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26 de abril de 2000


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CULEBRONES:
Amor, humor y palabras
Silvia E. Agosto

El lenguaje de las telenovelas
Humor y cuestiones de estilo

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La historia de la bella joven pobre y el apuesto gal�n millonario que la redime de una vida de penurias es el cl�sico argumento de las telenovelas, con las que han llorado millones de espectadores en todo el mundo.

Am�rica Latina sin duda tiene ganado su lugar de productora mundial de �culebrones�, y el negocio del amor y el dolor se vende a todos los pa�ses del planeta.

Estas creaciones, elaboradas en Caracas, M�xico o Buenos Aires, por se�alar alguna de las ciudades donde se realizan, son luego compradas por otros canales de habla hispana, que las emiten a su p�blico.

En estos programas hay mayores permisos para incorporar marcas propias de los dialectos regionales, como l�xico, entonaci�n y expresiones particulares de cada zona, as� como variantes populares que no se ajustan a la norma vigente.

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El lenguaje de las telenovelas

Palabras como �Ch�vere� (expresi�n de aprobaci�n), �Carro� (coche) o �Laburo� (trabajo) llegan a trav�s de los medios a millones de hispano hablantes, que adem�s de sufrir con las desventuras de la pareja protag�nica, conocen la riqueza y this site del espa�ol.

Pero adem�s de los modismos regionales, muy diferentes al �espa�ol neutro� utilizado en doblajes y subtitulados de pel�culas, las novelas muestran las diferencias entre lo rural y lo urbano y otras variantes de uso marcadas por lo social.

El profesor argentino Esteban Gim�nez, autor del libro Y por casa, �c�mo hablamos? y especialista en gram�tica y estilo, sostiene que desde un punto de vista normativo �Las novelas est�n mal habladas porque quieren reproducir el lenguaje de la calle�.

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Gim�nez afirma que con el objetivo de hacer veros�mil una escena, el autor busca imitar las caracter�sticas del lenguaje coloquial, que es generalmente diferente a la rigurosidad de la norma del castellano.

Por tratarse de un acto creativo, los autores tiene total libertad pero �deben saber a la perfecci�n c�mo se habla con propiedad, para despu�s poder elaborar un personaje que hable mal�, aclara Gim�nez.

Humor y cuestiones de estilo

Un caso citado por el especialista argentino es el personaje humor�stico �Minguito�, que era interpretado por el fallecido actor Juan Carlos Altavista.

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�Minguito� era un hombre muy pobre, iletrado, que mezclaba capacidad de asombro, mucha ternura y una comicidad que se apoyaba en el uso equivocado de las palabras y en el lenguaje de la calle.

�El autor de los libretos, Peregrino Salcedo, conoc�a bien las formas ling��sticas. S�lo de esa forma pod�a poner en boca de ese personaje las barbaridades que dec�a. Y esto era lo que provocaba la comicidad�, explica Gim�nez.

El periodista Carlos Ulanovsky, autor de Los argentinos por la boca mueren, tambi�n ofreci� su opini�n sobre el lenguaje televisivo en la ficci�n.

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Ulanovsky asegur� que desde un punto de vista normativo, estos productos distan de respetar las normas. El periodista compara con otros medios y otras �pocas y establece diferencias: �En lo que fue la �poca de oro de la radio argentina (de 1935 a 1960) se utilizaba un hablar m�s galano y respetuoso. Pero no era el reflejo del habla, porque estaba todo escrito. Se le�a todo y estaba prohibido improvisar media palabra�. 

Actualmente, en cambio, Ulanovsky considera que �estamos en mayor ventaja� porque es posible conocer el habla de la gente a trav�s de la televisi�n.

Como conclusi�n, Gim�nez se�ala que �estos hechos prueban que el idioma est� vivo� y en las frases de amor de los Carlos Alberto o las Mar�a Mercedes descubrimos la riqueza de una lengua que nos une. (Buenos Aires).


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