as a sus composiciones. Poemas como "No s� porque piensas tu..." o los versos dedicados al pintor brasile�o Candido Portinari se agregaron a composiciones que quedaron grabadas en la memoria popular.

C.: �C�mo marc� a Guill�n el hecho de haber tenido experiencias tan importantes en M�xico y Espa�a? �Estos pa�ses cambiaron su literatura?

H.E.: En M�xico qued� marcada su incorporaci�n al Partido Comunista, luego su obra se consolid� con su traum�tica experiencia en la guerra civil espa�ola. Muchos de sus poemas reflejan esa sensaci�n y esa firme decisi�n de encolumnarse con los m�s desprotegidos. Su poes�a no cambia, por el contrario se profundiza la tem�tica de su obra, iniciada muchos a�os antes en la lejana Cuba. Aunque el largo exilio, que le permiti� vivir nuevas experiencias, remueve la nostalgia, cada vez m�s profunda, por su tierra. (Comunica/Buenos Aires). 

 

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