15 de diciembre de 1999 |
| Mar�a Isabel Garc�a Las 600 palabras de la guerra y la paz
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"Para desarmar la palabra", un diccionario de 600 t�rminos del conflicto en Colombia y elaborado por la organizaci�n de periodistas Medios para la paz, comenz� a circular a fines de septiembre. El libro pretende que los periodistas comprendan "el inmenso poder de la palabra, un arma que puede servir para serenar o para intranquilizar", dijo a Gloria Moreno, directora de Medios para la Paz, que cuenta con 120 miembros. El diccionario comienza con la definici�n de "abuso de las facultades de excepci�n", la conducta irregular en la que incurren el presidente, los ministros o funcionarios al declarar el estado de guerra exterior, conmoci�n interior o estado de emergencia -gradualizaci�n colombiana del estado de sitio- sin el respaldo constitucional. Y concluye, 238 p�ginas m�s adelante, con la definici�n de "zona roja", como en este pa�s se denomina a los territorios de guerra, que cada vez ocupan m�s espacio en su rica y disputada geograf�a de 1.141.748 kil�metros cuadrados. Se trata de una gu�a de trabajo "ubicada en la soledad del reportero y en la lucha contra el reloj y las presiones que tiene no para informar, sino para desinformar y que, en el caso de la cobertura de la guerra y los procesos de negociaci�n, se hacen m�s evidentes", coment� Moreno. | |
| La reeducaci�n de los periodistas En agosto de 1998, poco despu�s de fundada Medios para la Paz, uno de los debates sobre las tareas que pod�a cumplir la organizaci�n concluy� en la necesidad de reeducar a los periodistas para que informaran equilibradamente y con precisi�n. Los 50 periodistas de todo el pa�s que conformaron el grupo inicial, que estaban conectados por Internet, fax o tel�fono, se dieron a la tarea de analizar la prensa escrita y los noticieros de radio y televisi�n en sus respectivas regiones. De ah� surgi� el primer vocabulario, que se fue enriqueciendo en el transcurso de los 11 meses que dur� la preparaci�n del diccionario. El trabajo, voluntario, se dividi� en cinco grupos que se ocuparon de la definici�n de los t�rminos relacionados con "negociaci�n de conflictos", "derecho internacional humanitario" y los "actores en conflictos": ej�rcito, guerrilla y grupos paramilitares. El resultado es una obra que ofrece par�metros "para que los periodistas entendamos mejor el arraigo de la subcultura de la guerra en nuestro medio y para que no la sigamos alimentando con la utilizaci�n de expresiones violentas", explic� Castro. | |
| En parte se trata de un necesario, aunque no grato, aporte de colombianismos a la lengua castellana. Incorpora todos los giros que las palabras han ido adoptando a lo largo de una guerra de 40 a�os que amenaza prolongarse hasta el siglo XXI, como la "de los mil d�as", que cosi� a balas y venganzas el siglo XIX con el XX. Entonces, "afilar", que seg�n el Diccionario de la Real Academia Espa�ola significa sacar filo y es sin�nimo de aguzar, aqu� quiere decir "instruir o preparar a una persona para que d� versiones acomodaticias". El diccionario de los t�rminos del conflicto colombiano, cuya portada est� ilustrada con la obra "Horizonte", del pintor Francisco Rocca, revela el ingenio popular. Cuando alguien, en una zona de enfrentamiento militar, dice "marrano", es probable que no se refiera al cerdo y que tampoco le est� diciendo sucio a alguien. Lo m�s probable es que aluda al avi�n H�rcules C-130 de la Fuerza A�rea Colombiana, al que asimila con el marrano por sus gru�idos en el aire. | |
Y los aparatos a�reos suscitan m�s de una met�fora. "Papaya", por ejemplo, es como le dicen en las zonas de conflicto a los helic�pteros M-17 rusos, por su volumen y lentitud. La guerra ha derivado en acepciones siniestras que hablan de cu�nto se han ido trastocando los significados. "Ni�a", en el lenguaje de los guerrilleros es la ametralladora, por lo que decir "ponga a llorar a la ni�a grande", significa dispare con la ametralladora punto 50. Y si dice "ponga a llorar a la ni�a peque�a", el guerrillero estar� diciendo "dispare con la calibre 7.62 o con la 5.56", explica el libro.
Sin embargo, la palabra ni�o mantiene cierta ternura en una de las tres acepciones que hay en el diccionario. "Abejitas", les dicen los guerrilleros, porque escapan antes de que llegue el enemigo, y "Campanitas" los llaman los paramilitares, porque les sirven como sistema de alarma. | |
Por supuesto que la informaci�n que da el diccionario tambi�n se refiere a que "ni�o" es el menor de 15 a�os cuyo reclutamiento est� prohibido aunque, de acuerdo con la Defensor�a del Pueblo, hay 6.000 menores combatientes sumando los de todos los bandos en conflicto. La b�squeda de precisiones tambi�n incluye palabras tan mentadas en la vida pol�tica colombiana, aunque no plasmadas en la realidad, como "acuerdo": compromiso adquirido entre dos o m�s personas por medio del cual se obligan rec�procamente. Y, desde luego, aparece la palabra "paz", la m�s esquiva, a la que se le dedican 14 l�neas, as� como siete definiciones de "conflicto", desde la simple oposici�n de contrarios, hasta los distintos tipos de baja, media y alta intensidad, pasando por el interno, el internacional y el armado. | |
Los 3.000 ejemplares de la primera edici�n de "Para desarmar la palabra" son el pre�mbulo del manual tem�tico "Para descubrir la Guerra y la Paz en Colombia", en el que se analizan m�s extensamente los problemas ligu�sticos derivados de la larga etapa de violencia que sufre el pa�s. Est� estructurado con una introducci�n de contexto y cap�tulos dedicados a los actores del conflicto, las acciones -b�licas y no b�licas- el lenguaje, los escenarios, las normas internacionales y un directorio de fuentes. El manual pretende proporcionar un documento de referencia y apoyo permanente para los periodistas e incluye, por ejemplo, normas de autoprotecci�n, dijo la investigadora Patricia Iriarte. (Santa Fe de Bogot�, IPS). | |
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