24 de enero de 2001 |
Actualidad | ||
| NERUDA: Un amor imposible vuelve a Chile pasando por Espa�a Tito Drago
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| El
testimonio escrito del primer e imposible amor del poeta Pablo Neruda
regres� a Chile, en forma de libro, tras d�cadas de oscuridad y su
oportuno paso por Espa�a. Ese
amor fue la adolescente Albertina Rosa Az�car, a la que defini�
escribi�ndole: �Eres toda de espumas delgadas y ligeras/ y te
cruzan los besos y te riegan los d�as./ Mi gesto, mi ansiedad cuelgan
de tu mirada./ Vaso de resonancias y de estrellas cautivas�. La
historia casi desconocida de ese frustrado amor con Albertina Az�car,
musa inspiradora de varios de sus poemas de amor, sali� a la luz p�blica
en Chile en dos cuidados vol�menes presentados en Santiago el 23 de
enero. Esa
aparici�n fue posible porque dos d�cadas atr�s se recuperaron los
originales y se hicieron en Espa�a dos cuidadas ediciones,
facsimilares, como fruto de un encuentro casual entre Albertina y el pol�tico
y economista espa�ol Francisco Fern�ndez Ord��ez. El
episodio que marc� la recuperaci�n de los manuscritos ocurri� en
1983, cuando Fern�ndez Ord��ez, entonces presidente del Banco
Exterior de Espa�a, visit� la capital chilena y fue homenajeado con un
c�ctel en la embajada espa�ola, a la que asisti� una nutrida
representaci�n de la oposici�n a la dictadura del general Augusto
Pinochet. | ||
El embajador, al presentarlo, destac� la actuaci�n del homenajeado en los primeros a�os de la democratizaci�n espa�ola y no resisti� a la tentaci�n de se�alar que, adem�s de cumplir sus tareas de pol�tico y economista, escrib�a poemas. El
economista, pol�tico y poeta, un puente para la historia Entre
los asistentes estaba Albertina quien, al ser presentada al visitante y
aludiendo a la condici�n de poeta que hab�a destacado el embajador, le
dijo: �Yo fui novia de Pablo Neruda�. La anciana, al notar una sombra de incredulidad en el rostro de Fern�ndez
Ord��ez, agreg�: �Y todav�a conservo sus cartas y las poes�as que
me dedic�. Al
d�a siguiente Fern�ndez Ord��ez volvi� a hablar con ella, que se
ganaba la vida como florista y se enter� as� que su noviazgo con
Neruda no prosper� y a temprana edad se cas� con otro hombre. Cuando
enviud� se mud� a un peque�o departamento en Santiago y all� llev�
sus pertenencias. Y,
dijo Albertina: �de repente apareci� una caja donde yo ten�a
guardadas las cartas desde... toda la vida. Nunca nadie las hab�a
visto. Ni en mi casa, porque yo ten�a un velador donde las met�a
cuando me llegaban, con llave... Y ah� estaban, casi rompi�ndose con
el tiempo. S�, �cu�nto tiempo? Sesenta a�os, sesenta a�os...�. | ||
Palabras las suyas que se reproducir�an en la primera edici�n de las cartas y poemas, realizada en Madrid, en 1983, por el Banco Exterior de Espa�a. Entre
el corto tiempo pasado desde el c�ctel hasta su encuentro con ella,
Fern�ndez Ord��ez hab�a sido informado de que la destinataria de las
cartas ten�a dificultades econ�micas y uno de sus informantes le pidi�
que la ayudara. Sobre
esa base surgi� la oferta: el Banco Exterior comprar�a los originales,
con el compromiso de conservarlos, cuidarlos, hacer una edici�n y,
cuando se restaurase la democracia en Chile, llevarlos de vuelta a
Santiago. La
primera edici�n se hizo en Madrid As�
se hizo y en el mismo 1983 se publicaron por primera vez las cartas y
poemas en dos tomos: uno con los textos de manera convencional y otro
con la reproducci�n facsimilar. En esas reproducciones aparecen los
escritos sobre todo tipo de papeles, desde formularios de telegramas
hasta postales o papel con membrete de la canciller�a chilena. Con
escritos, dibujos y hasta un auto-retrato del poeta. Entonces,
como ahora en la edici�n chilena, se incluy� �Mariposa de sue�o�,
uno de los Veinte poemas de amor y una canci�n desesperada, el
libro m�s famoso de Pablo Neruda, en cuyas primeras estrofas defini� a
Albertina: | ||
"Me gustas cuando callas porque est�s como ausente,/ y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca./ Parece que los ojos se te hubieran volado/ y parece que un beso te cerrara la boca...". Albertina
Rosa Az�car, falleci� en 1989; Neruda el 23 de septiembre de 1973, dos
a�os despu�s de recibir el premio Nobel de Literatura, a consecuencia
de un c�ncer en la pr�stata, agravado por la profunda depresi�n que
le provoc� el golpe de Estado contra su amigo y compa�ero de luchas
Salvador Allende, ocurrido 12 d�as antes. En
uno de los poemas que recoge el libro, Neruda le escribi� a su amor
imposible: �Eres la luz distante que/ madura las frutas/ y moriremos juntos./ Pensar que est�s ah�, nav�o blanco,/ listo para la gran partida, / y que tenemos juntas las manos en la proa�. (Madrid) | ||
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