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ARGENTINA:
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�Por ahora, olvidarlo un poco no me viene nada mal�, dec�a una carta del escritor Osvaldo Soriano a los pocos d�as de que el m�dico le diera el diagn�stico de su enfermedad terminal, de la que morir�a el 29 de enero de 1997. En cambio, en Buenos Aires, nadie olvida al autor de Triste, solitario y final, cuya obra parece reverdecer con reediciones y homenajes. El 7 de junio, cuando se celebr� en la Argentina el d�a del Periodista, Soriano fue homenajeado en un acto en el bar San Lorenzo, en el barrio de Boedo de la capital argentina. En abril, con motivo de la reedici�n de su obra, debatieron en la Feria del Libro sus colegas Osvaldo Bayer, Guillermo Saccomanno, Juan Martini, Miguel Rep, y Jos� Pablo Feinmann. Periodistas y escritores amigos de Soriano, recordaron en el D�a del Periodista al autor que congregaba en su persona los mejores rasgos de la identidad argentina. Amaba Buenos Aires, era apasionado de la pol�tica (vivi� exiliado a causa de ello), gozaba con el tango y era fan�tico del f�tbol, espec�ficamente de San Lorenzo, uno de los clubes m�s populares entre la clase media de Buenos Aires. El escritor era un eterno parroquiano de los caf�s del centro de la capital argentina o de Boedo, tal vez el barrio m�s porte�o de todos. Por ello, la placa recordatoria fue colocada en el Bar San Lorenzo, y all�, el legislador de la ciudad Roy Cortina, autor de la iniciativa del homenaje, indic� que con el proyecto buscaba �hacerle saber a las futuras generaciones de argentinos que el compromiso en la defensa de la libertad y la justicia dignifica�. Cortina record� a Soriano como �uno de los mejores escritores argentinos, pero tambi�n como periodista, admirado por sus colegas, que merece ser recordado como tal en el d�a en que todos recordamos la figura de Mariano Moreno�. Moreno fue uno de los pr�ceres de la Revoluci�n de Mayo de 1810, que inici� el proceso de emancipaci�n de la Argentina, y fundador de la Gaceta de Buenos Ayres, un peri�dico que se propon�a difundir las ideas libertarias entre la poblaci�n. En homenaje a Moreno fue declarado el siete de junio d�a del periodista. | ||
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Una trama que habla del destino nacional As� recordaba a Soriano en ocasi�n de su muerte su colega argentino Horacio Verbitsky, amigo personal y compa�ero en el diario P�gina 12. �En sus primeros a�os en Buenos Aires, se escabull�a detr�s de las columnas de La Opini�n (las de mamposter�a) para que ning�n jefe obsesivo le encajara alguna nota que no fueran las Historias de Vida que escrib�a con placer y maestr�a, contempor�neas de su primera novela�. Las notas que el escritor public� en la contratapa de P�gina 12 fueron editadas en el tomo Cuentos de los a�os felices, en 1993. Para Verbitsky, su obra revela una �trama de follet�n que se lee sin respirar hasta la �ltima p�gina dec�an algo m�s de lo que parec�a, hablaban de nuestro destino nacional�. �En el exilio denunci� las aberraciones de los militares. Al volver con una francesa como el tango manda le cost� soportar la mediocridad� de la incipiente democracia. �Pero por entonces ni un pesimista como �l pod�a imaginarse lo que nos esperaba. Es cierto, a Osvaldo no hab�a gobierno que le viniera bien. Lo cual en el tiempo y lugar en que le toc� vivir no era m�s que una muestra de coherencia y decoro�, cont� el colega del escritor homenajeado. El escritor Rodrigo Fres�n record� a los que �l denomin�, Osvaldos. �Los odios de Osvaldo y las pasiones de Osvaldo y la generosidad de Osvaldo donde -lo que se contaba, lo que se pon�a por escrito- funcionaba siempre como llave para que la puerta se abriera y se abr�a para siempre, para quedarse bien abierta�� . �Osvaldo caminando por la Gran V�a de Madrid y entrando en la Casa del Libro para regalarme el Don Quijote y yo pidi�ndole que me lo dedicara y Osvaldo contest�ndome que �Pero c�mo te voy a dedicar este libro, Rodrigo! �No seas animal y dejate de joder, quer�s!�.
�Osvaldo era un escritor y cre�a en los teclados como otros creen en las
catedrales y est� bien que as� fuera�, afirm� Fres�n.
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La memoria: una materia exquisita Soriano naci� en Mar del Plata en enero de 1943, y en 1973 public� su primera novela, Triste, solitario y final, traducida a doce idiomas. En 1983 se conoci� en Buenos Aires No habr� m�s penas ni olvido, un texto que H�ctor Olivera llev� al cine y con el que gan� el Oso de Plata en el festival de Berl�n. Durante su exilio en B�lgica y Par�s, que inici� en 1976 y culmin� con el reinicio democr�tico en 1984, Soriano tom� contacto con el ambiente literario europeo, y adquiri� notoriedad especialmente en Italia. All� gan� el premio a la mejor novela extranjera en 1981 por Cuarteles de invierno. En 1983 se publicaron seis ediciones de Cuarteles�, y en 1984 apareci� Artistas, locos y criminales. A sus plantas rendido un le�n, publicado en 1988, es uno de sus trabajos m�s conocidos y su mayor �xito editorial en los �ltimos a�os. M�s tarde llegar�a Una sombra ya pronto ser�s, llevada al cine en 1994 tambi�n por Olivera. Los
lectores que lo segu�an supieron junto con Soriano que se acercaba el final,
a causa del c�ncer. Esto escribi� en boca de un personaje en una cr�nica, la
�ltima editada en Piratas, fantasmas y dinosaurios: �Estoy cansado,
tengo m�s edad de la que he confesado y la enfermera se acerca para llevarme
a cenar. Ac� en Par�s nos acostamos muy temprano y ahora que se acerca el
invierno lo �nico que puedo hacer es mirar viejas pel�culas, leer viejos
libros y evocar viejos partidos. No tengan piedad de m�: la memoria, si
veraz y violenta, es una materia exquisita�. (Comunica. 16-06-04). | ||
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