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ESPA�A: Muri� Jos� Hierro, uno de los mayores poetas espa�oles | ||
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En Hierro iban unidos el genio, un vigoroso talante �tico, la modestia y una desbordante humanidad que hac�an de �l una figura excepcional. La Guerra Civil lo sorprendi� en 1936 en Santander, adonde se hab�a trasladado su familia a�os antes y donde �l estaba cursando la carrera de perito industrial. Casi un ni�o a�n, se afili� a la Uni�n de Escritores y Artistas Revolucionarios y comenz� a publicar sus primeros versos en algunas revistas del sector republicano. | ||
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Al finalizar la contienda fue encarcelado hasta 1944, y es en la prisi�n donde afirmar�a su vocaci�n literaria y descubrir�a a los poetas del 27. La tragedia de la Guerra Civil y la sombr�a etapa que le toc� vivir despu�s impregnar�an su creaci�n, que aunque estuvo volcada a dar testimonio de su tiempo lo hizo desde la complejidad de sus muchas facetas l�ricas y existenciales, lo que lo distingui� claramente de la poes�a social que se practicaba en su �poca. En 1947 gana el Premio Adonais con su libro Alegr�a, cuyo esp�ritu resum�a muy bien uno de sus poemas, Fe de vida: �Pero estoy aqu�. Me muevo,/ vivo. Me llamo Jos�/ Hierro. Alegr�a (Alegr�a/ que est� ca�da a mis pies)./ Nada en orden. Todo roto,/ a punto de ya no ser./ Pero toco la alegr�a,/ porque aunque todo est� muerto/ yo a�n estoy vivo y lo s�. En
Quinta del 42 (1953) coexisten la voluntad de apertura a todos los
hombres con un poso de pesimismo existencial y rel�mpagos visionarios. Su
particular concepci�n de la poes�a social sentaba en realidad los mecanismos
superadores de un realismo de corto vuelo y lo emparentaban con las
generaciones art�sticas futuras. Su po�tica est� expresada en estos versos:
�A veces no sabr�n/ qu� dices. No te pidan/ luz. Mejor en la sombra/ amor se
comunica.� | ||
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Un viajero alucinado Su preocupaci�n por el trabajo verbal, su forja de nuevos �mbitos imaginativos y su deseo de acceder a la �sonora gruta del enigma� se plasmar�n en un poemario de 1957, �Cuanto s� de m��, tendencia que se acentuar� en su �Libro de las alucinaciones� (1964), en el que da rienda suelta a una potente veta irracionalista, a una suntuosa materia ling��stica y a una imaginer�a notable que convirtieron a este libro en un referente obligado para la poes�a posterior espa�ola. La culminaci�n de su trayectoria po�tica se dar�a en 1998 con su extraordinario �Cuadernos de Nueva York�, considerado un�nimemente por la cr�tica como una obra po�tica fundamental de la segunda mitad del siglo XX. Jos� Hierro, hombre renuente a los fastos y bullicios de la vida p�blica, fue distinguido, sobre todo en la etapa final de su vida, con numerosos y prestigiosos premios, como el Cervantes de Literatura (1998), el Premio Reina Sof�a de Poes�a Iberoamericana, el de la Cr�tica, el Nacional de las Letras y el Pr�ncipe de Asturias de las Letras. (Comunica/23-12-02) | ||
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