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JOS�
GOBELLO:
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El periodista Jos� Gobello, presidente de la Academia Porte�a del Lunfardo y experto en este vocabulario argentino, sostuvo que las taxonom�as y las normativas r�gidas con respecto al habla popular carecen de sentido porque es imposible encorsetar la creatividad de los hablantes. �Las clasificaciones no me convencen demasiado, no se puede legislar sobre el habla�, dijo el especialista, autor de Nuevo Diccionario Lunfardo, Breve historia cr�tica del tango, Tres estudios gardelianos y Mujeres y hombres que hicieron el tango, entre otros libros. Gobello dialog� con this site sobre la historia y el presente del lunfardo y opin� tambi�n sobre la entidad que preside y su relaci�n con la Academia Argentina de Letras, instituci�n con la que recientemente se han limado asperezas del pasado. this site - �Es posible definir al lunfardo como el habla de las clases populares de Buenos Aires? �Qu� relaci�n existe con las jergas delictivas? Jos� Gobello - A fines de septiembre y principios de octubre vamos a realizar unas jornadas para una redefinici�n del lunfardo con el objetivo de ponernos de acuerdo sobre su definici�n, sus alcances, etc. Para m�, todo es lunfardo, excepto las palabras que la Real Academia Espa�ola ha registrado en su Diccionario. No hay l�mites geogr�ficos tampoco, porque los lunfardismos son portuarios, pertenecen a Rosario, Montevideo y no s�lo Buenos Aires.
Son parte
de la Argentina, creo que debemos conocerlos, como las palabras quechuas. | ||
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U D - �Cu�l ser�a entonces la diferencia entre un lunfardismo y un argentinismo? J G - Los argentinismos pueden subdividirse en t�rminos litorale�os, patag�nicos, mapuches, etc. Se puede decir que los lunfardismos son un subgrupo de los argentinismos, pero todo est� mezclado, Buenos Aires es una ciudad crisol. Las clasificaciones no me convencen demasiado, no se puede legislar sobre el habla, ya que el repertorio l�xico es infinito, los poetas inventan nuevas palabras cada d�a. Por ejemplo, la inversi�n de las s�labas a veces se utiliza como una jerigonza pero otras es necesaria para indicar un cambio sem�ntico. La �cheno� no es lo mismo que la �noche�. La �cheno� son los amigos, el caf�, la barra, el cigarrillo; no es sin�nimo de noche sino de una manera de vivir la noche. Una mujer no es una �jermu� ni una �paica�. Debemos ser generosos, no legislar ni juzgar. El Poder Legislativo y el Judicial est�n de m�s en el habla, s�lo rige el Ejecutivo, el habla de la gente. Ra�ces italianas de los lunfardismos Gobello ha dedicado gran parte de su vida a estudiar el habla porte�a y entre sus numerosos trabajos cabe destacar el Diccionario Lunfardo, en el que registra miles de voces rescatadas de los tangos, las novelas y la propia calle.
�No soy
ling�ista, soy periodista, y mi diccionario es producto de mis lecturas, lo
elabor� leyendo y fichando. Tambi�n llev� a cabo una investigaci�n sem�ntica
y etimol�gica, ya que en la Argentina no se consegu�an diccionarios
dialectales italianos y conseguir, por ejemplo, un diccionario genov�s cost�
mucho�, explic� el experto. | ||
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El autor de Lunfard�a se form� en la Universidad de Florencia, donde colabor� con el profesor Giovanni Meo Zilio, y continu� sus estudios e investigaciones en Bolonia, con el jerg�logo Alberto Menarini. En sus viajes logr� reunir una nutrida biblioteca de diccionarios dialectales, tales como un glosario milan�s de 1814 o el Diccionario de Mauricio Pepino de piamont�s, que data del 1700. Curiosamente, en este �ltimo libro Gobello encontr� palabras que est�n totalmente incorporadas al dialecto rioplatense y que provienen del piamont�s, como �papagal� que es el �papagayo� argentino, entendido como orinal. �Esa palabra qued� totalmente consolidada en el habla argentina, a tal punto que hasta el director de un hospital la utiliza en sus escritos�, subray�. El lunfardo busca transgredir normas U D � Sus investigaciones en Italia consolidan la idea de que el lunfardo est� relacionado con las corrientes inmigratorias de fines del siglo XIX y comienzos del XX. Sin embargo, algunos trabajos aseveran que tiene relaci�n con la jerga de la delincuencia. �Cu�l es su conclusi�n sobre el origen de este vocabulario? J G � El lunfardo es un producto de la inmigraci�n. Por supuesto, tambi�n hay un sector de palabras que pertenecen a la jerga delictiva, porque tambi�n llegaron delincuentes, pero b�sicamente el lunfardo es un vocabulario, un repertorio l�xico que el hablante de Buenos Aires utiliza por diversas razones en lugar de usar el que le propone la lengua oficial. Si en la lengua oficial se dice �comer� en lunfardo se dice �morfar�. El hablante elige usar un lunfardismo por motivos diversos: porque es m�s c�lido, porque quiere ser �canchero�, porque quiere transgredir ciertas normas. U D � �Cu�ndo surge, hist�ricamente, este repertorio?
J G
� La base
de la �lunfardolog�a� puede situarse hacia 1879, con los trabajos del
famoso periodista Benigno
Baldomero Lugones. Posteriormente, en 1894, el abogado criminalista
Antonio Dellepiane, que hab�a integrado en Buenos Aires la Comisi�n de
C�rceles, public� el libro El idioma del delito. | ||
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Otro periodista, Juan Piaggio, escribi� por esta �poca, en el diario La Naci�n, una serie de notas como �El carnaval que se va�, �Cosas de la Tierruca� y �Cal� Porte�o� donde aparecen, en boca de personas de barrios populares, las palabras atribuidas a los delincuentes. Dos academias que limaron sus asperezas La Academia Porte�a del Lunfardo mantuvo durante d�cadas un distanciamiento con la Academia Argentina de Letras (AAL), entidad correspondiente de la Real Academia Espa�ola (RAE), cuya funci�n, entre otras, es la de establecer normas que regulen la gram�tica y la ortograf�a del espa�ol. Respecto de este tema, Gobello declar� que en la sesi�n inaugural de la Academia del Lunfardo, en 1962, particip� Jos� Or�a, que en ese entonces era presidente de la Academia Argentina de Letras. Or�a pidi� que a la flamante instituci�n se la nombrara como �Instituto� en lugar de �Academia�, porque no pod�a participar en dos entidades que trabajasen sobre la lengua. �Pese a que el nombre qued� como hasta ahora, fue amigo nuestro. Tambi�n Bernardo Canal Feij�o ocup� nuestra tribuna y con Le�nidas De Vedia tuvimos muy buena relaci�n�, agreg� el entrevistado, nombrando a otros presidentes de la AAL. A�os m�s tarde, la buena relaci�n se vio deteriorada y el di�logo qued� trunco porque, seg�n el lunfard�logo, �entr� en la instituci�n un grupo de acad�micos, como Enrique Anderson Imbert, que crearon una suerte de rivalidad y esto se vio reflejado en ciertas actitudes�.
Entre
otras an�cdotas, Gobello record� a Marcos Mor�nigo, que era acad�mico
correspondiente de la RAE y deb�a renunciar a la Academia del Lunfardo si
quer�a integrar la AAL, y que muchas personas rechazaban el pedido de
integrar la Academia del Lunfardo porque aspiraban a ingresar en la AAL y
sosten�an que era incompatible pertenecer a ambas. | ||
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�El presidente actual de la AAL, Pedro Barcia, es m�s abierto�, agreg� Gobello, que comparti� recientemente una mesa redonda con Barcia, firmando la paz entre las dos instituciones. U D � Adem�s de estudiar y analizar la evoluci�n del habla porte�a, �a qu� otras actividades se dedica la Academia del Lunfardo? J G � La Academia Porte�a del Lunfardo ofrece gratuitamente al p�blico los servicios de su biblioteca, de su archivo y de su fichero lexicogr�fico, adem�s de editar comunicaciones y obras sobre temas relacionados con el vocabulario y la cultura porte�os. Por ejemplo, la reciente crisis argentina nos dio un motivo de estudio y elaboramos con Marcelo Oliveri el Diccionario de la crisis, que re�ne t�rminos como corralito, cacerolazo y otros que hemos tratado de capturar. (Comunica. 02-09-02). |
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