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19 de enero de 2005


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L�XICO:
Mil formas de emborracharse o fumar un porro

El lenguaje de las tribus urbanas
Burrier si es extranjero, paquetero si es peruano
Los dopados que se convirtieron en mareados por la censura

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El lenguaje referido al consumo de drogas y alcohol suele estar vinculado a jergas espec�ficas o argots, especialmente entre los j�venes. T�rminos como escabio, chelero o pastrulo recorren la geograf�a hispanoamericana, aunque es muy fuerte entre los pa�ses la this site del castellano a la hora de hablar de estos excesos.

Algunos t�rminos o frases tienen un significado m�s compartido por gran parte de la sociedad, como chela, sin�nimo de cerveza en M�xico DF (chelero es quien toma mucha chela), o m�s restringido, perteneciente a un argot, como estar astillando (consumiendo coca�na) o fumarse una seda (fumar marihuana), expresiones de la provincia argentina de C�rdoba, o bien ser un pacheco (drogado) o estar pacheco en M�xico.

Este vocabulario en torno al alcohol y las drogas, lejos de provocar indiferencia, es estudiado por expertos, utilizado frecuentemente por artistas y escritores y ha sido objeto, en algunas ocasiones, de la m�s f�rrea censura.

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El lenguaje de las tribus urbanas

En el libro Tribus Urbanas en Montevideo, coordinado por la soci�loga uruguaya Ver�nica Fajardo, se analiza el lenguaje de los j�venes y los diferentes subgrupos. All� se sostiene que �en el seno de cada una de las tribus se manejan expresiones que las diferencian entre s� y respecto del resto de los j�venes en general, constituyendo una especie de jerga de segundo grado encapsulada en el marco m�s amplio de jergas juveniles comunes�.

�El vocabulario de los adolescentes suele reducirse a pocos t�rminos; con abuso de muletillas, lo que les permite comunicarse con los amigos ya que comprenden el c�digo, y m�s aun en el caso de consumos en teor�a prohibidos�, sostiene a Comunica el licenciado en Comunicaci�n argentino Marcelo Zarlenga.

Pedro J. Acu�a, periodista del Canal Dos de televisi�n de Lima, cuenta a Comunica algunas expresiones vinculadas a drogas y alcohol en su ciudad: �Se dice por ejemplo, se peg� dos tiros o un par de l�neas cuando se habla de coca�na. Una persona drogada, de acuerdo al grado de intensidad del consumo, est� dura, durazo, tiesa o pasadaza�.

En varios pa�ses de Latinoam�rica, como Per� y la Argentina, el cigarrillo de marihuana se denomina porro. Las hinchadas de f�tbol argentinas y los grupos juveniles parafraseaban una canci�n del grupo Los Pericos en los ochenta: �Give me a piece of -dame un poco de- chala que est� todo bien�. La chala en este caso es un sin�nimo de porro, aunque en la zona del cono sur andina, la palabra de origen quechua alude a la hoja que envuelve la mazorca del ma�z.

En Espa�a tambi�n se usa la palabra porro y se habla de canuto para referirse al cigarrillo de hach�s. Sin�nimos de porro, en Per�, son troncho, mo�o rojo o simplemente hierba, en tanto que en la provincia argentina de C�rdoba, lo mismo se denomina vela, rama, tuco, ca�o, seda o gilada, aporta la docente de Comunicaci�n Social cordobesa, Victoria Gentile.

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Burrier si el correo es extranjero, paquetero si es peruano

El correo o mula es burrier en Per� si el tr�fico lo realiza un extranjero, o paquetero si es un local, pero en la Argentina se usa la expresi�n inglesa dealer (en traducci�n literal, �repartidor�) y en Espa�a se les dice camello. En Lima y otras ciudades peruanas pastrulo o pastrulazo es el consumidor, en tanto que al sobre de coca�na se le llama kete.

Manuel Soberanes, periodista mexicano, indic� que �a la mariguana se la conoce como mota en di�logos coloquiales, mientras que el carrujo o churro es el cigarro de mariguana. Grapa es la dosis de coca�na, aunque claro que son t�rminos que pertenecen mayormente al mundo de lo oral por sobre la palabra escrita�.

Alguien cruzado cometi� un doble exceso en M�xico, consumi� tanto drogas como alcohol. Ser�a una mezcla de lo que en C�rdoba, Argentina, denominan estar mamado (borracho) y quemado (afectado por la droga). El ingl�s se mete tambi�n entre el castellano de los cordobeses, y alguien muy borracho est� full escabio (full es total), fisurado (de la fisura �sea) o hecho percha.

Teporocho o teporochito son t�rminos que aluden en M�xico a un borracho, aunque en los �ltimos tiempos el significado se extendi� tanto hacia cualquier persona bajo los efectos del alcohol como a indigentes que habitan en la v�a p�blica.

En Espa�a, por otra parte, se ha creado todo un lenguaje alrededor del consumo de la hero�na, conocida vulgarmente como caballo, pr�cticamente inexistente en los pa�ses de Am�rica Latina. En este circuito, por ejemplo, se habla de papela para denominar a una peque�a cantidad de coca�na o de hero�na. Esta palabra surge de una referencia al envoltorio donde viene la droga.

Por otra parte, una inyecci�n de hero�na es un chute, y la acci�n de consumir la droga, a trav�s de jeringas, es chutar. Tambi�n existe una palabra para el adicto a este tipo de drogas que se llama yonqui y aparece registrada en la �ltima edici�n del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Espa�ola (DRAE) proveniente del ingl�s junquie.

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Los dopados que se convirtieron en mareados por la censura

El alcohol, en su justa medida, lejos est� de las situaciones indeseables que produce el exceso de consumo, pero su abuso genera todo tipo de problemas a quienes lo consumen y a su entorno familiar y social.

Los compositores de tango reflejaron el universo del alcohol, la noche, el amor, el desamor y la m�sica porte�a en letras cl�sicas como �La novia del alcohol�, �Tabernero�, �Frente a una copa� o �Nostalgias�. �La �ltima curda�, una composici�n realizada por C�tulo Castillo y musicalizada por An�bal Troilo, tambi�n se refiere al universo del vino ya que en su t�tulo se alude al vocablo lunfardo curda, sin�nimo de borrachera. En un fragmento, el poema dice �Lastima, bandone�n,/ mi coraz�n.../tu ronca maldici�n maleva.//Tu l�grima de ron me /lleva hasta el hondo, bajo fondo,/donde el barro se subleva...//Ya se... no me dig�s... �Ten�s raz�n!.../ la vida es una herida absurda,/ y es todo, todo, tan fugaz,/ que es una curda - �nada m�s!-/mi confesi�n�.

�Los mareados�, uno de los tangos m�s bellos escritos por Enrique Cad�camo con m�sica de Juan Carlos Cobi�n, narra el �ltimo encuentro de una pareja embriagado por el alcohol y se ha convertido en un verdadero cl�sico de la m�sica de la ciudad de Buenos Aires.

Sin embargo, el origen de este tango era �Los dopados�, escrito en 1922, que hac�a referencia al abuso de las drogas y por ello fue censurado. Una de las estrofas se�ala �Pobre piba, entre dos copas / tus amores han logrado. Triste haza�a de un dopado /que hoy festeja el cabaret�. La nueva versi�n tambi�n fue censurada en 1943 por el gobierno militar de entonces, que oblig� a suprimir el lenguaje lunfardo, como as� tambi�n cualquier referencia a la embriaguez o expresiones que, arbitrariamente, se consideraban inmorales o contrarias al �buen uso� del idioma.

La versi�n completa de �Los mareados� resurge definitivamente en 1949, a partir de una orden del entonces presidente Juan Domingo Per�n, quien resolvi� derogar las disposiciones existentes contra el tango al finalizar una audiencia otorgada a una delegaci�n de tangueros de la talla de Homero Manzi, Francisco Canaro, An�bal Troilo, Jos� Razzano, Charlo, Enrique Cad�camo, Alberto Vaccarezza y Lito Bayarodo. (Comunica. 19-01-05).

 

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