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10 de abril de 2002


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ALFREDO MATUS OLIVIER, DIRECTOR DE LA ACADEMIA CHILENA:
�Los empresarios deber�an invertir en la lengua espa�ola�

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El valor de la lengua espa�ola desde un punto de vista cultural, social y econ�mico reside tanto en la this site ling��stica, que permite la comunicaci�n a m�s de cuatrocientos millones de hablantes, como en su this site, en la riqueza de sus variantes, sostuvo Alfredo Matus Olivier, director de la Academia Chilena de la Lengua y Presidente del Instituto de Chile.

El acad�mico realiz� un recorrido hist�rico sobre la consolidaci�n del castellano como lengua moderna y precis� en qu� consisten las particularidades regionales y c�mo deben analizarse en el marco de la lexicograf�a.

En una entrevista con Comunica, el experto, profesor e investigador de la Universidad de Chile, tambi�n analiz� el papel de la prensa en la difusi�n de los regionalismos y detall� las numerosas actividades que lleva a cabo la entidad que dirige.

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this site. -�Considera que la consolidaci�n de la Asociaci�n de Academias de la Lengua Espa�ola, a partir de los numerosos proyectos conjuntos, representa un cambio en la concepci�n de la lengua y de la norma?

Alfredo Matus Olivier.- Yo creo que s� y que este cambio apunta al nombre de su revista, �this site�. �sta es una frase que hizo famosa  Max Leopold Wagner y, efectivamente, el objetivo �ltimo de las Academias es �se, todos estamos trabajando, luchando denodadamente, para conservar lo que nos mantiene unidos, lo que nos permite comunicarnos en este vasto territorio de m�s de cuatrocientos millones de hablantes, sin perder ni menoscabar nuestros tesoros patrimoniales.

Para tener en cuenta la dimensi�n de nuestra lengua, basta con se�alar que de las cuatro mil o cinco mil que existen en el mundo, el espa�ol est� en tercer lugar, seg�n c�lculos demoling��sticos rigurosos. Como lengua occidental, es la segunda, detr�s del ingl�s, y como lengua de cultura, de comunicaci�n internacional, cada vez reviste mayor importancia.

Por todo esto, �c�mo no va a ser un valor tan deseado el de la this site? �C�mo no va a ser fundamental que nos podamos comunicar personas de lugares tan lejanos entre s� como M�xico, Chile, Espa�a, Argentina? Viajando miles de kil�metros no tenemos que cambiar de c�digo ling��stico y esto constituye, adem�s, un valor econ�mico y una dimensi�n empresarial. Las empresas que pertenecen al mundo hisp�nico nacen con un valor agregado, no tienen que luchar con las barreras idiom�ticas para imponer sus productos, para negociar. Y por ello deber�an invertir mucho m�s en la lengua, en las academias nacionales, siempre necesitadas de recursos para el ejercicio de sus tareas. El espa�ol es un valor inapreciable desde el punto de vista cultural, social, econ�mico, por lo que nosotros luchamos denodadamente para salvaguardar este tesoro de la this site.

Pero this site no significa �uniformidad�, no implica que hablemos todos de la misma manera. De all� proviene el otro compromiso, el de la this site. Las Academias tienen el prop�sito, con la Real Academia Espa�ola, que es la mater de todas ellas, de velar por la this site respetando las diferencias.

En esta l�nea se est�n llevando a cabo nuestros productos, nuestras obras. As�, por dar s�lo un par de ejemplos, el Diccionario Panhisp�nico de Dudas, que se publicar� en el 2004, pero cuyos avances se hallan ya a disposici�n en Internet. Tambi�n la Gram�tica de la Lengua Espa�ola, otro proyecto que tiende a reforzar los lazos comunes, todo lo que nos une, que es much�simo.

Y en la misma forma en que defendemos el valor de la this site defendemos el de la this site, en la medida en que sumar riquezas, en la policrom�a de nuestra lengua, tambi�n implica un valor, en el que se preservan particularidades, visiones del mundo, tradiciones, que conforman un extraordinario mosaico de procedimientos de la creaci�n idiom�tica y cultural. Todos esos colores no son m�s que la manifestaci�n de todas nuestras historias particulares, de nuestras culturas, de nuestros pueblos originarios, de nuestros modos de ser, y, en ese sentido, �se es el patrimonio plural y multi�tnico al que se refiere Gregorio Salvador.

Hay un patrimonio colectivo propio de los cuatrocientos millones de hablantes y, junto con �l, otros patrimonios, como el argentino, el cubano, el chileno, que se manifiestan en nuestros usos y en nuestros modos ling��sticos y que no afectan a la this site esencial, sino que la ti�en, le dan colorido, perspectiva y profundidad.

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U. D.- Con respecto a los chilenismos que aparecen en la nueva edici�n del Diccionario de la Real Academia Espa�ola (DRAE), �se puede decir que representan el habla actual de Chile?

A. M. O. Tengo que decir que s� porque nosotros hemos colaborado decididamente en la elaboraci�n de esta �ltima edici�n del DRAE (risas).

Pero quiero aclarar que ahora no hablamos de �chilenismos�, somos muy estrictos en esto. Casi ninguno de los diccionarios diferenciales actuales emplea t�rminos como chilenismo, argentinismo, cubanismo, etc.; eso es lo tradicional. Se han publicado muchos glosarios de los que el lexic�grafo mexicano Lara llama �diccionarios de ismos�. Pero en realidad estos trabajos est�n sobrepasados por la historia, porque el concepto de chilenismo, por ejemplo, implicar�a un uso exclusivo de Chile, es decir, una expresi�n, una palabra o una locuci�n que se usara �nica y exclusivamente en Chile y, por lo tanto, con exclusi�n de Argentina, de Per�, de Bolivia y de los dem�s pa�ses del mundo hisp�nico.

No s�lo se trata de una oposici�n o de un contraste con Espa�a sino de un contraste con todo el resto del mundo hispanohablante. Y esto es muy dif�cil en la actualidad de investigar y de averiguar.

Cuando se toma una palabra que se considera de uso exclusivo en Chile y se comienza a indagar, paulatinamente se percibe que tambi�n se utiliza en ciertas regiones de Bolivia, de Uruguay o de Argentina. Por estos motivos no hablamos de chilenismos sino de �usos del espa�ol de Chile� y esto es lo que se ha buscado registrar en el DRAE. Por supuesto representan el habla de Chile pero en una proporci�n limitada. En lo lexicogr�fico, �ste es un proceso que va en perfeccionamiento. La Academia Chilena ha mandado una lista importante de usos idiom�ticos de Chile, pero todav�a queda much�simo por incorporar.

Tambi�n es importante entender que el DRAE no puede recoger todos los usos diferenciales de cada pa�s, para ello est�n los diccionarios diferenciales. El DRAE es un diccionario general y, por lo tanto, le corresponde, en primer�sima instancia, registrar todo lo que son usos panhisp�nicos, palabras - es obvio - como mesa, silla, padre, madre, r�o, monta�a, sol, luna, cielo, lluvia� Esas palabras son panhisp�nicas, un cubano, un mexicano, un argentino, un chileno, un peruano, le dice a la madre, madre, al sol, sol, a la luna, luna y a la noche, noche. Hay un caudal enorme de lengua general y �ste es el primer patrimonio que tiene que recoger el Diccionario de la Real Academia Espa�ola.

Pero, incluso desde el Diccionario de Autoridades, y por su misma perspectiva panhisp�nica, el DRAE siempre mir� hacia Am�rica y quiso recoger el l�xico m�s estabilizado, m�s ampliamente usado. De todas formas, por una cuesti�n l�gica, no puede registrar absolutamente todo el vocabulario del �reino de Cervantes�, ya que resultar�a una obra inconmensurable, inmanejable. Por eso tambi�n se justifica la existencia de diccionarios diferenciales, junto con los generales.

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U. D.- �Por qu� se sigue estudiando la lexicograf�a por pa�ses? �Por qu� se editan diccionarios del espa�ol de Argentina, de Chile y no de regiones m�s amplias?

A. M. O. Esto ocurre porque son las Academias las que, en gran medida, han desarrollado la lexicograf�a hispanoamericana, y se han hecho cargo del espa�ol hablado dentro de las fronteras nacionales; pero, independientemente de esto, no sostenemos, porque de ninguna manera lo podemos sostener, que los l�mites geoling��sticos de las expresiones coincidan con los l�mites pol�tico-geogr�ficos.

Pero para saber y mostrar de una manera realista lo que es el l�xico actual de la lengua espa�ola necesitamos atlas ling��sticos. Existe uno muy importante de Colombia pero no lo hay de Chile, ni de Argentina, ni de Bolivia. Necesitamos monograf�as dialectales, socioling��sticas y bases de datos como la gran base que est� conformando la RAE, el CREA (Corpus de Referencia del Espa�ol Actual).

Naturalmente, la focalizaci�n del CREA, como es l�gico, se concentra en el l�xico de Espa�a. El cincuenta por ciento de esta base es peninsular y el otro cincuenta es para el resto de los pa�ses hisp�nicos. Esta distribuci�n no refleja la distribuci�n real de la lengua espa�ola, en la medida en que el porcentaje de hablantes de espa�ol peninsular constituye s�lo el diez por ciento del total de los que hablamos espa�ol -s�lo M�xico representa la cuarta parte de todos los hablantes de espa�ol del mundo-.

Junto con el CREA tendr�an que crearse en Hispanoam�rica otras bases de datos, otros tantos CREA en los diferentes pa�ses, en los que se registraran miles de textos para mostrar efectivamente cu�l es el recorrido geogr�fico efectivo de los usos de la lengua espa�ola.

U. D.- �Usted cree que la prensa es permeable al uso de chilenismos?

A. M. O. Yo dir�a que hay determinado tipo de prensa que s� lo es. Hay diarios que prefieren un espa�ol m�s neutro, como El Mercurio y los grandes peri�dicos de Hispanoam�rica, algunos de larga trayectoria, fundados hace un siglo. En general manifiestan un espa�ol panhisp�nico, general, est�ndar, que puede ser comprendido en todas partes. Estos peri�dicos son menos permeables a los usos locales y cuando emplean alg�n t�rmino local, este  aparece generalmente entrecomillado.

Hay otro tipo de prensa, como La Cuarta, que es un peri�dico chileno muy popular, que no s�lo es permeable a los usos diferenciales sino que uno de sus recursos para atraer al p�blico es justamente el empleo de localismos. Sus titulares est�n llenos de estas palabras, coloquiales, rurales, tabuizadas, del lenguaje de la juventud, de la delincuencia, etc. Es realmente muy rico y de hecho los lexic�grafos lo explotan como fuente.

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U. D.- Se ha iniciado en el Segundo Congreso de la Lengua de Valladolid una pol�mica sobre el uso de �latinoamericano� para hablar de Am�rica �cu�l ser�a el t�rmino adecuado para definir la regi�n?

A. M. O. Hay un debate muy antiguo sobre este tema. Se trata de un problema ling��stico y cultural.

Ahora, mi visi�n es que latinoamericano es v�lido en la medida en que estemos pensando en la Romania Nova. As� como la Romania Antiqua est� configurada por todos los pa�ses de lengua rom�nica actuales donde lleg� el lat�n, que fueron parte del Imperio Romano, como Francia, Italia, Espa�a, la Romania Nova o Nueva Romania est� constituida por pa�ses que no pertenecieron nunca al Imperio Romano pero recibieron una lengua rom�nica �transplantada�, como el espa�ol de Hispanoam�rica, el franc�s de Canad� o el portugu�s de Brasil. Esto constituye una Neorromania y para m� �Latinoam�rica� es un concepto que est� muy unido a esta condici�n de una Romania Nova.

El t�rmino que a m� me identifica de modo m�s �ntimo e inmediato, por mi lengua, mi cultura y mi historia, es �Hispanoam�rica�, otro grado de identidad. Latinoam�rica me une a todos los pa�ses de lenguas rom�nicas, tambi�n es una forma de identidad nuestra, muy amplia, pero cuando hablamos de los pa�ses de lengua espa�ola y de cultura hisp�nica yo prefiero usar el t�rmino �Hispanoam�rica�.

U. D.- En su trabajo �El espa�ol, patrimonio plurinacional y multi�tnico�, �qu� componentes de this site �tnica describe?

A. M. O. Apunta especialmente a cuestionar el concepto de �pureza� del lenguaje, que es una forma camuflada de racismo; las lenguas puras van de la mano con las razas puras y en los puristas tradicionales hay mucho tambi�n de discriminaci�n.

Una lengua pura no existe �D�nde se puede encontrar una cultura que se haya mantenido absolutamente aislada del resto de las culturas? Si usted recorre la historia de las culturas, reconoce siempre una historia de contactos; algunos violentos, invasiones, guerras, y otros, de coexistencia pac�fica. Pero la historia de la humanidad se traduce, en gran medida, en una historia de contactos inter�tnicos.

Si recorremos nuestra cultura hisp�nica, nuestra lengua es completamente una historia de contactos. Decimos que el espa�ol es lengua latina, es decir, su armaz�n gramatical, morfol�gica, sus conjugaciones, sus categor�as gramaticales, gran parte de su l�xico es lengua latina. Pero no lat�n puro, porque el lat�n tampoco fue nunca puro, porque empez� a adoptar elementos alien�genas desde el momento de su invasi�n a otros pueblos. En Espa�a tuvo contacto con culturas como la hel�nica, la celta, como la tartesia, como la l�gur. El lat�n estaba matizado de helenismos, de celtismos. M�s tarde, la germanidad, que empez� a penetrar en la Romania mucho antes de la ca�da del Imperio, dej� tambi�n sus vestigios. Durante un largo per�odo, de casi ocho siglos, con la invasi�n musulmana en Espa�a, m�s de cinco mil arabismos penetraron en el idioma; con el Renacimiento se produjo el influjo del italiano; en los siglos XVII y XIX, del franc�s. Y a partir del contacto con Am�rica, la presencia de las lenguas originarias del continente en el espa�ol tambi�n se hizo notable. Todas estas mezclas, contactos, cruces, no han empobrecido sino que han enriquecido al lat�n, lo han configurado como un grande y poderoso mosaico global.

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U. D.- �Cu�les son las actividades m�s destacadas de la Academia Chilena?

A. M. O. La Academia Chilena tiene un sinn�mero de actividades, pero me gustar�a destacar dos.

Usted sabe que los pa�ses americanos estamos por celebrar el segundo centenario de la Independencia; Chile, por ejemplo, se independiz� en 1810, de modo que ya se est�n organizando los festejos conmemorativos del bicentenario, todo Chile est� volcado en ello. Y nuestra Academia, por supuesto, tiene proyectos para esta conmemoraci�n nacional, uno ling��stico y otro literario (hay que aclarar que todas nuestras Academias tienen actividades de esta doble �ndole). El proyecto ling��stico, que esperamos se d� a conocer en el 2010 o antes de ese a�o, es el DUECH, Diccionario de uso del espa�ol de Chile, un diccionario diferencial, que recoge las palabras usuales en el pa�s, pero contrastivamente no documentables en otros lugares, sobre todo en Espa�a. El segundo proyecto fue iniciado en 2001. Se trata de una colecci�n de antolog�as de literatura acad�mica de narradores, poetas y ensayistas que han pasado por la Academia Chilena desde su fundaci�n (1885). Ya hemos publicado el libro Poetas de la Academia, una antolog�a, en el que se realiz� una recolecci�n de todos los autores que han pasado por esta Casa. Este volumen, publicado con el sello oficial del Bicentenario del gobierno de Chile, es el que inaugur� la serie, que continuar� con Cuentistas de la Academia, una antolog�a y Ensayistas de la Academia, una antolog�a.

Todo esto est� absolutamente enfocado hacia el bicentenario, pero hay otros proyectos permanentes de la Academia, como por ejemplo nuestras �Notas idiom�ticas� que tienen que ver con un servicio de consulta ling��stica telef�nica o epistolar que recibimos permanentemente de los colegios, de las universidades, de la prensa, de las embajadas. La Academia responde a trav�s de estas notas, tres fasc�culos que se editan trimestralmente en el a�o, en las que se parte de un ejemplo de mal uso del idioma y se explica el adecuado. Ya se han publicado veinte fasc�culos y con todos ellos pensamos editar un libro.

Tenemos tambi�n un proyecto conjunto con la Academia de Letras de R�o de Janeiro, que consiste en realizar una publicaci�n biling�e en homenaje a Gabriela Mistral y a Cecilia Meireles, que fueron amigas durante la estancia de Gabriela Mistral en Petr�polis. Existen fotograf�as y correspondencia entre las escritoras, que hasta ahora permanecieron in�ditas. Se publicar� entonces el libro Gabriela y Cecilia, una iniciativa que comenz� en coincidencia con el centenario del nacimiento de Meireles.  (S. E. Agosto/Comunica�10�04�2002) 

 


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