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ESPA�A:
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El Tribunal Supremo, m�ximo organismo judicial de Espa�a, ha confirmado la sanci�n que el Consejo General del Poder Judicial impuso al juez de Instrucci�n N� 9 de M�laga, Jos� Manuel Ruiz, por el tono jocoso y desconsiderado de una de sus sentencias, firmada en mayo de 1999. En dicho escrito, el magistrado conden� a un delincuente que trat� de robar unos cupones de loter�a a una vendedora ciega con frases del tipo �desde cualquier punto de vista hace feo eso de ir por ah� quitando los iguales a los ciegos y es abusar de ellos y esas cosas y habr�a que darle ca�a a Brenes�. El Supremo sostiene que el juez se ha desviado del �territorio de la urbanidad, la cortes�a y los buenos modales� por el uso de expresiones �absolutamente inapropiadas� y �banales� como la palabra �chori�, diminutivo de �chorizo�, que es delincuente en el argot espa�ol. �No es aceptable que el lenguaje judicial admita variaciones sustanciales seg�n el �mbito social en que presuntamente se mueva la persona a la que est� dirigido, porque existe un patr�n normal en su forma de expresarse que todos y cada uno de los ciudadanos tienen derecho a que se les aplique�, sostiene la sentencia.
Ruiz ha sido condenado a pagar una multa de novecientos euros
porque su sentencia, seg�n el Consejo y el alto Tribunal, fue desconsiderada
hacia los ciudadanos y el fiscal. | ||
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Un repertorio de vulgarismos Expresiones coloquiales, vulgarismos y adjetivos propios de la jerga delictiva pueblan la pol�mica sentencia, como la frase �una ciega con un par de cojones�, para referirse a la mujer damnificada. El fallo est� colmado de frases tales como �si les trincan y se comen el marr�n�, que significa �si los detienen y son juzgados y condenados� o bien �si los cogen y los meten presos�, ya que �comer el marr�n� tambi�n es �ir a la c�rcel� en la jerga de los delincuentes. �El hombre te sale con lo de la droga y el s�ndrome y el mono y que estaba muy colgao�, describi� el juez para indicar que el imputado atribuy� su accionar al �s�ndrome de abstinencia�. En otro pasaje curioso, indic� que �son muchos a�os arre�ndole hostias al pobre hombre�, expresi�n usada como sin�nimo de que �la vida ha maltratado al delincuente�, ya que hostias se usa, en este caso, como sin�nimo de golpes. Finalmente, la sentencia contin�a con el tono vulgar:�Si no tiene un duro el hombre, pues qu� le vamos a poner, la m�nima, doscientas pesetillas por d�a, como el del anuncio del giliflautas ese de la ilusi�n (hombre, qu� casualidad, ese abominable anuncio es de la ONCE, me parece)�.
En el argot espa�ol, no tener un duro es carecer de
dinero ��duro� era la moneda de cinco pesetas� y giliflautas es
sin�nimo de gilipollas o imb�cil, un insulto de relativa carga
agresiva. Pero resulta a�n m�s escandaloso que el magistrado utilice una
comparaci�n con un anuncio de la ONCE, Organizaci�n Nacional de Ciegos de
Espa�a, a la que pertenece la vendedora de loter�a a la que hab�an intentado
robar.
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Las caracter�sticas del lenguaje jur�dico a debate Las sanciones impuestas al magistrado de M�laga colocan en el centro del debate cu�les deber�an ser las caracter�sticas del discurso jur�dico, ya que para el Supremo, el fallo de Ruiz �se desliza hacia una clara falta de armon�a entre el texto de la resoluci�n judicial y la expectativa de sobria objetividad verbal esperable en su redacci�n, con exclusi�n de alusiones personales a la vez impertinentes en lo jur�dico y despectivas en lo personal�. Para Luis Mariano Palacios, del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, el lenguaje judicial ha de ser acorde al contexto social y cultural en que se aplica, sobre todo teniendo en cuenta que cada vez es m�s frecuente la relaci�n directa entre el ciudadano y los �rganos judiciales, sin la intermediaci�n de los profesionales -abogados, procuradores-. Sin embargo, Palacios matiza su postura agregando que �no parece razonable que en este proceso de �democratizaci�n� de la jerga jur�dica, pueda sacrificarse la necesidad de precisi�n y rigor de las resoluciones judiciales ni mucho menos, como en este caso, el respeto al justiciable�. Palacios considera adecuada la sanci�n impuesta al juez Ruiz, �que a buen seguro nunca tolerar�a el empleo de tales expresiones por los abogados o funcionarios que act�an en su Juzgado�.
Finalmente, el abogado sostiene que �Ha de buscarse por tanto
el necesario equilibrio entre la dignidad de la funci�n judicial, la
precisi�n cient�fica y la innegable necesidad de que el ciudadano de a pie
pueda conocer de modo claro y sencillo el contenido de unas resoluciones que
muchas veces determinan su presente y su futuro�. (Comunica. 05-02-03).
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