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18 de febrero de 2004


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L�XICO:
Las expresiones de confianza tienen el sello de Am�rica Latina

Cuidado con ser un roto
Gracias a mayo del 68
Los coste�os se quieren mucho

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�Qu� est�s buscando, monita? �Vamos pasando para el fondo, mami!; Patroncita, mire que duraznos m�s bonitos... �Qui�n no ha escuchado di�logos similares a �stos, con las respectivas variaciones locales, en distintos puntos de Latinoam�rica?

Y es que en situaciones cotidianas, los latinoamericanos apelan a un lenguaje c�lido y familiar para dar rienda suelta a la afectividad, a�n a riesgo de algunos enojos o malos ratos en circunstancias inoportunas.

Para enojos, basta con escuchar la an�cdota de Zulema Derudi, una mujer de Buenos Aires que supera los 80 a�os. �A m� no me gusta que me digan abuela los que no son mis nietos. Yo iba a una rotiser�a y el vendedor me preguntaba: ��Qu� va a llevar abuela?�, y vos dir�s que exagero, pero no le compr� m�s y le aclar� que no soy su abuela�.

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Cuidado con ser un roto

Luis Rosas es periodista del canal televisivo Megavisi�n de Santiago de Chile y declar� a Comunica que �Actualmente se aprecia que muchos vendedores de casas comerciales intentan tratar con mayor familiaridad a los clientes. Es frecuente que si la compradora es mujer, la dependienta la trate de �linda, qu� se te ofrece? o �Pero amor, ese traje te queda estupendo! Tambi�n podemos escuchar mira galla, yo creo que esta tintura te quedar�a regio, si el di�logo es en una peluquer�a�.

��Patroncita, mire qu� manzanas m�s bonitas, ll�vese un kilito m�s que sea!�, cit� Rosas, en otra descripci�n de un di�logo habitual en una fruter�a santiaguina. �Si la clienta le insiste en que quiere duraznos jugosos, el vendedor le puede preguntar si los quiere para comer o para lavarse la cara. En ese caso, la se�ora enojada le dir�: Usted es un roto o un patudo�, describi� el periodista, aludiendo a dos chilenismos que se usan para referirse a alguien que se pas� de la raya.

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Gracias a Mayo del 68

En un reciente art�culo sobre lo que denomin� �falsa confianza�, el periodista Marcelo Moreno escribi� en el diario Clar�n de Buenos Aires que vivimos �gracias al cielo y acaso tambi�n a Mayo del 68, en una cultura informal, que ha dejado de confundir a la portaci�n de corbata con la seriedad y a la pesada solemnidad con el respeto�.

Pero Moreno matiz� que �el exceso de tanta fluidez en el trato muchas veces termina cristalizado en esa forma de hipocres�a que conforma la falsa confianza�.

Moreno cita, por ejemplo, que en los puestos de panchos �perros calientes- del centro de Buenos Aires, le suelen ofrecer ��Un panchito rico, pap�?�, vendedores que jura que son contempor�neos suyos.

En el mismo tono, un conductor de colectivo �autob�s, liebre o guagua- puede solicitarle a sus pasajeros que se corran hacia atr�s de la siguiente manera: Mami, mamita, corr�te, and� para atr�s que hay lugar, que mi suegra est� jugando al p�del en el fondo. Ese mami puede ser inofensivo y hasta cordial, pero si se trata de una joven bonita, seguramente tendr� alg�n componente piropeador.

El vos en lugar del usted es cada vez m�s com�n para los argentinos, m�s all� de diferencias de edad y de jerarqu�as. Los argentinos, y algo menos los uruguayos, se vosean, lo que no es lo mismo que vocear (dar voces, llamar en voz alta), se�al� la ling�ista uruguaya Mar�a Antonieta Dubourg, en una columna en el diario montevideano El Pa�s.

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Los coste�os se quieren mucho

Colombia vuelve en este caso a marcar las diferencias en el castellano coste�o, el andino y el de las grandes ciudades.

Karen Jim�nez, periodista del diario El Tiempo de Bogot�, nos cuenta que en la zona de la Guajira, sobre el Caribe, por ejemplo, un vendedor puede preguntar: �Dime mami, (o papi), �en qu� te puedo ayudar?�. En el interior, si una mujer es rubia, la pregunta ser�: ��Qu� est�s buscando monita (linda)?�, explic� Jim�nez.

�En la costa te tratan mucho de mi vida y mi amor cuando te acercas a preguntar por alguien o algo: �Dime mi vida, que se te ofrece?�. En cambio, los bogotanos son capaces de sostener el registro formal del usted hasta las �ltimas consecuencias, a�n para las relaciones m�s cercanas. No se tutean ni se vosean. (S. Lacunza/Comunica. 18-02-04).

 

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