15 de diciembre de 1999 |
| Cuando el adolescente "adolesce" | |
| En algunas revistas especializadas en psicolog�a y en ciertos informes especiales de diarios y peri�dicos, se aborda el tema de la adolescencia y la pubertad como un per�odo problem�tico y dif�cil, tanto para los padres como para los propios j�venes. En esas notas, es muy com�n que aparezca la reflexi�n etimol�gica de la palabra "adolescente" asociada a "adolecer", "sufrir", "padecer". Esta relaci�n entre adolescencia y dolor origina toda una serie de explicaciones para ese momento vital del ser humano. �Pero, qu� pasar�a si "adolescente" no derivara de "adolecer"? Sin duda toda una serie de reportajes e informes especiales y cientos de libros de psicolog�a escritos por especialistas en la materia estar�an equivocados. �La especulaci�n cient�fica estar�a basada en un error etimol�gico? Pues s�lo es necesario tomar el diccionario y observar el origen del vocablo. La palabra "adolescente" proviene de "adulesco", un verbo que significa "crecer". Por lo tanto se puede decir que el adolescente no "adolece" sino que "crece" y por este crecimiento est� sujeto a cambios. Para m�s datos, en la propia palabra se encuentra una se�al: la letra "s". Si "adolescente" deriva de "adolecere", �d�nde se ha perdido la "s" de la palabra castellana? Es esa "s" la que nos muestra su filiaci�n con el lat�n "adulesco" y otorga la prueba de su verdadera identidad. Por lo tanto, los adolescentes pueden seguir creciendo tranquilos que, por lo menos desde el punto de vista etimol�gico, no "adolecen" de ning�n mal asociado a su etapa de vida. | |
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