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ARGENTINA:
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Dice la leyenda que en la primavera de 1928, en la esquina de Rivadavia y Lacarra, Buenos Aires, un grupo de taxistas que se reun�a en un bar comenz� a ofrecer viajes colectivos a los barrios de Caballito y Flores por un precio m�dico. As� habr�a nacido el autob�s urbano, que desde entonces, para los argentinos, es el colectivo, conocido popularmente como bondi. Carlos Ach�val, docente y periodista especializado en el tema, aclara ante Comunica: �El colectivo se invent� muchas veces y en muchos pa�ses, pero la creaci�n de 1928 es cierta�. Ach�val, con una vasta experiencia que incluye 20 a�os en el diario popular Cr�nica, es creador del Museo del Colectivo y autor del glosario que acompa�a El libro de los colectiveros de dise�o y fotograf�a, cuyas responsables son Julieta e In�s Ulanovsky y Daniela Dulitzky. La jerga de los colectiveros acompa�� el proceso econ�mico del sector. Ach�val explica que �ahora es un lenguaje com�n para todos los choferes, pero hist�ricamente hab�a distintas corrientes que correspond�an a las diferentes l�neas�. Ello se explica porque, en un comienzo, muchos choferes eran due�os de las unidades y la relaci�n con los peones era de amistad, por lo tanto, cada l�nea era un mundo. Desde hace al menos dos d�cadas, los choferes-due�os son una excepci�n en Buenos Aires, porque predominan las sociedades an�nimas. �Por ello, la jerga propia de cada l�nea se conserva s�lo en aquellas que tiene alguna caracter�stica particular, como �mnibus de larga distancia que tienen coches-cama�, en los que duermen los choferes. | ||
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Un ejemplo vigente al d�a de hoy es la utilizaci�n de la palabra cable en una empresa de larga distancia, y se refiere a la mujer que sube al veh�culo como acompa�ante del chofer, sin pagar billete. �En cambio, el hecho de que haya mucha m�s movilidad de los conductores -basta con que alguien tenga registro en regla para que est� en condiciones de cambiar de l�nea-, por lo que se unific� el lenguaje�, indica el experto, docente en la Taller Escuela Agencia (TEA) de ense�anza de periodismo a nivel terciario. Puerto Piojo, Villa Inflamable Ach�val explica un recorrido de una l�nea hist�rica, en la que los choferes siguen cortando los boletos a mano, que transita en el Gran Buenos Aires, entre Avellaneda y Dock Sud. Su recorrido aporta aspectos llamativos del lenguaje barrial: Termina en Puerto Piojo, en plena Villa Inflamable, una localidad que creci� alrededor de las destiler�as de Dock Sud, donde la mortalidad infantil alcanza registros alarmantes. La pasi�n de Ach�val por el colectivo se inici� desde que ten�a cuatro a�os, cuando le ped�a a su madre que lo llevara a pasear con unidades que ten�an alg�n sello distintivo, como el hecho de ser demasiado vieja o alguna particularidad en la ornamentaci�n. Desde entonces, �una gran amistad con un colectivero de la 37, que falleci�, y muchas relaciones con due�os de empresas y otros choferes�, fueron la fuente que convirtieron a Ach�val en el m�ximo experto argentino en el mundo del bondi. La
turbulencia econ�mica de Argentina se tradujo tambi�n en la jerga. Cuando
una empresa est� siendo sometida a presiones y est� a punto de ser absorbida
por otra, �se est� cayendo�. Recibe una suerte de OPA hostil. | ||
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Chanchos y chanchas El glosario incluye la expresi�n chancho, nombre poco edificante que identifica al inspector de cualquier medio de transporte que controla que los pasajeros paguen sus boletos. El chancho en Argentina es el nombre coloquial del cerdo, y obedece al mito del aspecto f�sico del inspector. Pero el trabajo ofrece algunas variantes. As�, el chancho arrepentido, es aquel que �pasa a ser inspector por un tiempo, generalmente por una sanci�n que le impide manejar� El chancho secreto es �el que no pertenece a la empresa sino al organismo de control de transporte de pasajeros en general. No usa uniforme y observa disimuladamente si el comportamiento del chofer cumple o no con las normas para hacer un informe que puede implicar sanciones�. Los primeros colectiveros hablaban de una chancha, que no es la esposa del chancho. Era chancha �un modelo de colectivo de aspecto porcino marca B�ssing-N.A.G. de la Compa��a Omnibus Libertad, que prestaba servicio en la l�nea 18, hacia fines de la d�cada del 20�. M�s tarde export� el nombre a una l�nea de ferrocarril que funcion� hasta fines de los 50, pero al d�a de hoy, los pasajeros de un tren decadente que circula entre Temperley y Haedo, en los alrededores de Buenos Aires, conocen a sus vagones como chanchita. A esa formaci�n tambi�n se la llama Tren de la Muerte, por su tr�nsito por villas y barrios humildes con alto �ndice de violencia social. La historia tambi�n ofrece una palabra, Corporaci�n, que pas� de ser sustantivo a adjetivo. Se refer�a a la Corporaci�n de Transportes de la Ciudad de Buenos Aires (CTCBA), que en alg�n intento de organizar el transporte se transform� en una expropiadora de unidades privadas. Gener� odio. Entonces, a un chofer que comet�a alguna infracci�n a bordo a un colectivo de la CTCBA, se lo insultaba dici�ndole corporaci�n. A decir verdad, los colectiveros no gozan de mucha popularidad entre los porte�os. Con justicia o no, se los considera en general poco atentos y desaprensivos. En la jerga, queda claro que los choferes saben de qu� tratan las cr�ticas, y le pusieron nombres propios a las malas conductas. Por
ejemplo, afeitar es �retrasarse intencionadamente algunos minutos
para levantar algunos de los pasajeros que le corresponder�an al servicio
posterior, adem�s de los propios�, para ganar, en algunos casos, m�s
comisi�n.
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La corrupci�n del chivo Culatear significa �arrimar el colectivo al de adelante en las paradas para obligarlo a que interrumpa el ascenso de pasajeros y siga, dejando m�s pasajeros al de atr�s� y �Dejar el paquete� expresa el acto de �seguir de largo o no parar lo suficiente como para cargar a todos los pasajeros, provocando la queja del chofer que viene detr�s�. Quien va muy lento en el recorrido, sale a remar. Al paragolpes trasero se lo llama mataperro, porque sobresale y a algunos perros habr� matado. Mientras chivear es para los periodistas publicar una nota como contraprestaci�n por un pago (hacer un chivo), para los colectiveros se trata un una acci�n que parece emparentada a la anterior por lo poco �tica: Cuando es el propio chofer quien cobraba el pasaje, chiveaba quien cobraba el pasaje en beneficio propio, entregaba un boleto sin n�mero o ped�a a un pasajero que le entregara el billete para entregarlo a otro. En
tanto, en alusi�n al olor del animal, alguien chivea cuando transpira
demasiado y tiene olor a chivo. (Buenos Aires/Comunica/S. Lacunza) | ||
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