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6 de febrero de 2002


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GUNTHER HAENSCH:
Todas las variantes del espa�ol deben conocerse y respetarse

 

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El castellano es �un sistema con veinte subsistemas� y cada una de sus variedades �tiene su derecho a existir�, para lo cual, �lo mejor es que se conozcan para que cada uno respete al del otro�, afirma el lexic�grafo alem�n Gunther Haensch, uno de los padres del proyecto Diccionarios Contrastivos del Espa�ol de Am�rica, que pretende publicar glosarios del espa�ol de diecinueve pa�ses de Am�rica Latina

El experto, autor de numerosos diccionarios espa�ol-alem�n y del primer diccionario monoling�e alem�n (semejante al Oxford para el ingl�s), explic� a Comunica, c�mo se ha gestado el proyecto, cu�les fueron los m�todos dise�ados y qu� entidades participaron en su elaboraci�n. Tambi�n opin� sobre diferentes posturas ling��sticas en Espa�a y Am�rica y habl� sobre el auge del espa�ol en Alemania.

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- �C�mo surgi� el proyecto Diccionarios Contrastivos del Espa�ol de Am�rica?

- En 1973 hice un viaje por varios pa�ses latinoamericanos con el Instituto Goethe y me invitaron a dar un seminario de lexicograf�a en el Instituto Caro Cuervo de Bogot�.

En este viaje me surgi� la inquietud sobre las muchas diferencias que hay entre los distintos pa�ses hispanoamericanos y Espa�a en cuanto a la lengua, pero fue al a�o siguiente, mientras dictaba un curso de un semestre, cuando nos preguntamos con mi ayudante Reinhold Werner, que ahora es el director del proyecto: ��Por qu� no hacemos un nuevo diccionario?�. Porque todo lo que hay es insuficiente y el espa�ol de Am�rica, a�n hoy en d�a, est� tan descuidado�

En algunos pa�ses como Argentina, Chile, Colombia, Cuba, M�xico, hay trabajos lexicogr�ficos pero hay pa�ses que no tienen nada; por eso dije: �Vale la pena hacer un diccionario de americanismos�.

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- �Por qu� se ha trabajado a nivel nacional, registrando las variedades de cada pa�s?

Realizar un diccionario que pretenda abarcar el uso ling��stico desde M�xico hasta el sur de Am�rica, por pa�ses, es m�s f�cil, pero hacer un diccionario de toda Am�rica es un proyecto inabarcable. Yo quer�a empezar por Colombia, para estudiar la historia, la geograf�a, la gastronom�a, la prensa diaria. Ella trae el vocabulario actual que no se encuentra en las novelas, en la literatura, por eso para nosotros la prensa es importante. De hecho, para llegar a las capas bajas, al lenguaje coloquial, es la prensa amarilla la que m�s material nos da. Cuanto menos elevado es el nivel de la prensa m�s particularidades se encuentran.

- �Qu� entidades de Am�rica Latina se sumaron al proyecto?

El Instituto Caro Cuervo nos ofreci� la colaboraci�n con sus Departamentos de Lexicograf�a y otros como el de Dialectolog�a, gente bien preparada. Entonces se trataba de realizar el proyecto� Pero antes deb�amos desarrollar un m�todo totalmente nuevo, porque hasta entonces, hasta los a�os setentas, la lexicograf�a del espa�ol de Am�rica no hab�a tenido ninguna innovaci�n frente al siglo XIX.

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En dos a�os elaboramos un m�todo en el que se ver�an todas las diferencias, no s�lo el hecho de que una palabra sea diferente; sino que �sta puede tener un sentido en Espa�a y otro matiz en los pa�ses hispanoamericanos. Por ejemplo: enojarse en Argentina es de uso cotidiano, en Espa�a enojarse es literario, normalmente se dice enfadarse. Hay una diferencia de matiz. Tambi�n hay diferencias de terminaci�n; en Espa�a se dice ,friolero pero en muchos pa�ses de Am�rica es friolento.

Iniciamos por tanto un an�lisis que nadie hab�a hecho antes, viendo en qu� consist�an las diferencias. As� elaboramos el m�todo.

Luego yo recorr� muchos pa�ses hispanoamericanos, casi como un misionero que ten�a que predicar la buena nueva y buscar colaboraciones donde las encontraba. Ten�amos muy buenos contactos en Argentina con la ciudad de Mendoza, m�s tarde tambi�n con Francisco Petrecca de la Academia Argentina de Letras� O sea, las colaboraciones no obedec�an a un sistema �nico, ten�amos que dar respuesta a todo el que estuviera dispuesto a cooperar.

- �Cu�les fueron las fuentes de financiamiento del proyecto?

Para realizar el proyecto se cont� con la financiaci�n del Gobierno alem�n, que en este proyecto se ha gastado ya unos cuantos millones de d�lares. Fue a trav�s de la Deustche Forschungsgemeinschaft (DFG), que corresponde al Consejo Nacional de Investigaciones de Ciencia y T�cnica (CONICET) en Argentina.

Una vez que la comisi�n de nuestro organismo de investigaci�n dijo s� al proyecto, fueron invitados treinta y ocho profesores de Espa�a y Am�rica Latina a la Universidad de Augsburgo (Baviera) para que conocieran el m�todo y comenzaran a recoger materiales. Los expertos se volvieron a sus pa�ses para estudiar las fuentes que exist�an y recoger m�s datos. Revisamos todos los diccionarios de americanismos, en todos hab�a qu� aprovechar, pero tambi�n hab�a que desechar lo que estaba mal, mal explicado, o que ya no se usaba.

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- �Trabajaron s�lo con expertos latinoamericanos?

- No. El proyecto implic� a Am�rica, Alemania y Espa�a, porque tuvimos que trabajar con expertos que analizaran las diferencias entre el espa�ol peninsular y el americano. Los espa�oles tuvieron suerte, porque dos miembros del proyecto entraron como lexic�grafos a la Real Academia Espa�ola (RAE), de tal modo que se dijo que para entrar como colaborador y elaborar el Diccionario hab�a que pasar por la Universidad de Augsburgo ... (risas).

En estos cursos se pretende formar gente que sepa hacer diccionarios descriptivos, que vuelvan a sus pa�ses para relevar datos y redactar. En los diccionarios que se publicaron trabajaron como redactores los argentinos Claudio Chuchuy y Laura Hlavacka.

Tanto el primer diccionario, que se llamaba Nuevo Diccionario de Colombianismos y lo public� el Instituto Caro Cuervo en 1993, como el Diccionario del espa�ol de Cuba y el Diccionario del espa�ol de Argentina, publicados por Gredos, se basan en la contrastividad entre el espa�ol del pa�s y el espa�ol peninsular. Decimos peninsular porque el de Canarias ya tiene muchas cosas en com�n con Am�rica. Por ejemplo, en las islas dicen guagua en vez de autob�s o papa en vez de patata.

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- �Por qu� se ha elegido el espa�ol peninsular como eje del contraste?

- No es por ninguna idea eurocentrista, ni de imperialismo ling��stico espa�ol -que ha existido en el pasado- sino porque es el sistema mejor conocido, mejor descrito, m�s coherente y por ello sirve mejor para establecer las peculiaridades de un pa�s.

Se han hecho algunos ensayos, por ejemplo contraste argentino y mexicano, porque hay diferencias, pero el espa�ol peninsular -que para m� es una de las veinte variantes que no tiene ninguna diferencia en cuanto a jerarqu�a respecto a las variantes americanas- es un sistema que asegura la coherencia de toda la �rbita. �Sabe por qu�? Por la ortograf�a de la Real Academia Espa�ola. Hay diferencias de morfolog�a, de sintaxis y de l�xico, pero la ortograf�a es el �nico elemento com�n e incontestable del espa�ol.

Por tanto, la elecci�n de la variante peninsular est� m�s que justificada.

Algunos latinos habr�n pensado que es dependencia de Madrid, pero no. Yo estoy en contra de esa dependencia; mi mujer es colombiana, mi hijo naci� en Bogot� y yo siempre defiendo el espa�ol de Am�rica� Esta decisi�n tiene un motivo ling��stico.

Claro que hubo muchas opiniones y actitudes tontas de fil�logos que cre�an que el espa�ol de Madrid es el bueno y el otro es el malo, pero tambi�n en Am�rica se pensaron disparates. Por ejemplo, quer�an crear un lenguaje nacional argentino alrededor de 1900.

Hubo tambi�n un purismo muy exagerado en Hispanoam�rica por parte de quienes cre�an que todo lo que no correspond�a al espa�ol de Espa�a era un error, es decir, hab�a mucha ideolog�a.

Hoy en d�a tenemos que pensar que el espa�ol es un sistema que tiene veinte subsistemas y cada uno tiene su derecho a existir. Lo mejor es que se conozcan para que cada uno respete al del otro.

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- �Es correcto hablar de americanismos?

- Bueno, americanismo es lo que se usa en Am�rica de manera distinta a Espa�a.

Ahora, los diccionarios anteriores admitieron una confusi�n enorme entre el americanismo hist�rico y el americanismo de uso actual. Canoa, tabaco y ma�z son americanismos hist�ricos, se usan en Espa�a y en casi todas las lenguas del mundo, no deben estar en un diccionario de americanismos de hoy, de uso actual. Son dos libros diferentes.

Cuando pensamos este proyecto dijimos �el diccionario debe ser descriptivo y adem�s decir toda la verdad�, debe incluir los tacos, las palabrotas, que son muy importantes, porque adem�s cambian de un pa�s otro. Es muy f�cil meter la pata usando un t�rmino, por ejemplo, usar coger en Argentina para coger un taxi� All� se usa como en Espa�a follar o en Cuba pichicatear.

Quisimos que sea descriptivo sin tab�es, sin ninguna clase de restricci�n �tica o religiosa; dar buenas definiciones y exponer todos los sin�nimos usuales en el pa�s. Por ejemplo en Argentina hemos descubierto veinte sin�nimos que se usan en el lenguaje com�n para tonto.

Los diccionarios, adem�s, cuentan con tres �ndices alfab�ticos, un �ndice espa�ol peninsular �espa�ol americano, y otros dos que abarcan t�rminos cient�ficos de zoolog�a y bot�nica.

As�, para saber c�mo se llama tal cosa en Argentina o en Cuba se puede partir del espa�ol peninsular para llegar a la palabra americana, que est� descrita en la primera parte del diccionario. Por ejemplo, el ba�ador espa�ol es la malla argentina o la trusa cubana. El llamado guisante en Espa�a se conoce como arveja en Argentina o chicharo en Cuba. Esta labor no la hab�a hecho nadie.

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- �Existe un regionalismo espa�ol, espa�olismo o peninsularismo?

- S�, s�, yo luch� porque las Academias en el a�o 1976 dec�an todav�a �no queremos la marca de Espa�a, lo que es de Espa�a es para el mundo entero�. Eso es imperialismo ling��stico, s�lo para la �ltima edici�n del Diccionario de la Real Academia Espa�ola (DRAE) introdujeron la marca de Espa�a y s�lo entonces es cuando se reconoce la igualdad de las otras variantes con el peninsular. Es dar un paso adelante.

Yo siempre pongo la marca hispana. Hay palabras espa�olas que no entiende nadie, el albornoz es una bata de ba�o; la estafeta de correos, una oficina de correos que no es la principal. En Am�rica se dec�a la cortina de hierro y en Espa�a el tel�n de acero, por lo tanto hay peninsularismos que hay que marcar.

Ahora, en la �ltima edici�n del DRAE del 92 hab�a s�lo doce palabras con la marca �Espa�a� y eso se explica porque no conocemos tanto todo el espa�ol de Am�rica como para afirmar que tal o cual palabra no se use ah�. Tenemos que saber m�s, pero al final tenemos que decir: marca de Espa�a, de Argentina, de M�xico.

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- Colombia, Argentina y Cuba han sido los primeros diccionarios de la colecci�n, �por qu� se empez� por esos pa�ses?

- Empezamos en Colombia porque ten�amos la base del Instituto Caro y Cuervo, que tiene muchos colaboradores. Seguimos en Argentina porque he estado varias veces, conoc� varias universidades y nos parec�a que Colombia y Argentina eran dos grandes pa�ses.

Uruguay se ofrec�a porque coincide en gran parte, aunque no en todo, con Argentina.

Cuba fue lo m�s dif�cil. Tuve que luchar primero para que me dejaran entrar como representante de la Alemania Occidental Capitalista y convencerlos de que era interesante la colaboraci�n. Fue mi misi�n m�s dif�cil pero lo logr�

Luego me invitaron a dar un seminario y los colaboradores que mandaron a Alemania eran los mejores, gente que se hab�a formado en Europa, en Praga, Mosc� y ten�an una preparaci�n que casi ning�n latinoamericano ten�a.

Una vez que se logr� romper el hielo de tipo pol�tico-ideol�gico, la gente que trabaj� con nosotros era encantadora.

Adem�s, el primer diccionario de un pa�s de habla hispana se public� en 1836 en Cuba y su autor fue Esteban Pichardo, fue el Diccionario provincial de voces cubanas.

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Actualmente est�n trabajando en el Diccionario del Espa�ol de Bolivia, �Qu� particularidades tiene este pa�s?

- Bolivia es un pa�s muy grande, tiene varias influencias. En el sur, provincia de Santa Cruz, tiene influencias del guaran�. Pero las mayores influencias son del quechua y luego del aymara.

Hay muchos indigenismos hasta tal punto que uno tiene que preguntarse d�nde empieza el espa�ol y d�nde empieza el quechua, pero tenemos expertos en esas lenguas que trabajan con nosotros y se ha hecho perfectamente.

Este diccionario ya est� redactado, pero como un buen diccionario hay que revisarlo, afinarlo. En dos a�os lo tendremos.

- �Es necesario hablar con expertos en lenguas ind�genas para elaborar los diccionarios?

- En este caso se ofrec�a particularmente porque ah� tienen tanta importancia las lenguas americanas que las noticias, la radio, no vienen s�lo en castellano, vienen en quechua, en aymara. Se registran quechuismos, aymarismos en los hispanohablantes.

Es como el guaran� en Paraguay, son dos casos muy especiales. Es una situaci�n social muy diferente a otros pa�ses de Am�rica.

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- �En Uruguay percibieron alguna influencia de las lenguas africanas?

- Este hecho proviene probablemente de Brasil. Hay alg�n africanismo, pero su n�mero no es muy elevado. Es mucho m�s elevado en el espa�ol del Caribe, de la costa atl�ntica venezolana y colombiana�All� hay m�s, pero s� hay m�s palabras que en Argentina, probablemente por la vecindad con Brasil.

- �Y del portugu�s?

- S�, naturalmente m�s. Por ejemplo jangada, por la balsa, es un portuguesismo (una embarcaci�n rudimentaria muy presente en toda la costa del nordeste de Brasil). Tambi�n hay alguna influencia del portugu�s en Uruguay.

Curiosamente en Argentina la mayor influencia es la del italiano, m�s que la de las lenguas ind�genas... �Un pobre madrile�o tiene que saber italiano para leer la lista de platos en un restaurante!

Por ejemplo en el lunfardo (argot) se dice cafisho (hombre que explota a las mujeres), en Buenos Aires sobre todo, aparece el sonido sh por influencia del italiano y en el Diccionario tambi�n registramos las marcas fonol�gicas.

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- �En qu� otros pa�ses va a continuar el proyecto?

- Esto depende del material que est� m�s adelantado, porque todos los pa�ses est�n trabajando. En realidad depende de una circunstancia puramente material: quien tenga datos y gente preparada y dispuesta para venir dos o tres a�os a Alemania.

Ahora creo que est� m�s avanzado el Diccionario en Chile, Costa Rica y Honduras�.En Centroam�rica no hay casi nada y tambi�n vale la pena.

Los organismos de investigaci�n de Alemania pensaban que ya que se han hecho los de Argentina, Colombia y Uruguay, hab�a que completar Am�rica del Sur. Por ello, ser�a bueno publicar el de Bolivia y el de Ecuador, para que la regi�n poco a poco se vaya completando.

- Usted ha publicado, junto con otros fil�logos, un trabajo sobre la aportaci�n del hispanismo alem�n al estudio de nuestra lengua, �en qu� campos se ha dado esta contribuci�n?

- Los alemanes han hecho mucho en el campo de la filolog�a, la historia, la literatura�. ya en la �poca del romanticismo alem�n hab�a traducciones de los grande autores del Siglo de Oro y en el siglo XX se han hecho much�simos trabajos.

Los estudios de dialectolog�a, por ejemplo, de los a�os veintes a los cuarentas eran casi todos alemanes, all� investigaban personas de distintas nacionalidades.

En el a�o 45 Espa�a tom� el relevo y aparecieron los primeros trabajos sobre el aragon�s y el leon�s.

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- Para finalizar, �percibe usted un crecimiento del inter�s por el castellano en la sociedad alemana en los �ltimos a�os?

- S�, claro, y por muchos motivos. En primer lugar, el n�mero de hablantes. El espa�ol ha ganado en importancia a medida que se ha intensificado la comunicaci�n internacional, son casi cuatrocientos millones de personas que hablan espa�ol.

En segundo lugar, en la juventud hab�a mucha gente que por los movimientos revolucionarios, especialmente debido al Ch� Guevara, se interesaron por el espa�ol.

Otro motivo es la irrupci�n, en el paisaje literario espa�ol de los a�os cincuenta, de la nueva literatura hispanoamericana que era mucho m�s genial que la espa�ola e hizo despertar el inter�s por la literatura escrita en espa�ol.

Tambi�n la m�sica latinoamericana, no s�lo en Alemania sino en todo el mundo es cada vez m�s popular� As�, se han juntado muchos elementos.

Yo me acuerdo que cuando empec� con la c�tedra en Augsburgo, en el a�o 73, ten�amos un setenta por ciento de alumnos que eleg�an franc�s y un treinta por ciento que prefer�an espa�ol y ahora es casi al rev�s� Es decir, el espa�ol est� ganando posiciones. (Madrid).


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