10 de marzo de 2000 |
| JUAN
MENDIETA T�cnicos de UTE, inaccesibles | |
Gonz�lez
Bruno dijo que la situaci�n ya ha sido controlada en todo el pa�s, salvo
en algunas zonas rurales donde las inundaciones no han permitido acceder a
los t�cnicos del organismo.
(El Pa�s, 15/7/99). De
acuerdo con esta informaci�n brindada por el matutino, es de suponer que
los t�cnicos del ente energ�tico dijeron �al mal tiempo, mala cara�
y resolvieron no atender llamadas ni conceder citas. O, tal vez, habr�a
que interpretar que esos t�cnicos viv�an en zonas de riesgo y han
quedado aislados por las inundaciones. Pues lo cierto y seguro es que, seg�n
la redacci�n del enunciado, por alguna raz�n no se puede acceder a
ellos. Puede
resultar asombroso, ins�lito o incre�ble, pero en manera alguna se trata
de un enunciado ambiguo ya que no caben dos lecturas. | |
Para evitar la confusi�n, no hay m�s remedio que expresar la idea de otra manera: ��salvo en algunas zonas rurales donde las inundaciones no han permitido a los t�cnicos del organismo acceder a ellas�; o tambi�n: ��salvo en algunas zonas rurales a las que, en raz�n de las inundaciones, los t�cnicos del organismo no tuvieron acceso�. Basta
de invencionar palabras A prop�sito de neologismos absurdos (tema del que nos ocupamos en nota anterior), me propongo llamar la atenci�n sobre un mecanismo para crear verbos absolutamente perversos. | |
Se habl� mucho en los �ltimos d�as del Hotel Carrasco y de la terminal de contenedores. En ambos casos se trataba de licitaciones para conceder la explotaci�n en determinadas condiciones, es decir, para otorgar la concesi�n. Pues hete aqu� que mis o�dos y mis ojos se encuentran con el verbo concesionar, nov�sima creaci�n ling��stica que intenta abrirse paso para incorporarse a nuestra habla cotidiana, olvidando que concesi�n es el sustantivo del verbo conceder. Lo mismo ocurre con los ya incorporados influenciar y promocionar. Los sustantivos influencia y promoci�n provienen de los verbos influir y promover respectivamente; pero resulta que la gente prefiere usar los verbos influenciar y promocionar, caprichosamente creados a partir de los sustantivos, ignorando o despreciando la existencia de los verbos originales. En
fin, las lenguas evolucionan independientemente de las prescripciones acad�micas,
y, como advierte Sarandy Cabrera, si as� no fuera, esta columna no estar�a
escrita en espa�ol sino en lat�n, puesto que nuestro idioma es una
degeneraci�n que el vulgo hizo del lat�n. -As�
que hablamos un lat�n degenerado��Qu� lo pari�! | |
| Juan
Mendieta Es redactor de La Rep�blica. | |
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