28 de marzo de 2001 |
Actualidad | ||
| NORMATIVA: El papel de las Academias de la Lengua
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| Las
Academias de la Lengua Espa�ola est�n atravesando un per�odo de
crecimiento y transformaci�n, tanto por la cantidad de proyectos en los
cuales est�n inmersas como por la influencia que sus aportes y
sugerencias ejercen en la constituci�n de la normativa com�n de los
hispano hablantes. La Nueva Gram�tica, que ser� editada en 2001, el nuevo Diccionario, y los servicios de asistencia al p�blico, entre los que se incluyen consultas idiom�ticas a trav�s de Internet, son algunos ejemplos de la creciente dimensi�n social y cultural de estas instituciones. La Real Academia Espa�ola (RAE), por su parte, ha adoptado una pol�tica de consenso con Am�rica Latina, buscando asociarse y trabajar en com�n sobre la lengua castellana, seg�n explic� el director, V�ctor Garc�a de la Concha, en sucesivos viajes realizados a los pa�ses latinoamericanos. | ||
En las futuras ediciones del diccionario de la RAE, las particularidades de las veintid�s rep�blicas americanas aparecer�n junto con los vocablos que s�lo son empleados en la pen�nsula ib�rica, como la palabra �bonob�s� que, seg�n de definici�n del Diccionario de Manuel Seco es �la tarjeta que autoriza al portador para cierto n�mero de viajes en autob�s�. El clima de
colaboraci�n y de paridad en que los acad�micos del mundo hisp�nico est�n
trabajando, poco a poco terminar� por eliminar la dicotom�a entre �norma
culta peninsular� y �variedades menores latinoamericanas�,
porque la riqueza del castellano reside en sus variantes y matices. El fin del siglo XV trajo consigo tres grandes sucesos que transformaron el mundo hisp�nico: la uni�n de Castilla y Le�n, el encuentro de las culturas europea y americana y la aparici�n de la primera gram�tica espa�ola. El estudio de Antonio de Nebrija constituye un hito para los hispanos, porque es el puntapi� inicial de una historia de uni�n y comunidad a partir de una lengua com�n. | ||
La creaci�n de la Real Academia Espa�ola, en 1713, tuvo como objetivo �fijar las voces y vocablos de la lengua castellana en su mayor propiedad, elegancia y pureza� y por ello se eligi� como emblema un crisol al fuego con la leyenda Limpia, fija y da esplendor. Esta suerte de �creencia� en la normativa, caracter�stica de la Europa del siglo dieciocho, se ha extendido pr�cticamente hasta nuestros d�as, en los cuales se perciben cambios en la concepci�n del lenguaje. La primera muestra de una transformaci�n de la visi�n espa�ola hegem�nica ocurri� en 1951, cuando por iniciativa del entonces Presidente Miguel Alem�n, de M�xico, la RAE convoc� en ese pa�s el Primer Congreso de Academias de la Lengua Espa�ola, en el cual se acord� la constituci�n de la Asociaci�n de Academias, integrada por las veintid�s que existen en el mundo -la Espa�ola, todas las de Am�rica Latina, la Filipina y la Norteamericana-. La Asociaci�n, que busca mantener la cohesi�n ling��stica y favorecer la variedad, se consolida como una entidad de consulta, intercambio y an�lisis sobre el castellano, a uno y otro lado del Atl�ntico. (Buenos Aires). | ||
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