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| DEBATES: El Mio Cid entra en la pol�mica sexista | ||
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La pol�mica
sobre el sexismo en el lenguaje constituye uno de los debates m�s antiguos de
nuestro idioma y ha sido reflejada en el primer texto conocido de la lengua
castellana, el Cantar del Mio Cid. La doctora
Soledad de Andr�s Castellanos, en una ponencia de la Facultad de Ciencias de
la Informaci�n de la Universidad Complutense de Madrid, advirti� que en el
cl�sico poema, cuando se narra la entrada del protagonista en Burgos, el h�roe
se ve obligado a diferenciar entre �mugieres e uarones, burgueses y burguesas�,
expectantes por el inminente destierro del Cid. Esta
alternativa de citar a ambos g�neros
se presenta actualmente como una de las soluciones para evitar el predominio
de lo masculino sobre lo femenino en los discursos pero dista de tener adhesi�n
un�nime. La �propuesta�
del Cid es rechazada, por ejemplo, por expertos como el profesor de sociolog�a
Enrique Gil Calvo, que califica el desdoblamiento del lenguaje entre lo
masculino y lo femenino como un �vicio ling��stico, difundido por ciertas
feministas y por la literatura feminista, de llamar dos veces a las mismas
personas: espa�olas y espa�oles, ciudadanos y ciudadanas�. Seg�n Gil
Calvo, �No se trata s�lo de que haga feo �cuesti�n de imagen, que tanto
parece preocupar a las mujeres�. Es que no es correcto hacerlo �cuesti�n
formal, de reglas procedimentales de juego��. El especialista agrega una pregunta ret�rica: ��Quiere esto decir que la ciudadan�a masculina difiere en t�rminos c�vicos de ciudadan�a?� y de esta forma explicita su oposici�n a esta pr�ctica. | ||
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La hegemon�a masculina En una
nota publicada en octubre pasado, la articulista del diario El
Pa�s de Montevideo, Mar�a Antonieta Dubourg, estima que es en el
lenguaje en donde m�s se pone de manifiesto el sexismo. Al
respecto, ejemplifica que �si se da la uni�n de dos t�rminos, basta con
que uno de ellos sea masculino, para que las palabras que se refieran a
ambos tomen ese g�nero�, como en la oraci�n �Los jefes y jefas de la
secci�n son muy activos�,
en que el adjetivo es masculino y plural y se refiere a los jefes y
jefas. Dubourg
agrega que hay una mayor frecuencia en aplicar determinados verbos a los
hombres, como trabajar, mandar, leer, organizar, y en cambio llorar,
lavar, planchar, calmar, acariciar, son presentados habitualmente
como pertenecientes al mundo femenino. Seg�n la
periodista, en otros idiomas la lengua ha demostrado un dinamismo mayor que
en el espa�ol para adecuarse a reclamos y costumbres de vastos sectores de
la poblaci�n, entre ellos, la referencia a la mujer en relaci�n con el
hombre, como �se�ora de, la viuda de, la divorciada de, o la se�orita�,
al contrario de �se�orito�, cuando ese t�rmino utilizado en algunos pa�ses
hispanohablantes no tiene nada que ver con el otro sexo. El ingl�s solucion� el problema con la abreviatura Ms., que no corresponde ni a se�ora ni a se�orita, y que desde hace dos d�cadas es utilizada con asiduidad. En el mismo sentido, expresiones referidas al mundo laboral que ten�an un claro tinte masculino por tradici�n, como policeman, fueron reemplazados por police officer, indistintamente para ambos sexos. | ||
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C�mo ser ling��sticamente correctos �Compa�eros
y compa�eras: nuestros delegados y delegadas han hablado ya con los
encargados y encargadas de todos los servicios para pedir que la media hora
de pausa de los trabajadores y las trabajadoras coincida con la hora de ocio
de nuestros hijos y nuestras hijas en el jard�n de infantes de la empresa�.
Estas
palabras, reproducidas por Ricardo Senabre en el diario ABC de Espa�a, relataban la experiencia vivida por el autor de la
nota mientras caminaba por Buenos Aires y escuch� un discurso realizado en
una manifestaci�n de protesta en el centro de la capital argentina. �Confieso
que me sent� consternado�, escribi� Senabre con iron�a, pero su
perplejidad no es menor que la indignaci�n que provoca en algunas personas
el hecho de que manifiestos u asociaciones que promueven la no discriminaci�n,
la tengan impl�cita en su nombre, como Liga
argentina por los derechos del hombre, Carta universal de los derechos del
hombre. Para
evitar una y otra pr�ctica, muchos analistas plantean opciones que se
consideran poco factibles, como el reemplazo de los morfemas sintetizadores,
el gen�rico masculino os, por la terminaci�n es. Querides
alumnes. M�s
moderno, y de la mano de Internet, otra alternativa ser�a la utilizaci�n
del signo arroba, la medida �rabe que Bill Gates globaliz� para la lengua
y que puede verse en mensajes, carteles y cartas informales en el encabezado
.
(Comunica. 13-11-02) | ||
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