17 de mayo de 2000 |
Actualidad | ||
| NORMATIVA: El papel de las Academias de la lengua | ||
| Las
Academias de la Lengua Espa�ola est�n atravesando un per�odo de
crecimiento y transformaci�n, tanto por la cantidad de proyectos en los
cuales est�n inmersas como por la influencia que sus aportes y
sugerencias ejercen en la constituci�n de la normativa com�n de los
hispano hablantes. La
Nueva Gram�tica, que ser� editada en el 2001, el nuevo Diccionario, y
los servicios de asistencia al p�blico, entre los que se incluyen
consultas idiom�ticas a trav�s de Internet, son algunos ejemplos de la
creciente dimensi�n social y cultural de estas instituciones. La
Real Academia Espa�ola (RAE), por su parte, ha adoptado una pol�tica de consenso
con Am�rica Latina, buscando asociarse y trabajar en com�n sobre la
lengua castellana, seg�n explic� su director, V�ctor Garc�a de la
Concha, en sucesivos viajes realizados a los pa�ses latinoamericanos. | ||
Un ejemplo de estos cambios aparece citado en un art�culo del diario La Naci�n de Buenos Aires, Argentina, escrito por Mart�n Noel. En
la nota, Noel se�ala que �Sensible a las inquietudes latinoamericanas,
la Academia de Madrid ha aprobado, por ejemplo, una petici�n
centroamericana para optar por el uso o no del acento gr�fico en algunos
vocablos. En vez de pa�s y ma�z, ser� tambi�n correcto decir pais y
maiz�. Este caso da cuenta de una actitud de flexibilidad y respeto por las variedades regionales que configuran la particularidad mestiza y rica a la lengua de todos los hablantes del espa�ol. | ||
| Otra
prueba de la voluntad de consenso entre los acad�micos de todo el mundo
es la recopilaci�n de americanismos
y tambi�n de espa�olismos en
el l�xico castellano. En
las futuras ediciones del diccionario de la RAE, las particularidades de
las veintid�s rep�blicas americanas aparecer�n junto con los vocablos
que s�lo son empleados en la pen�nsula ib�rica, como la palabra �bonob�s�,
que seg�n de definici�n del Diccionario
de Manuel Seco es �la tarjeta que autoriza al portador para cierto n�mero
de viajes en autob�s�. El clima de colaboraci�n y de paridad en que los acad�micos del mundo hisp�nico est�n trabajando poco a poco terminar� por eliminar la dicotom�a entre �norma culta peninsular� y �variedades menores latinoamericanas�, porque la riqueza del castellano reside en sus variantes y matices. | ||
| El
fin del siglo XV trajo consigo tres grandes sucesos que transformaron el
mundo hisp�nico: la uni�n de Castilla y Le�n, el encuentro de las
culturas europea y americana y la aparici�n de la primera gram�tica espa�ola. El
estudio de Antonio de Nebrija constituye un hito para los hispanos, porque
es el puntapi� inicial de una historia de uni�n y comunidad a partir de
una lengua com�n. La
creaci�n de la Real Academia Espa�ola, en 1713, tuvo como objetivo �fijar
las voces y vocablos de la lengua castellana en su mayor propiedad,
elegancia y pureza� y por ello se eligi� como emblema un crisol al fuego
con la leyenda Limpia,
fija y da esplendor. | ||
Esta suerte de �creencia� en la normativa, caracter�stica de la Europa del siglo dieciocho, se ha extendido pr�cticamente hasta nuestros d�as, en los cuales se perciben cambios en la concepci�n del lenguaje. La primera muestra de una transformaci�n de la visi�n espa�ola hegem�nica ocurri� en 1951, cuando por iniciativa del entonces Presidente Miguel Alem�n, la RAE convoc� en M�xico al Primer Congreso de Academias de la Lengua Espa�ola, en el cual se acord� la constituci�n de la Asociaci�n de Academias. Integrada por las veintid�s que existen en el mundo -la Espa�ola, todas las de Am�rica Latina, la Filipina y la Norteamericana-. La Asociaci�n, que busca mantener la cohesi�n ling��stica y favorecer la variedad, se consolida como una entidad de consulta, intercambio y an�lisis sobre el castellano, a uno y otro lado del Atl�ntico. (Buenos Aires). | ||
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